El Comportamiento de Chimpancés con Pañales: Una Perspectiva Profunda

28.10.2025

El concepto de que los chimpancés no sean domesticables puede resultar confuso para muchas personas, dado que estos simios parecen muchísimo más «humanos» que otros animales que sí son fáciles de domesticar, como los perros. En un amplio abanico de situaciones, pueden relacionarse con nosotros casi de tú a tú y con relativa «normalidad», siempre que estén habituados al contacto con humanos. Los chimpancés no solo son nuestros parientes más cercanos sino que además su especie es la más inteligente del reino animal después de la especie humana.

Se estima que, al menos en cierto rango de tareas, un chimpancé adulto posee una inteligencia similar a la de un niño humano de tres o cuatro años de edad. Por supuesto, la inteligencia de un niño es muchísimo más flexible y polivalente. Aun así, para un animal no humano, ese nivel de inteligencia es excepcional. Los chimpancés pueden aprender tareas sorprendentemente complejas, incluyendo la comunicación mediante signos.

Estos simios se nos parecen tanto que es fácil cometer el error de creer que, por lógica, deberían ser más aptos para la convivencia con humanos que otros animales. Sin embargo, el que sean o no domesticables no depende de su gran inteligencia o de su estrecho parentesco con los humanos. Lo realmente decisivo es que provienen de un tipo de sociedad muy distinta a la humana.

La Realidad de los Chimpancés en Cautiverio

En cautividad, los chimpancés pueden vivir hasta los sesenta años. Los seis o siete primeros corresponden a la infancia, que es cuando ingenuamente podríamos llegar a creer que resulta fácil domesticarlos. En algunos países es legal poseer chimpancés como mascotas. Hay personas que tienen crías en sus casas y les ponen pañales, les enseñan una rutina o los someten a cierta disciplina. Los pequeños chimpancés, genéticamente dispuestos a depender por completo de sus madres durante años, no cuestionan nada de esto. Son incondicionalmente cariñosos y sumisos.

Tan pronto alcanzan la pubertad, los chimpancés sufren una metamorfosis psicológica y conductual motivada por su herencia genética. Su instinto los empuja a prepararse para una vida adulta que comenzará entre los diez y trece años de edad. La intensidad del cambio de la adolescencia se manifiesta de manera especialmente severa en los machos. En la naturaleza, los chimpancés necesitan de altos niveles de agresividad para sobrevivir y para abrirse camino en una sociedad muy competitiva y violenta. Por ello, un chimpancé que de pequeño fue dócil e inofensivo puede empezar a mostrarse agresivo por motivos que los humanos no siempre encontramos evidentes.

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La insumisión de un chimpancé es un problema mucho más serio que la insumisión de un perro. Si ya es difícil controlar a un perro de tamaño grande, pensemos que un chimpancé adulto posee una potencia física literalmente sobrehumana: sus brazos, por ejemplo, son entre tres y seis veces más fuertes que los de un humano adulto. Incluso sus juegos dentro de una casa pueden destrozar muebles y enseres (y, por supuesto, podrá llegar el día en que se niegue a llevar pañales, lo cual solo empeora el cuadro).

Esta naturaleza insumisa y agresiva no es el producto de un carácter malevolente. Al hablar de chimpancés y de animales en general, cabe deshacerse de reduccionismos antropomórficos. Del mismo modo, los chimpancés pueden ser agresivos no por decisión propia, sino por buenos motivos evolutivos.

El Caso de Bubbles: Un Ejemplo Famoso

En los años ochenta fue muy célebre la imagen de Michael Jackson portando una cría de chimpancé en brazos. El simpático simio, llamado Bubbles, causaba sensación en sus apariciones públicas y se convirtió en una estrella por derecho propio. Su relación con el cantante era obviamente muy estrecha. Las crías de chimpancé, sin embargo, crecen. Entre los seis y ocho años alcanzan la pubertad, época en que empiezan a despertar sus instintos selváticos. Bubbles empezó a dar muestras de estar volviéndose incontrolable, hasta el punto en que Michael Jackson se vio obligado a dejar su famosa mascota en un centro de acogida.

Gorilas vs. Chimpancés: Una Comparación Crucial

En algunas películas de la saga El planeta de los simios vemos una sociedad tecnológica donde los gorilas ejercen como soldados y los chimpancés son los más pacíficos civiles. Esta fantasía cinematográfica responde al aspecto mucho más temible de los gorilas, que son más grandes, más fuertes y más intimidantes que los chimpancés. Los gorilas, también muy cercanos parientes nuestros, siempre tuvieron mala fama por culpa de sus rostros severos, su imponente tamaño, sus aparatosos gestos y sus impactantes rugidos.

Goodall enseñó al mundo que, si se respetan los protocolos sociales de los gorilas y se les permite acostumbrarse a la presencia humana, son animales que no ejercerán la agresión sin motivo aparente. Los gorilas son peligrosos por su fuerza, pero previsibles. Quienes trabajan con gorilas o los estudian en su hábitat conocen los signos que para un humano no significan nada, pero que un gorila a la defensiva puede interpretar como amenazas (por ejemplo, es mala idea mirarlos fijamente a los ojos, o mostrar los dientes).

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Casi nada de lo aquí dicho sobre los gorilas se aplica a los chimpancés. Para empezar, los chimpancés son omnívoros. Consumen gran cantidad de hojas que son la base de su dieta, pero también les gusta la carne y, al igual que los humanos, han evolucionado para cazar en grupo. Sus presas predilectas son monos arborícolas a los que atrapan mediante complejas estrategias colectivas ejecutadas por los machos de la manada.

Sin embargo, la sociedad chimpancé es mucho más competitiva y caótica que la de los gorilas. Los chimpancés salvajes son cariñosos, tienen una rica vida afectiva y ciertamente poseen empatía, pero viven bajo el efecto de un constante estrés social. Son, como los humanos, propensos a las neurosis y las frustraciones. La agresión del chimpancé puede parecer caprichosa y desproporcionada. Y esto no es todo. Los chimpancés no solo matan, sino que se ensañan con sus víctimas: atacan los ojos, los genitales, etc.

La Domesticación: Un Mito Peligroso

El que los chimpancés no sean domesticables no los convierte en una rareza. Muy pocas especies animales son domesticables. A lo largo de nuestra existencia como humanos hemos domesticado a un muy reducido número de criaturas, mientras que la mayoría se han resistido. Las especies domesticables deben cumplir una serie de condiciones. Deben ser sociales en origen, pero no cualquier sociedad animal predispone a la domesticación: es importante que en sus manadas primen la obediencia y el respeto a la jerarquía.

El perro, que proviene del lobo, ha sido fácil de domesticar porque los lobos tienen una tendencia natural a respetar al líder de la manada, grupo social mucho más estable que el de los chimpancés. Los actos violentos del perro, como los del gorila, suelen seguir una lógica que los humanos encontramos comprensible. Un perro ve al humano como líder de su «manada» y esto hace que, por su historia evolutiva, le resulte muy difícil comportarse de otra manera.

El Testimonio de una Primatóloga en la Industria del Entretenimiento

Sarah Baeckler, licenciada en Comportamiento de Primates y Antropología y con un Master en Primatología, trabajó como voluntaria en Amazing Animal Actors, un centro de entrenamiento que proporciona animales para la industria del cine y de la televisión. Durante su tiempo allí, fue testigo de actos que la horrorizaron.

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Los entrenadores abusan de estos animales por varias razones y a menudo también por ninguna en absoluto. Si los chimpancés intentan escaparse del entrenador, reciben una paliza. Si muerden a alguien, reciben una paliza. Si no prestan atención, reciben una paliza. Se les pide actuar de manera muy compleja a cambio de premios que no les resultan lo suficientemente atractivos. La cruda realidad es: la única cosa que les puede llevar a dejar de ser curiosos y movidos chimpancés y a llevar a cabo los mismos trucos una y otra vez, es la VIOLENCIA.

El Abuso de Macacos en Redes Sociales

El contenido iba desde un trato aparentemente “inocente” hasta la tortura violenta y gráfica de macacos y en conjunto tuvo más de 12 mil millones de visitas. El tratamiento que se le da los macacos en los videos, normalmente bebés, provoca daños físicos y psicológicos duraderos. En un vídeo encontrado en YouTube con cuatro millones de visitas se ve a un mono con camisa con cuello, pantalones, zapatos y una mochila. Cuando el mono camina, claramente está luchando, ya que arrastra los pies y se inclina de un lado a otro.

La mayor parte del contenido presenta macacos bebés, que normalmente son separados de sus padres a una edad muy temprana, a veces con solo unos días de edad, para venderlos en el comercio de mascotas. Los macacos pueden comenzar a realizar comportamientos conocidos como estereotipias, como mecerse, caminar de un lado a otro y acicalarse demasiado. Los entornos restrictivos afectan su salud física y pueden aumentar la frustración y la agresión.

Cuando los monos domésticos alcanzan la madurez, pueden resultar difíciles de manejar e incluso pueden herir a sus dueños. Algunos comportamientos exhibidos por los macacos pueden ser malinterpretados por los espectadores como positivos, pero en realidad el animal está en peligro. La SMACC advierte que al dar me gusta, comentar y compartir este contenido, los espectadores sin darse cuenta están apoyando su abuso.

La SMACC está pidiendo a las plataformas de redes sociales que restrinjan el contenido que muestra a los macacos como mascotas y que tomen medidas proactivas para eliminar el contenido que muestre su abuso. Sé consciente, infórmate e informa a las demás personas compartiendo este post. No veas el contenido con crueldad cuando lo identifiques. NO LO COMPARTAS y repórtalo. Ayúdanos a detener el abuso de macacos utilizados en redes sociales.

El Experimento Kellogg: Un Estudio Éticamente Cuestionable

El 26 de junio del año 1931, el profesor de psicología de la Universidad de Indiana, Winthrop Kellogg, decidió poner en marcha uno de los experimentos más osados de la historia: criar a su hijo Donald, junto con Goa, una pequeña chimpancé de siete meses. Y los criaría exactamente de la misma forma. La pregunta que trataba de responder era: ¿Qué nos separa a los humanos de los animales?

La idea era sencilla: criaría a su propio hijo, Donald, y a una bebé chimpancé llamada Goa, como si fueran hermanos. Tratándolos exactamente de la misma forma. Los vestirían igual, los abrazarían de la misma forma, los bañarían a la vez, (...). El hijo de Kellogg, Donald, que por aquel entonces tenía 10 meses, recibió a su nueva hermana cuando esta solo tenía 7 meses. Y desde entonces, y tal y como explicaba en las bases de su experimento, ambos bebés empezaron a ser criados por igual.

Y es que, mientras que Gua había sido capaz de adaptarse casi a la perfección al entorno humano, Donald lo que hacía era imitar a su hermana. Se valía de los ruidos propios de un chimpancé para pedir comida y empezó a morder a todo el que se le acercaba. Además, su desarrollo del lenguaje se retrasó en comparación con los niños de su edad. Mientras que él solo acertaba a decir tres palabras, el niño promedio de EEUU era capaz de decir 50, e incluso empezaban a formar oraciones.

Mientras tanto, Goa tuvo un desarrollo más acelerado que el de su hermano, descubrió primero los juguetes, aprendió a obedecer mejor las órdenes que Donald, a utilizar los cubiertos y a ir al baño por su cuenta... y todo con mucha facilidad, (...) Es decir, ocurrió exactamente lo contrario de lo que Kellogg había predicho en un primer momento, que era que Goa comenzaría a imitar un comportamiento más cercano al de un niño humano, y no a la inversa. Lo que consiguió en realidad fue enseñar a Donald a actuar como un mono.

Después del noveno mes de experimento, Gua fue devuelta a los brazos de su madre, pero allí no consiguió volver a adaptarse a “su vida de mono” encerrada en una jaula. Por lo que murió al año siguiente. Con el tiempo, él mismo admitió que todo aquello fue un error y que debió haber buscado alternativas menos peligrosas para los niños.

Comparación entre Gorilas y Chimpancés
Característica Gorilas Chimpancés
Dieta Vegetarianos (principalmente) Omnívoros
Estructura Social Grupos pequeños liderados por un patriarca Sociedades competitivas y caóticas
Agresión Previsible y proporcional Caprichosa y desproporcionada
Domesticación No domesticables No domesticables

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