Frenillo Lingual Normal vs. Corto en Bebés: Tratamiento y Consideraciones

02.12.2025

El frenillo lingual es una banda de tejido fibroso y muscular que se encuentra debajo de la lengua y la mantiene sujeta. La frenotomía y frenectomía lingual en bebés lactantes es una intervención bastante común, aunque todavía despierta muchas dudas.

¿Qué es el Frenillo Lingual Corto o Anquiloglosia?

El frenillo corto de la lengua, también llamado anquiloglosia, es un "defecto congénito que está presente en un 0,02% a 10,7% de los recién nacidos y limita el movimiento de la lengua”. Es una de las causas de un mal agarre (del bebé al pecho). No obstante, y como nos indican, este frenillo corto no siempre imposibilita la lactancia.

Anquiloglosia significa literalmente lengua atada o anclada. El frenillo lingual debería estar insertado dentro de la lengua. Algunas teorías apuntan que en etapas embrionarias y durante la separación de los músculos hiogloso y geniogloso de la lengua, esta se produce de manera incorrecta (o es un defecto a nivel genético), quedando así el frenillo fuera de la lengua y “atándola” al suelo de la boca de manera excesiva, lo que impide los movimientos de protusión, elevación, lateralización y acanalamiento.

Es importante tener en cuenta que no todos los frenillos son restrictivos o impiden el movimiento normal de la lengua.

Diagnóstico de Anquiloglosia

El diagnóstico de un problema de anquiloglosia se realiza a través de la palpación.

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La lengua está formada por dos caras: un superior y otra inferior. Es en esta cara hacia la mitad donde encontramos el frenillo. Es un pliegue mucoso con forma de media luna, que une la lengua don la mucosa del suelo de la boca.

La valoración del tipo de frenillo se realiza de manera visual, con o sin apoyo de un elevalenguas.

Tipos de Frenillo Lingual

Cuando hablamos de tipos no hablamos de gravedad, los tipos nos sirven para tener una referencia y poder disponer de una descripción común y entender de qué tipo de frenillo hablamos.

  • Tipo 1 anterior: la inserción del frenillo se produce en la punta de la lengua.
  • Tipo 2 anterior: la inserción del frenillo se produce unos milímetros más atrás que el tipo 1.
  • Tipo 3 posterior: este tipo de frenillo, al igual que el tipo 4, tiene lo que llamamos un componente submucoso.
  • Tipo 4 posterior: no hay frenillo visible. Por el contrario, se observa la lengua completamente anclada al suelo de la boca.

Es importante señalar que sufrir un tipo u otro de anquiloglosia no supone, a priori, mayor o menor dificultad para mamar. Sin embargo, esta clasificación nos permite entender de qué tipo de frenillo hablamos.

Evaluación de la Anquiloglosia

Existen diferentes métodos para evaluar la anquiloglosia, entre ellos:

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  1. Test de Hazelbaker: valora por un lado la apariencia de la lengua y por otro la funcionalidad.
  2. Test de la lengüita: Este protocolo está dividido en una historia cínica, una evaluación anatomofuncional y una evaluación de la succión nutritiva y no nutritiva. Tiene puntuaciones independientes y puede ser aplicado por partes, hasta el sexto mes de vida.

Efectos de la Anquiloglosia en la Lactancia

La anquiloglosia en el bebé lactante provoca que éste no pueda realizar el correcto movimiento de bombeo para poder sacar la leche del pezón.

El frenillo corto puede ser origen de dificultades en la lactancia materna. Muchas madres al dar de mamar a su bebé recién nacido observan que el niño no se “engancha” correctamente, y que al mismo tiempo empiezan a aparecer grietas en sus pezones, lo que compromete aún más la lactancia. Lo primero que se piensa en estos casos es que el bebé no está bien colocado. Pero puede ocurrir que a pesar de que el bebé se encuentra con la postura correcta, el recién nacido no se muestra satisfecho tras las frecuentes tomas, que se alargan.

Si te fijas en tu bebé, su lengua ocupa casi toda su boca. No es un capricho. Su papel es fundamental en la lactancia materna.

Síntomas Asociados a la Anquiloglosia

  • Tomas dolorosas y largas.
  • Grietas en los pezones.
  • Mastitis de repetición.
  • Bajo peso del bebé.
  • Problemas en la deglución.
  • Problemas digestivos.

Es posible que pienses que tu bebé al mamar extraer la leche apretando solo los labios, pero no es así. En realidad, el órgano más importante es la lengua.

Pero, a veces, los bebés que tiene esta alteración anatómica de su lengua lo que hacen es utilizar las mandíbulas o los labios para agarrar el pecho. En estos casos, la madre puede notar dolor, irritación o sensación de mordisqueo en el pezón, aunque cambie la postura del bebé al amamantar. El frenillo corto también puede ser el origen de grietas en el pezón.

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Pero las consecuencias van más allá: como el bebé no mama bien la producción de leche baja (hipogalactia), pero también “puede aumentar por el efecto compensatorio de la mama, produciéndose ingurgitaciones y subidas de leche entre tomas”, afirman.

Los bebés con anquiloglosia pueden succionar haciendo ruidos con la lengua, chasquidos muy característicos que indican que de vez en cuando la lengua no puede mantener el agarre.

Tratamiento del Frenillo Lingual Corto

No debemos olvidar que la lactancia es un contrato de dos, y tanto el bebé como la madre deben disfrutarla. Nuestra recomendación es actuar en el caso de que la anquiloglosia suponga un problema para la lactancia y afecte a la madre y al bebé.

Si tras todo esto, y con la ayuda de una asesora, IBCLC o matrona, las dificultades no mejoran, el siguiente paso sería valorar si es oportuno intervenir la anquiloglosia.

Dentro de las intervenciones encontramos dos opciones, el tratamiento conservador por parte de la fisioterapia con terapia craneosacral y terapia miofuncional orofacial para relajar los músculos de la boca, el cuello y espalda con el fin de mejorar la succión. La intervención consiste en la sección del frenillo corto, que, al ser un procedimiento de cirugía menor, debería poderse realizar en atención primaria para así fomentar el diagnóstico y tratamiento precoz.

Tratamiento Quirúrgico

No siempre es necesario. “Siempre es preferible un tratamiento conservador, salvo que se identifique una clara relación entre el frenillo e importantes problemas de lactancia, movilidad disminuida de la lengua o dolor de la madre que le impida hacer una lactancia materna adecuada”.

Especialistas en ORL, odontólogía y cirugía maxilofacial son quienes van a prescribir la cirugía según el tipo de frenillo.

Los tipos 1 y 2 se seccionan mediante un ligero corte ambulatorio. El cirujano protege la lengua con una sonda acanalada que deja visible el frenillo y realiza un corte sobre el mismo con unas tijeras romas. El corte apenas sangra, ya que el frenillo apenas está irrigado.

Los tipos 3 y 4 algunos requieren sedación y, por esa razón, sus intervenciones se realizan en quirófano. El corte puede ser romboidal con tijera o con bisturí eléctrico que corta a la vez que cauteriza.

En menos de 10 minutos todo ha terminado y el bebé es devuelto a su madre para que sea amamantado. Las madres pueden notar una succión diferente y menos dolorosa inmediatamente después de la intervención.

Cuidados Post-Frenectomía

También resulta de vital importancia comenzar con la rehabilitación post frenectomía lo antes posible ya que, si no, la cicatrización de la herida puede volver a generar el mismo problema, o incluso ser más severo.

Tras la intervención, el seguimiento es importante. Estimulación perioral. Estimulación intraoral.

  • Lograr una buena cicatrización. Cuando la herida se cierra de forma precoz, puede crearse una cicatriz rígida que limite el movimiento. Es lo que podríamos llamar la formación de un falso frenillo.
  • Ejercitar el movimiento de la lengua. Es necesario que el bebé aprenda de nuevo los movimientos de la lengua.

Otras Consideraciones y Problemas Asociados

Las consecuencias de un frenillo corto pueden variar mucho, y aunque a corto plazo pueden afectar negativamente a la lactancia, a medio y largo plazo causan también otros trastornos.

  • Presencia de hipergalactia.
  • Retrognatia.
  • Callos de lactancia en los labios del bebé.
  • Paladar ojival. La lengua en reposo no puede situarse en la posición correcta lo que acaba modificando las estructuras orales.
  • Maloclusión dental.

Por ejemplo, suelen presentar más regurgitaciones, además de dificultades deglutorias de eficacia, como la introducción de la alimentación complementaria (cuchara), y posteriormente con los sólidos, por no poder cohesionar correctamente el bolo alimenticio.

Al quedar la lengua baja o apoyada en el suelo de la boca en reposo se altera la postura orofacial, el paladar pierde su base de sustentación elevándose (paladar ojival) las coanas ven reducido su tamaño, lo que fomenta la respiración oral: duermen con la boca abierta, roncan, tienen ojeras, sequedad oral…, lo que les predispone a sufrir bronquitis y neumonías, bajada del tono muscular, alteración de la propiocepción intraoral, etc.

También serán niños y niñas propensos a sufrir otitis seromucosa, debido a un mal drenaje de la trompa de Eustaquio.

El frenillo lingual corto puede dificultar la elevación normal del ápice de la lengua para la pronunciación de los sonidos /t/, /d/, /n/, /l/. No obstante, los niños se adaptan con facilidad a este problema y su pronunciación llega a ser aceptable.

Paladar ojival. La lengua en reposo se interpone entre los labios, o queda en una posición muy baja, eliminándose la base de sustentación del paladar que, en lugar de ensancharse, se eleva formando lo que conocemos por paladar ojival.

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