Cambios de humor, causas y tratamiento en la fertilidad

30.10.2025

La infertilidad afecta a 1 de cada 8 parejas en el mundo. De ellas, el 60% oculta a su entorno que padece un problema reproductivo y solo el 5% busca ayuda psicológica para afrontarlo. En el Instituto Bernabeu, queremos que nuestros pacientes se sientan acompañados y respaldados en todo momento.

La atención hacia la persona que se somete a un tratamiento de fertilidad debe ser integral e incluir también el cuidado de sus emociones y sentimientos. Los motivos que llevan a una persona a acudir a una unidad de reproducción asistida pueden ser variados, pero en este momento todas han llegado a la conclusión de que necesitan ayuda médica.

Impacto emocional de los tratamientos de fertilidad

Cada ciclo implica una carga emocional de esperanza, ilusión y alegría, pero cada fracaso conlleva un sentimiento de pérdida de control, de sentirse fracasado y desesperanzado. Hay diferencias entre hombres y mujeres. La mayoría de las mujeres tiende a estar muy pendiente de sus ciclos menstruales (puede suponer un hecho muy traumático emocionalmente, ej. ausencia de embarazo).

La relación puede sufrir cambios: la comunicación se ve afectada ya que uno trata de evitar expresar sus pensamientos para proteger a su pareja, sin embargo, puede crear la sensación de rabia o resentimiento, aumentando la tensión en la relación. A pesar de todo, es sorprendente el cambio de opinión y de actitud que se produce en las parejas respecto a su problema y las posibles soluciones al mismo.

Cuando alguien se plantea alcanzar algo que desea y tiene dificultades para conseguirlo, antes o después pasa por un mal momento. Después de haber planeado su vida con hijos, sus planes cambian de forma drástica.

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Fases emocionales comunes durante la infertilidad:

  • Shock: Cuando las parejas son diagnosticadas con infertilidad, la mayoría de ellas responden con una sensación de shock y de decrecimiento.
  • Negación: Inicialmente pude reaccionar negando el problema en vez de afrontarlo. Esta fase sirve también para adaptarse a la experiencia de la infertilidad. Sólo se convierte en algo no saludable cuando continúa por un largo tiempo.
  • Culpa: Sentirse culpable por quitarle a su pareja y a sus padres la posibilidad de tener hijos y nietos. La culpa es una respuesta incómoda pero común.
  • Rabia: Sensación de que la infertilidad no es justa. Es común experimentar resentimiento contra otras mujeres embarazadas y expresar enojo ante profesionales de la salud, familiares y amigos.
  • Aislamiento: Con frecuencia las parejas se sienten solas y esto hace más difícil sobrellevar la situación.
  • Desesperanza: Es habitual sentirse al comienzo de cada ciclo esperanzado y luego comenzar a perderla a medida que los ciclos repetidos no tienen éxito. Es difícil mantener una actitud positiva pero debe pensar que cada intento fallido es un paso más hacia la solución final, ya sea el éxito del tratamiento o hacia otras alternativas.
  • Paralización: Caracterizada por estar en un túnel, muy distante de los demás.
  • Prisa por obtener un resultado: “¡Quiero un hijo ahora!” ya no quieren esperar más, todo les resulta eterno incluso 5 minutos en la sala de espera para ser atendidos.
  • Ausencia de otros proyectos: Sensación de “nada tiene sentido en mi vida si no tengo un hijo”.

Estrategias para afrontar los cambios de humor

AMPLÍE SUS LÍMITES: Cuantos más amplios sean los límites del objetivo que desean alcanzar, más posibilidades tenemos de lograrlo. No es lo mismo intentar conseguir el objetivo de una pareja que desea tener un hijo sin importar el vínculo genético que otra pareja que desee un sexo determinado. Cuantas más posibilidades existan de alcanzar la meta, menos ansiedad generará el tratamiento de fertilidad.

TOMA DE DECISIONES: Es de gran importancia llegar a un consenso entre la pareja sobre las alternativas que nos ofrecen, sobre “donde está el límite”, para ello es imprescindible disponer de una buena información para valorar los pros y los contras de cada una de las alternativas y elegir de manera conjunta la opción con mayor puntuación positiva.

EL TRATAMIENTO: La consulta en la clínica suele ser inquietante e intensa por lo que sirve de mucha ayuda contar con el apoyo de la pareja. Normalmente surgen numerosas preguntas para realizar al facultativo en la consulta pero que con los nervios se olvidan.

EXPRESE SUS SENTIMIENTOS: No debemos dar por supuesto que las personas que nos rodean conocen y comprenden nuestras necesidades y pensamientos. Debemos controlar nuestros sentimientos de aislamiento, ya que podrían llevarnos a soledad y depresión. Aceptar es un acto de valentía, un acto que nos ayuda a controlar nuestros sentimientos, nuestro dolor. Las personas felices aceptan las cosas que no tienen remedio pero luchan por aquellas que tienen solución. La esterilidad es enormemente frustrante porque nos parece que no podemos esforzarnos más para mejorar las posibilidades de éxito en cada ciclo. Es un ejercicio de ayuda identificar nuestros sentimientos, escribirlos en un papel. Es aconsejable que se escoja alguna persona con la cual compartir sus sentimientos y dificultades.

SENSACIÓN DE CONTROL: Existen varias estrategias para adquirir mayor sensación de control sobre su vida: obtener toda la información posible del equipo que le está tratando, participar activamente en las decisiones que se llevan a cabo sobre su tratamiento y planear el número de años o ciclos de tratamiento dispuestos a realizar. Es importante que recuerde que no tiene que participar en actividades que le producen tristeza o depresión.

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LA ESPERA: La espera durante el tratamiento y hasta el día del test se hace interminable. Debe evitar: ir al lavabo constantemente para comprobar si ha llegado la menstruación y examinar su cuerpo para observar algún cambio. Debe ocupar su tiempo libre con actividades que le relajen, con aquellas cosas pendientes que nunca puede hacer por falta de tiempo.

REEVALÚE SUS PLANES INICIALES: Para poder tener la familia que nos proponemos, aunque con alternativas diferentes a las planeadas inicialmente (ej.

Conscientes de la importancia del cuidado de las emociones durante el proceso del tratamiento de fertilidad, su Coordinadora de Atención al Paciente está preparada para apoyarle en cualquier necesidad médica o duda emocional que pueda surgirle.

La ansiedad, la depresión y el enojo

Todos los días solemos experimentar, aunque sea de forma pasajera emociones que no nos gustan como: ansiedad, depresión e ira. “Son las tres caras de la disforia: sentimiento que experimenta el sujeto al encontrarse mal”.

  • La ansiedad nos advierte que acecha el peligro.
  • La depresión marca la pérdida de algo muy querido.
  • El enojo, muy pertinaz, nos advierte que algo malo está obrando contra nosotros. Nos ordena que nos liberemos del objeto, que le devolvamos el golpe.

Desde este punto de vista, las emociones por muy desagradables que puedan parecernos cumplen un papel imprescindible en nuestra supervivencia como individuos y como especie.

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La ansiedad, al igual que cualquier otra emoción, es un fenómeno psicológico que se expresa también en forma de síntomas físicos: taquicardia, sudoración, dificultades respiratorias, rubor, etc. Ante una situación percibida por el sujeto como amenazante, el Sistema Neurovegetativo y el sistema Endocrino preparan al organismo para una respuesta de emergencia -de lucha o huida-, bombeando hormonas al torrente sanguíneo, elevando la frecuencia cardiaca y la presión arterial, acelerando la respiración, tensando los músculos y produciendo un rápido suministro de energía que le prepara para actuar.

En muchas ocasiones actuará de intermediario entre paciente y médico, para lograr una mejor comunicación en ambos sentidos.

Estimulación ovárica y cambios de humor

La estimulación ovárica consiste en la administración de hormonas ya sea vía oral o generalmente vía subcutánea para conseguir el desarrollo y crecimiento de folículos ováricos (formaciones de contenido líquido en cuyo interior están alojados los óvulos) y mejora de calidad de los ovocitos (óvulos). La cantidad de hormonas administradas tendrá relación con la cantidad de folículos que queremos desarrollar, así en inseminación artificial el objetivo es el desarrollo de uno o dos folículos, sin embargo en el caso de fecundación in vitro, el objetivo es el desarrollo de más de 10 folículos.

La estimulación ovárica (EO) básicamente consiste en inducir una ovulación múltiple y, para conseguirlo, se necesita un nivel de hormonas óptimo. Por eso, durante unos 10 a 12 días te administrarán hormonas, similares a las que regulan el ciclo menstrual, y en consecuencia vas a sufrir cambios hormonales.

Como hemos dicho, la estimulación ovárica consiste en la administración de hormonas de manera exógena, por lo tanto, dichas hormonas pueden producir o no cambios de humor. No hay una regla estricta en este caso, ya que hay mujeres que sí refieren labilidad emocional, irascibilidad, pero otras no refieren ningún cambio en ese aspecto.

La respuesta a la EO es muy variable de unas mujeres a otras, incluso aplicándoles el mismo protocolo de actuación.

Las hormonas que te van a administrar son gonadotrofinas, las mismas que tu cuerpo produce de forma natural durante el ciclo menstrual. Las gonadotropinas se administran diariamente, vía subcutánea en los primeros días de la menstruación (día 1-3) inyectándose en la zona del abdomen o los muslos, administración que puedes realizas tú misma o con ayuda, siguiendo las pautas que indique el médico.

Los pinchazos en sí no duelen, son como la insulina de los diabéticos, son inyecciones subcutáneas, muchas veces administradas con plumas. El pinchazo es muy sencillo y antes de iniciar el tratamiento explicamos muy bien cómo se hace.

Los efectos secundarios de las hormonas pueden ser varios como dolor de cabeza, hinchazón abdominal, distensión abdominal, cambios de humor, tristeza, irascibilidad, eritema (rojez) pasajera en la zona de punción etc.

Como con cualquier otra medicación, con el uso de las hormonas para la EO, se pueden producir efectos adversos. A nivel psicológico, lo más frecuente es tener cambios de humor, cierto estado depresivo o ansioso, así como disminución de la libido.

Efectos secundarios de la estimulación ovárica

  • Dolor de cabeza
  • Hinchazón abdominal
  • Distensión abdominal
  • Cambios de humor
  • Tristeza
  • Irascibilidad
  • Eritema (rojez) pasajera en la zona de punción

Durante los días de estimulación ovárica puedes seguir con tus rutinas habituales, trabajar o realizar actividades de ocio, pero se recomienda evitar deporte de impacto o ejercicio físico intenso (por el riesgo de torsión ovárica), al igual que las relaciones sexuales.

La infertilidad y su impacto en la vida cotidiana

La dificultad para tener hijos llega a la vida de una pareja de forma inesperada y supone una crisis vital en la persona. Esto conlleva una serie de cambios emocionales que pueden afectar de manera importante tanto a la persona de manera individual (pudiendo afectar a todos sus sistemas, el emocional, el mental y el físico) así como a su relación de pareja, siendo una experiencia en la que ambos tienen que adaptarse.

Las personas que experimentan la situación de infertilidad suelen verse afectadas por un sinfín de emociones que, en ocasiones, no cuentan con los recursos suficientes para hacer frente a la situación. Todo este recorrido desde que la persona empieza con la búsqueda de embarazo hasta el momento incierto en el que pueda lograrlo, lleva consigo el experimentar numerosas y continuadas pérdidas que conllevan pequeños duelos que, a veces, no se viven de manera consciente. viven con mayor o menor intensidad. hasta lograr la aceptación. haciéndose complicadas algunas fases del tratamiento.

Desear tener un hijo y tener dificultades para ello genera un gran impacto y malestar en las personas. Gracias a los tratamientos de fertilidad es posible conseguir el deseado embarazo, pero el proceso de reproducción asistida es complicado y puede alterar varios ámbitos de la vida en los pacientes. En estos casos, la asistencia psicológica puede ayudar y proporcionar diferentes herramientas que favorezcan el bienestar tanto físico como emocional para todas estas personas.

Generalmente, los pacientes que recurren a tratamientos de reproducción asistida llevan un tiempo intentando cumplir su sueño de ser papás. Por ello, muchas veces, estos llegan al proceso afectados emocionalmente. Ante un diagnóstico de infertilidad se produce un cambio en el proyecto de vida que una persona tiene planificado.

Si te han detectado un problema de fertilidad y tu proyecto de vida ha cambiado, debes aceptarlo y afrontar que la realidad va a ser diferente a lo que tenías previsto.

Alteraciones producidas por la infertilidad:

  • Cognitivas: Las habilidades de resolución de problemas, así como los mecanismos de afrontamiento se ven desbordados.
  • Psicológicas: El estado inicial de choque emocional es precedido por sentimientos de confusión, negación, temor, tristeza, culpa, excitabilidad e inquietud.
  • Fisiológicas: Se observan niveles más elevados de estrés y dificultad a la hora de dormir.

Es importante saber que no todo el mundo va a afrontar o sobrellevar la situación de la misma forma, y no por ello tiene una conducta más o menos adecuada. La comunicación, así como la introspección sobre los sentimientos, es clave tanto una o uno mismo como con su pareja.

Se trata de uno de los ámbitos más afectados en los pacientes. Las personas se enfrentan a una situación desconocida de forma vulnerable y sin saber que pasará. Es totalmente normal tener sentimientos negativos e incluso cuestionarse si está haciendo lo correcto.

Lejos de ayudar, estos pensamientos suelen desembocar en un círculo en el que cada vez nos sentimos peor, vemos el futuro más oscuro y dudamos más de si conseguiremos nuestro objetivo.

Emociones frecuentes en pacientes de reproducción asistida:

  • Pérdida de la autoconfianza y ello repercute en su autoestima.
  • Ansiedad, incertidumbre y dudas por la ausencia de información y garantías sobre ser padres.
  • Temor a no lograr la paternidad, a no recuperar el control sobre el propio cuerpo.
  • Aislamiento social y personal.
  • Culpa y decepción del propio cuerpo, es habitual culparse y pensar que el cuerpo ha fallado al no conseguir una gestación.
  • Depresión y tristeza, incapacidad de llevar a cabo una vida normal.

Es fundamental aprender a identificar estos pensamientos negativos, debatirlos y encontrar otras opciones más racionales. Todo esto puede conseguirse con asesoramiento psicológico.

El duelo durante el proceso de fertilidad

El duelo es un proceso normal y adaptativo que sufren las personas frente a una pérdida. Dentro del proceso de reproducción asistida podemos encontrarnos con este duelo en diferentes momentos del proceso (la noticia de la infertilidad, un aborto/fallo de implantación, necesidad de utilizar donación de gametos…).

Como cualquier proceso, el duelo tiene una serie de etapas comunes a todas estas situaciones:

  • Negación: Se emplean diferentes defensas para intentar negar la realidad dolorosa, se suelen buscar segundas opiniones. Suelen aparecer pensamientos como “esto no me puede pasar a mí, debe haber algún error...”
  • Enfado: Aparecen los sentimientos de incomprensión, frustración, injusticia. Es imprescindible identificar el enfado como algo normal y gestionarlo de forma sana para que sea lo menos perjudicial posible.
  • Negociación: Sentimientos de descontrol y necesidad de recuperarlo, volver a la situación idónea, negociando con uno mismo, con la pareja o incluso con una fuente espiritual.
  • Desesperación: Esta fase es el centro del duelo, predominan sentimientos de abandono, tristeza, desolación y culpa. Es importante tener en cuenta que no sois responsables de la situación que os ha tocado vivir.
  • Aceptación: Una vez aceptado el diagnostico de infertilidad, manejado y expresado las emociones, se puede comenzar a organizar y aproximarse a la resolución. Los pasos a seguir y objetivos se ven de forma diferente, no significa que el problema desaparezca, sino que se puede manejar de forma sana.

Las fases no siempre se producen por orden ni todo el mundo pasa por todas, es más, una persona puede experimentarlas repetidas veces.

Lo primordial es no quedarse estancado e ir resolviendo los sentimientos para llegar a la fase de aceptación lo antes posible.

El objetivo es la elaboración de un duelo sano, es decir, reconocer las emociones, darle importancia y espacio al duelo y facilitar herramientas para afrontar la pérdida tanto presente como futura.

Afectación física

Cuando el cuerpo es sometido a altos niveles de estrés o malestar, transforma esas preocupaciones en síntomas físicos. Esto es peligroso, ya que frente a las técnicas de reproducción asistida es importante mantener una buena salud.

Los tratamientos de reproducción asistida conllevan la administración de fármacos para incrementar la producción de óvulos. Estos medicamentos provocan un aumento de los niveles hormonales en la mujer, lo que contribuye a la inestabilidad emocional.

En concreto, el estrés en las mujeres altera los niveles de cortisol, una hormona conocida coloquialmente como la hormona del estrés. Toda esta inestabilidad y altibajos hormonales puede influir e incluso dificultar la consecución de un embarazo.

El papel de la familia y amigos

El acompañamiento proporciona ayuda para gestionar las emociones e ir transitando las esperas, que son muchas, así como aprender a navegar en la ausencia de certezas y la poca capacidad de control.

La familia y amigos pueden ser figuras importantes que apoyen a los pacientes, pero no siempre es así. Normalmente, las parejas perciben que “solo ellos saben lo que se siente”, aparecen los sentimientos de culpa y sensación de responsabilidad hacia los familiares por no poderles dar el hijo tan esperado.

Podemos destacar también la vergüenza por percibirse distintos y sentirse fallados, así como rabia y envidia en cuanto a la identificación con los demás, sobre todo con los familiares y amigos que consiguen el tan deseado embarazo.

La pareja y la fertilidad

Aproximadamente la mitad de las parejas que realizan tratamientos de reproducción asistida manifiestan que el proceso les ha unido más, han encontrado herramientas de comunicación y han tenido menos discusiones.

Sin embargo, los pacientes reconocen la dificultad del proceso, se genera una ruptura de la intimidad de la pareja (pruebas constantes, monitorización de la vida sexual, medicación…) y observan formas diferentes de gestionar la situación.

Los estilos de afrontamiento de hombres y mujeres difieren, siendo estas más propensas a exteriorizar sus sentimientos y gestionarlos. En cambio los hombres se centran en aspectos ajenos al tratamiento para enmascarar los sentimientos y no tener que lidiar con ellos.

El papel de la pareja o acompañante en este proceso de fertilidad es fundamental y puede suponer en algunos casos un reto personal.

En ocasiones, el hombre se siente como mero observador, mientras que su pareja tiene que lidiar con la parte física del tratamiento.

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