Cambios Físicos Durante la Lactancia

24.10.2025

El embarazo produce un gran número de cambios físicos y emocionales. Respecto a los primeros, tu cuerpo cambia por el efecto de las hormonas y la producción de prolactina, la hormona que genera la leche materna. Por ello, tu pecho se somete a cambios constantes durante y después del embarazo.

Cambios en las Mamas

Casi desde el inicio del embarazo las mamas empiezan a cambiar. Uno de los primeros síntomas del embarazo es el aumento de tensión en las mamas, acompañado de una sensación de calor.

Durante la gestación tiene lugar el desarrollo completo de la glándula mamaria bajo la influencia de diversas hormonas: progesterona, estrógenos, lactógeno placentario y prolactina.

La progesterona prepara las mamas para la producción de leche. Los estrógenos estimulan el desarrollo del sistema de conductos galactóforos, es decir, aquellos que transportan la leche. Todos estos cambios provocan externamente un aumento notable de las mamas y del pezón.

La mujer debe conocer y preparar sus mamas para el momento de ser madre, con el fin de detectar situaciones diferentes a la normalidad y acudir al especialista, así como conocer y afrontar esos cambios que las hormonas han producido en su pecho dedicados a una lactancia materna de la forma más natural posible.

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Desarrollo de las Glándulas Mamarias

Las glándulas mamarias se preparan para la lactancia mediante una serie de pasos que ocurren durante la adolescencia y el embarazo. El proceso denominado mamogénesis se repite de forma limitada en cada ciclo menstrual inducido por las hormonas secretadas por los ovarios.

Puede imaginarse las glándulas mamarias como un conjunto de racimos de uvas cada uno de los cuales se denomina «lóbulo», correspondiendo las uvas a pequeños sacos donde se produce la leche a partir de los nutrientes de los alimentos que llegan a través de la sangre. Cada una de las uvas constituyen los denominados «alveolos mamarios» y están unidos a pequeños conductos o canalículos que se van uniendo entre sí, formando un canal más ancho, que se encuentra dentro de la aureola y que se adelgaza, terminando en el pezón.

Mamogénesis, Lactogénesis y Galactopoyesis

El embarazo produce un aumento importante del volumen mamario. Se extiende por tanto, desde antes del nacimiento hasta el envejecimiento, donde se producen una serie de cambios hormonales. La mamogénesis son los cambios anatómicos de crecimiento de la mama. Así, al principio de la gestación se produce un aumento del número y tamaño de los ductos mamarios (ramificación de los conductos) porque predominan los estrógenos y disminuye el tejido graso del pecho.

Posteriormente se produce la lactogénesis que comprende desde el inicio de la secreción de calostro en la segunda mitad del embarazo hasta el parto. Cuando se produce ese acúmulo de material secretor o calostro, entra en escena la prolactina, otra hormona que se encarga de estimular la producción de lactoalbúmina y lactosa (fundamentales en la producción de leche) que atraen agua y aumentan el volumen de leche.

Tras la lactogénesis se produce la subida de la leche, galactopoyesis o lactoeyección, etapa fundamental para el mantenimiento de la producción de leche. La oxitocina es la hormona más importante para la eyección o vaciado de esa leche.

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La oxitocina provoca la contracción de la células mioepiteliales que exprimen el alvéolo y permiten que la leche llegue a los conductos y senos lactíferos y pueda ser extraída mediante succión. Además solo se aumenta la producción de leche tras el parto con el vaciamiento de la misma, por tanto hay que mantener un equilibrio entre la producción de leche y el vaciado regular de las mamas.

Existe una fusión entre la mama y la gestación, la patología mamaria y la Obstetricia, que refleja los diferentes cambios que las mujeres pueden experimentar en su pecho durante el embarazo.

Cambios Hormonales y Producción de Leche

Durante los primeros días después del parto desaparecen de la circulación maternal las hormonas que se producían en la placenta durante el embarazo y que mantenían inhibida la secreción de leche. Se producen grandes cantidades de prolactina (hormona encargada de provocar las contracciones uterinas que facilitan la involución).

Tras la expulsión de la placenta durante el parto, se produce un súbito descenso en los niveles plasmáticos de estrógenos, progesterona y somatomamotropina coriónica. Esta disminución es simultánea al aumento que se produce en la secreción de prolactina.

El organismo de la gestante se prepara para la etapa de lactancia almacenando de 2 a 4 kilos de reservas grasas que serán utilizadas posteriormente para la formación de la leche.

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Cuando el bebé succiona el pezón, envía una señal a la glándula hipófisis materna (órgano de secreción hormonal), la cual va a producir varias hormonas (prolactina y oxitocina), responsables de la producción de leche y de su salida por los pezones.

Los niveles de prolactina en el organismo alcanzan valores máximos en el parto. Esta hormona estimula el crecimiento y la actividad secretora de los alveolos mamarios. Es frecuente que la madre se sienta relajada en el momento del amamantamiento, consecuencia de los elevados niveles de prolactina. Los niveles de esta hormona mantienen altos cuando el bebé mama.

El reflejo de la eyección está condicionado por numerosos factores, tales como el llanto del niño, la ansiedad, el estrés o el dolor que sufra la madre (por ejemplo, pezón doloroso) y también el consumo de tabaco y de alcohol.

En condiciones normales, la disminución de la producción de leche de forma fisiológica comienza a ser considerable a partir de los siete o nueve meses. Por ello se recomienda que el destete se realice a partir de los 6 meses de manera gradual, para evitar la ingurgitación de las mamas y para facilitar la adaptación del niño a la alimentación complementaria. No obstante, la producción de leche podría prolongarse hasta cuatro años si continúa el amamantamiento.

Consideraciones Adicionales

  • Cambios en la pigmentación de la piel: Durante la gestación se oscurecen zonas específicas del cuerpo de la mujer. Este aumento de la pigmentación se debe a un incremento de la actividad de la hormona melanoestimulante, responsable de la formación de la melanina provocada por la progesterona.
  • Línea nigra: Consecuencia del oscurecimiento de la línea alba, una banda de tejido fibroso que separa los músculos rectos mayores del abdomen y que va desde la sínfisis del pubis al esternón.
  • Cloasma gravídico: También conocido como "paño" del embarazo.
  • Areola secundaria: Los recién nacidos solo son capaces de ver durante los primeros meses en blanco y negro, imágenes borrosas y a una distancia de enfoque de unos 20-30cm (casualmente la distancia que separa los ojos del bebé de su madre mientras está mamando).

Ganancia de Masa Muscular Durante la Lactancia

Cuando hablamos de recuperar fuerza y masa muscular después del embarazo, especialmente durante la lactancia, es normal que surjan dudas. Muchas mujeres nos cuentan que, aunque se esfuerzan, sienten que ganar músculo en esta etapa es más complicado. Si te sientes identificada, no te preocupes, ¡tiene una explicación! Y lo más importante: no estás sola.

Durante la lactancia, tu cuerpo produce prolactina, la hormona que se encarga de la producción de leche. Aunque esta hormona es maravillosa para alimentar a tu bebé, también puede reducir tu capacidad de ganar músculo. Además, los niveles de estrógeno y testosterona, importantes para el crecimiento muscular, disminuyen en esta etapa, lo que ralentiza este proceso. Según un estudio de Neville et al. (2014), estos cambios hormonales afectan la capacidad del cuerpo para generar masa muscular, pero esto es temporal, ¡así que no te desesperes!

Amamantar a tu bebé puede consumir entre 500 y 700 calorías al día, lo que significa que tu cuerpo está trabajando a tope. Este gasto energético adicional puede hacer que tu cuerpo esté en un déficit calórico, es decir, quemas más de lo que consumes. Si bien esto puede ayudarte a perder peso, también puede dificultar la construcción de músculo, ya que para ganarlo necesitas un balance calórico positivo. No te preocupes, no significa que debas comer por dos, sino ajustar tu dieta para cubrir las necesidades de la lactancia y del entrenamiento. Como señala Rogers et al. (2016), es importante encontrar ese equilibrio.

Después del embarazo, es común que la distribución de la grasa en tu cuerpo cambie, especialmente alrededor del abdomen. Estos cambios pueden afectar la capacidad de aumentar masa muscular, sobre todo si ha disminuido tu actividad física. Según un estudio de Gunderson et al. (2008), el cuerpo tiende a acumular más grasa visceral (alrededor de los órganos) después del embarazo. Sin embargo, con el tiempo, el ejercicio y la alimentación adecuada, tu cuerpo responderá.

Es probable que tu bebé aún no duerma toda la noche, lo que afecta tu descanso. Sabemos lo difícil que es encontrar tiempo para ti, y la falta de sueño y el estrés pueden afectar tu capacidad para recuperarte después del ejercicio y construir músculo. Estudios como el de Whitaker et al. (2014) han demostrado que los niveles altos de cortisol, la hormona del estrés, pueden dificultar la regeneración muscular. Por eso es fundamental intentar descansar siempre que puedas, ser paciente contigo misma y buscar ratitos de autocuidado para reducir este estrés.

Durante la lactancia, tu cuerpo prioriza los nutrientes para producir leche, lo que significa que es esencial que te asegures de comer suficiente para cubrir tus propias necesidades y las de tu bebé. Un estudio de Widen y Gallagher (2014) destaca la importancia de una dieta rica en proteínas, grasas saludables y carbohidratos para garantizar que tu cuerpo tenga los nutrientes necesarios tanto para alimentar a tu bebé como para ganar masa muscular.

Consejos para Ganar Masa Muscular Durante la Lactancia

  • Ten paciencia y sé amable contigo misma: Tu cuerpo está haciendo un trabajo increíble. La ganancia muscular puede tardar un poco más, pero llegará. Lo importante es que cuides de ti y te sientas bien en el proceso.
  • Entrena de manera efectiva: No necesitas pasar horas entrenando. El ejercicio regular, especialmente el entrenamiento de fuerza, es fundamental para mantener la masa muscular y mejorar tu salud posparto. Además, ayuda a fortalecer los huesos, mejorar la postura y apoyar tu bienestar metabólico y hormonal.

Aumento de Pecho y Lactancia

Una de las dudas más habituales que debemos resolver está relacionada con el aumento de senos y la lactancia materna. ¿Se puede dar el pecho al bebé tras una cirugía de estas características? Es una cuestión importante que, a su vez, abre otras preguntas. ¿Afecta el aumento a la capacidad de amamantar? Tras la fase de lactancia, ¿cómo afecta esta al resultado de la operación?

Existen una serie de variables que influyen en la lactancia materna si has pasado por el quirófano para un aumento o si pretendes realizar esta intervención. A continuación, te resolvemos algunas de las preguntas más habituales sobre este tema y sus detalles.

Preguntas Frecuentes

La fase de lactancia del bebé conlleva un aumento considerable del volumen del pecho. Por ello, es lógico que sientas preocupación ante una intervención de estas características. Entre las preguntas habituales sobre la intervención de aumento de senos, el pecho despues de la lactancia y la maternidad, destacan las siguientes.

¿Existen problemas de lactancia con protesis?

Las técnicas actuales de aumento no afectan en absoluto a la glándula mamaria. El implante se puede colocar detrás del músculo pectoral o bajo el tejido mamario y no afecta a la secreción de leche. En la actualidad, está suficientemente demostrado que las prótesis de silicona no perjudican la salud del bebé y ningún tipo de sustancia pasa a la leche materna.

Otra de las técnicas de intervención es introducir el implante a través de la areola. Por lo general, este procedimiento no dificulta la lactancia. En ocasiones, puede presentar algún problema, ya que la prótesis se encaja detrás de la glándula mamaria y puede afectar a los conductos de secreción.

Si te has hecho un aumento de pecho, ¿cuánto tiempo debes esperar para quedarte embarazada?

Durante el embarazo, se produce una gran distensión de los tejidos del pecho. También se produce una retención de líquidos y una gran vascularización. Es conveniente esperar alrededor de un año tras el aumento para que los implantes se adapten a tu cuerpo y cicatricen los tejidos. Por otro lado, si planeas hacerte un aumento de senos despues de lactancia con prótesis, debes esperar alrededor de seis meses desde que tu bebé deje de alimentarse.

¿Se deforma el pecho después de la lactancia y tras una intervención de aumento?

El embarazo, la fase de lactancia y el paso del tiempo provocan alteraciones en el pecho como estrías, flacidez o cambios en la forma natural del pecho. Pero, si te has sometido a una intervención de aumento, no verás cambios significativos ni se alterará el aspecto estético de tus senos.

En conclusión, una intervención de aumento de senos no afecta en absoluto a la fase de lactancia de tu bebé. Pero es conveniente que tengas claras algunas cuestiones y consultes con tu especialista todas las dudas que te surjan. Aclara todas las preguntas que tengas sobre el tema en el caso de que estés pensando en someterte a una intervención de estas características.

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