Chupete Similar a Pezonera: Ventajas y Desventajas

04.11.2025

La lactancia materna es el mejor alimento que una madre puede ofrecer a su hijo, no solo por los componentes beneficiosos que contiene la leche materna sino también por la creación del vínculo afectivo que se produce entre el recién nacido y la madre, considerado como una experiencia única e inolvidable. Quirónsalud salud Hospital General de Catalunya promueve y apoya el mejor inicio de vida, asegurando prácticas óptimas en atención al embarazo, parto y post parto, por este motivo , las personas que dirigen el mismo y los profesionales que trabajan en él, saben que la lactancia materna es la mejor forma de alimentar a los niños y reconoce los grandes beneficios para la salud que supone tanto para la madre como para su hijo.

Nos preguntáis mucho sobre la relación entre chupete y lactancia. El bebé empieza a desarrollar el reflejo de succión dentro del útero de su madre, es un aprendizaje de gran importancia pues le va a permitir alimentarse nada más nacer. Así que, una de las funciones principales de la succión es, sin ninguna duda, la alimentación. Por supuesto, la succión tiene también una función reguladora en el bebé. Succionar produce gran bienestar en él.

El primer chupete modelo se patentó en Estados Unidos en 1900 y se llamó “pacifier” (pacificador) y es evidente que esta es su función: calmar al bebé. Aunque el chupete se patentó en esa época, se conocen chupetes rudimentarios datados 1.000 a.C. Dicho esto, el uso o no del chupete es un tema de crianza.

Succionar el chupete produce saciedad, lo que puede ser peligroso si el bebé pierde peso o no aumenta de peso adecuadamente. El uso del chupete es especialmente recomendable para los bebés alimentados con leche artificial como factor protector del Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante. Como alternativa al chupete, también se puede usar el dedo (limpio y con la uña recortada) del adulto cuidador.

La capacidad de mamar es innata en todos los mamíferos, pero los patrones de succión difieren según la especie. En la especie humana es importante dar el pecho a demanda, siempre que el bebé lo pida y durante todo el tiempo que quiera. De esa manera estaremos seguros de que recibe todo lo que necesita: no solo alimento e hidratación, sino también protección, consuelo y cariño. El principal estímulo para la producción de leche es la succión del niño, por ello, cuantas más veces mame, más cantidad de leche se producirá.

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Los bebés pueden necesitar tiempo y práctica para llegar a mamar con eficacia: cuantas más ocasiones tengan de mamar, antes aprenderán. Pero este proceso comienza dentro del útero de sus madres, al succionar y deglutir el líquido amniótico. Alrededor de la semana 16 de gestación aparece el reflejo de deglución y hacia las 20 semanas el reflejo de succión. El riesgo de que exista una confusión pezón-tetina que dificulte el agarre al pecho, obstaculizando la lactancia materna, es especialmente patente en el caso de un recién nacido, pero tampoco puede despreciarse en bebés más mayores.

El mal agarre es el origen de problemas como grietas. Además en el caso del chupete, distrae a un niño que está pidiendo alimento. El tiempo que un niño está chupando de un chupete es un tiempo que estaría mamando si le ofreciéramos el pecho. Un niño sano que tome el pecho a demanda no necesita, ni le conviene, más alimento que la leche materna antes de los seis meses.

Además de poder confundir al lactante, los biberones presentan otros riesgos. El agua y la leche artificial llenan el estómago del bebé y hacen que pierda el interés por mamar. Muchas madres que dan suplementos de manera regular al bebé durante las primeras semanas de vida ven cómo la lactancia materna finaliza. Se suele entrar en la dinámica de ofrecer cada vez más leche artificial y menos leche materna. Todos los pechos sirven para amamantar, independientemente de su tamaño, o de la forma (o tamaño) del pezón: el bebé mama del pecho, no del pezón. Tampoco hace falta preparar el pecho antes de la lactancia.

Pezoneras: ¿Cuándo y por qué usarlas?

No se recomienda el uso de pezoneras en general. Se utilizarán solo como último recurso. En la mayoría de casos actúan de barrera y hacen perder intensidad al estímulo de la boca del niño cuando mama, en detrimento de la producción de leche. Y si el bebé se acostumbra a mamar con pezoneras, puede resultar difícil que aprenda a hacerlo sin ellas. También pueden dificultar la lactancia materna la falta de información y formación por parte de los profesionales sanitarios, las rutinas hospitalarias obsoletas, la falta de cultura de la lactancia materna y la actitud negativa de la población en general hacia ella.

Hace unos años las pezoneras eran algo así como el demonio. Las pezoneras más antiguas eran de materiales tan variados como: cristal, plata o marfil. Las pezoneras de los años 70-80 eran parcialmente de látex o de caucho rígido, duras y muy voluminosas. Similares a la tetinas del biberón. Tanto por su rigidez como por su forma, el bebé no podía succionarlas de manera adecuada y, por supuesto, la estimulación realizada sobre el pecho, que es básica para la regulación de la producción de leche, no era la óptima.

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Las pezoneras que se pueden encontrar actualmente en el mercado son de silicona fina y muy blandas. No, no lo son. Las marcas más efectivas se diferencian por disponer de tallas. Las tallas permiten evitar que el pezón sufra durante su uso. Si la pezonera es pequeña para el pezón, este rozará contra la pared del capuchón, lo que producirá dolor y heridas.

Situaciones en las que se podrían considerar las pezoneras:

  • Cuando un bebé no se agarra al pecho, después de haberlo intentado con ayuda de personal experto.
  • Cuando el bebé rechaza el pecho después de haber iniciado la lactancia mixta o similar, es decir, que le hayan ofrecido biberón.
  • Bebés prematuros: los bebés prematuros se cansan al succionar y las pezoneras pueden ayudarlos a succionar más rato y con mayor efectividad.
  • Madres con pezones muy planos o invertidos: siempre vamos a fomentar una primera impronta temprana, es decir, que en la media hora después del parto el bebé inicie la lactancia materna por sí mismo.

Las pezoneras no se dejan sobre el pezón y la areola, es necesario evertir las alas para que la pezonera haga el vacío y se agarren al pezón. Para poder quitar la pezonera debemos tener claro que el bebé pueda prescindir de ellas. Si se enfada, las ponemos de nuevo inmediatamente. De todas maneras, sabemos que los bebés suelen dejar las pezoneras ellos solitos sobre los 3-4 meses. Llega el día en que ellos mismos las rechazan y se puede iniciar una lactancia sin pezoneras.

Esperamos que estas líneas os sirvan para tener más información y tomar la decisión que sea más idónea en vuestro caso.

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