Abortos Espontáneos: Causas y Factores de Riesgo

22.11.2025

El aborto espontáneo, también denominado aborto natural o involuntario, se refiere a la pérdida de un embarazo antes de la semana 20 de gestación o cuando el feto tiene un peso inferior a los 500 gramos. Se considera aborto espontáneo la pérdida de la gestación antes de que el feto esté en condiciones de sobrevivir con garantías fuera del útero materno. Clínicamente, se debe a la incapacidad del embrión o feto para desarrollarse adecuadamente, ya sea por factores genéticos, anomalías cromosómicas o afecciones maternas.

Entre un 8% y un 15% de los embarazos que se detectan terminan de esta manera. No se conocen bien las causas que provocan los abortos espontáneos. No obstante, la mayoría de ellos ocurre cuando un embarazo no se está desarrollando normalmente y, por lo general, no hay nada que la mujer o su médico puedan hacer para impedirlo.

Síntomas del Aborto Espontáneo

Los síntomas del aborto espontáneo pueden variar dependiendo de la etapa del embarazo en la que se presente y del tipo de aborto. Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, es fundamental acudir al médico de inmediato. No todos los casos de sangrado o dolor abdominal finalizan en un aborto, pero siempre es recomendable realizar una evaluación médica para determinar la causa y evitar complicaciones.

  • Sangrado vaginal: El sangrado es el síntoma más común y puede presentarse en diferentes intensidades. Puede comenzar como un manchado leve y progresar hasta convertirse en un sangrado abundante, similar al de una menstruación intensa. En algunos casos, el sangrado puede contener coágulos o fragmentos de tejido gestacional, lo cual indica que se está expulsando parte del contenido uterino.
  • Dolor abdominal y cólicos: Los cólicos abdominales, que suelen ser similares a los de la menstruación, pueden variar en intensidad, desde molestias leves hasta dolor severo. Este dolor generalmente se localiza en la parte baja del abdomen o en la región pélvica, y puede irradiarse hacia la espalda o las piernas.
  • Expulsión de tejido o líquido: La expulsión de líquido amniótico o de fragmentos de tejido gestacional a través de la vagina es otro signo claro de aborto espontáneo. Este tejido puede incluir restos del saco gestacional o del feto, dependiendo del momento del embarazo.
  • Dolor en la parte baja de la espalda: Algunas mujeres experimentan dolor en la zona lumbar, especialmente si el aborto se encuentra en curso o es inminente.
  • Disminución o desaparición de los síntomas del embarazo: En algunos casos, las mujeres pueden notar una disminución repentina en los síntomas típicos del embarazo, como náuseas, sensibilidad en los pechos y fatiga.
  • Aceleración del ritmo cardíaco o sensación de mareos: En casos de aborto espontáneo cuando se produce una hemorragia masiva, es posible que se experimenten síntomas como palpitaciones, mareos o desmayos. Estos síntomas suelen estar asociados con la pérdida de sangre y, en situaciones graves, pueden requerir atención médica urgente.
  • Fiebre y escalofríos: Aunque menos frecuente, la fiebre puede ser un síntoma de una infección asociada al aborto, especialmente en casos de aborto incompleto o séptico.
  • Fatiga extrema o debilidad: La fatiga y la debilidad también pueden aparecer durante un aborto espontáneo, especialmente si se produce un sangrado en cantidad muy abundante.

Causas del Aborto Espontáneo

El aborto espontáneo generalmente es debido a problemas en el desarrollo del feto o alteraciones en la salud de la madre. En cualquier caso, entre los motivos más frecuentes de aborto espontáneo podemos encontrar las causas genéticas, inmunológicas, anatómicas y endocrinas. Las causas por las que se producen los abortos espontáneos no se conocen con exactitud, pero se dividen en causas fetales y causas maternas.

Causas Fetales

En el caso del feto, los motivos por los que se para el embarazo son alteraciones a nivel cromosómico que impide el desarrollo fetal. Alrededor de la mitad de los abortos espontáneos se deben a problemas cromosómicos en el feto como un déficit o exceso de cromosomas que impiden el desarrollo adecuado del feto.

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Las anomalías cromosómicas en el feto son muy frecuentes, por lo que más del 50% de los abortos espontáneos que tienen lugar durante el primer trimestre de embarazo se originan por problemas cromosómicos del feto. Una gran parte de estas anomalías cromosómicas son el resultado de un óvulo o espermatozoide defectuoso que tiene cromosomas de más o de menos. El embrión resultante tiene una cantidad incorrecta de cromosomas, lo que suele llevar a un aborto espontáneo puesto que no es capaz de continuar con su desarrollo.

Las anomalías cromosómicas se vuelven más comunes a medida que aumenta la edad de la mujer, igual que el riesgo de aborto espontáneo. La mayoría de estas alteraciones cromosómicas son numéricas, fundamentalmente trisomías y, en menor grado, triploidías. Este tipo de alteraciones genéticas en el feto suelen ocasionar huevos hueros y abortos muy precoces antes de la octava semana de embarazo.

Causas Maternas

En cambio, las causas maternales de aborto espontáneo suelen estar relacionadas con problemas autoinmunes, endocrinos, infecciones o alteraciones a nivel anatómico. Otro de los motivos por los que puede ocurrir un aborto espontáneo en el primer trimestre del embarazo son las causas maternas, ya sea por alteraciones a nivel inmunológico, anatómico, fisiológico o incluso infecciones.

Causas Inmunológicas

Se trata de la causas más frecuentes de abortos de repetición. En la mayoría de los casos es debido a una incompatibilidad de la madre y el embrión por semejanzas inmunológicas entre la pareja. Esto provoca un rechazo por parte de la madre hacia el embrión. También puede suceder que la madre genere anticuerpos contra su propio organismo y cause trombosis u oclusiones vasculares placentarias que pueden conducir a abortos espontáneos.

Causas Anatómicas

Entre las causas anatómicas más frecuentes que llevan a abortos espontáneos se encuentran las anomalías congénitas del útero y la incompetencia cervical. En el caso de las anomalías congénitas del útero, se asocian con los problemas presentes desde el nacimiento. Esto es lo que ocurre en mujeres que tienen el útero tabicado o el denominado "útero doble". En cambio, la incompetencia cervical se produce cuando el orificio interno del cuello uterino está dilatado e impide retener el embrión. La dilatación del cérvix es el motivo más habitual de aborto espontáneo debido a una causa materna. Únicamente con una radiografía uterina puede conocerse el estado del cuello y así poder tomar las precauciones durante el embarazo, por lo que tiene buen pronóstico.

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Causas Fisiológicas o Endocrinas

La causas fisiológicas de los abortos espontáneos están relacionadas con la llamada insuficiencia de progesterona o insuficiencia del cuerpo lúteo. El mantenimiento de la gestación hasta la semana 8-9 de embarazo depende de la producción adecuada de progesterona por el cuerpo lúteo. Así, si esta hormona disminuye, se puede producir una inhibición del correcto anidamiento del embrión. En este grupo podemos incluir aquellos abortos que se producen por una diabetes mal controlada, por alguna alteración tiroidea o por padecer síndrome de ovario poliquístico.

Infecciones y Otras Causas

Algunas de las infecciones que pueden ser causa de aborto esporádico son las infecciones agudas por citomegalovirus, chlamydias, micoplasmas, etc. Las infecciones específicas por sífilis, listeriosis y similares también pueden provocar abortos espontáneos. Por otra parte, el uso de dispositivos intrauterinos (DIU) como método anticonceptivo, en muchos casos, puede provocar infecciones uterinas difíciles de controlar.

Además de estos factores clínicos, el riesgo de sufrir un aborto espontáneo está también influenciado por el estilo de vida de la madre. Así, las mujeres que beben alcohol, fuman o consumen drogas pueden correr un riesgo mayor de tener un aborto espontáneo. El sobrepeso en la madre también afecta negativamente en la correcta evolución del embarazo. Por todo ello, es de vital importancia que la mujer se cuide desde el momento en que tiene intención de quedarse embarazada y así muchos de los problemas, incluso en la calidad de su óvulo, quedarán reducidos. Cabe destacar que la pareja, que aporta la mitad de la carga genética, también debe cuidarse antes del embarazo evitando tabaco, drogas o alcohol y llevando unos hábitos de vida saludables.

Otros Factores de Riesgo

  • Afecciones maternas: Enfermedades como la diabetes mal controlada, problemas hormonales, anomalías uterinas, infecciones graves y enfermedades autoinmunes pueden aumentar el riesgo de aborto.
  • Factores externos: La exposición a radiación o sustancias químicas, especialmente en el entorno laboral, podrían influir.
  • La causa más frecuente de abortos son las malformaciones embrionarias o alteraciones cromosómicas. En muchos casos es muy difícil identificar la causa exacta del aborto, pero sí que existen algunos factores de riesgo.

El factor de riesgo más importante es la edad materna, pasando de un riesgo de:

  • Un 12% aproximadamente a los 20-30 años
  • Un 15% entre los 30-35
  • Un 25% a los 35-40
  • Un 30-50% a partir de los 40 años.

Los abortos previos pueden aumentar el riesgo de aborto posterior. Aunque después de un solo aborto la modificación del riesgo es mínima, después de 2 episodios el riesgo es de un 25% y después de 3 es de un 45%.

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Algunos hábitos como el tabaquismo, la ingesta de alcohol y el exceso de café (más de 5 tazas al día) aumentan el riesgo de aborto. Ciertas patologías maternas aumentan el riesgo de aborto, como malformaciones uterinas o alteraciones de la coagulación sanguínea.

Tipos de Aborto

Podemos distinguir diferentes tipos de aborto natural en función de los siguientes factores:

  • Esporádico vs. recurrente: en función de si el aborto ha ocurrido de forma puntual o si han tenido lugar varios abortos. Esto sería lo que denominamos aborto de repetición.
  • Clínico vs. subclínico: en función de si el aborto ocurre en estadios avanzados o si ocurre de forma muy temprana, es decir, cerca del momento de la implantación. Este último es el que se conoce como aborto bioquímico o microaborto y la mujer lo suele confundir con una menstruación.
  • Anembrionado vs. embrionado: en el primer caso, no es posible apreciar el embrión dentro del saco gestacional por ecografía, lo cual se conoce como huevo huero. En el segundo caso, sí se observa embrión pero éste ha detenido su desarrollo. Esto tipo de aborto también se denomina aborto retenido o aborto diferido.
  • Completo vs. incompleto: en función de si se consigue eliminar todo el contenido uterino tras el aborto o, por el contrario, aún quedan restos fetales dentro del útero.

Existen diferentes tipos de aborto:

  • Amenaza de aborto: Se presenta con síntomas como sangrado vaginal y dolor abdominal, pero el cuello uterino permanece cerrado. La amenaza de aborto se define como el sangrado genital durante el principio de la gestación, con un cuello uterino no modificado, sin dilatación, y con una ecografía que corresponde con la imagen esperada en caso de normalidad. Ocurre en un 20-25% de las gestantes y si se observa latido cardíaco en la ecografía en más de un 90% de casos el pronóstico es bueno. Este sangrado no aumenta el riesgo de malformaciones fetales. El tratamiento de la amenaza de aborto, en ausencia de factores de riesgo, es el reposo relativo y la abstinencia sexual.
  • Aborto en curso: El sangrado y el dolor abdominal tipo cólico aumentan. El aborto en curso se diagnostica cuando la mujer presenta sangrado, dolor abdominal y dilatación del cuello uterino. El útero está produciendo contracciones que llevarán a la expulsión del embrión inevitablemente. Si la expulsión del material gestacional se produce en su totalidad (comprobado por ecografía) se diagnostica de aborto completo sin precisar tratamiento posterior. Si por el contrario no se ha expulsado todo el tejido gestacional se trata de un aborto incompleto y es necesaria la realización de un legrado posterior para evitar la hemorragia.
  • Aborto retenido: La paciente está asintomática (no refiere sangrado ni dolor abdominal), pero al realizar una ecografía se objetiva que el feto ha dejado de desarrollarse y no hay latido cardíaco. El aborto diferido es aquel en que no se expulsa tejido gestacional por vagina pero se constata una interrupción de la gestación por ecografía.

Tratamiento del Aborto Espontáneo

El tratamiento depende del tipo de aborto. En algunos casos, el cuerpo expulsa el tejido de forma natural. Si finalmente se produce el aborto, en principio no es necesario ningún tratamiento específico. Simplemente, el feto y todas las estructuras gestacionales son expulsados a modo de pérdida de sangre. Si esto no sucede, será necesario proceder a la evacuación por medio de un curetaje o legrado uterino. El legrado se lleva a cabo con anestesia, dilatando el cuello del útero y extrayendo los restos de tejido que hayan podido quedar retenidos. También existen casos en los que se acaba de inducir el aborto con medicamentos, como el Misoprostol para provocar contracciones uterinas, las cuales ayudarán a eliminar los restos abortados. Esto es lo que se conoce como aborto farmacológico.

El tratamiento en estos casos suele ser la realización de un legrado uterino o bien puede ser expectante, aunque esta última opción suele ser difícil psicológicamente para la mujer y con cierto grado de riesgo de alteración de la coagulación. En las primeras semanas del embarazo se considera que el aborto farmacológico es más eficaz que el quirúrgico. La mayor parte de las mujeres que sufren un aborto incompleto y en las que se procede a un manejo farmacológico, no desarrollan secuelas a largo plazo en su salud general ni reproductiva. Las secuelas psicológicas se presentan en un porcentaje muy pequeño y parecen ser derivadas de condiciones que ya existían con anterioridad.

Realizar una cirugía para extirpar los restos del embarazo. También se debe ofrecer la evacuación quirúrgica a las mujeres que prefieran esta opción ya que el proceso es más corto, se lleva a cabo en un centro sanitario y la tasa de éxito es muy alta. La evacuación quirúrgica del embarazo se realiza bajo anestesia. El procedimiento consiste en dilatar el cuello del útero (con medicación o mediante algún dispositivo) y pasar a su través un instrumento para limpiar las paredes del útero. Los abortos que no se tratan con cirugía se asocian a hemorragias más prolongadas e intensas. Entre un 20 y un 40 por ciento llegan a necesitar cirugía para completar el aborto.

Complicaciones del tratamiento:

  • Fallo de la técnica.
  • Hemorragia. Es normal que se sangre un poco después de un aborto.
  • Desgarros en el cuello del útero.
  • Perforación del útero. Para su prevención es fundamental la preparación del cuello del útero antes de la evacuación.
  • Hematometra. Es la acumulación de coágulos de sangre en el útero tras la intervención. Las mujeres suelen sentir presión en la pelvis o en el recto.
  • Infección genital. Se considera que existe un aborto séptico cuando aparece fiebre > 38° en las 72 horas posteriores a un aborto quirúrgico.
  • Síndrome de Asherman. Consiste en la formación de adherencias (cicatrices) dentro del útero que pueden dar lugar a la falta de menstruación, abortos espontáneos de repetición e infertilidad.
  • Mortalidad. La mortalidad materna del aborto tratado en centros sanitarios de países desarrollados es muy escasa, aunque aumenta con la edad materna y lo invasivo del procedimiento.
  • Repercusión psicológica. Es normal que exista un sentimiento de tristeza después de un aborto espontáneo, sin embargo algunas mujeres sufren una depresión. Estos hallazgos no tienen por qué tener una relación causal con el aborto y solo suelen reflejar una situación ya existente.

Recuperación Emocional y Prevención

La recuperación emocional tras un aborto espontáneo es un proceso complicado. Es fundamental contar con apoyo emocional y no dudar en buscar ayuda psicológica cuando sea necesario. Aunque no siempre es posible prevenir un aborto espontáneo, hay medidas que pueden reducir el riesgo. Estas incluyen mantener un estilo de vida saludable, seguir las indicaciones médicas y evitar el consumo de sustancias nocivas como el alcohol y el tabaco. También es recomendable acudir a controles prenatales regulares y tratar de forma adecuada cualquier enfermedad preexistente.

¿Cómo prevenir los abortos espontáneos?

En la mayoría de ocasiones no existe ninguna forma de prevenir esta pérdida gestacional. Simplemente es necesario prestar especial atención tanto a la salud de la madre como a la del bebé. Por ello, será fundamental acudir regularmente a las revisiones de control del embarazo. Además, siempre se recomienda evitar fumar y beber alcohol, junto con la limitación del consumo de cafeína.

A veces los especialistas aconsejan la ingesta de algún complejo vitamínico al inicio de la gestación en función de cada situación. También es una buena práctica intentar reducir los niveles de estrés y seguir una alimentación rica en calcio.

Después de un aborto, tanto sea completo como tras la realización de un legrado, se recomienda un periodo de unas 2-3 semanas de abstinencia sexual, evitar baños y el uso de tampones. Si todo evoluciona correctamente se puede buscar un nuevo embarazo pasados al menos unos dos meses. Debe siempre recordarse la administración de la gammaglobulina antiD en las pacientes Rh negativas que sufren un aborto.

Probablemente sí. Hasta un 85 por ciento de las mujeres que sufren abortos espontáneos tienen después embarazos normales. Algunos médicos recomiendan esperar un tiempo (entre 1 y 3 meses) antes de buscar otro embarazo.

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