Chupetes para Prematuros: Beneficios y Riesgos

05.11.2025

Desde los primeros días de vida, la necesidad de succión no nutritiva sirve para calmar inmediatamente a los bebés y niños pequeños. El chupete, también conocido como “chupón o pipo”, resulta muy útil para la mayoría de los padres y supone un problema para otros. Se trata de una especie de pezón fabricado con materiales como silicona o látex y que se suele utilizar para calmar al bebé cuando llora.

¿Qué es la Succión No Nutritiva?

Como el término indica, se trata de una necesidad de succión que no es principalmente para la ingesta de alimentos. A diferencia de la alimentación, la succión no nutritiva tiene un efecto calmante y también se utiliza como una forma de descubrir el entorno, como la exploración del sabor y la textura de los objetos individuales.

En los bebés, la necesidad de succión es la clave para acceder al alimento y requiere la capacidad de combinar la respiración, la succión y la deglución. Esto permite coordinar la ingesta de alimentos con la participación de los nervios craneales, el tronco cerebral y el córtex. Por el contrario, la succión no nutritiva es principalmente para calmar y relajar en general.

La necesidad de la succión no nutritiva es común a todos/as los/as niños/as, se desarrolla antes del nacimiento y ya comienza como embrión en el útero. Sin embargo, la forma en que se manifiesta después del nacimiento del/de la niño/a varía mucho.

Beneficios del Uso de Chupetes en Prematuros

El uso de chupetes puede ser útil en determinadas situaciones. No dificulta la lactancia materna, sino que la apoya. Ayuda a promover las complejas funciones físicas y mentales asociadas a la lactancia materna, por ejemplo, en bebés de bajo peso al nacer o prematuros/as en los que es importante estimular el reflejo de succión.

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Los beneficios médicos del uso de chupetes incluyen, además del efecto calmante (el estrés puede tener efectos directos sobre la salud de los/as bebés), el fomento del desarrollo neurológico del comportamiento y la reducción del riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante.

La mejor manera de practicar es con un chupete. Esto ayuda a reducir el estrés y el dolor en los/as recién nacidos/as hospitalizados/as y favorece el aumento de peso en los/as bebés prematuros/as y el desarrollo y crecimiento gastrointestinal en los/as bebés más pequeños/as e inmaduros/as. También permite una transición más rápida y suave de la alimentación por sonda a la alimentación oral completa.

Además, la succión no nutritiva de un chupete también es extremadamente valiosa desde una perspectiva clínica, ya que puede ayudar al bebé a controlar el estrés. De hecho, en los bebés prematuros, el chupete es uno de los complementos más importantes que se utilizan para reducir el dolor percibido. El «mecanismo de pacificación» también puede conducir a mejoras significativas en la función respiratoria y gastrointestinal.

El uso del chupete es especialmente recomendable para los bebés alimentados con leche artificial como factor protector del Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante.

Ventajas Adicionales del Uso del Chupete

  • Satisface el reflejo de succión.
  • Ayuda a calmar al bebé cuando llora y a relajarlo.
  • Proporciona distracción al bebé.
  • Ayuda a conciliar el sueño al bebé.

Riesgos y Desventajas del Uso Prolongado del Chupete

Aunque el impulso de succión es normal en los/as bebés y niños/as pequeños/as, los padres y las madres deben ser conscientes de que a largo plazo, especialmente después de la etapa de niño/a pequeño/a, esto puede tener un impacto en el desarrollo de los dientes y la mandíbula.

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La necesidad de succión no nutritiva disminuye continuamente a partir del primer año de vida, en cuanto el/la niño/a empieza a hablar, a caminar y a comer más alimentos sólidos. Pero aquí tampoco existe ninguna regla fija. El curso depende del desarrollo fisiológico y emocional del/de la niño/a.

El uso de chupetes conlleva tanto beneficios como riesgos. Los chupetes disminuyen la estancia de los niños prematuros en los hospitales, así como el riesgo de muerte súbita infantil. Los riesgos asociados al uso del chupete, especialmente en el caso de un uso prolongado, son los efectos negativos que se producen sobre la lactancia y la salud dental.

Desventajas del Chupete

  • No es igual la succión del chupete que la del pezón de la madre, por lo que su utilización puede dificultar la lactancia, en especial, lo chupetes con forma de cereza.
  • Aumenta el riesgo de otitis media aguda: algunos expertos hablan de que el uso del chupete favorece el paso de bacterias por la nariz y el oído, provocando infecciones en el oído medio.
  • Provoca la desviación de los dientes, especialmente cuando se usa el chupete durante mucho tiempo y no se utiliza el tipo de chupete adecuado.
  • Aparecen llagas en las mucosas del paladar y de la boca.

Además, es posible que si el bebé requiere del chupete para dormir, comience a llorar cuando se le caiga de la boca durante la noche. Por tanto, el uso del chupete puede crear una dependencia del mismo. También puede incrementarse el riesgo de sufrir candidiasis en la boca o caries si se impregna el chupete con sustancias como, por ejemplo, la miel.

Un hábito de succión prolongado y frecuente puede eventualmente provocar dientes torcidos y problemas de mordida.

  • Aparición de mordida abierta: es decir, una falta de contacto entre los dientes anteriores superiores y los dientes anteriores inferiores.

Tipos de Chupetes

La estructura básica de un chupete consta de 4 partes: la anilla, el anclaje, el escudo y la tetina. En función de la forma y el material del que esté fabricado el chupete, se pueden distinguir diferentes tipos.

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En relación al tipo de material de la tetina, los chupetes pueden ser:

  • De caucho o látex: son suaves y flexibles, pero de fácil deformidad. Este tipo de chupetes suelen tener un color anaranjado y se recomienda su uso en bebés con alergia a otro tipo de material o que prefieren una tetina de mayor suavidad.
  • De silicona: suelen ser de color transparente y son más resistentes. Estos chupetes tienen una larga duración, ya que no se deforman con tanta facilidad como los de látex. Además, las tetinas de silicona tampoco absorben olores. Generalmente, se recomienda el uso de chupetes con tetina de silicona puesto que son más sencillos mantenerlos en buenas condiciones.

Si se tiene en cuenta la forma de la tetina, los chupetes pueden ser:

  • Anatómicos: la tetina tiene forma de pezón, por lo que los bebés se suelen adaptar fácilmente para la succión.
  • Fisiológicos u ortodóncico: también conocidos como chupetes de gota. Este tipo de chupones tienen forma plana y simétrica, por lo que disminuye el riesgo de deformar el paladar.
  • Redondos o cereza: es el tipo de chupete de mayor tamaño y menos aconsejado puesto que puede provocar alteraciones en la mordida del bebé.

Actualmente, en el mercado existen chupetes con tetinas con la parte inferior plana y la parte superior ligeramente redondeada, a diferencia de los chupetes tradicionales que tienen una tetina redonda o ligeramente alargada. Este diseño está destinado a fomentar movimientos musculares más similares a los que realiza el niño durante la lactancia, con la idea de que esto ayude a que la arcada dental se desarrolle con mayor normalidad.

Como se puede observar, hay varias modalidades de chupetes, pero elegir el más adecuado para el bebé dependerá de varios factores. Seleccionar el chupete correcto es importantísimo para garantizar su seguridad y comodidad.

Recomendaciones para el Uso Seguro del Chupete

Independientemente del material del que esté fabricado el chupete y de la forma que tenga la tetina, hay que estar seguro de que el chupete cumple con todas las normas de seguridad.

Los padres deben tener en cuenta algunas recomendaciones básicas a la hora de adquirir un chupete. Por ejemplo, es importante saber que el chupete debe estar hecho de plástico y tener los bordes redondeados. Además, es preciso que el chupete tenga una anilla para poder extraerlo de la boca del bebé cuando sea necesario.

  • La tetina del chupete no debe superar los 3’3 cm y la base tiene que ser lo suficientemente grande como para que el recién nacido no pueda metérselo todo en la boca.
  • En cuanto a la higiene, hay que cambiar el chupete periódicamente para evitar la aparición de bacterias y limpiarlo con agua a menudo. No se deben pasar los chupetes de una boca a otra para evitar el traspaso de gérmenes. Tampoco hay que guardar el chupete suelto en un bolso o bolsillo, sino que debe hacerse en su caja.
  • Los expertos aconsejan no untar el chupete con azúcar o miel, ya que se trata de un método que utilizan algunos padres para relajar a los bebés. Además, la tetina del biberón no debe usarse a modo de chupete.
  • No comprar sonajeros, juguetes que se aprietan, mordedores y otros juguetes que terminen en forma de pelota pequeña o con piezas pequeñas que puedan desprenderse.
  • Nunca colgar al niño un chupete alrededor del cuello. Utilizar chupetes con cuerda corta y con una pinza enganchada a la ropa del niño.
  • Los chupetes puden deteriorarse con el tiempo, por estar expuestos a la luz del sol o en contacto con la comida.

Esta información esta basada en la Guia de la Alianza Europea para la seguridad infantil. Noviembre 2013 : M.Sengölge, J.Vincenten, Child Safety Product Guide: potentially dangerous products. Birmingham: Alianza Europea para la Segundad Infan , Eurosafe, 2013. Traducción española: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Guía de seguridad de productos infantiles. Madrid, 2014.

Cómo Quitarle el Chupete al Bebé

Como es obvio, el bebé no puede usar el chupete eternamente. Conforme pasa el tiempo, los inconvenientes del uso del chupete superan a los beneficios. Por ello, lo más aconsejable es retirar el chupete a partir de los entre los 12-24 meses de edad. Sin embargo, esto puede variar según cada caso.

La mayoría de los/as niños/as rompen su hábito de succión a su propio ritmo, otros necesitan la ayuda de sus padres y madres y de un/a odontopediatra para hacerlo. En general, es mejor que el/la niño deje el chupete lenta y gradualmente. Recuerde que los/as niños/as desarrollan una gran afinidad por esta forma de tranquilización instantánea. También es especialmente importante ser coherente una vez que se ha iniciado el destete.

No existe una única forma para retirar el chupete, sino que dependerá de la dependencia de cada niño o niña. Por ejemplo, una buena idea es hablar con el pequeño o la pequeña y explicarle que se va haciendo mayor y, por eso, ya no tendrá que usar el chupete.

Muchos padres encuentran éxito limitando el uso del chupete solo a las horas de sueño y luego eliminándolo gradualmente. Si el chupete ha sido un componente habitual en la rutina de sueño del niño, conviene sustituirlo por algo nuevo, como leer un libro o cantar una canción.

Además, es importante no quitarle el chupete si ha sucedido o va a suceder un evento importante en la familia como la llegada de un nuevo miembro a la familia.

Sobre todo, sea paciente y comprensivo/a. Puedes percibir cuándo tu hijo/a está preparado/a para dejar la succión no nutritiva. Así que estate atenta para que sepas cuando llega el momento.

En cualquier caso, durante el proceso de retirada del chupete, lo más importante es no enfadarse, tener paciencia y ser consciente de que cada niño o niña necesita su tiempo para ello.

Chupete vs. Chuparse el Dedo

Esto es algo que hacen todos/as los/as niños/as y es un buen argumento para utilizar un chupete de buena calidad. Está ampliamente reconocido que chuparse el dedo a largo plazo conlleva un riesgo de malposiciones dentales. A diferencia de la tetina de un chupete de alta calidad, la forma y la firmeza del pulgar pueden ejercer una fuerza significativa en el paladar del/de la niño/a. Esto da lugar a que los dientes anteriores superiores sean empujados hacia fuera, hacia los labios, y los dientes anteriores inferiores sean empujados hacia dentro, hacia la lengua, lo que puede dar lugar a un aumento de la sobremordida o a una mordida abierta anterior.

Tanto el chupete como chuparse el dedo afectan a la boca de manera similar y ambos pueden causar problemas dentales en los niños. Sin embargo, generalmente es más fácil destetar al niño del hábito del chupete que del hábito de chuparse el dedo.

Dejar de chuparse el pulgar o los dedos normalmente implica tener que realizar recordatorios constantes por parte de los padres o cuidadores y es especialmente difícil de controlar después de que el niño se acuesta.

Está ampliamente reconocido que chuparse el dedo a largo plazo conlleva un riesgo de malposiciones dentales.

En definitiva, el uso del chupete es útil a la hora de calmar al bebé e incluso en su propio desarrollo. Puede ayudar a evitar el hábito de succión del dedo, el cual tiene peores consecuencias y es más complicado de eliminar.

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