Cómo Prevenir un Aborto Espontáneo
Un aborto espontáneo es aquella pérdida espontánea de un feto antes de la semana 20 del embarazo, pues la que se produce después, se denomina muerte fetal.
Es un suceso que ocurre de manera natural, a diferencia de los abortos médicos o quirúrgicos y, en la mayoría de los casos, están relacionados con una mala calidad de los óvulos (sobre todo, en mujeres de edad avanzada), de los espermatozoides o de ambos.
Sin embargo, puede darse el caso de aborto espontáneo en parejas jóvenes sin ninguna anomalía aparente, lo que lleva a los médicos a buscar otras causas en el organismo materno, sobre todo, si el aborto se produce repetidamente (lo que se conoce como aborto de repetición).
En este caso, ¿cuáles son las causas de que ocurra la pérdida de un embarazo? ¿se pueden prevenir o evitar?
Causas Comunes de Aborto Espontáneo
Los abortos pueden estar relacionados con múltiples condiciones patológicas -desde anomalías morfológicas del útero hasta problemas inmunológicos o desequilibrios en la función de las diferentes glándulas endocrinas-, pero en el caso de las mujeres jóvenes, nos explica el Dr.
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Producción Insuficiente de Progesterona
En primer lugar, es el ovario quien produce la progesterona en el inicio del embarazo. El ovario está formado por óvulos que se sitúan dentro de pequeños sacos llenos de líquido (folículos).
A continuación, cuando la placenta ya está formada y preparada para producir progesterona, el cuerpo lúteo le pasa el relevo de la tarea a ésta, quien se convierte en la mayor fuente de esta hormona durante el resto del embarazo.
Por tanto, hay dos fuentes principales de progesterona durante el embarazo: primero, el cuerpo lúteo y, después, la propia placenta.
Los casos en los que el trastorno está en esa primera fase y en el funcionamiento del propio cuerpo lúteo, es decir, cuando se produce una deficiencia de producción por parte del folículo que ha liberado el óvulo.
Los embarazos aquí suelen perderse a las pocas semanas después de la concepción, incluso antes de que pueda ser detectado por un examen ecográfico.
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Después, por un inicio tardío de ese desplazamiento lúteo-placentario que hemos definido. Esto se produce meses después de la concepción, hasta la semana 20 del embarazo.
Tanto en un caso como en otro, aunque más frecuente en este último, las causas concretas más frecuentes de la baja producción de progesterona se asocian “a diferentes tratamientos de reproducción asistida que utilizan inyecciones hormonales para estimular el crecimiento simultáneo de múltiples folículos y para inducir la fase final de la maduración de los óvulos”.
Aunque no puede descartarse tampoco una baja producción de progesterona tras una evolución natural, porque sí que se ha observado también en algunas parejas jóvenes.
Otras Patologías o Anomalías Frecuentes
Si nos alejamos ya de estos abortos espontáneos en mujeres jóvenes de los que hemos hablado, podemos afirmar que la mayoría de ellos (como hemos visto al principio) se producen por problemas en los óvulos y espermatozoides.
En el caso de los óvulos, el problema más frecuente está asociado con anomalías cromosómicas (lo que se denominan aneuploidías) y que están muy relacionadas con la edad de la mujer.
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“Después de los 40 años de edad, la mayoría de los óvulos que una mujer desarrolla contiene una anomalía de este tipo durante la fase final de su desarrollo dentro de los folículos ováricos ”, nos dice el doctor.
Los abortos de repetición sin explicación son hoy día un tema muy debatido. La pérdida espontánea es la complicación más frecuente en el embarazo, ya que un 15-20% de los embarazos se detienen con un aborto.
Son muchos factores los que influyen en el aborto de repetición, pero la edad de la mujer es fundamental, duplicándose el riesgo inicial a partir de los 40 años, acercándose al 40-80%.
Lo que significa que más de la mitad de los embarazos en mujeres de 40 años en adelante pueden concluir con un aborto.
Cuando se padecen dos abortos consecutivos es recomendable iniciar un estudio personalizado de las causas, considerando además de la edad otros factores mediante la valoración de la pareja en conjunto, conociendo sus antecedentes personales y familiares, o las circunstancias que rodean las pérdidas gestacionales y el estado emocional.
Causas relacionadas con la genética del embrión. Hasta el 70% de los embriones en pacientes con abortos de repetición presentan alteraciones cromosómicas.
Causas anatómicas. En ciertos casos, el aparato reproductor de la paciente presenta anomalías que pueden dificultar o impedir el desarrollo de su embarazo. Unas son de origen congénito y otras adquiridas.
Algunas anomalías congénitas como el tabique uterino o útero septo, y útero en T están asociadas con el aborto espontáneo recurrente.
Mientras que las alteraciones anatómicas adquiridas relacionadas con los abortos de repetición comprenden cualquier proceso que deforme la cavidad uterina, como los pólipos, las adherencias y los miomas.
La histeroscopia es la mejor manera de evaluar la cavidad uterina para confirmar patología y tratarla en el mismo momento.
Causas inmunológicas: síndrome antifosfolípido (SAF). Se considera una de las causas más frecuente de los abortos de repetición, al crear por error anticuerpos que hacen que la sangre sea más propensa a coagularse.
Se considera responsable de entre un 10-15% de los casos de abortos de repetición que se producen, porque el cuerpo no reconoce al feto como una estructura propia y, como consecuencia, genera anticuerpos para rechazarlo.
Alteraciones de la coagulación: estudio de trombofilias. Hasta el 50% de las mujeres con abortos de repetición tiene algún tipo de trombofilia, una patología que se caracteriza por formar coágulos en la circulación que obstruyen el adecuado flujo sanguíneo.
Cuando esto ocurre a nivel de la placenta, y se obstruyen la totalidad de los vasos, se produce un infarto placentario masivo y el embrión muere por falta de irrigación. Cuando se confirman, pueden tratarse con heparina.
Enfermedades endocrinas: alteraciones tiroideas o diabetes.
¿Un Aborto Espontáneo se Puede Prevenir?
Sí, se podría. Para ello, “es preciso analizar la calidad de la fase lútea y detectar un eventual retraso del desplazamiento lúteo placentario para tomar las medidas adecuadas”.
Es decir, poner el foco en esa primera producción de progesterona y en ese relevo cuerpo lúteo-placenta.
Para ello, nos explica el doctor, “hay que realizar una determinación repetida de la concentración de progesterona en la sangre durante los primeros meses del embarazo”.
Unas pruebas que deben ser aún más frecuentes en casos de mujeres con un historial de aborto espontáneo ya activo y en los casos en los que existan pérdidas de sangre durante el embarazo.
Y es que, en algunos casos, nos cuenta el doctor, “algunas mujeres tienen una clara predisposición a la producción defectuosa de la progesterona, por lo que no necesitamos un tratamiento de reproducción asistida para realizar este estudio, aunque si se reúnen las dos condiciones, el riesgo es más alto y, por tanto, prestaremos más atención para evitarlo”.
En este sentido, la solución terapéutica consiste en la aplicación de progesterona por vía vaginal, oral o intramuscular. Un tratamiento que tendrá que llevarse a cabo si los niveles de esta hormona son bajos en comparación con la habitual para la fase correspondiente del embarazo.
Hay que tener en cuenta que, generalmente, crece de manera progresiva durante los primeros meses, pero si deja de hacerlo o, incluso, empieza a bajar, también se debería comenzar con el tratamiento.
Prevenir abortos es un objetivo claro para las parejas que lo han experimentado una o varias veces.
Hay una serie de consejos sobre estilo de vida, para la mujer y para el varón, y tratamientos médicos, que pueden ayudar a prevenir los abortos. También hay otros tratamientos, para prevenir los abortos, que aún no tienen la evidencia necesaria que permita apoyar su uso rutinario.
Recomendaciones y Tratamientos
- Una dieta adecuada puede prevenir abortos. Varios estudios han demostrado que una dieta rica en fruta y/o vegetales puede reducir entre un 40 y un 60% el riesgo de aborto. Una mejoría más moderada se ha observado con una dieta rica en cereales, pescado, lácteos y huevos.
- El ácido fólico en una dosis de 400µg, durante al menos 3 meses antes de concebir y el primer trimestre de embarazo, reduce el riesgo de espina bífida.
- El déficit de vitamina D parece estar asociado a los abortos. Una exposición solar directa de 15 a 30 minutos diarios en, al menos, cara, cuello y manos, puede generar la vitamina D que el cuerpo necesita.
- El índice de masa corporal adecuado para el embarazo está entre 18.5 y 25 kg/m2. El riesgo de aborto aumenta por debajo o por encima de estos límites.
- Fumar de forma activa, o pasiva (durante el embarazo o antes), aumenta el riesgo de aborto. Cada cigarrillo fumado al día aumenta un 1% el riesgo de aborto.
- No hay un nivel de alcohol seguro en el embarazo.
- Dormir de forma inadecuada, o el trabajo en turno de noche, se ha asociado a un aumento del riesgo de aborto.
- La progesterona es importante en el inicio del embarazo. Las mujeres que han tenido uno o más abortos, y presentan sangrado vaginal, disminuyen su riesgo de aborto usando progesterona vaginal.
- Las alteraciones de la coagulación (trombofilia) hereditarias (ej. Mutaciones de factor V Leyden y gen de la protrombina, y deficiencia proteína C y S) y adquiridas (síndrome antifosfolípido) se asocian a un aumento del riesgo de aborto. Se recomienda tratamiento con aspirina y heparina en mujeres con síndrome antifosfolípido.
- No hay evidencia de que usar anticoagulantes, cuando hay trombofilia hereditaria, mejore el riesgo de aborto.
- El tratamiento de desórdenes tiroideos podría disminuir el riesgo de aborto. Aún se debate sobre si el hipotiroidismo subclínico, o autoinmune, precisan tratamiento.
- En mujeres con síndrome de ovario poliquístico, la metformina puede mejorar la ovulación y la probabilidad de embarazo, pero también podría prevenir los abortos.
- Las mujeres con anomalías uterinas, congénitas y adquiridas, tienen un riesgo mayor de abortar. Sin embargo, la utilidad de la cirugía uterina sigue siendo debatida. Los estudios que comparan la resección del útero septo y el manejo expectante no observan diferencias en la tasa de niño nacido o el riesgo de aborto. Teniendo en cuenta las posibles complicaciones de la cirugía, como las adherencias intrauterinas, no se recomienda la resección del septo de forma rutinaria.
Tabla de Factores de Riesgo y Medidas Preventivas
| Factor de Riesgo | Medida Preventiva |
|---|---|
| Edad materna avanzada | Considerar opciones de reproducción asistida y asesoramiento genético. |
| Baja producción de progesterona | Monitoreo regular de los niveles de progesterona y suplementación si es necesario. |
| Anomalías cromosómicas | Asesoramiento genético y pruebas prenatales no invasivas (NIPT). |
| Enfermedades crónicas (diabetes, tiroides) | Control y tratamiento adecuado de las enfermedades preexistentes. |
| Estilo de vida poco saludable (tabaco, alcohol, obesidad) | Adopción de una dieta equilibrada, ejercicio moderado y evitar sustancias nocivas. |
| Trombofilias | Tratamiento con aspirina y heparina bajo supervisión médica. |
En resumen, la reducción del riesgo de aborto puede lograrse optimizando la salud y estilo de vida de la pareja.
Si has tenido abortos, y quieres consultarnos, te ofrecemos una primera consulta gratuita y sin compromiso. Las consultas pueden ser presenciales o por videollamada.
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