Chaval de Casa Los Azahares: Opiniones y Recuerdos

31.10.2025

A lo largo de mi vida, he tenido la oportunidad de colaborar en "es Diari" y he citado infinidad de veces a aquella familia, mi familia, los Cardona Sintes. Con ellos me inicié a la vida. Tan sólo contaba cinco días cuando me llevaron del número 25 de la calle de santa Catalina, donde regresé tres años después.

Precisamente este 11 de diciembre del 2010, se hubieran cumplido cuarenta y ocho años de feliz matrimonio, fue en la parroquia del Carmen donde José Cardona Sintes, contrajo matrimonio con su novia Juana Caules Campos. Al volver la vista atrás, los recuerdo como brillaban sus ojos mientras bailaban el vals, enlazadas firmemente sus manos, unidos por el amor de juventud, girando sin cesar una y otra vez mientras familiares y amigos le aplaudían y felicitaban.

Continuaron los amaneceres de la dama del Alba, tras los sueños de doña luna, y Pito, con sus mil quehaceres, una vida llena en cada una de las estaciones del año. Intrépido, hombre mezcla de tierra y mar. Los primeros espárragos los cogía él, al igual que los caracoles, recaudándolos bajo auténticos chaparrones, nada temía, siempre valiente, llenando cestos de esclatassangs y lo que fuera, el sabía de todo, sin olvidar la pesca y el marisqueo que tanto practicaron cuando la rada de nuestro querido puerto era nuestro, de los nacidos en esta tierra, pudiéndose practicar la pesca y la captura de toda clase de marisco, siempre que la época lo permitiera.

De proponérselo, hubiera podido desempeñar el puesto de maestro en las artes del mar, no en vano gozó de unos padres que conocían al dedillo como hacerlo. Los hermanos Cardona eran muy pequeños cuando ya salían a la mar con Jandro, panadero des Camí des Castell y Facundo induciéndolos en aquel arte. De encontrarse el mar en calma, salían al atardecer de los sábados, amparados por alguna cueva donde dormían para salir del puerto de buena mañana. ¡ Qué felices se les veía arribar a la cala del Fonduco!

Una de estas enfermedades, que aún hoy día se escapan de la sabiduría de científicos, se lo ha llevado del mundo terrenal, con gran pesar de su familia, su esposa Juana, sus dos hijas que eran su tesoro más querido, Pepi y Elena, Miguel y Llorenç y los broches de oro de la familia, los nietos, Iratí, Isaac y David, que tanto han podido aprender de él. Pero antes de partir, se deleitó navegando frente a la Campsa, donde trabajó toda su vida, paso frente a la Lliga continuando hasta el paseo de la Alameda, pasando frente a la ladera norte, enfilando por los rincones donde años pasados disfrutó llenando cubos de escopinyes, peus de cabrit, corns, dàtils, sumergiéndose frente a la isla del Lazareto, sacando nacras.

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Desde este talaiot de Trepucó, mi más sentido pésame a los que tanto le amaron y que, como siempre me confesó, fueron todo en su vida, su amada esposa na Juana, sus hijas Pepi y Elena.

Antonio Palma, "El Sano", era mi abuelo. Los primeros recuerdos lo sitúan en Melegís a la casa de la calle La fuente n° 6. Mi abuelo me tenía un gran cariño.

Francisco Ramos, un veterano socialista, fue capitán en la guerra civil. Participó en la caída de Malaga y estuvo preso en la Casa Grande de El Padul.

Dejamos que dé rienda suelta a sus recuerdos. - “Cuando estalló la Guerra Civil, comienza diciéndonos, tenía yo 26 años. Republicano en donde me nombraron cabo y al poco tiempo ascendí a sargento. entre la tropa formada, en su mayoría, por evadidos de la zona fascista”.

- Al terminar la guerra, ¿qué fue de usted? preguntamos a Francisco. Baza por espacio de unos dos meses. guarecernos nos trasladaron a la Casa Grande. ella porque tuve un episodio bastante desagradable y doloroso con un alférez. total pasé seis años encerrado en diversas prisiones”.

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- No me reconocieron esa condición y cobraba sólo 19.000 pesetas. ahora percibo 985 euros de pensión militar y de la Seguridad Social 320.

Rafael era llamado Chico por sus amigos. muy positivo, transmitía ganas de querer vivir. Méjico múltiples registros visuales por lo variado de su geografía.

Su amigo Manuel P. familia, tus amigos, tu Málaga, Andalucía, el flamenco y el mar. mundo, incluso ahora.

Gracia la del Carbón. de carbón y carbonilla para los braseros. Carmen la "Rorra". silvestres, que llevaba a casas de familias pudientes. Paco el Carrero. llamábamos la "rubia". Alberto el "Moreno". que iba metido en las varas del carro. maldecir y echar votos. Pero jamás Alberto pronunció una mala palabra. decía lo que ustedes quieran, yo estoy a sus ordenes qué vamos hacer.

Miguel Melguizo Padial. la posguerra civil española como el "Cojo Garraspiche". tuvo que adaptarse a su desgracia y salir adelante como aquí lo describo.

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Ramiro Megías, sacristán de la parroquia de Dúrcal. el trabajo que desempeñaba fue también muy conocido. numerosa, tres varones y una hembra. mayor, José, que fue el último sacristán. poca luz del exterior. párroco. dicho juego. cosa que nos ilusionaba. llegaba primero. concurridas y solíamos ponernos en una nave lateral formando alboroto. monaguillos con los estandartes acudieran en busca del difunto a su domicilio. porque se llevaban a su ser querido.

Juamba. Es un chico de espíritu inquieto y aventurero. muy joven. estaba puesta en el séptimo arte. Fue aquí donde maduró la idea de convertirse en director de cine. Sabaté, bastante mas joven pero ya todo un consumado actor. escrito por Juamba.

Saleres es un pueblo pequeño y recoleto escondido en El Valle de Lecrín. olivos, los naranjos y los limoneros lo rodean en apretado abrazo. agua, clara, cristalina saltan juguetonas por sus numerosos cauces. soñar, para amar, para extasiarse. que casi se introduce entre los edificios, evocan un pasado cargado de historia. La herencia morisca se adivina en todos sus rincones. los bancales y laderas con el sudor de sus esfuerzos. imprescindibles para la humanidad a lo largo de los siglos. su pueblo. Recuerda clientes. de carbonero, desarrollada en su etapa de juventud. lugares que han quedado grabadas en su memoria. olvido uno de los oficios mas importante en nuestras vidas.

José Palma fue maestro de carboneros. exposición de su padre. la Universidad de La Habana, donde asegura que vive bien.

Vitaliano Fortunio / J. España el pasado diciembre.

P: Los orígenes de Ravenet son valencianos ¿no es así? R: Sí. P: Ha hecho una buena gestión ¿no es cierto? R: Así es, no tuve que convencer a nadie. P: ¿Dónde vive usted? R: En La Habana, yo no soy repudiada. Vivo bastante bien. posibilidad de viajar... Estoy muy bien allí. izquierdas y gustaba del proyecto de la revolución cubana y se quedo alli. P: ¿Usted nunca quiso vivir en Estados Unidos? R: No, porque yo me esforcé y me gusta mi profesión. P: ¿Usted viaja mucho? R: Aprovecho mi profesión para poder viajar y ver a mi familia.

SEMANA SANTA, en el pueblo, en mi pueblo del Padul, por varias razones. LECRÍN”. distinto a lo que entendíamos y entendemos aún como un Sermón. pies descalzos y rastrear de zapatillas; de amor, mucho amor. Amor de Dios a los hombres y amor de los hombres a Dios. cuando empezó el movimiento literario poético de los pregones. religioso, aliñado ranciamente con las con-notaciones propias de aquellos años. Se veía todo bajo el prisma de lo tenebroso. castigador y poco misericordioso.

muerte de un Dios es la vida del hombre. Semana Santa. Fue en la ciu-dad califal de Córdoba. oscuridad, negación de tantas cosas. cordobeses, con sus palabras repletas de belleza y poesía. Semana Santa. ciudad, con innovaciones adecuadas. Nos hicimos cargo de Jesús Nazareno. poderosamente la atención. fuéramos vendiendo pescado. cuestas. primeros costaleros. Qué maravilla. Como llevan al Nazareno. manera, tenía nuevos pies, nuevo corazón. y el corazón del Nazareno. pero seguimos adelante. Algo le faltaba a nuestra Semana Santa. PRIMER PREGONERO. Poco a poco fui madurando el pregón. consolidara totalmente. Leía todo lo que se refiriera a Semana Santa. que yo ponía sobre el papel. traté de dar forma al pregón. Escribía, tachaba. Volvía a escribir. semejanzas entre Padul y Palestina. y en las manos recias de sus hombres. para su Semana Santa. Semana Santa del Padul. pasar a sus Cristos y Vírgenes. tiempo todo lo humano de lo divino. Así comenzaba el Pregón de aquel remoto año de 1987.

-el periodista vasco Santiago Belausteguigoitia nos dijo que, cuando llegó a Sevilla, se sorprendió por la vida cultural que había en la ciudad. Una de las cosas que más le sorprendió fue la cantidad de librerías de viejo que había... -No estoy del todo de acuerdo. En Granada, una ciudad menor que Sevilla, siempre ha habido más. Eso sí, en los últimos años se han abierto aquí cuatro o cinco librerías de viejo nuevas, como Boteros, de Daniel Cruz, que está llamado a ser alguien a tener en cuenta en este negocio. Con anterioridad, sólo había seis o siete. -No son pocas. Una librería de viejo cada cien mil habitantes. -En Madrid, por ejemplo, hacen dos ferias del libro antiguo: una en otoño y otra en primavera. Aquí sería impensable. Hay que tener en cuenta que internet ha revolucionado el negocio. El gran problema ahora son la gran cantidad de librerías piratas que están vendiendo libros sin estar dadas de alta ni pagar impuestos. -Pero internet también tiene muchas ventajas para su gremio.

-¿Cómo se llega a ser librero de viejo? Cuénteme su caso. -La primera librería de viejo que visité fue cuando era un niño, a principios de los años setenta, gracias a mi hermano mayor, quien me llevó a intercambiar tebeos a la Librería Baena, la de la calle Feria, que entonces no tenía nombre. En el año 85 puse un puesto en el Jueves y en la Alameda con una colcha vieja que me dio mi madre y unos libros que sobraban en casa. -¿Qué es lo que mantiene vivas a las librerías de viejo? -El coleccionismo. La mayoría de los clientes son coleccionistas, personas que adoran al libro como algo sagrado. En España no se lee, pero se compra. Eso sí, tengo clientes que en veinte años sólo me han comprado un libro, pero se siguen pasando habitualmente. A las librerías de viejo viene mucha gente sola, quizás porque se crean esas famosas tertulias que, ahora, con internet, están desapareciendo. -¿Su primera y única librería ha sido Alejandría? -Sí, pero antes me dediqué al cine, otra de mis grandes pasiones. En el verano de 1985 conocí a Manuel Gómez Román, quien llevaba el cine San Vicente. Nos hicimos socios y durante un tiempo estuve haciendo cosas de cine y vídeo industrial. En el 96, finalmente, montamos Alejandría.

-Los libreros de viejo tienen fama de ser personajes un tanto extraños y polvorientos. Lo cierto es que sus locales suelen tener un aire novelesco, galdosiano... -Y de los porteros de fútbol dicen que están todos medio locos... Hombre, para ser librero de viejo hay que estar un poco tocado, pero tampoco estoy de acuerdo con esa imagen que se nos ha dado de personajes huraños... Gente que habita en covachas... Creo que, a finales de los setenta y principio de los ochenta, con compañeros como Abelardo Linares, se empezó a subir bastante el nivel. -¿Y de dónde viene esa imagen en sepia? -Antiguamente, al menos en Sevilla, los que se dedicaban a este negocio eran los ropavejeros, gente que compraba papel al peso y vendía cascos de botellas vacías... Así era, por ejemplo, el padre de la librera Concha Buzón... Llegué a conocer libreros de viejos que no sabían leer ni escribir, pero que eran magníficos negociantes. Un detalle, las mujeres no entraban en las librerías de viejo, eran lugares sólo para hombres, como las tabernas. -Sin embargo, sí había librerías de viejo llevadas por mujeres.

-Siguiendo la metáfora que se suele hacer con los anticuarios, los libreros de viejo son como playas en las que se ven muchos naufragios vitales. Una biblioteca puede resumir la vida de un lector. -De las muchas bibliotecas que he comprado o visitado recuerdo la de un sobrino de León Felipe, el poeta. Tenía alzhéimer y vivía con su mujer en un piso de Los Remedios en unas condiciones lamentables. Incluso, la comunidad le había cortado el timbre por no pagar las cuotas. Tenía cosas muy curiosas, pero, como usted dice, todo recordaba a un naufragio. Se iban a vivir a una residencia y necesitaban venderlo... Es lo que queda después de una vida. -Eso se debe a internet. Es imposible saber de todo y, antes, el librero marcaba el precio más o menos como podía. Entonces llegaba la gente que sabía, como Andrés Trapiello, Juan Bonilla o Juan Manuel Bonet y compraba muy barato. Podían jugar con el desconocimiento del librero. Ahora, sin embargo, tenemos internet, una herramienta potentísima de consulta. -Es difícil encontrar a un hombre culto que no frecuente, aunque sea muy de vez en cuando, las librerías de viejo.

-¿Tuvo usted algún maestro en este negocio? -Varios: Manuel Baena, en cuya librería pasé muchísimas horas y que me ayudó económicamente cuando monté yo la mía, algo que habla de la generosidad de mucha gente de este gremio. También, Mercedes Rivas, de la que aprendí a cuidar el ambiente de la librería, la tertulia, el trato con el cliente... -¿Algún momento especialmente grato? -Muchas veces me alegro de los hallazgos que se hacen en mi librería, como el de un chaval que encontró el libro que le había regalado y dedicado su novia y que había vendido en una pelea pasajera o cuando una señora muy mayor se topó con El alcázar de las perlas, de Francisco Villaespesa, tras años de búsqueda infructuosa.

José Manuel Quesada es conocido en la muy penitente cofradía de los lectores sevillanos por ser el fundador y propietario de Alejandría, librería de viejo ubicada en el Pasaje de los Azahares y en la que el paseante puede detenerse y disfrutar de eso que cada vez escasea más: un rato de tertulia despreocupada sobre libros, meteorología o esa cosa llamada "la vida".

Más de veinte premios conseguidos por sus diseños y una exposición monumental en 2014 en el Casino de la Exposición para celebrar sus treinta años de carrera, hablan por sí mismo de lo conseguido por Carmen de Giles.

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