Causas del Cambio Climático: Explicación para Niños
El cambio climático está transformando nuestro planeta y la climatología, lo que afecta directamente a millones de personas y específicamente a la infancia. Este fenómeno está provocando un aumento en la temperatura media global, lo que a su vez está teniendo consecuencias en la salud, la educación o la protección de niños, niñas y adolescentes en todo el mundo.
¿Qué es el Cambio Climático?
El cambio climático se refiere al incremento sostenido y acelerado de la temperatura media global y a los cambios en los patrones climáticos debido a la emisión y acumulación excesiva de gases de efecto invernadero en la atmósfera, provocados por la quema de combustibles fósiles, la deforestación y otras actividades humanas.
El calentamiento global y la consecuente pérdida de biodiversidad es una parte de la triple crisis: la alteración del clima, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, y requiere de la necesidad urgente de tomar acciones climáticas para mitigar sus efectos y proteger los derechos de niños, niñas y adolescentes.
Casi la mitad de los niños y niñas del mundo enfrenta riesgos extremos que amenazan su supervivencia, desarrollo y bienestar. La falta de acción frente a estos desafíos ha provocado una crisis de derechos de infancia, comprometiendo su salud, alimentación o el acceso al agua potable, la educación y protección contra la violencia.
Causas y Factores que Contribuyen al Cambio Climático
El principal impulsor actual del cambio climático es la acción directa de actividades humanas como:
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- La quema de combustibles fósiles.
- La deforestación.
- Las emisiones de gases de efecto invernadero.
La crisis climática está exacerbando la frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos, como olas de calor, sequías intensas, inundaciones, incendios y huracanes.
Estos fenómenos no solo devastan la agricultura, privando a las personas afectadas de alimentos nutritivos y agua potable, sino que también generan entornos peligrosos, más contaminación, brotes de enfermedades, destruyen los refugios, la atención sanitaria y los sistemas educativos que la población necesita para sobrevivir y prosperar.
La infancia no tiene responsabilidad alguna en las acciones que aceleran e intensifican el cambio climático y, sin embargo, son los más afectados. Por ello, es fundamental poner en marcha acciones inmediatas para mantener un planeta habitable para todas y construir sociedades más seguras y sostenibles.
Los datos de UNICEF recogen que 1.000 millones de niñas y niños -casi la mitad de los 2.200 millones que viven en todo el planeta- se enfrentan riesgos extremos y viven en países de alto riesgo climático.
Efectos del Cambio Climático en la Infancia y la Adolescencia
UNICEF ha recabado evidencias que muestran que el cambio climático está agravando la situación de los niños, niñas y adolescentes, particularmente vulnerables, como los problemas de malnutrición, debido a la reducción de la disponibilidad de alimentos, y aumentando la propagación de enfermedades relacionadas con el calentamiento global, como el dengue y la malaria.
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El Índice de Riesgo Climático de la Infancia es el primer análisis exhaustivo que evalúa los riesgos climáticos desde la perspectiva de los niños y niñas, mostrando que la crisis climática es también una crisis de los derechos de la infancia. Este índice clasifica a los países según la exposición de los niños y niñas a desastres climáticos y su vulnerabilidad, basada en el acceso a servicios esenciales y la capacidad de resiliencia. Los resultados revelan que un gran número de niñas y niños ya está afectado y que las cifras empeorarán a medida que el cambio climático se acelere.
Además, los desastres climáticos están interrumpiendo la educación, desplazando a millones de niños, niñas y adolescentes de sus hogares y dejándolos en situaciones de extrema vulnerabilidad.
Las tormentas y las inundaciones son catástrofes que representaron el 95% de los desplazamientos infantiles registrados entre 2016 y 2021. Las investigaciones realizadas por UNICEF y sus aliados en ese periodo muestran que 43 millones de niños y niñas tuvieron que desplazarse.
En la publicación El cambio climático está transformando la infancia de UNICEF se advierte que el cambio climático transforma a la infancia y, por tanto, pone en riesgo todos y cada uno de sus derechos.
Adaptación y Resiliencia Frente al Cambio Climático
Para mitigar los impactos del cambio climático es fundamental desarrollar estrategias de adaptación y resiliencia. En UNICEF estas incluyen prácticas como:
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- Acción climática: llevamos a cabo programas sociales con un enfoque centrado en la infancia, promoviendo políticas que aumenten la resiliencia de las comunidades y apoyando a jóvenes defensores del clima.
- Reducción del riesgo de desastres: trabajamos para limitar los daños y fomentar una recuperación resiliente, con estrategias de alerta temprana, gestión de riesgos y refuerzo de servicios sociales e infraestructuras.
- Acción ambiental: colaboramos con jóvenes para enfrentar el cambio climático y la degradación ambiental, promoviendo soluciones locales, protección frente a contaminación y salud frente a productos tóxicos.
- Energía sostenible: impulsamos el uso de energías limpias para electrificar escuelas, centros de salud y comunidades, apoyando programas educativos, sociales y formación en competencias ecológicas.
Para abordar esta emergencia climática, UNICEF ha lanzado su Plan de Acción sobre Sostenibilidad y Cambio Climático 2023-2030, que busca garantizar un mundo sostenible y proteger a los niños y niñas más vulnerables, haciendo hincapié en la importancia de la colaboración y las alianzas para lograr los mejores resultados.
Mitigación del Cambio Climático y Reducción de Emisiones
Para mitigar el cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, UNICEF ha presentado una serie de recomendaciones con acciones clave dirigidas a gobiernos, empresas e individuos:
- Gobiernos: deben adoptar políticas ambiciosas que impulsen la transición hacia energías renovables y la reducción neta de las emisiones de carbono. Es esencial que establezcan regulaciones más estrictas sobre las industrias contaminantes y promuevan la inversión en tecnologías limpias. Además, deben asegurar que las políticas climáticas prioricen a la infancia y la juventud, protegiendo sus derechos ante los efectos del cambio climático.
- Empresas: integrar la sostenibilidad en el núcleo de sus operaciones, reduciendo su huella de carbono y adoptando prácticas empresariales responsables. Esto incluye la transición hacia modelos de producción más sostenibles, la mejora de la eficiencia energética y la inversión en fuentes de energía renovable. Las empresas también deben considerar el impacto de sus actividades en las comunidades vulnerables y contribuir activamente a su protección.
- Personas: pueden contribuir adoptando estilos de vida más sostenibles, como reducir el consumo de energía, utilizar transporte público o medios no contaminantes. La participación en iniciativas locales y el apoyo a políticas ambientales también son formas en que las personas pueden ayudar a mitigar el cambio climático.
Todos estos esfuerzos deben realizarse con una perspectiva de justicia climática, asegurando que las acciones para reducir las emisiones también protejan a las personas más vulnerables, especialmente a las niñas y los niños.
Educación en Cambio Climático y Concienciación Pública
La educación ambiental y la sensibilización pública son fundamentales en la lucha contra el cambio climático. Y, por ello, es una de las líneas de trabajo donde desde UNICEF ponemos el foco: promoviendo la educación y apoyando a la juventud con las competencias que necesita para contribuir a convertir el mundo en un lugar más sostenible.
Informar a la población en general sobre los impactos del calentamiento global y cómo mitigarlos contribuye a fomentar comportamientos más sostenibles y resilientes.
UNICEF trabaja para promover la conciencia y la acción climática a través de programas educativos y recursos diseñados para empoderar a niños, niñas y jóvenes, difundiéndolas entre las instituciones, como ayuda para promoverlos. Estos programas no solo buscan aumentar su conocimiento sobre las causas y efectos del cambio climático, sino también dotarles de las habilidades necesarias para enfrentar los desafíos que plantea.
Los objetivos principales de estas iniciativas incluyen:
- Fomentar la comprensión y conciencia climática: proporcionar información clara y accesible que permita entender las causas del cambio climático y sus efectos, promoviendo así la adopción de prácticas sostenibles en su vida diaria.
- Empoderar a la juventud: capacitar a la juventud con el conocimiento y las herramientas necesarias para que puedan enfrentar los desafíos climáticos y contribuir activamente a las soluciones.
- Promover el liderazgo juvenil en la acción climática: acompañarles en la oportunidad de liderar y participar en iniciativas climáticas, dándoles voz en la creación de un futuro más sostenible.
- Cambio de comportamiento: incentivar hábitos más sostenibles que contribuyan a reducir la huella de carbono tanto a nivel individual como colectivo.
- Involucrar a las comunidades: facilitar la participación comunitaria en proyectos locales de adaptación y mitigación, fortaleciendo así la resiliencia de las comunidades ante eventos climáticos extremos.
A través de estos esfuerzos, UNICEF no solo busca educar y concienciar, sino también construir una generación capaz de liderar el cambio hacia un planeta más seguro y sostenible.
Iniciativas y Programas de UNICEF para Abordar el Cambio Climático
Desde UNICEF se desarrollan diversas iniciativas y programas para mitigar el cambio climático, enfocándose en la protección de niños, niñas y adolescentes, por su alta vulnerabilidad. Todos ellos destinados a abordar el cambio climático, incluyendo:
- La promoción de políticas públicas y una financiación centradas en la infancia.
- La escucha activa y participación de los niños, niñas y adolescentes.
- La provisión de servicios básicos en emergencias.
Estos son algunos ejemplos de acciones que la organización está llevando a cabo a nivel global:
- La juventud por el clima.
- Programa a nivel global por el cambio climático y el medioambiente.
- Acciones globales de UNICEF por el calentamiento global.
Colaboraciones y Alianzas en la Lucha Contra el Cambio Climático
Para frenar el cambio climático, UNICEF colabora día a día con organizaciones internacionales, gobiernos y el sector privado. Estas alianzas tienen como objetivo abordar soluciones para proteger a los niños, niñas, adolescentes y a las comunidades más vulnerables, impulsando políticas y acciones que mitiguen y protejan de los efectos del cambio climático y contribuyan a garantizar sus derechos fundamentales.
Papel de la Sociedad Civil en la Acción Climática
Sin duda, las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos ciudadanos juegan un papel muy relevante en la acción climática. Estos grupos movilizan a la sociedad para exigir políticas ambientales justas y equitativas, esenciales para la defensa de los derechos de los niños y niñas en el contexto de la crisis climática.
Para abordar el cambio climático se debe comenzar por la comprensión de todos los ciudadanos del porqué está ocurriendo y qué se puede hacer para protegerse de sus efectos.
La participación y movilización de la juventud por el clima también es clave, por ejemplo, se contó con la participación de 16.333 niños y niñas de 121 países para la elaboración de la mencionada Observación General N.º 26, donde contribuyeron con opiniones e ideas a las consultas diseñadas con los miembros del Equipo Asesor Infantil del Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas.
La definición de cambio climático de la Convención de las Naciones Unidas incluye la frase “es atribuible directa o indirectamente a la actividad humana”. Para entender mejor en qué consiste el fenómeno, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico español distingue entre ‘tiempo meteorológico y clima’. El tiempo es la expresión utilizada para referirse “a las condiciones meteorológicas en un momento concreto”. El clima, por otra parte, responde a “las condiciones habituales en un lugar determinado”, incluyendo grandes regiones terrestres. El clima, afirma este Ministerio, “también varía y ha sufrido cambios importantes a lo largo de la historia de la Tierra debido a causas naturales”. Pone como ejemplo lo ocurrido en el último periodo glaciar.
Satorras menciona la “pequeña edad de hielo o el pequeño medieval caliente” como ejemplos de cambios climáticos sucedidos en otros periodos de la historia. La experta recuerda el profundo debate científico acerca de las diferentes causas de los cambios climáticos naturales.
El cambio climático supone la alteración de la composición de la atmósfera global que causa múltiples consecuencias negativas para la naturaleza y la vida. Existe una posición cada vez más mayoritaria en la comunidad científica sobre la actividad humana como la causa de la modificación de las condiciones climáticas actuales.
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, organismo creado en 1988 por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y por la Organización Meteorológica Mundial, compuesto por científicos y expertos de 195 países), señala que el inicio del fenómeno del cambio climático se puede establecer en el comienzo de la era industrial, más o menos en torno al año 1750.
No solo hay que entender “la industrialización” como la actividad fabril y de producción en serie, cuando se multiplicaron el número y el tamaño de las factorías.
La Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático afirma que “después de más de un siglo y medio de industrialización, deforestación y agricultura a gran escala, las cantidades de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera se han incrementado en niveles nunca antes vistos en tres millones de años”. El problema es que el nivel de emisiones gases de efecto invernadero ha crecido bastante más de lo debido.
Esa visión holística sobre las causas antropogénicas del cambio climático se traslada también a las soluciones, y de ahí el concepto de desarrollo sostenible que no solo atañe a la salud medioambiental sino al desarrollo humano en todas sus facetas como parte del remedio.
El Ministerio para la Transición Ecológica coincide en que este cambio del clima es muy diferente a los anteriores. En primer lugar, porque su causa es “la emisión, como resultado de la actividad humana, de los GEI, los cuales aumentan la capacidad de la atmósfera terrestre para retener calor y dan lugar al fenómeno del calentamiento global”. Y además por el ritmo acelerado de dichas emisiones.
Según Satorras, “la medida de su gravedad es la rapidez con la que se está produciendo. Por su parte, el IPPC también advierte de ese peligro. Para evitar que el calentamiento global supere 1,5 grados centígrados a final de siglo respecto a los niveles preindustriales (el principal objetivo del Acuerdo de París), los científicos y expertos señalan que en esta década, la acción acelerada para adaptarse al cambio climático es indispensable para reducir la brecha entre las medidas de adaptación en vigor y las que se necesitan.
También es necesario reducir de manera drástica, rápida y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector alimentario, la electricidad, el transporte, la industria, los edificios y el uso de la tierra. Unas emisiones que consideran que ya se deberían haber disminuido ya que la mitad de la cantidad máxima de CO2 estimado para que la Tierra no llegue a un calentamiento medio de 2 grados centígrados (el nivel tope, considerado altamente nocivo) se alcanzó en 2011.
El calentamiento global provocado por el cambio climático es cada vez más evidente. En cuanto a los efectos directos, los océanos se han calentado, la cantidad de hielo y nieve ha bajado mientras el nivel del mar ha subido 19 centímetros de 1901 a 2010. Se calcula que, en 2065, el nivel medio habrá crecido entre 24 y 30 centímetros y de 40 a 63 en 2100, en relación con el periodo 1986-2005. Esta tendencia parece inevitable, ya que, según el IPCC, las consecuencias del cambio climático “persistirán durante muchos siglos, incluso si se detienen las emisiones”.
Si se toma España como ejemplo (uno de los países más amenazados en su entorno europeo), el Ministerio para la Transición Ecológica señala cuatro consecuencias claras: alargamiento de los veranos en cinco semanas desde los años setenta, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet); la disminución de los caudales de los ríos, en algunos casos más del 20%; la expansión del clima semiárido en unos 30.000 kilómetros cuadrados; y el incremento en frecuencia e intensidad de las olas de calor y las sequías.
El ser humano (al fin y al cabo, una especie más dependiente de ecosistemas que experimentan una profunda transformación) también acusa los efectos tanto de forma individual como colectiva. “El calentamiento global tiene consecuencias no solo biofísicas, sino también sociales. En este sentido, Aditi Mukherji, una de los 93 autores del Informe de síntesis, el capítulo final del Sexto Informe de Evaluación del IPCC, afirmó que “La justicia climática es crucial porque quienes menos han contribuido al cambio climático se ven afectados de forma desproporcionada”, además de que “casi la mitad de la población mundial vive en regiones que son muy vulnerables al cambio climático. En la última década, el número de víctimas mortales como consecuencia de inundaciones, sequías y tormentas fue 15 veces más alto en las regiones muy vulnerables”, añadió Mukherji.
Acciones individuales para combatir el cambio climático
- Después de cargar tu teléfono desconecta el cargador.
- Para distancias cortas camina o utiliza una bicicleta.
- Reduce el consumo.
- Elimina de tu rutina el uso de botellas de plástico.
- No utilices objetos con plástico.
- Para tus compras utiliza bolsas de tela.
- Apuesta por una alimentación sostenible.
El calentamiento global a largo plazo (la media de los últimos 30 años) se sitúa en 2024 1,3 °C por encima del valor de referencia del período 1850-1900.
Las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global siguen aumentando cada año, alcanzando el máximo de 41,6 gigatoneladas (GT) CO2 eq. en 2024, frente a los 40,6 GT CO2 eq. del año pasado. Como consecuencia, el 7 de marzo de 2025, la concentración CO₂ diaria en la atmósfera alcanzó por primera vez las 430 partes por millón, medida por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos en su observatorio de Mauna Loa, en Hawai, máximo histórico, una cantidad de CO2 que no se registraba desde hace tres millones de años.
El contenido calorífico de los océanos ha alcanzado niveles sin precedentes.
El nivel medio del mar a escala mundial alcanza cada año un nuevo máximo, tras aumentar una media de 4,5 mm anuales durante el período 2013-2021. Esta cifra es más del doble que la registrada entre 1993 y 2002.
Los fenómenos meteorológicos extremos, como danas, tormentas y huracanes.
El sector energético, debido a su uso de energías sucias -petróleo, carbón y gas-, es uno de los mayores contribuidores al calentamiento global. Unas 90 empresas son responsables de casi las dos terceras partes de las emisiones mundiales. En concreto, la empresa española más contaminante es Repsol, cuyas emisiones declaradas suponen el 62% de todo el Ibex y está entre las 50 peores del mundo. Los combustibles fósiles son la principal causa del cambio climático, y mientras la industria fósil obtiene beneficios obscenos cada año, la ciudadanía sufrimos los peores impactos de a crisis climática, como ha ocurrido con la Dana de Valencia.
Con las energías renovables, el ahorro y eficiencia energética, la electrificación, la gestión de la demanda, la integración y la inteligencia, una profunda reforma del sistema eléctrico y del transporte se conseguirá paliar los efectos del cambio climático, generar puestos de trabajo y reducir los costes de electricidad.
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