Cómo desintoxicar el cuerpo de forma segura durante la lactancia

20.11.2025

La lactancia materna es un período crucial en el que la madre proporciona nutrientes esenciales a su bebé a través de la leche. Durante este tiempo, es natural que surjan preguntas sobre cómo mantener una salud óptima y, en algunos casos, cómo desintoxicar el cuerpo de manera segura.

Infusiones y Lactancia: ¿Cuáles son seguras?

Muchas mujeres disfrutan de las infusiones por sus beneficios para la salud, pero es fundamental saber cuáles son seguras durante la lactancia.

Denominamos infusión a un tipo de bebida que se obtiene de la introducción de una planta o partes de ella, generalmente hojas, raíces o frutos, en agua hirviendo. Este proceso y la permanencia durante un tiempo de las plantas permite que el agua adquiera parte del sabor y las propiedades del vegetal, al extraerse mediante la cocción parte de los elementos solubles de la hierba, fruto, raíz u hojas infusionadas. Las infusiones tienen muchas cualidades y beneficios para nuestra salud, pero hay que tomar algunas precauciones al tomar infusiones durante la lactancia:

  • Asegúrate que son de una fuente fiable, mejor si están envasados.
  • No tomar en exceso; los productos “naturales” no son buenos en cualquier cantidad: las plantas contienen sustancias activas de las que se ha obtenido gran parte de nuestra farmacopea tradicional y pueden provocar intoxicaciones o actuar como disruptores endocrinos (contienen fitoestrógenos: Powers 2015, Zava 1998) si se consumen en cantidad o tiempo exagerados.

Para este post dividiremos a las infusiones en muy bajo, bajo y alto riesgo para la lactancia y siempre siguiendo las precauciones anteriores.

Infusiones de muy bajo riesgo para la lactancia:

  • Manzanilla: Dada su falta de toxicidad a dosis habituales, el consumo moderado se considera compatible con la lactancia (Briggs 2017, The Royal 2013, Amir 2011). Se sabe que alguno de sus componentes se difunde bien en leche materna, pues los lactantes amamantados por madres que tomaban manzanilla, reconocieron después el olor de la manzanilla (Delaunay 2010 y 2006).
  • Tomillo: Planta ampliamente utilizada como condimento culinario y en infusión. Se usan las hojas desecadas de la planta herbácea y el aceite esencial que contiene mentol.
  • Tila: Se usan las inflorescencias y brácteas del árbol. Contiene flavonoides, aceites esenciales y taninos. Es una planta ampliamente utilizada, incluso para tratar cólicos infantiles. Dada su falta de toxicidad a dosis correctas, el consumo moderado durante la lactancia tendría escaso o nulo riesgo.
  • Jengibre: Se utiliza la raíz de esta planta herbácea. Contiene oleoresina con aceite esencial (con hidrocarburos sesquiterpénicos) y sustancias picantes (gingeroles y sogaoles). Propiedades atribuidas: digestivo, carminativo, antiemético y antiinflamatorio. Planta ampliamente utilizada en muchos países como condimento y como medicamento. En algunas culturas su consumo aumenta en el embarazo o la lactancia sin que se hayan comunicado complicaciones (Nordeng 2004, Chen 2013, Kennedy 2013). Su consumo se puede considerar compatible con la lactancia (Dennehy 2011).
  • Mate: Árbol, arbusto. Se usan las hojas desecadas en infusión (matear). Ampliamente consumido en Uruguay, Argentina, Paraguay, sur del Brasil, Bolivia y Chile. No conviene sobrepasar la cantidad equivalente a 300 mg de cafeína al día (200 cc = 50 a 100 mg) durante la lactancia. Un consumidor medio de mate ingiere 100 a 200 mg de cafeína al día, aunque se puede llegar a 1 gramo diario. Se ha publicado síndrome de abstinencia neonatal tras consumo crónico materno de mate. Actaulemnte no encontramos datos publicados sobre su excreción en leche materna pero se sabe que las xantinas se excretan en leche materna; por ello, parece prudente no aumentar sino moderar su consumo durante la lactancia.
  • Roibos: Arbusto que contiene flavonoides antioxidantes (aspalatina, quercetina, rutina, notofagina, luteolina, orientina, … algunas con propiedades estrogénicas), ácidos fenólicos, poco tanino y ninguna xantina estimulante como la cafeína. Aunque hay pocos estudios científicos acerca de esta planta, parece desprovista de toxicidad si no consume de modo abusivo.A fecha de última actualización no encontramos datos publicados sobre su excreción en leche materna. Utilizar dosis moderadas y ocasionales si se emplea durante la lactancia.

Infusiones de bajo riesgo para la lactancia:

  • Té: Se usan las hojas del arbusto. Contiene xantinas: cafeína (50 a 80 mg por taza de té negro, la mitad si es té verde y la cuarta parte si es té blanco), teofilina y teobromina; taninos, catequinas, flavonoides (quercetina)… Es aconsejable durante el embarazo y la lactancia hacer un consumo mínimo, ya que se ha descrito contaminación frecuente del té por plomo, cadmio, aluminio, manganeso y contaminantes bromados (PBDE), así como fallo hepático con el consumo de extractos de té verde con fines adelgazantes. Debido a su contenido en cafeína, más de 4 a 5 tazas de te al día (> 300 mg. de cafeína) pueden provocar nerviosismo e irritabilidad en el lactante.
  • Anís: Planta ampliamente utilizada como condimento culinario y en infusión en muchas culturas, incluso durante el embarazo, la lactancia y para calmar (sin datos comprobados) el llanto o cólico de los lactantes (Abdulrazzaq 2009). Dada su falta de toxicidad a dosis correctas, un consumo ocasional o moderado sería compatible con la lactancia. Sin embargo a dosis elevadas podría disminuir la producción de leche y provocar toxicidad: el trans-anetol es neurotóxico y puede originar convulsiones o coma y el estragol puede ser carcinogénico. Por estos motivos, la Agencia Europea del Medicamento (EMEA 2013) no recomienda su uso en menores de 12 años.

Infusiones de alto riesgo para la lactancia:

  • Poleo menta: Dada su toxicidad, fundamentalmente hepática, y su falta de acciones farmacológicas documentadas, es prudente evitarla durante la lactancia o hacer un consumo muy esporádico de la infusión, nunca del aceite esencial.
  • Valeriana: Su consumo muy moderado puede considerarse compatible con la lactancia, pero debido a sus posibles efectos sedantes sobre el lactante conviene evitarla en caso de prematuridad y durante el periodo neonatal. Vigilar efectos sedantes sobre el lactante.
  • Anís estrellado: Se usan los frutos del árbol. Contiene aceite esencial (rico en trans-anetol, -85%-, anisatina y estragol), flavonoides y taninos (de Groot 2016, Mathon 2013, Alós 2006). El anetol es neurotóxico (Mathon 2013, Alós 2006, Ize 2004) y se elimina por la leche (Hausner 2008). Dos lactantes menores de un mes se intoxicaron gravemente (letargia) tras beber sus madres una media de dos litros diarios de una infusión mezcla de regaliz, hinojo, anís y galega. Se atribuyó el efecto al anetol del anís y el hinojo (Rosti 1994). Numerosos lactantes han tenido intoxicaciones graves con episodios convulsivos tras la administración directa (no a través de la leche materna) de infusiones de anís estrellado, motivo por lo que en España fue retirada temporalmente la comercialización de anís estrellado en 2001 (Europa Press 2001, Gil 2002).
  • Hinojo: Se usan los frutos de la planta. Contiene aceite esencial (70% anetol, 10% estragol, 7% fenchona), cumarinas y flavonoides. El anetol, a dosis elevadas, es neurotóxico y convulsivante. Se excreta en leche materna en pequeña cantidad (Hausner 2008). El hinojo se ha utilizado para tratar los cólicos del lactante y como galactogogo, pero no hay pruebas de que aumente la producción de leche; en teoría el efecto estrogénico disminuye la producción láctea.

Vitaminas Esenciales Durante la Lactancia

Las vitaminas desempeñan un papel crucial tanto para el desarrollo del bebé como para mejorar la producción de leche materna. Algunas vitaminas para la lactancia son particularmente importantes para las madres lactantes.

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  • Vitamina D: Esencial para la absorción de calcio y para el desarrollo óseo tanto de la madre como del bebé.
  • Vitaminas del grupo B: Como la B6 y la B12, son necesarias para mantener niveles de energía y apoyar el sistema nervioso.

Además de tomar suplementos vitamínicos, es importante que las madres lactantes mantengan una dieta equilibrada y variada. Consumir una variedad de alimentos ricos en nutrientes, como frutas, verduras, proteínas magras y lácteos, puede contribuir a una lactancia saludable. Mantenerse hidratada y descansar adecuadamente también son factores esenciales para el bienestar de la madre y el bebé.

La Importancia de la Hidratación

El agua es esencial en cualquier período de nuestra vida, y mantenerse hidratados es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. No obstante, el aporte de agua adquiere mayor importancia durante ciertos períodos como son la lactancia.

Durante la lactancia, y teniendo en cuenta que más de un 85% de la leche materna es agua, es importante el correcto aporte de agua para compensar la pérdida por la producción de leche.

La recomendación, a modo general, es añadir 700 ml diarios de agua adicionales a la ingesta recomendada de 2 litros. El motivo es que, si bien aumenta de manera progresiva, a los seis meses de lactancia materna exclusiva una mujer produce unos 780 ml al día de leche. Esto puede variar, por ejemplo, si la mujer está amamantando a gemelos o mellizos, lo que supone una mayor pérdida de agua para la madre.

Por ello, un buen consejo es que la mujer tenga cerca un vaso de agua cuando vaya a dar el pecho al bebé, para favorecer la ingesta y evitar la deshidratación.

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Dieta Postparto: Recuperación y Pérdida de Peso Saludable

Tras el parto, es normal que las mamás deseen volver a su peso normal de forma saludable. Para lograrlo, una dieta postparto adecuada es esencial.

Alimentos recomendados y sus beneficios:

  • Frutas y verduras: Consumir una variedad de frutas y verduras te proporcionará vitaminas, minerales y fibra. Estos alimentos son bajos en calorías y te mantendrán saciada durante más tiempo.
  • Proteínas magras: Opta por carnes magras como pollo, pavo, pescado y huevos. Estas fuentes de proteínas te ayudarán a reconstruir los tejidos y a mantener la masa muscular.
  • Lácteos bajos en grasa: Los productos lácteos bajos en grasa, como la leche desnatada y el yogur bajo en grasa, son excelentes fuentes de calcio y proteínas sin agregar muchas calorías a tu dieta.

Alimentos a evitar:

  • Alimentos procesados: Evita los alimentos procesados, que suelen contener grasas saturadas, azúcares añadidos y aditivos. Estos alimentos no aportan los nutrientes necesarios para la recuperación postparto.
  • Bebidas azucaradas: Las bebidas azucaradas, como los refrescos y los jugos envasados, contienen muchas calorías y azúcares añadidos. Elige beber agua, infusiones o jugos naturales sin azúcar.
  • Snacks poco saludables: Evita los snacks poco saludables, como galletas, pasteles y patatas fritas. Estos alimentos suelen ser altos en grasas saturadas y calorías.

Recuerda que la pérdida de peso post parto debe ser gradual y saludable. Consulta a tu médico o a un especialista en nutrición para obtener un plan personalizado según tus necesidades individuales.

Laxantes y Lactancia: ¿Cuáles son Seguros?

Tras revisar la bibliografía no se ha encontrado información sobre la contraindicación expresa sobre la utilización en mujeres lactantes de alguno de los laxantes orales autorizados en España. La utilización de uno u otro agente laxante se establece básicamente en función de su capacidad para ser absorbido por el tracto gastro-intestinal y por tanto la posibilidad de que pase a la leche materna.

En base a esta consideración, en la situación clínica de que sea preciso utilizar uno de estos fármacos durante la lactancia, los documentos coinciden en que serían de elección los laxantes formadores de masa debido a que no se absorben.

La Guía de Prescripción Terapéutica de la Agencia española de medicamentos y productos sanitarios(1) clasifica a los laxantes orales autorizados en España para el tratamiento del estreñimiento en:

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  • Laxantes formadores de masa: goma esterculia, Ispágula, metilcelulosa.
  • Laxantes estimulantes: bisacodilo, docusato sódico, picosulfato sódico, sen, casantranol y otros estimulantes (cáscara sagrada, aceite de ricino, fenolftaleína).
  • Reblandecedores fecales: parafina líquida.
  • Laxantes osmóticos: lactitol, lactulosa, sales de magnesio (hidróxido de magnesio, sulfato de magnesio, fosfato de magnesio), polietilenglicol y sales de sodio (sulfato de sodio. El fosfato de sodio, dibásico o monobásico, se utiliza en forma de soluciones para la limpieza del intestino antes de la cirugía de colon, colonoscopia o exploración radiológica, no como tratamiento para el estreñimiento).

En general, los más seguros son los laxantes formadores de masa, osmóticos, emolientes o lubricantes y que es fundamental una dieta equilibrada, rica en fibra, mucho líquido y deporte:

Nivel de riesgo 0 (sustancias consideradas seguras durante la lactancia):

  • Docusato, cáscara de Ispágula, lactulosa, fosfato de magnesio, aceite mineral de parafina, polietilenglicol, derivados sen y fosfato de sodio (monobásico o dibásico).

Nivel de riesgo 1 (sustancias bastantes seguras durante la lactancia):

  • Bisacodilo, agua carabaña, casantranol y picosulfato sódico.

Nivel de riesgo 2 (laxantes pocos seguros para los cuales se ofrece una alternativa de uso):

  • Fenolftaleina y aceite de ricino (aceite de castor). Se ofrece como alternativa la utilización de lactulosa, docusato o aceite mineral de parafina.

Durante la lactancia, es crucial tomar decisiones informadas sobre la alimentación y el estilo de vida para garantizar la salud tanto de la madre como del bebé. Siempre es recomendable consultar con profesionales de la salud para obtener orientación personalizada y segura.

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