El origen de Cocoliso, el hijo adoptivo de Popeye
Aunque el nivel de cinismo de esta santa web supera con mucho la cantidad diaria recomendada, no tenemos los santos cojones de negar que no sólo hemos pecado, sino que seguimos pecando de un criterio más bien escaso.
Este defectillo, que nosotros asumimos con resignación -y que muchos ostentan con orgullo, sólo que lo llaman jo tío qué friki soy- ha servido de excusa a creativos y ejecutivos para lanzar al mercado productos sin tener que hervirse la sesera.
No podíamos ignorar en esta serie de artículos dedicados a personajes del mundo del cómic a uno de los personajes más antiguos y célebres del mundo de la historieta como Popeye.
Nacido de la mano de Elzie Crisler Segar, el personaje debuta un 17 de enero de 1929, en una tira cómica de la revista Timble Theatre del King Features Syndicate, en la edición del The New York Evening Journal.
En aquel entonces la serie ya contaba con diez años de vida.
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El nombre del marinero tuerto se debe precisamente a su problema ocular: "Pop-eye" significa precisamente "Ojo saltón".
Los marineros norteamericanos de los años veinte utilizaban a menudo dicho vocablo para referirse a marineros tuertos, o con algún problema en el ojo, como sucede con nuestro protagonista, del que nunca se ha sabido cómo perdió su ojo derecho.
Pero antes de meternos en harina, hablemos primero de su creador.
Segar nace un ocho de diciembre de 1894 en la sección de Camptown de Chester, en el estado de Illinois, a orillas del río Mississippi.
Su abuelo se había asentado en el Medio Oeste y trabajaba distribuyendo aceite de oliva, algo que tendrá cierta importancia, como veremos después.
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Se le daba bien tocar la batería, y llegó a realizar música de acompañamiento en el cine local, el Chester Opera House, donde también trabajaría eventualmente proyectando películas, cambiando carteles, dibujando tarjetas y realizando actuaciones en vivo.
Según comenta el propio Segar, llegó a tatuarse las siglas MPO (Motion Picture Operator) en su antebrazo.
Se dice de Segar que recreaba con tiza, en las aceras, escenas de las películas que proyectaba.
Precisamente es en el momento en el que alcanza los dieciocho años cuando Segar decide que se dedicará a dibujar cómics, sabedor de que era un trabajo que estaba bien remunerado.
Tras fracasar en su intento de que le publicasen algunos de sus primeros trabajos, decide rascarse el bolsillo y pagar veinte dólares, una cifra importante en aquel entonces, para financiar un curso de dibujante por correspondencia impartido por W. L. Evans, de Cleveland, Ohio.
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El curso le permite aprender nociones gráficas, técnicas y demás secretos de los dibujantes de cómics.
En 1916 se muda a Chicago, donde conoce a Richard F. Outcault, que era amigo de uno de sus hermanos.
Outcault era nada menos que el creador de series como Yellow Kid (1895-1897) y Buster Brown (1902-1905).
Es él quien le anima a enviar sus dibujos a la prensa y le recomienda al diario Chicago Herald.
El 29 de febrero de 1916, el rotativo le publica su primera tira cómica: Charlie Chaplin's Comic Capers.
En realidad la tira había sido creada previamente por Stewart W. Carothers, con el permiso del propio actor, en marzo de 1915.
Segar toma el testigo durante seis meses, desde febrero de 1916 hasta julio de ese mismo año.
La versión dominical duraría algo más, del 12 de marzo de 1916 hasta el 16 de septiembre de 1917.
Para los guiones, se inspira en las películas de Charlot, que había visto en su época como proyeccionista.
Pocos años después, se publicarían una serie de libros que recuperaron todas aquellas tiras diarias del personaje.
Las tiras no eran especialmente brillantes, y los dibujos no eran para tirar cohetes.
Tampoco Segar captó la esencia del personaje, que no era mudo en la tira.
El dibujante aún estaba en pañales, como quien dice.
Pero en algo sí destaca Segar: al igual que Milton Caniff, aprendieron mucho del cine.
En 1917 el periódico interrumpe la publicación.
Segar crea entonces a Barry the Boob, que le publican en la sección de cómics de James Keeley, en el dominical del mismo rotativo (Chicago Herald) entre el 23 de septiembre de 1917 y el 28 de abril de 1918.
La tira seguía las mismas líneas generales que su predecesora: chistes fáciles, y un dibujo nada espectacular.
La serie muere en 1918, con la cancelación del propio Herald.
En el Chicago Evening American dibuja la tira diaria Looping the Loop.
De formato vertical, la tira se publica entre junio de 1918 y finales de 1919, tocando temas muy divertos relacionados con el cine y el entretenimiento: películas mudas, eventos teatrales, espectáculos nocturnos... pero también otros temas variopintos, como la pereza de los primeros días de primavera o las consecuencias de subirse a un tren abarrotado de gente.
El dibujante viaja entonces a Nueva York.
Sus habilidades con las tiras habían llamado la atención del editor jefe del The New York Evening Journal, William Curley, quien cree que el dibujante puede tener éxito en la Gran Manzana y le pone en contacto con Arthur Brisbane, responsable del King Features Syndicate, que pertenecía al mentado magnate Hearst.
Un dibujante de la casa, Ed Wheelan, hijo de la dibujante pionera de cómics Alberteen Wheelan Randall, había abandonado el periódico, y Brisbane encarga a Segar una serie en la línea de lo que hacía Wheelan (las Midget Movies - literalmente: Películas enanas).
Le piden seis tiras a la semana, de seis viñetas cada una.
Segar demuestra su talento con una nueva serie que le publican ese mismo año en el mentado diario neoyorquino.
Se trata de Thimble Theatre (Teatro Dedal, en castellano), que ve la luz el 19 de diciembre de 1919.
Entre los personajes principales se encontraban Olive Oyl (Olivia Olivo - literalmente "Aceite de oliva"), una mujer joven, un tanto desgarbada y desvalida, su hermano mayor, Castor Oyl (Castor Olivo - literalmente "Aceite de Ricino", un purgante), tenaz, temperamental, excéntrico y de carácter irascible, su ferviente pretendiente Ham Gravy (literalmente: Grasa de jamón), sus progenitores Nana Oyl (Arbequina Olivo) y Cole Oyl (Empeltre Olivo), y el depravado Willy Wyrmwood, un villano con sombrero de copa que no aguanta mucho tiempo en la serie.
La familia Olivo, por cierto, era pobre, y Castor siempre buscaba la forma de conseguir algo de dinero.
A lo largo de toda una década, Segar establece un estilo narrativo que sienta las bases y el escenario perfecto de cara a la inesperada llegada de Popeye.
Las páginas de Thimble Theatre se van sucediendo con todo tipo de situaciones cómicas y absurdas, muchas veces interrumpidas hasta la siguiente entrega, a modo de gancho para el lector.
Y es que Segar era un verdadero artesano de la historieta.
Supo medir muy bien los tiempos, dando continuidad a sus historietas durante varios meses para mantener a sus lectores pendientes del hilo, en la línea de los seriales cinematográficos.
De hecho, aunque unos utilizan fotogramas y los otros viñetas, ambos medios o disciplinas artísticas tienen muchos elementos en común en la forma en que llegan al público.
Con el paso del tiempo, lo que había comenzado como una sátira o parodia, se convierte en algo más complejo, con tintes de melodrama cinematográfico.
Segar desarrolla cada vez más a sus personajes, que se van volviendo cada vez más extravagantes y raros, con una personalidad más atrayente, otro aliciente más para los lectores.
En aquel momento, además de Thimble Theatre, Segar crea también la tira The Five-Fifteen en 1920, que cambiaría de nombre a Sappo en 1926, con su propia trama, y algunos juegos y rompecabezas para niños.
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