El Período de Gestación del Corzo: Un Ciclo Reproductivo Singular
La caza del corzo presenta particularidades inherentes a la naturaleza muy específica de su biología. Adaptaciones que tuvieron lugar en la época en la que este género hizo su aparición en el mundo animal, han quedado impresas en su conducta a través de su evolución milenaria. La verdad es que los ciclos vitales del corzo van en cierto sentido con el paso cambiado con respecto a los demás ungulados, y en concreto a los demás cérvidos.
El corzo es el más pequeño de los cérvidos en España y también de menor talla que sus “hermanos” europeos. En la Península se considera la existencia de tres subespecies, C.C. canus, C.C. decorus y C.C. garganta, este último correspondiente a las poblaciones de Málaga y Cádiz, ciertamente de tamaño más reducido. El corzo presenta dimorfismo sexual tanto por el tamaño (cerca de 25 Kg en los machos, no mayor de 20 en las hembras), la presencia de cuernas restringida a los machos y la forma del escudo anal.
El pelaje es similar en ambos sexos y varía en función de las estaciones: en verano el pelo es corto y de color marrón encendido mientras que en invierno cambia a marrón grisáceo con unas manchas blancas en cuello y garganta, denominada “babero”. Los ollares son negros, así como las comisuras labiales mientras que la barbilla y parte de los labios son de color blanco. Es de interés para su diferenciación con otros cérvidos, el escudo anal, blanco y de forma arriñonada en los machos y de “corazón” en las hembras (mechón vulvar).
La cuerna, exclusiva en los machos, es poco ramificada y más simple que otros cérvidos, y crece desde los primeros meses de vida. El desmogue sucede durante el otoño (octubre-diciembre), completándose la nueva cuerna en febrero-marzo. Como en otras especies, la cuerna está cubierta de terciopelo que ha de ser eliminada con frotamiento.
La diferenciación sexual es bastante sencilla en individuos adultos por los caracteres sexuales señalados anteriormente, aunque las crías son indistinguibles hasta los 6 meses de edad, las cuales presentan el típico pelaje moteado en blanco. Es posible encontrar una equivalencia entre la cuerna y la edad en los machos: pequeñas protuberancias a los 3 meses, cuerna desarrollada en unos 3-5 cm de longitud a los 6 meses, segunda cuerna con dos varas a los 12 meses, caída de la segunda cuerna aproximadamente al año y medio (16-20meses) y cuerna con las tres puntas a los dos años. Al igual que el resto de cérvidos, el análisis dental es muy útil con el animal en la mano, especialmente en las hembras dado que no podemos aproximarnos a su edad por la ausencia de cuerna.
Lea también: Legislación Actual sobre el Permiso de Lactancia
El corzo es polígamo, luego el macho copula varias hembras y defiende un territorio frente a otros machos competidores. El celo suele comenzar en julio, “la ladra” por la similitud de su vocalización con la del perro y se prolonga aproximadamente un mes, período en el que los machos se baten en violentas peleas.
La Diapausa Embrionaria: Un Retraso Estratégico
Las hembras adultas (a partir del año de edad), una vez fecundadas, retrasan la gestación unos 5 meses desde la cópula, una particularidad conocida como “diapausa embrionaria” u “ovoimplantación diferida”. De este modo, el parto acontece a los 280-300 días (abril-mayo), cuando existe mayor cantidad de nutrientes disponibles en el medio. Los partos más frecuentes dan lugar a 1-2 corcinos, siendo raro los tres corcinos por parto.
Si analizamos la gestación del corzo, desde la época de celo, que se desarrolla en el mes de julio, hasta las primeras semanas de mayo en la que se sincronizan la mayoría de los partos en la sierra de Guadarrama, transcurren más de 10 meses, un periodo de gestación superior al del hombre y similar al de una vaca, lo que supone demasiado tiempo para una especie que apenas supera los 20kg de peso. Como vemos, de esta forma se podría decir que las corzas tienen un control total de su embarazo, no permitiendo el desarrollo de los embriones hasta que las condiciones ambientales son propicias y su estado nutricional es el apropiado. De esta manera pueden dar a luz a sus crías en la época más adecuada, cuando la disponibilidad de alimento y refugio es óptima, especialmente en ambientes tan cambiantes estacionalmente como la alta montaña.
Aunque la diapausa embrionaria no es un mecanismo habitual en mamíferos se ha documentado en más de 100 especies de diferentes grupos como mustélidos, murciélagos, roedores y marsupiales, no habiendo sido investigado adecuadamente en primates ni siquiera en el hombre. Este milagro de la naturaleza hace que el corzo optimice su éxito reproductivo. Además, que sus crías nazcan durante las condiciones más favorables. Este proceso tiene su inicio durante el mes de julio, cuando da comienzo el período de celo y se suceden ladras, carreras y escodaduras. Entonces, se produce la gestación hasta el mes de abril que es cuando se producen los primeros partos. Anualidad reproductora del corzo.
El corzo posee un curioso ciclo reproductivo marcado por un fenómeno denominado diapausa embrionaria -o, de forma más coloquial, gestación o implantación diferida-, una característica única entre los cérvidos ibéricos, aunque común a otros mamíferos y también numerosos invertebrados. Este proceso hace posible que, una vez que ocurre la fecundación de la hembra, el desarrollo embrionario no dé comienzo hasta pasados varios meses, consiguiendo de ese modo que los partos se produzcan en un periodo más favorable para las crías nacidas.
Lea también: Anticoncepción durante la lactancia
Para tener algunas referencias, podemos apuntar que la gestación del ciervo dura unos 230 días, como la del gamo aproximadamente, mientras que la de las vacas es de unos 280 días. Sin embargo, otros rumiantes de un tamaño más parecido al corzo, como las ovejas o las cabras, cuentan con una gestación de unos 150 días, al igual que ocurre con los muflones.
No son pocos los investigadores que han estudiado este proceso para tratar de entender cómo funciona desde un punto de vista fisiológico, sin embargo, no está muy claro cuáles son los mecanismos que lo determinan. En general, lo que ocurre es que una vez que se produce la cópula y se forma el embrión, se detiene la multiplicación celular en sus fases iniciales y no se produce la implantación uterina en el periodo que dura la diapausa. Transcurrido ese periodo, el embrión se implanta en el útero y comienza el desarrollo fetal y la gestación discurre como en cualquier otra especie.
Para complicar un poco más el proceso, en términos biológicos podemos encontrar en la naturaleza dos tipos de diapausa. Algunas especies como el corzo cuentan con una diapausa obligada, que implica que todas las hembras llevan a cabo este proceso. Son numerosos y se pueden clasificar en dos grupos: factores externos y factores internos. Entre los primeros incluiremos aquellos que no se relacionan con el propio animal, sino con las condiciones del entorno en el que se encuentra. En este grupo el factor más relevante es el fotoperiodo, esto es, los ciclos de duración de los días y las noches. Estos cambios en las horas de luz desencadenan complejos procesos endocrinos en los que participan activamente diferentes hormonas, como la melatonina, que influyen directamente en el inicio de la gestación.
El segundo grupo de factores corresponde con factores internos o endógenos, es decir, inherentes al propio animal, si bien sólo afectan en los casos en los que los animales presentan diapausas facultativas… pero no en el caso del corzo en que, como hemos indicado, la diapausa es obligada. Como dato sorprendente y según la especie, hay aspectos como el tamaño de la camada anterior o la propia duración de la lactación previa que determinan la presencia de una diapausa facultativa y hacen que su duración sea mayor o menor.
El corzo es el único cérvido que presenta este asombroso fenómeno fisiológico y la primera especie donde se descubrió. Hoy se conocen unas 130 especies de mamíferos que presentan este particular mecanismo durante su ciclo biológico, pertenecientes a diferentes grupos taxonómicos entre los que se encuentran osos, focas, roedores, murciélagos, mustélidos, nutrias, canguros, osos hormigueros y hasta algunas especies de armadillos. También es un fenómeno común en numerosas especies de invertebrados en las que, a diferencia de lo que ocurre en el caso de los mamíferos, en los que los factores influyen sobre la hembra gestante, en el caso de los insectos los factores influyen directamente sobre las larvas modulando su desarrollo según los casos.
Lea también: ¿Probabilidades de Embarazo?
La diapausa embrionaria no es más que un mecanismo adaptativo conservado en determinadas especies a lo largo de cientos o miles de años y que permite mejorar su supervivencia y competitividad en los ecosistemas. En el corzo aporta una ventaja muy evidente: la sincronización de la fecha del parto con el periodo ambientalmente más favorable para los corcinos nacidos y las propias hembras.
Así, la diapausa condiciona todo el ciclo biológico de la especie para permitir que el celo se desarrolle en el mes de julio fundamentalmente, una vez que los machos han desarrollado todo su potencial y las hembras disfrutan de una buena condición corporal y para alargar el periodo entre la cubrición y el parto, haciendo posible que los nacimientos se produzcan entre abril y mayo y no en noviembre o diciembre, que serían las fechas propias si no existiese este fenómeno. Además, la disponibilidad de recursos tróficos hace que las hembras mejoren sus condiciones y la lactación sea de mayor calidad, que la vegetación donde se produzcan los partos facilite que los corcinos se oculten mejor reduciendo el riesgo de ser depredados y que las condiciones ambientales, fundamentalmente las temperaturas, sean también más favorables.
Implicaciones para la Caza y la Gestión
En principio las hembras adultas crían mejor que las jóvenes, ya que son capaces de sacar adelante mejor las crías. Conocen mucho mejor su territorio, ya que llevan años viviendo allí, tienen una experiencia adquirida, saben manejar mejor las situaciones de peligro, encontrar alimento,... Además se sabe que las hembras pueden criar durante toda su vida ya que no tienen menopausia. Si obviamos la mortalidad de los distintas clases de edad (mucho mayor en individuos juveniles), al cazar una hembra joven, la repercusión sobre la población es mayor que hacerlo sobre una vieja. Me explico, una hembra que vive 10 años, si la cazas el primero estas eliminando 9 teóricos partos, mientra que si lo haces el año 7 afecta únicamente a los 2 últimos.
Otro de los factores a tener en cuenta es la época del año en la que se desarrolla la caza. Debido al ciclo reproductivo del corzo, la fecundación se produce en verano, y tras la diapausa embrionaria, comienza el desarrollo de los fetos más o menos por diciembre para producirse los partos en primavera.
En estas circunstancias la mayor tasa de mortalidad se da en los animales de primer año (machos y hembras) y en los machos adultos. Las crías que recibieron las larvas L1 en el verano tienen grandes posibilidades de desarrollar clínica en su segundo año de vida y muchas van a morir. Sin embargo las adultas pueden haber desarrollado distintos mecanismos de defensa. De ahí que en estas circunstancias sea preferible cazar las hembras 0+ frente a los ejemplares adultos.
Generalmente, las poblaciones tienden a ser muy productivas si el hábitat es idóneo, pero en la mayoría de las ocasiones existe un sex/ratio (relación de machos y hembras) descompensado y las hembras son más numerosas, debido a la presión de caza sobre los machos.
Según la CCAA consultadas, los períodos de caza difieren notablemente en función de la distribución y estatus de las poblaciones. En líneas generales, en aquellas comunidades en las que se autorizan batidas, éstas suelen celebrarse al principio de la temporada de caza general (septiembre-noviembre) con autorizaciones excepcionales hasta febrero. Los recechos, que son la modalidad más importante, se celebran en el período marzo-agosto, si bien algunas CCAA distinguen a su vez entre dos períodos, marzo-abril y julio-agosto.
Las corzas adaptan los periodos de aprovechamiento cinegético y concretamente su actividad reproductiva se desarrolla durante los meses más calurosos del año, concretamente en los meses de julio y agosto. Todo variará en función de las condiciones ambientales y las horas de luz. Una vez que se produce la cópula, la diapausa embrionaria, es decir, la fase temprana del crecimiento embrionario, las corzas detienen su gestación para hacer coincidir el parto con la siguiente primavera. Por tanto, el óvulo de la corza que ya ha sido fecundado permanecerá sin desarrollarse en el útero durante cuatro o cinco meses.
La Asociación del Corzo Español (ACE) ha elaborado un estudio acerca de la influencia de la Covid-19 en la caza de hembras de corzo. De los 39 cotos, distribuidos mayoritariamente en las zonas más corcera del territorio español, el 30% pertenece a la comunidad de Castilla-La Mancha. De hecho, prácticamente la mitad de los cotos afirman que el número de corzas en el coto es mayor que el de la temporada pasada.
En definitiva, una estrategia fascinante reflejo de una naturaleza sabia que nunca nos deja de sorprender.
tags: #corzo #periodo #de #gestacion