Opiniones sobre la Maternidad en el Hospital 12 de Octubre: Un Análisis Detallado

27.09.2025

En las salas de parto de los hospitales madrileños, donde deberían imperar la empatía y el respeto, muchas mujeres enfrentan un tipo de violencia sistémica y en ocasiones invisibilizada: la violencia obstétrica. Se trata del conjunto de prácticas negligentes, de abuso o de maltrato que pueden sufrir las madres en los centros de salud durante el embarazo, el parto y el puerperio.

La Realidad de la Violencia Obstétrica en Madrid

Uno de los ejemplos más paradigmáticos y representativos es el de la episiotomía, un corte que se realiza entre la vagina y el ano para facilitar el parto y que la Organización Mundial de la Salud recomienda limitar a casos extremos. Pese a estar desaconsejada, esta práctica cuenta con una alta incidencia en centros de referencia de la capital.

Por ejemplo, el Hospital Gregorio Marañón realizó una episiotomía en el 37% de los partos vaginales de 2022, de acuerdo con datos de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid que han sido recuperados por el diario El País. La Consejería atribuye estas cifras en el Gregorio Marañón a su condición de centro de alta complejidad, lo que implica más partos especializados y complicados que en otros lugares. Sin embargo, otros hospitales de esta categoría, como el 12 de Octubre, presentan tasas considerablemente más bajas (10% de los partos vaginales).

Experiencias Personales y Secuelas Psicológicas

Lucía (nombre ficticio), una mujer que experimentó en primera persona la violencia obstétrica en el Gregorio Marañón, relata cómo, en contra de sus deseos y sin justificación médica, le practicaron una episiotomía durante el parto de su primera hija. “Me sentí vulnerada y violada por dentro”, cuenta.

La falta de respeto a su voluntad le dejó secuelas psicológicas y terrores nocturnos. “Pasé semanas llorando, pensando y reviviendo absolutamente todos los momentos que viví en ese parto. Me cambió la vida algo que podía haberse solucionado en unos segundos si me hubieran preguntado primero”, continúa.

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La falta de acceso a información, una barrera para las madres Teresa Escudero, socia de la asociación El Parto es Nuestro, achaca estos casos a la propia cultura de trabajo de algunos hospitales, que favorecen prácticas más rápidas y cómodas para los profesionales, a expensas de la libertad y derechos de las mujeres. Su asociación aboga por la transparencia en las prácticas obstétricas de los hospitales. “Nuestro lema es infórmate y decide, pero sin acceso a datos públicos, las mujeres no pueden tomar decisiones informadas sobre su parto”, lamenta.

Escudero considera imprescindible que la obstetricia y ginecología cambien y adopten una perspectiva de género para que los abusos cesen. “No podemos negar las experiencias de tantas mujeres en España y en el mundo”, concluye.

A pesar de su experiencia traumática, Lucía encontró redención en su segundo parto en el Hospital de Torrejón de Ardoz, donde pudo dar a luz en un ambiente respetuoso y empoderador: “No necesité nada más que a mi compañero y a unas matronas maravillosas”, explica.

El Nuevo Hospital 12 de Octubre y el Nacimiento de Gía

Gía, nombre de origen italiano, ha sido la primera niña que ha nacido en el nuevo Hospital público Universitario 12 de Octubre de la Comunidad de Madrid, con un peso de 3,525 kilogramos y un excelente estado de salud, ha informado el centro hospitalario en un comunicado. Se trata del primer bebé nacido en el nuevo 12 de Octubre, pocas horas después de concluir el traslado del área de paritorios desde la ubicación anterior a las actuales infraestructuras.

El nacimiento de Gía, segunda hija de Marisol y Carlos, tuvo lugar a las 19.10 horas de este lunes, día 2 de diciembre, y no presentó complicaciones. Sus padres ya disfrutan en el hospital de su bebé, que se alimenta con leche materna, un ejemplo más de la estrategia de promoción de este tipo de alimentación que el centro hospitalario lleva a cabo desde hace años y que está acreditado por la Organización Mundial de la Salud y Unicef.

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La mudanza a las nuevas instalaciones se ha realizado en tiempo récord, gracias al esfuerzo de todos los profesionales y con garantía total de seguridad para las pacientes, han destacado desde el centro hospitalario. Desde ese mismo momento reciben atención en unas nuevas infraestructuras amplias, con luz natural y con mobiliario confortable para la paciente, el bebé y el acompañante. A ello hay que sumar el valor añadido de un equipo de profesionales altamente capacitado para atender partos y cesáreas de la más alta complejidad.

El área obstétrica de este Nuevo Hospital 12 de Octubre cuenta, entre otras, con 12 Unidades de Trabajo de Parto y Recuperación (UTPR), dos de ellas con bañera que pueden ser utilizadas por las madres durante la fase de dilatación, si así lo desean.

Relato de un Parto en el 12 de Octubre: Una Experiencia Personal

Lo recuerdo como si fuera ayer mismo…era día 3 de agosto, habíamos madrugado mucho porque me tocaba monitores en el 12 de octubre y llegamos a casa sobre las 10 de la mañana así que me tumbé en el sofá un rato a echar un sueñecito. Llegamos e ingresé sobre las 2 de la tarde, me hicieron otro tacto (qué dolor) y sólo estaba de "2 cm" y con el cuello borrado, así que ahí empezó el desfile, antes de seguir quiero decir que a mí en ningún momento me informaron de NADA, nadie me dijo que es lo que me harían, ni me pidieron consentimiento para nada…

Vino una enfermera con el enema preparado, yo era una tonta ingenua que me dejé llevar porque pensaba que todo eso que hacían era lo “normal” y que ellos sabían como tenían que tratar a una embarazada…Dios, ¡¡¡cuánto me arrepiento!!!.. Después del mal trago me dejaron un rato tranquila hasta que vino otra matrona y me dijo que me llevaban a ponerme la epidural…¡¡¡en qué hora!!!

Me quitaron la oxitocina momentáneamente y me tumbé en la camilla en posición fetal, yo estaba cagadita de miedo y no hacía más que decirle a la matrona que me sujetara porque no dejaba de temblar, la pobre me trató con mucho cariño y me sujetó lo que podía porque me vió realmente asustada y porque la anestesista no fue muy amable conmigo y no hacía más que decirme que si me movía me iba a hacer más daño y no quería…El resultado fueron 4 intentos de pincharme y ya en el cuarto fue cuando me dijo que me sentara y me inclinara hacia delante y ya pudo pincharme sin problemas… Ahí si que respiré porque pensé que se acababa el martirio...

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Pasaba el tiempo y dilataba muy despacio, muy poco a poco, pasaban a verme de vez en cuando y yo estaba agotada, me daban temblores porque me subió la fiebre y llegó un momento en que me dio un bajón tremendo y me puse a llorar porque pensaba que no llegaría el momento nunca, que no sabría empujar y dar a luz a mi hija porque no sentía las contracciones, en ese momento entró la matrona y me tranquilizó con buenas palabras diciéndome que ella me ayudaría cuando llegara el momento y que no me preocupara de nada, que me durmiera un rato y descansara, ¡¡¡pero por favor!!! ¿¿¿Cómo me iba a dormir??? Nadie me decía nada, nadie me informaba de cómo iba…

Yo ya había perdido la noción del tiempo cuando empecé a tener ganas de empujar, estuve empujando unos minutos hasta que entró otra matrona, me metió la mano hasta dentro, me estiró el periné y me dijo que ya estaba completa y que me pasaban al paritorio. Los dos días que estuve ingresada fueron “normales” comparados con el trato inhumano que recibí en paritorio. En ese paritorio murió la mujer que yo era antes y nació la que soy ahora, he cambiado tanto que mi marido a veces no me reconoce y se sorprende de mi forma de pensar y ser de ahora.

Cuando cuento mi parto en mi círculo de “amistades” y concluyo diciendo que la próxima vez daré a luz yo sola sin que me toque nadie, me dicen que no es para tanto, que ellos sabían lo que hacían, que soy muy radical y que exagero…¿Vosotras pensáis que exagero? Yo creo que ninguna mujer debería pasar por esto, pero en fin… Ahora intento olvidar y he aprendido mucho de esa experiencia, pero tengo mucho miedo de idealizar un segundo parto como me gustaría y que tampoco pueda ser como deseo, tengo miedo de desear quedarme embarazada sólo por pasar por la experiencia de parir de forma natural, por desquitarme de mi primer parto, tengo miedo pero soy feliz por ser la mujer que soy ahora, por ser la madre que soy y aún tengo que dar gracias a la vida por haberme hecho pasar por esto y haberme ayudado a comprender y saber lo que quiero y lo que no quiero.

Violencia Obstétrica: El Testimonio de Marta

"Tú no te preocupes que te lo vamos a sacar". Fue víctima de violencia obstétrica, definida por las OMS como aquella que sufren las mujeres durante el embarazo o el parto al recibir un maltrato físico, humillación y abuso verbal, o procedimientos médicos coercitivos o no consentidos.

Habla Marta, enfermera de profesión: "Tuve que ir a terapia. Me diagnosticaron Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT). No podía hablar de mi parto, no paraba de llorar, soñaba con ello continuamente… Me pasé 20 días sin salir de la cama del dolor que tenía, tanto físico como psicológico. Yo no podía estar con mi hijo si no me lo ponían encima, ni siquiera podía darle el pecho".

Según el Observatorio de Violencia Obstétrica, casi un 40% de mujeres identifica haber sufrido este tipo de violencia, aunque se sospecha que ese porcentaje es todavía mayor. Un 44,4% considera que fue sometida a procedimientos innecesarios o dolorosos y, de estas, un 83,4% no había aceptado mediante un consentimiento informado.

El Relato Detallado del Parto de Marta

Abril de 2020, primera ola de la pandemia. Marta llega con síntomas de parto al Hospital 12 de Octubre de Madrid. No está dilatada, así que le ponen oxitocina para acelerar el parto y, además, le rompen la bolsa. Cuando le administran la epidural comienza con fiebre, pero sus conocimientos de enfermera le permiten saber que es algo que puede pasar. Hay sufrimiento fetal. Le llevan al paritorio y le hacen la prueba del pH para comprobar los niveles del niño. Se encuentran al límite.

"A partir de ahí todo va a peor. Sé que se trata de un parto de urgencia, pero no de emergencia. Un médico saca los fórceps mientras otro realiza episiotomía. "Me sacaron al niño tirando de él. Me pusieron en posición de litotomía (recostada sobre la camilla con ambas piernas elevadas y apoyadas en unas superficies ancladas a la cama), que dificulta el parto, pero para los sanitarios es mucho más fácil. El niño está fuera y sano, pero las secuelas para la madre van a ser enormes.

"Cuando me suben a la habitación y pasan unas horas, me doy cuenta de que sufro incontinencia fecal y de gases, además de pérdida de sensibilidad en la vejiga y la vagina", relata. A pesar de todo, el médico no se pasa en ningún momento a lo largo del día. Al día siguiente, la ginecóloga determina que todo es normal, prescribe hielo por un moratón en el periné, y a los dos días da el alta.

"Yo sabía que no era normal, así que desde el principio decido buscar ayuda de un fisioterapeuta de suelo pélvico, que cuando me ve se escandaliza. ¿El diagnóstico? Músculo del lado derecho del ano seccionado por la episiotomía, de más de 15 puntos. Músculo del lado izquierdo desinsertado a causa de los fórceps. Pérdida irreversible de sensibilidad en vagina y vejiga.

"Tengo que mear poniéndome una alarma en el móvil porque no siento nunca necesidad de hacer pis. Es la tercera condena en 3 años. El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) ha reprobado a España hasta en tres ocasiones por violencia obstétrica. La primera sentencia fue en el año 2020.

En julio acude a su cita con la ginecóloga, donde el maltrato ahora se vuelve verbal. "Me dijo que las secuelas que yo tenía me las estaba inventando, que lo único que quería era fisioterapia gratis", asegura. "Salí de allí llorando. Yo ya me estaba pagando fisioterapia desde el minuto uno, tenía hasta una máquina de electroestimulación en casa, pero lo que quería era ni más ni menos que lo que me correspondía. Conseguí fisioterapia por la Seguridad Social porque ese mismo día bajé a la puerta del fisio del hospital y llorando le dije: por favor, mírame", relata.

A día de hoy, el caso se encuentra en los juzgados, a pesar de que un primer abogado desestimara el caso por "no ser viable". Al no haber una ley específica, denunciaron bajo mala praxis, "conforme a las opiniones de otros expertos y de un perito que determina que existen secuelas demasiado graves para un niño de tan poco peso. Yo solo quiero justicia, y al menos una compensación económica que me permita pagar la rehabilitación y el entrenamiento que me esperan de por vida", confiesa.

La Perspectiva de una Matrona sobre la Violencia Gineco-Obstétrica

Gómez vivía en el conflicto constante con los ginecólogos o ginecólogas que la acompañaban durante los partos, porque no quería sentirse partícipe de esa violencia. Una violencia que veía a diario y que ella misma reconoce que ha ejercido. "Era o trabajar mal o no trabajar", y finalmente tuvo que tomar distancia, a pesar del dolor que le producía dejar un trabajo que le apasionaba. "Me empezó a costar la salud. Las mujeres embarazadas no son las únicas víctimas de la violencia obstétrica. El término adecuado sería violencia gineco-obstétrica. Puede afectar a cualquier mujer que vaya a una revisión de rutina y, por supuesto, a las profesionales que asisten un parto.

Sin embargo, la ginecóloga y divulgadora científica Miriam Al Adib Mendiri prefiere ir en la línea de la Sociedad Catalana. Es consciente de la existencia de este tipo de violencia, la cual considera, rigiéndose por la OMS, como "un trato deshumanizado", claramente diferenciado de una mala praxis. "Hay que humanizar más. España se encuentra entre los países más intervencionistas en materia de partos, según el European Perinatal Health Report. Una intervención excesiva con prácticas como la episiotomía, enemas, el uso de oxitocina, la rotura de bolsa... La doctora Al Adib lo justifica en el miedo de los profesionales sanitarios.

Mientras que la OMS recomienda un porcentaje máximo del 15% de cesáreas, España alcanzó su cifra más alta en 2014: un 38,1%. Y fue en hospitales privados. Ascensión Gómez, matrona, ve detrás de esta gran diferencia en las cifras que presenta un tipo de hospital u otro "una cuestión de dinero". "Las cesáreas son más rentables para el sistema privado. Priman los réditos, los tiempos, los beneficios...

Eva Margarita García es doctora en Antropología e investigadora de la violencia obstétrica en España. "Si la sociedad en la que vivimos es patriarcal, la medicina hegemónica también será profundamente androcéntrica, por lo que las mujeres serán atendidas siempre sobre un paradigma instaurado hace muchos años en el que somos la otredad, lo deficitario…", explica. En la misma línea, Ascensión Gómez asegura que el sistema sanitario "no está libre de la mirada machista".

"Un ejemplo está en el uso de agua en el parto. La evidencia científica demuestra que es recomendable y beneficioso y aún así no hay manera de que en todos los hospitales haya una bañera. Saca en otra especialidad una evidencia de ese nivel y verás como todo el mundo lo hace. ¿Por qué la evidencia científica en obstetricia no tiene el mismo peso que en otra especialidad médica?

Experiencia Positiva en un Hospital Privado: La Zarzuela

Quisiera contar mi relato de parto. Mi bebé tiene ahora 9 meses y desde la semana 10 estuve asistiendo a las reuniones de "El parto es nuestro" en Madrid. Yo estuve llevando el seguimiento a través de la seguridad social y de Sanitas (madre primeriza, todo me asustaba) pero tenía claro que quería dar a luz en un hospital público. Visité el Doce de Octubre, el Infanta Leonor y la Zarzuela porque era donde estaba haciendo el seguimiento. Todos parecían buenos (12 de Oct y Zarzuela son IHAN por la Oms y unicef) y respetuosos y no podía tomar la decisión porque los detalles que inclinaran la balanza eran del tipo: "si fuera cesárea", "si tuviera complicaciones" Cosas que solo se pueden saber a posteriori.

Una gran duda que tenía respecto a la Zarzuela era que el parto lo asistían ginecólogos. Al final me decidí por la Zarzuela porque permitirían al padre entrar al quirófano en caso de cesárea (cosa que en el Leonor no) y porque tenían oxido nitroso (cosa que en el 12 de Oct no). Estuve 41 semanas exactas de embarazo y, aunque tenía la fecha para la inducción, me puse de parto sola. A las 2 de la mañana de un jueves, tuve un sangrado. Pero no, la matrona que me atendió en urgencias, me dijo que me quedaba y que habíamos hecho muy bien al esperar.

Una vez allí, vino una ginecóloga y tengo que decir que sólo la vi dos veces más, en todo momento estuvo Ingrid, mi matrona (con la que además había tenido alguna consulta). Ingrid fue amable, me informaba de todo y me pedía permiso cada vez que quería cambiarme de posición. Tenía una pelota de pilates, monitores inhalámbricos con los que podía darme una ducha.

Ingrid entró con el óxido nitroso tal cual había pedido en el plan de parto y me dieron unas arcadas tremendas con la primera exhalación. No no quería más, pero ella insistió una vez más, nada arcadas. Lo entendió y me lo quitó. El siguiente paso, según mi plan de parto era ponerme la walking epidural. No tenía ningún problema. Vino un anestesista que me explicó a la perfección que dos tipos de anestesia podía ponerme para que decidiera. No me estaba enterando mucho porque ya tenía bastantes dolores, pero me decidí por una. En todo momento estuvo explicándome qué estaba haciendo y qué iba a hacer a continuación. La walking epidural fue de maravilla, me movía por la habitación, usaba la pelota de pilates.

Pero el bebé no bajaba y a medida que las contracciones se hacían más fuertes, su frecuencia cardíaca se ralentizaba. Ingrid venía y me pedía que respirar profundamente en cada contracción, para que no le faltara el oxígeno al bebé. Pero seguía sin bajar por el canal del parto. Llegó un momento en el que entró la ginecóloga y me dijo que iban a parar las contracciones para darle un respiro al bebé y arrancar otra vez cuando se recuperara. Pero cuando reanudaron las contracciones, al bebé le seguía bajando el ritmo cardíaco. Empezaron a perderse las señales de los monitores externos y me pusieron un monitor interno.

Hubo un momento en que les pedí la cesárea e Ingrid me dijo que todavía había alternativas y cosas que se podían hacer. Le dije que estaba muy cansada y que no estaba segura de si podría empujar y entonces ella me puso a empujar para ver cómo lo hacía y si el bebé bajaba algo. Las pulsaciones seguían bajando y tuvieron que tomarle una muestra de sangre de la cabeza para ver la saturación. Al final, en bebé estaba bien y seguimos con el parto, pero al cabo de unas horas, yo no había dilatado más que 5 cm y estaba empezando a cerrarme, tenía fiebre y nauseas.

En el quirófano estuvo mi marido, que entró después y al que estuve llamando. El anestesista, (el mismo que me puso la epidural) me explicó todo lo que iban a hacer, que me iban a abrir, que sentiría un tironcillo y a lo mejor algo incómodo más arriba cuando estuvieran quitando la placenta. Me explicó que me iban a poner unos monitores y gafas de oxígeno...todo. Me dio mucha tranquilidad. También me dijeron que a veces hay que ayudar a los bebés a respirar (una reanimación en toda regla).

De repente sentí como me vaciaba y después de dos toses, escuchamos el llanto del bebé. Se lo llevaron a una mesa y le limpiaron. Me lo pusieron encima y me juntaron su carita con la mía y oí como alguien decía "dale un beso a mamá" estuvo un ratillo conmigo y luego se lo llevó mi marido a la rea mientras me cosían. Inmediatamente después, me llevaron a mi a la rea y estuvimos haciendo el piel con piel dos horas.

Escribo esto porque fue un parto que recuerdo como bueno, aunque no lo que hubiera deseado y que lo recuerde así es por las personas que me atendieron. Hay rumores en torno a los hospitales privados que no son reales en el caso de la Zarzuela. El personal está muy cualificado (en algunos casos son personas que trabajan en los dos sistemas de salud), son respetuosos con la lactancia (al día siguiente de salir del hospital tenía consulta de lactancia a la que estuve yendo dos semanas más).

Tasas de Episiotomía en Hospitales de Madrid (2022)

Hospital Tasa de Episiotomía en Partos Vaginales
Gregorio Marañón 37%
12 de Octubre 10%

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