Guía completa sobre cómo amamantar cachorros recién nacidos

06.12.2025

El parto de una perra es una experiencia muy especial tanto para criadores experimentados como para principiantes. La lactancia es la tarea más importante de la perra después del parto.

Preparación para el parto

El embarazo de la perra dura unos 63 días, aunque puede variar entre 57 y 72. El final del embarazo se hace patente a nivel físico y conductual.

El método más seguro para determinar el nacimiento inminente de los cachorros es tomarle la temperatura a la perra regularmente. Tómasela por el recto entre dos y cuatro veces al día una semana antes de la fecha prevista. Si puede ser, hazlo siempre a la misma hora. Cuando la temperatura descienda a aproximadamente 37 °C sabrás que el parto es inminente. En las próximas 12-24 horas nacerá el primer cachorro.

Para ayudar a la perra a encontrar un nido adecuado para sus crías, ofrécele una caja de parto un poco antes (al menos dos semanas) de la fecha prevista para el parto. Colócala en un lugar tranquilo, con calefacción y no demasiado luminoso, a una temperatura de unos 24 grados. Además, es recomendable instalar un calefactor de infrarrojos regulable para que los cachorros se puedan acurrucar juntos debajo a 35 grados. Como base puedes utilizar sábanas, toallas, mantas lavables o, en caso de emergencia, papel de periódico. Asegúrate de que la base esté limpia y seca. Durante el parto deberás cambiar las toallas y mantas sucias cuando sea necesario, posiblemente después de cada cachorro.

Entre seis y 24 horas antes del nacimiento, la perra muestra los signos anteriores a intervalos progresivamente más cortos e intensos. Además de los indicios externos, en esta fase de entre seis y doce horas también se producen cambios internos. Estos son necesarios para que el parto discurra sin problemas. La temperatura corporal de la perra vuelve a aumentar a unos 38 grados. El cuello uterino o cérvix se dilata, se expulsa el tapón mucoso y aparecen las primeras contracciones.

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Cuando el primer cachorro se desliza por el canal cervical, la perra experimenta automáticamente la presión abdominal. En este momento, se tumba de lado o empuja en posición sentada. Tras unas pocas contracciones intensas, suele nacer el primer cachorro. En los perros no importa si los cachorros nacen con la cabeza o el trasero por delante.

En general, los cachorros suelen nacer a intervalos de entre diez y 60 minutos. En algunos casos, particularmente en madres primerizas, este intervalo puede llegar a ser de dos horas. Tras nacer el primer cachorro, la madre rompe la membrana fetal que lo envuelve y corta el cordón umbilical con los dientes. Entre cinco y quince minutos después del cachorro se expulsa la placenta, que la madre ingiere junto con la membrana fetal.

Para estimular la respiración de los indefensos cachorros, la madre los lame. El parto termina cuando han nacido todos los cachorros y se ha expulsado el mismo número de placentas. En general, esto suele suceder en menos de doce horas.

La cantidad de cachorros que nacerán es algo que depende de varios factores. Básicamente, entre uno y doce, todo es posible. Las camadas de más de doce cachorros no son ninguna rareza. No obstante, en estos casos suele ser necesaria la ayuda humana para la crianza. El promedio para todas las razas es de entre cinco y seis cachorros. En las razas pequeñas, las camadas también suelen ser más pequeñas. Cuanto más grande sea la raza, más cachorros nacerán. De hecho, el peso de la perra es decisivo en este aspecto. Toda la camada pesa aproximadamente el once por ciento del peso corporal de la perra. También influye la frecuencia con la que la perra haya estado embarazada en el pasado. Del primer embarazo suelen nacer menos cachorros que de los siguientes.

A diferencia de las personas, las perras no necesitan ayuda para parir. Durante la fase de expulsión fetal, deja tranquila a la perra e intervén solo en caso de emergencia. La perra necesitará ayuda si los cachorros se expulsan muy rápido uno tras otro. Si no ha tenido tiempo entre cachorros de eliminar la membrana fetal y cortar el cordón umbilical, échale una mano. Para ello, debes tener a mano toallas limpias y unas tijeras (a ser posible, estériles) durante todo el parto. Durante el parto también puedes secar a los cachorros ya nacidos y colocarlos directamente en las ubres de la madre.

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Para asegurarte de que el parto ha terminado, cuenta los cachorros y las placentas. Es importante que el número de cachorros coincida con el número de placentas. Si una placenta se queda en el útero, podría provocarle una septicemia a la perra.

Aunque la madre naturaleza hace posible que todo vaya bien, el parto de una perra no siempre sale como debería. Por eso, es importante que observes a la perra atentamente y con discreción durante el alumbramiento. Si el proceso natural se ve perturbado por algo, deberéis intervenir tú o el veterinario. En cualquier caso, debes tener a mano el número de teléfono y la dirección de tu veterinario. Dado que hay muy pocos partos que tengan lugar en horario comercial, conviene conocer la clínica 24 horas más cercana.

Complicaciones durante el parto

Existen varias causas de complicaciones en el parto de una perra. Puede que la perra no tenga contracciones, que la pelvis o la vagina sean demasiado estrechas o que el canal de parto no se abra correctamente. Además, las malformaciones en los cachorros (p. ej., hidrocefalia o cachorros muertos) o crías demasiado grandes (especialmente cuando hay un solo cachorro o muy pocos) pueden impedir que el parto sea normal.

Si observas complicaciones en tu perra, pide ayuda al veterinario. Este hará ecografías o radiografías para decidir si es necesario practicar una cesárea. Este procedimiento puede salvar la vida de la madre y los cachorros en estas situaciones. En cambio, inducir el parto con medicamentos que provoquen contracciones (oxitocina) es desaconsejable en perras.

Es posible que el instinto materno esté mermado después del parto de una perra. Un aturdimiento tras la cesárea, miedos o incluso la insatisfacción de la perra al construir el nido son posibles causas. Si la perra no ha roto la membrana fetal ni lamido a los cachorros, se necesita ayuda humana. Puedes eliminar la membrana fetal con un pañuelo limpio. A continuación, coloca a los cachorros en las ubres de la perra.

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También debes intervenir si crees que algún cachorro se está viendo desplazado y no puede obtener suficiente leche.

Lactancia y cuidados iniciales

Al expulsar a los cachorros, la leche sale automáticamente de los conductos mamarios de la perra. La producción de leche se adapta al número y apetito de los cachorros y todos reciben lo que necesitan. El calostro, que es la primera leche, es muy importante para el desarrollo de los cachorros. Contiene anticuerpos maternos esenciales y protege a las crías de los gérmenes patógenos.

Aunque los cachorros están totalmente indefensos al nacer, suelen encontrar las ubres de su madre por sí solos. Si bien son ciegos y sordos, y su sentido del olfato aún está por desarrollarse, detectan la fuente de leche materna con el sentido del tacto y las oscilaciones instintivas de la cabeza. El contacto estrecho con la madre las primeras horas y días después del parto es de vital importancia. Esto es así no solo por la leche nutritiva, sino para activar otras funciones del cuerpo. Por ejemplo, el calor corporal de la madre hace que los pequeños no se enfríen. Los cachorros aún no pueden controlar bien su temperatura corporal.

Si un cachorro se aleja demasiado, la madre lo recupera y vuelve a colocarlo en el centro de la camada. Además, los neonatos aún no controlan la excreción de heces y orina por sí solos. Solo con los lamidos de la madre en la zona perineal se activa el reflejo de excreción en los cachorros. Para mantener el entorno de la camada limpio, la perra lame los excrementos a continuación.

Los primeros días y semanas de vida de un cachorro, su actividad principal consiste en dormir y mamar. Gracias a la nutritiva leche materna, que les proporciona todos los nutrientes importantes, los cachorros ganan peso rápidamente. Para saciar su hambre y su necesidad de succionar, la primera semana maman entre doce y veinte veces al día. Pasada una semana, los intervalos entre amamantamientos se incrementan gradualmente. Hasta la cuarta semana de vida, los cachorros siguen buscando las ubres de su madre unas ocho veces al día. A partir de la quinta o sexta semana de vida, solo maman unas cinco veces al día. En general, la leche materna es suficiente hasta entonces.

Para asegurarte de que los cachorros ganan el peso necesario, conviene que los peses una vez al día. Pasados diez días, la mayoría de perritos ya duplican su peso al nacer. En la sexta semana de vida ya pesan entre seis y diez veces más. Esto depende de la cantidad de leche de la perra y del aumento de peso de los cachorros.

Alimentación complementaria y destete

Generalmente, los criadores empiezan a hacerlo entre la tercera y la sexta semana de vida. Si no estás seguro/a, hábla con tu veterinario pasadas unas cuatro semanas para consultar si es necesario empezar a darles comida. Como primer alimento complementario, puedes ofrecerles leche para cachorros o puré casero a base de agua y pienso para cachorros. A partir de entre la octava y la décima semana, puedes empezar a introducir paulatinamente la comida para cachorros convencional.

El destete de los cachorros no debe producirse antes de que los pequeños cumplan los dos meses de vida. En este periodo, la madre cierra fuertes vínculos con los neonatos a través de la lactancia. Alimentarse con la leche de la perra ayuda a que los cachorros desarrollen un sistema inmunitario más fuerte mientras que aprenden a ser autosuficientes.

Nutrición de la madre durante la lactancia

La alimentación de la madre durante las primeras semanas después del parto influye enormemente en la calidad de la leche y la salud de los cachorros. Para producir la leche, necesita grandes cantidades de proteínas y calcio. Su demanda energética aumenta un 325 por ciento respecto a los valores normales. Obsérvala muy atentamente durante esta fase tan agotadora. Si pierde peso, su nivel de actividad disminuye o el pelaje pierde brillo, pide cita al veterinario por si acaso.

La falta de producción de leche, los déficits de la perra durante la lactancia y las mastitis son los problemas más frecuentes las primeras semanas. Los primeros signos son fiebre, inapetencia de mamar, rechazo de la comida y apatía. Si detectas estos síntomas, el peso de los cachorros se estanca o retrocede, o el estado general de la perra empeora, pide consejo al veterinario.

Tras el parto, la llegada de la camada coloca a la perra en la dura tarea de la producción de leche. Es uno de los momentos de la vida del animal en que más energía precisa: amamantar a los hambrientos cachorros es un trabajo agotador que durará, al menos, seis semanas. La buena alimentación de la madre en este momento de la cría debe cuidarse con aportes especiales. Es un asunto vital para ella, ya que el suministro de la leche materna a los recién nacidos comienza muy poco tiempo después del parto, con todo el desgaste que ello supondrá.

Consideraciones sobre la alimentación de la perra lactante

  • Mayor demanda energética: La producción de leche materna requiere una gran cantidad de energía y la perra lactante necesita consumir más calorías de las que normalmente ingeriría.
  • Vulnerabilidad a infecciones: La producción de leche materna puede debilitar el sistema inmunológico de la perra, lo que la hace más susceptible a infecciones y enfermedades.
  • Alto contenido calórico: Durante la lactancia, las perras necesitan un aumento significativo en la ingesta calórica para mantener la producción de leche y prevenir la pérdida de peso.
  • Proteínas de alta calidad: Las proteínas son esenciales para la producción de leche de buena calidad.
  • Calcio y fósforo: El calcio y el fósforo son cruciales para el desarrollo óseo de los cachorros.

La elección del mejor pienso para perras lactantes puede variar según las necesidades individuales de la perra y de su camada. En definitiva, cuidar la alimentación de tu perra lactante es esencial para garantizar el bienestar tanto de la madre como de los cachorros.

Tipos de pienso según el tamaño de la perra

Tamaño de la perra Ingredientes Características
Máximo de 10 kg Proteínas de ave deshidratadas con arroz Específico para perras lactantes de máximo de 10 kg. Diseñado para cachorros y hembras gestantes cubriendo todas las fases (gestación, nacimiento, lactancia, destete y crecimiento) y proporcionando nutrición completa. Gran aporte de proteínas y aminoácidos esenciales para el correcto desarrollo de los cachorros y la salud de la hembra lactante. Croqueta diseñada para encajar en las mandíbulas y boca de perros mini.
Entre 11 a 25 kg Proteínas de ave deshidratadas con arroz Específico para cachorros y hembras lactantes de entre 11 a 25 kg. Diseñado para cachorros y hembras gestantes cubriendo todas las fases (gestación, nacimiento, lactancia, destete y crecimiento) y proporcionando nutrición completa. Gran aporte de proteínas y aminoácidos esenciales para el correcto desarrollo de los cachorros y la salud de la hembra lactante.
Entre 26 a 44 kg Proteínas de ave deshidratadas con arroz Específico para cachorros y hembras lactantes de entre 26 a 44 kg. Diseñado para cachorros y hembras gestantes cubriendo todas las fases (gestación, nacimiento, lactancia, destete y crecimiento) y proporcionando nutrición completa. Gran aporte de proteínas y aminoácidos esenciales para el correcto desarrollo de los cachorros y la salud de la hembra lactante.
Más de 45 kg Proteínas de ave deshidratadas con arroz con alto valor biológico Específico para cachorros y hembras lactantes de más de 45 kg. Diseñado para cachorros y hembras gestantes cubriendo todas las fases (gestación, nacimiento, lactancia, destete y crecimiento) y proporcionando nutrición completa. Gran aporte de proteínas y aminoácidos esenciales para el correcto desarrollo de los cachorros y la salud de la hembra lactante.
Todas las tallas Proteínas de animales deshidratadas con arroz Diseñado para cachorros y hembras gestantes cubriendo todas las fases (gestación, nacimiento, lactancia, destete y crecimiento) y proporcionando nutrición completa. Contiene calcio, fósforo y vitamina D para promover el crecimiento óseo de los cachorros y cuidar los niveles de calcio de la madre. Ácidos grasos omega 3 ayudan al desarrollo del sistema nervioso central de los cachorros. Incluye inositol, que actúa como protector hepático.

Alternativas a la leche materna

En este sentido, no hay mejor alimento que la leche materna. Sin embargo, cuando nos llevamos el cachorro a casa desde pequeños se hace imposible alimentarle con leche materna. No obstante, aunque elijas una u otra opción, el proceso de alimentación sigue siendo el mismo. Elige la mejor opción para sustituir la leche materna. Utiliza un biberón para cada mascota. De esta forma, evitas la transmisión de enfermedades. Ante cualquier ruido extraño o si expulsa leche por la nariz, acude rápidamente al veterinario.

Un alimento completo de lactancia, diseñado para el cuidado de tu cachorro. Esta leche maternizada para cachorros con Omega 3 y calostro, es ideal para perritos de todas las razas.

Cuidado de los cachorros huérfanos

Recibir una camada de cachorros recién nacidos en el mundo trae una inmensa alegría, pero también puede presentar desafíos únicos, especialmente cuando no hay madre presente para cuidar de ellos. En este artículo, te proporcionaremos una guía detallada sobre cómo cuidar y nutrir adecuadamente estas pequeñas criaturas vulnerables.

  1. Mantener a los cachorros calientes es crucial, ya que no pueden regular su temperatura corporal durante las primeras semanas de vida.
  2. Dado que los cachorros no tienen madre, es esencial replicar su cuidado lo más fielmente posible.
  3. Sin una madre, se convierte en tu responsabilidad proporcionar una nutrición adecuada a los cachorros recién nacidos. Durante las primeras semanas, opta por una fórmula de reemplazo de leche específicamente diseñada para cachorros.
  4. Mantener una higiene adecuada es crucial para la salud de los cachorros recién nacidos. Limpia suavemente su cara, patas y cuerpo con un paño cálido y húmedo después de cada alimentación.
  5. Establecer una rutina es esencial para el bienestar de los cachorros. Crea un horario de alimentación y sueño, asegurándote de alimentarlos cada dos o tres horas durante las primeras semanas.
  6. Pesar a los cachorros regularmente ayuda a realizar un seguimiento de su crecimiento y salud en general. Observa un aumento de peso constante en cada cachorro, ya que una caída repentina puede indicar problemas de salud.
  7. Aunque cuidar de cachorros recién nacidos sin madre puede ser desafiante, es recomendable consultar a un veterinario para obtener orientación profesional.

Cuidados Post-Parto de la Madre

Después de que tu perrita haya tenido a sus cachorritos, es normal que quieras asegurarte de que está recuperándose bien. ¿Está comiendo y bebiendo? Al principio puede que coma menos o no tenga mucho apetito, pero poco a poco debería volver a comer y beber como siempre. Ofrécele una comida rica en nutrientes para que recupere fuerzas y pueda alimentar a sus cachorros. ¿Está tranquila y cuida de sus cachorros? Es normal que esté un poco cansada, pero debe seguir prestando atención a sus crías. Si la ves muy decaída o no se acerca a los cachorros, puede ser que necesite que la revise un veterinario.

Es normal que en los primeros días no tenga mucho apetito y, a veces, incluso podría vomitar alguna de las placentas que ingirió. No te preocupes, pero asegúrate de retirarlas de inmediato para que no vuelva a comerlas. Después de que tu perrita tenga a sus cachorros, es importante que descanse bien antes de volver a sacarla a pasear. Durante la primera semana, lo mejor es que solo salga para hacer sus necesidades y durante poco tiempo, ya que necesita recuperarse y estar cerca de sus crías. Pasadas las tres semanas, probablemente ya esté más fuerte y lista para pasear un poco más, pero siempre observa cómo se siente y no la fuerces. Sí, se puede bañar a tu perrita después de que tenga a sus cachorros, pero es mejor esperar al menos tres semanas para darle un baño completo. Esto le dará tiempo para recuperarse y adaptarse a la lactancia sin estresarse. Cuando llegue el momento de bañarla, usa un champú para perros y asegúrate de que el agua esté tibia para que se sienta cómoda. Haz que el baño sea rápido y sécala bien para evitar que pase frío. Si ves que se pone nerviosa, mejor espera unos días más.

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