Colitis y Embarazo en el Primer Trimestre: Causas, Síntomas y Tratamiento
La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es un término que engloba varias enfermedades gastrointestinales, incluyendo la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. Estas afecciones se caracterizan por la inflamación persistente del tracto gastrointestinal, lo que puede llevar a una variedad de síntomas y complicaciones.
La enfermedad inflamatoria intestinal es una condición que afecta el sistema digestivo, provocando inflamación del tracto digestivo por tiempo prolongado (crónica). Los dos tipos principales de EII son la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.
- Colitis ulcerosa (CU): provoca la aparición de úlceras en el intestino grueso y en el recto. La complicación más grave de la colitis ulcerosa, aunque poco frecuente, es el megacolon tóxico que causa una dilatación del colon superior a 6-7 cm.
- Enfermedad de Crohn: afecta al intestino delgado generalmente, aunque puede causar inflamación desde la boca hasta el ano. Entre las posibles complicaciones de la enfermedad de Crohn se encuentran la obstrucción intestinal y las fístulas.
La colitis ulcerosa afecta principalmente el colon y el recto, causando inflamación y úlceras en la capa interna del intestino grueso. La enfermedad de Crohn puede afectar cualquier parte del tracto gastrointestinal, desde la boca hasta el ano, pero es más común en el intestino delgado y el colon. A diferencia de la colitis ulcerosa, la inflamación en la enfermedad de Crohn puede penetrar en las capas más profundas de la pared intestinal.
Causas de la EII
La causa exacta de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) aún no se ha determinado, pero se cree que es el resultado de una combinación compleja de factores genéticos, ambientales y una respuesta inmunitaria anormal. Los estudios sugieren que ciertas variaciones genéticas pueden predisponer a las personas a la EII, mientras que factores ambientales como la dieta, el estilo de vida y la exposición a ciertos microorganismos también pueden influir. No se conoce el motivo por el cual se produce la enfermedad intestinal inflamatoria. Hace un tiempo se creía que la dieta y el estrés eran dos de las causas de este grupo de enfermedades. Sin embargo, se ha visto que ambos factores incrementan el riesgo de sufrir una EII, pero no son los causantes.
A día de hoy, existen varias teorías acerca de las causas de la enfermedad intestinal inflamatoria. Una de ellas consiste en un funcionamiento erróneo del sistema inmune. De este modo, cuando las células del sistema inmunitario intentan luchar contra un agente invasor, también ataca a las células propias del tracto digestivo.
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Otra posible teoría para explicar el origen de la enfermedad inflamatoria intestinal serían las mutaciones genéticas y los antecedentes familiares.
Síntomas de la EII
Las manifestaciones clínicas de este grupo de patologías intestinales dependerán de la gravedad de la inflamación y de la zona del tracto gastrointestinal afectado. Por ello, los síntomas de la EII son múltiples.
Algunos de los signos más comunes de las EII como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn son los siguientes:
- Diarrea.
- Fatiga.
- Dolor abdominal.
- Heces con sangre.
- Menor apetito.
- Bajada de peso.
Tal y como hemos comentado anteriormente, algunos pacientes con EII pueden desarrollar complicaciones como el megacolon, las fístulas o la obstrucción intestinal. No obstante, esto no es lo más común y la mayoría de personas con una EII controlada, llevan una vida completamente normal.
Diagnóstico de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal
El diagnóstico de este tipo de patologías intestinales consiste en identificar las zonas inflamadas y la gravedad. De este modo, el especialista establecerá el mejor tratamiento en cada caso.
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Para ello, las pruebas diagnósticas más habituales ante la sospecha de una enfermedad inflamatoria intestinal son las siguientes:
- Analítica sanguínea: se toma una muestra de sangre y se analiza para detectar si existen parámetros relacionados con inflamación y/o infección.
- Estudio de las heces: para identificar infecciones por bacterias o parásitos.
- Endoscopia digestiva: permite explorar el tubo digestivo y su revestimiento. Además, la colonoscopia permite observar el intestino grueso.
- Ecografía: para localizar la inflamación.
También se pueden llevar a cabo diferentes pruebas radiológicas como radiografías, tomografía computarizada (TAC) o resonancias magnéticas (RMN) para detectar posibles complicaciones de la enfermedad inflamatoria intestinal, así como para tener un estudio completo de la enfermedad.
Embarazo con una EII
Como hemos comentado más arriba, la edad reproductiva es el momento clave para el diagnóstico de las enfermedades inflamatorias intestinales. Por ello, una pregunta bastante común es si será posible lograr un embarazo pese a tener una EII.
La respuesta es que sí y la tasa de embarazo en mujeres con EII es similar a las que no padecen ninguna enfermedad intestinal. En este sentido cabe destacar que es fundamental que el embarazo tenga lugar en un momento de inactividad de la EII. De lo contrario, si la enfermedad está activa en el momento de la concepción, aumenta el riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro y bajo peso al nacer.
En cualquier caso, es importante que el médico conozca la intención de formar una familia para intentar programar el momento más idóneo y con la medicación adecuada. Es posible que sea necesario retirar algunos medicamentos que pudieran ser perjudiciales para el embarazo.
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En cuanto una paciente sepa que está embarazada, debe ponerse en contacto con el médico que controla su EII y con el ginecólogo para que conozca sus antecedentes. Una comunicación fluida entre ambos es fundamental para que todo vaya bien. Ante el más mínimo dato de inicio de un brote deberá consultar con su médico, ya que durante el primer trimestre de embarazo hay más peligro de que ocurra.
Tratamiento para la EII
El tratamiento de la EII busca reducir la inflamación, controlar los síntomas y prevenir complicaciones. En casos graves de enfermedad inflamatoria intestinal (EII), puede ser necesaria la cirugía para tratar complicaciones que no responden a la medicación y a otros tratamientos conservadores. Las intervenciones quirúrgicas pueden variar según el tipo de EII y la gravedad de la condición del paciente.
Durante un brote de EII, se recomienda una dieta blanda y baja en fibra para minimizar la irritación intestinal. En periodos de remisión, los pacientes deben seguir una dieta equilibrada y saludable.
La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) puede ser un desafío constante, pero contar con un seguro de salud adecuado puede marcar la diferencia. ¡No esperes más para cuidar tu salud!
Medicamentos que se pueden tomar durante el embarazo:
Es esencial planear el momento del embarazo, para hacerlo coincidir con un periodo de remisión clínica y poder adaptar la medicación que se precisa a esta nueva circunstancia de la mujer. Mantendremos la medicación que se considera segura para mantener la remisión de la enfermedad, evitando complicaciones de la misma y las derivadas de los fármacos.
Los médicos que realizan el seguimiento de la paciente irán adaptando la medicación a las circunstancias y distintas necesidades terapéuticas que se presenten.
- Antibióticos:
- Amoxicilina clavulánico. Riesgo bajo. Es el antibiótico de elección durante el embarazo.
- Ciprofloxacino y metronidazol: evitar en el primer trimestre. Si es necesario en periodos cortos en enfermedad perianal.
- Rifaximina. Contraindicada. Teratogénica (causa malformaciones).
- Aminosalicilatos:
- Mesalacina y sulfasalacina. Son seguros durante el embarazo. En el caso de sulfasalacina esta dificulta la absorción de folato, por lo que hay que dar suplementos de ácido fólico 2mg/día. Mantener el tratamiento.
- Corticoides:
- Budesonida. Seguros, riesgo bajo. Usar en pulsos cortos.
- Prednisona/Prednisolona/Metilprednisolona. En la madre pueden causar diabetes gestacional, insuficiencia suprarrenal o rotura prematura de membranas. En el niño, si se administran en el primer trimestre se ha descrito asociación no confirmada en estudios con labio leporino/paladar hendido. Usar en pulsos cortos en brotes.
- Inmunosupresores:
- Metotrexato. Teratogénico (causa malformaciones) tanto si lo toma el hombre como la mujer. Suspender 3-6 meses antes de la concepción.
- Tiopurinas (Azatioprina/Mercaptopurina). Seguros. Mantener dosis previa a la concepción.
- Ciclosporina. No recomendada. Puede causar problemas en la madre como son la hipertensión arterial y convulsiones.
- Tofacitinib (Pequeñas moléculas):
- Los datos son limitados actualmente. No se recomiendan actualmente hasta disponer de más datos.
- Anti-TNF: Infliximab, Adalimumab, Golimumab:
- Seguros, bajo riesgo. Continuar con dosis previa al embarazo. Si se está en remisión se intenta distanciar la ultima dosis del parto, intentando no administrar en el tercer trimestre. Si hay actividad o datos de evolución desfavorable continuar su administración en dicho trimestre.
- Vedolizumab (Antiintegrinas):
- Datos limitados, bajo riesgo. Dosis similar a la previa al embarazo. Si es posible no se administrará en el tercer trimestre.
- Ustekinumab (Anti-Interleukinas):
- Datos limitados, bajo riesgo. Dosis similar a la previa al embarazo. Si es posible no se administrará en el tercer trimestre.
Medicamentos que se pueden tomar durante la lactancia
Siempre que sea posible, se recomienda la lactancia materna, por los beneficios que reporta al recién nacido.
Los profesionales sanitarios que le atienden le irán dando indicaciones sobre este aspecto adaptadas a su situación concreta. A continuación, damos unas pinceladas generales:
- Antibióticos:
- Amoxicilina clavulánico. Seguro.
- Ciprofloxacino. Es compatible, pero separar la toma de lactancia 3-4 horas de su administración.
- Metronidazol. Evitar.
- Rifaximina. Datos limitados. Evitar.
- Aminosalicilatos:
- Mesalacina y sulfasalacina. Seguros. Mantener la misma dosis.
- Corticoides:
- Budesonida/Prednisona/Prednisolona/Metilprednisolona. Son compatibles con la lactancia, seguros, pero separar la toma de lactancia 3-4 horas de su administración.
- Inmunosupresores:
- Metotrexato. Contraindicado.
- Tiopurinas (Azatioprina/Mercaptopurina). Son compatibles con la lactancia, seguros, pero separar la toma de lactancia 4 horas de su administración.
- Ciclosporina. Contraindicada.
- Tofacitinib (Pequeñas moléculas):
- Los datos son limitados actualmente. No se recomiendan actualmente hasta disponer de más datos.
- Anti-TNF: Infliximab, Adalimumab, Golimumab:
- Seguros. Son compatibles con la lactancia materna.
- Vedolizumab (Antiintegrinas):
- Datos limitados, precisan de más estudios. Los resultados actuales apuntan a su seguridad.
- Ustekinumab (Anti-Interleukinas):
- Datos limitados, precisan de más estudios. Los resultados actuales apuntan a su seguridad.
Tipo de parto: Vaginal o cesárea
Como en cualquier otro parto, se deben atender las condiciones obstétricas específicas para decidir la modalidad de parto vaginal o cesárea.
Por regla general, se debe intentar el parto vaginal, salvo en situaciones de:
- Enfermedad perianal en la Enfermedad de Crohn por el riesgo de desarrollar nuevos trayectos fistulosos.
- Situaciones de cirugía previa con colectomia subtotal y creación de un reservorio ileoanal o en aquellos casos en los que exista una incontinencia fecal por lesión previa de los esfínteres.
La modalidad de elección en las mujeres portadoras de una ileostomía o colostomía es el parto vaginal. Así como es aconsejable no llevar a cabo una episiotomía, en lo posible, por el riesgo de afectación perianal.
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