¿Qué implica ser padrino o madrina?
La figura de los padrinos en la vida de los niños es muy importante y nunca se debería perder. En la publicación de hoy vamos a tratar un tema que nos hemos encontrado en más de una ocasión en nuestro despacho. Asimismo, hay una serie de pasos a seguir que comienzan por el número de personas que pueden ser padrinos o madrinas.
Requisitos para ser padrino o madrina
¿Puedo ser padrino o madrina de alguien? ¿Qué necesito para poder serlo? ¿Cuál es mi función?
Tan solo se podrá tener un padrino de bautizo o una madrina o uno de cada, nunca dos padrinos ni dos madrinas. De este modo, los padres del niño -o quienes ocupen su lugar en caso de que falten- deberán escoger de forma premeditada quién quieren que sea el padrino y/o la madrina de bautismo de su hijo. Es importante señalar también que no podrá ser el padre o la madre del niño que se va a bautizar.
Deberá tener dieciséis años cumplidos, a no ser que el Obispo diocesano establezca otra edad, o que, por justa causa el párroco o el ministro consideren admisible una excepción. Tiene que ser católico, estar Confirmado, haber recibido ya el sacramento de la Eucaristía y llevar, al mismo tiempo, una vida congruente con la fe y con la misión que va a asumir.
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La Iglesia pide que el padrino tenga la madurez necesaria para cumplir con esta función. Para ello, el Código de Derecho Canónico pide que el candidato a padrino haya cumplido dieciséis años, a no ser que el obispo diocesano establezca otra edad o que, por justa causa, el párroco o el ministro consideren oportuno hacer una excepción.
En todo caso, el Código de Derecho Canónico señala que dicha persona ha de tener capacidad para esta misión e intención de desempeñarla (cf. En segundo lugar, el padrino ha de haber recibido los tres sacramentos de la iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía. En tercer lugar, el padrino debe pertenecer a la Iglesia católica y su vida debe ser congruente con su fe y con la misión que va a asumir.
A este respecto, puede admitirse en calidad de testigos del Bautismo, si así lo desean los padres, a personas que pertenezcan a una Iglesia o comunidad separada, siempre que lo sea juntamente con un padrino católico o una madrina católica (cf. CIC 874 §2).
Otra cuestión importante de cara a la elección de los padrinos es la relativa al número. En este sentido, cada niño que se bautiza puede tener padrino y madrina, o solamente padrino o madrina. En ningún caso podrán ser o dos padrinos varones o dos madrinas.
En la práctica se impone, a la hora de preparar un bautizo, que el ministro o el párroco hablen con los padres acerca del nombramiento de los padrinos. De ese modo, si se hace necesario, se pueden con tiempo solucionar los inconvenientes que surjan.
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Funciones y responsabilidades
Cuando preguntamos a una persona qué función tiene un padrino o una madrina en el bautismo de un niño es fácil que nos responda que es la persona que debe cuidar a ese niño en el caso de que sus padres fallezcan.
Pues bien, cuando nos acercamos al ritual del sacramento del bautismo, lo primero que se nos recuerda es que, según costumbre antiquísima de la Iglesia, el padrino ha de representar no solo a la familia, sino también a la Iglesia o comunidad concreta donde el niño se va a iniciar en la fe.
Teniendo en cuenta la importancia de los padrinos de cara a ayudar a los padres para que los niños lleguen a profesar la fe y a expresarla en su vida, se comprende que el ritual del bautismo exhorte a dichos padres a tomar en serio la elección de buenos padrinos para sus hijos, a fin de que el padrinazgo no se convierta en una institución de puro trámite o formalismo.
Reciben el encargo de acrecentar la luz que los recién bautizados reciben del cirio pascual y que representa la resurrección de Jesucristo. Los padrinos y madrinas son un punto de referencia y una guía para los niños.
Un padrino es una persona que va a acompañar a otra en el camino de la fe y la va ayudar a que ésta siga creciendo.
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Los padrinos y madrinas serán las personas más importantes en el bautizo de un niño o una niña, ya que son personas escogidas por los padres y hacen promesas para alentar a su ahijado para crecer en la fe y se comprometen a ayudar a que el pequeño o pequeña pueda vivir su vida y crecer de una manera cristina.
Dentro de la religión católica los padrinos tienen que tener algunas cosas en cuenta en cuanto a su ahijado:
- Hablar de cuestiones importantes de la vida como la fe, la esperanza o el amor.
- Ser un buen modelo y animarle a desarrollar valores cristianos.
- Ser amable y compasivo con los demás.
- Ser generoso con los necesitados, con el tiempo o con el dinero.
- Que se oponga a cosas del mundo que causan injusticia y sufrimiento.
- Orar por el ahijado a través del camino de la fe.
- Mostrar a su ahijado cómo tomar buenas decisiones en la vida (para sí mismos y para los demás).
- Ayudarle a aprender más acerca de la fe cristiana.
- Ir a la Iglesia con sus ahijados.
Los padrinos deben estar siempre presentes en la vida del niño desde la infancia. Tendrán que asistir a cada momento importante de la vida del niño, desde la Primera Comunión hasta las graduaciones. También deberán estar a su lado a medida que crecen y cuando quieran discutir cosas que quizá no se sientan cómodos a la hora de hablar con los padres. Serán como maestros espirituales.
Aunque la Iglesia no especifica exactamente qué es lo que los padrinos deben hacer, son ideales para que se mantengan en estrecho contacto con el niño y con los padres a lo largo de los años.
Las funciones de un padrino o una madrina, al final, son estas y son universales:
- Velar por el bienestar de su ahijado/a.
- Colaborar en su educación.
- Ayudar a los padres en caso que estén atravesando momentos difíciles con el niño o niña.
- Cuidarle siempre que lo necesite.
- Aconsejarle en los momentos de la vida que lo requiera.
- Estar al lado del ahijado/a durante todas las etapas de su vida.
- Quererle de forma incondicional.
- Ser un buen modelo a seguir en todos los aspectos.
- Estar presente en todos los momentos importantes de la vida del ahijado/a.
- Buscar siempre la manera de que esté feliz y se divierta a su lado.
El Derecho Canónico establece que el padrino y la madrina han de enseñar la vida cristiana a los ahijados en caso de que sus progenitores no pudieran, pero no otorga ningún derecho legal sobre la custodia de los menores.
El derecho canónico instituye al padrino en guía del nuevo bautizado, pretende que sea en cierto modo su modelo de vida cristiana. El padrino ha de velar por el crecimiento espiritual del recién bautizado -niño o adulto-, acompañarle en sus primeros pasos en la fe, que aprenda, como de su mano, los fundamentos doctrinales y morales de la fe cristiana.
Padrinos sin bautizo
Aunque los padrinos están vinculados al bautismo y, por tanto, a la Iglesia, la realidad es que algunas personas pueden asumir ese importante rol pese a no tener ahijados o con niños que no han sido bautizados. En cualquier caso, los padrinos no tienen un deber legal en la vida de los niños: se trata de algo simbólico y espiritual. Es decir, que no serían los tutores en caso de falta de los padres, por ejemplo.
Para que esto fuera así, los padres tendrían que nombrar legalmente un tutor en caso de que ellos no pudieran encargarse del pequeño. Esto se puede hacer exista o no un bautismo de por medio.
Las personas que siguen la fe cristiana tendrán muy claro el papel del padrino y la madrina y seguro que saben la importancia que tiene para la vida de los niños. Pero, ¿qué pasa con todas esas personas que no siguen esta religión? ¿No existen los padrinos en sus vidas? Quizá no reciban ese nombre, pero sí cumplan esta función tan importante.
Esas personas que velan por la seguridad de los niños, de que estén siempre bien a nivel físico y emocional pueden ser perfectamente los padrinos o las madrinas de los pequeños, aunque no se haya celebrado una ceremonia o no se haya firmado un papel. En muchas ocasiones, estos roles los toman casi sin darse cuenta los abuelos o los tíos. Pero también pueden ser amigos cercanos de los padres, de esos que son casi como familia.
Al final no deja de ser un compromiso libre, por tanto es un rol simbólico que se puede asignar a cualquier persona que queramos que sea una figura de referencia en su entorno que le aconseje y que le guíe en la vida.
Si no tienes pensado bautizar a tus hijos porque no sigues la fe cristiana, esto no debería impedirte escoger a una persona que pueda ser la madrina o el padrino de tu hijo/a. Si escoges a unos padrinos, el pequeño o pequeña podrá tener más personas de referencia entre sus familiares o personas cercanas que se convertirá en alguien importante que no faltará en ninguna de sus etapas. Es por esto, que a la hora de escoger a la persona (ya sea siguiendo la fe cristiana o porque quieres que exista una madrina en la vida de tus hijos aunque no vayas a bautizarle) se tiene que hacer con criterio.
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