Cómo estimular a un recién nacido para que coma: Consejos

16.11.2025

Alimentar al pequeño de la casa es una experiencia muy gratificante para todos los papás y mamás. Cuando un bebé llega a la familia es muy importante conocer las necesidades alimentarias de cada etapa del desarrollo. Así, podremos saber cuánta comida necesita ingerir. A pesar de ello, un bebé puede rechazar la comida porque existe un problema.

La falta de apetito es uno de los principales motivos por los que las mamás acuden al pediatra. De hecho, en torno al 25 % de los niños tienen alguna dificultad a la hora de comer. Sin embargo, cuando el bebé rechaza la comida de manera continuada, puede existir algún problema grave. Un bebé puede rechazar el alimento por diversas causas.

Identificando las causas de la falta de apetito

Para que el pediatra pueda descubrir si hay algún problema de fondo, es necesario definir exactamente qué quieres decir cuando afirmas que tu bebé no come. ¿Tu hijo siempre ha comido bien? No todos los bebés, y las personas en general, muestran la misma actitud ante la comida. ¿Come menos o rechaza la comida? No es lo mismo que no coma absolutamente nada, a que tolere y acepte solo ciertos alimentos. ¿Qué edad tiene?

Los motivos por los que un bebé rechaza la comida pueden ser muy diversos. La mayor parte de las veces, no existe ninguna patología, sino que se debe a factores ambientales y psicológicos. No necesita más: los bebés tienen la capacidad de ajustar su alimentación a sus necesidades energéticas.

Causas comunes de la falta de apetito:

  • Técnica de alimentación inadecuada: algunos factores pueden hacer que el bebé no tenga hambre cuando llega la hora de comer.
  • Estrés durante las comidas: muchos padres se ponen nerviosos cuando un bebé rechaza la comida. Por ello, le obligan a comer, le distraen, se enfadan, etc.
  • Enfermedad: la falta de apetito puede aparecer como síntoma de una enfermedad.
  • Presencia de infecciones: Si hay una infección vírica o bacteriana, es posible que el pequeño no se encuentre bien. En procesos catarrales puede taponarse la nariz debido a la mucosidad, o que le cueste respirar si tiene bronquiolitis, y esa incomodidad le hace perder completa o parcialmente el apetito. Generalmente se trata de una inapetencia transitoria y en cuanto se encuentre mejor, el niño volverá a comer con normalidad.
  • Virus digestivos: Son los que afectan al tracto digestivo y cuyos síntomas suelen ser vómitos, diarrea, malestar general y falta de apetito.
  • Otras enfermedades: Anarquía en los horarios, ansiedad familiar, monotonía en la alimentación, raciones excesivas, malos hábitos alimenticios y acontecimientos en el entorno.
  • La anorexia en niños pequeños es la disminución o la pérdida del deseo de comer. Siempre que no se deba a una enfermedad, no es grave. Sin embargo, si se prolonga durante mucho tiempo, puede ocasionar trastornos de alimentación.

Estrategias para estimular el apetito del bebé

Cuando un bebé no quiere comer es fundamental que no nos mostremos estresados ni enfadados. Al contrario, debemos esforzarnos por generar un clima cómodo y agradable. El bebé debe asociar la comida con un momento satisfactorio. Para aumentar su apetito, es muy importante evitar alimentarle entre horas y que existan distracciones a la hora de comer (televisión, etc.).

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Por último, es importante favorecer que el bebé aprenda a comer solo. Este proceso comienza cuando ya puede agarrar el biberón, el alimento o los cubiertos por sí mismo. Como ya explicamos, los bebés solo comen cuando lo necesitan, por lo que es fundamental alimentarlo a demanda. Esto quiere decir que él o ella nos pedirá la comida cuando tenga hambre, por lo que debemos aprender a reconocer sus gestos. Cuando el bebé esté lleno, dejará de comer y debemos respetar su decisión. Este proceso es muy importante para que asocie la comida con el fin del hambre.

Consejos prácticos:

  • Mantén la calma.
  • Establece horarios.
  • Sé realista.
  • Evita los chantajes y forzarle para que coma. Este tipo de medidas no ayudan a que tu pequeño establezca una relación saludable con la comida, por eso es mejor ayudarle con naturalidad y animarle a que pruebe los diferentes alimentos.
  • Si tu bebé solo ver la comida se pone a llorar, apártala un par de días de su dieta y aliméntalo de nuevo exclusivamente con tu leche. Un par de días más tarde, vuelve a empezar, ¡con alegría!
  • Integra a tu bebé en la mesa con vosotros, deja que sea él el que pida probar, intenta no mezclar alimentos aún y ofrecerle dos o tres opciones de distintos colores, texturas y sabores.
  • Pon una cuchara a su alcance y que pruebe. No pasa nada si no usa la cuchara, es sólo simbólica. Deja que meta las manos en el bowl y que se las chupe. Que pruebe poquito a poco y que se convierta en un momentazo para todos.

Alimentación complementaria y Baby-Led Weaning (BLW)

¿Has empezado con la alimentación complementaria y tu hijo se niega a abrir la boca? ¡Qué emoción, la primera papilla! ¿Cómo reaccionará el bebé? ¿Demostrará entusiasmo por el nuevo alimento o te mirará un poco perplejo? Prepárate: el niño que, ante el ofrecimiento de la cucharita, abre la boca y sonríe satisfecho solo existe en los anuncios publicitarios. En la realidad, este hecho es muy raro.

¿Cómo debemos actuar en el caso de que, ante la cuchara de papilla o de puré el bebé se niegue a abrir la boca? Lo primero que tienes que hacer es no insistir. Es probable que, simplemente, el bebé todavía no esté preparado para dar el gran paso. Existen otros métodos de introducción de nuevos alimentos que no se basan en purés ni papillas ofrecidos al bebé, sino que es el propio niño quien autodirige su alimentación, probando voluntariamente los alimentos que se le ofrecen, siguiendo unas pautas.

Consejos para la alimentación complementaria:

  • Es muy necesario que tu bebé muestre sus ganas de comer o su sensación de saciedad, y con una cuchara atacando cada 10 segundos es muy difícil: puedes coger la cuchara y situarla a la altura de sus ojos, pero sin avasallar, ofreciendo, no enchufando, y que sea el bebé el que se incline hacia ella para comer. Si no lo hace o no muestra interés, es importante tener una segunda opción.
  • Cuando coma, aparta la cuchara de su cara, deja que saboree y que trague tranquilamente, y no vuelvas a coger la cuchara hasta que haya tragado y respirado.
  • Los movimientos masticatorios reflejos aparecen sobre los 7 meses, con lo que, aunque hayas decidido empezar con papillas, ten en cuenta que el bebé necesita empezar a masticar. Es importante empezar a aumentar la consistencia de los alimentos sin prisa pero sin pausa.
  • Cuando diga NO o cierre la boca, se acabó. No intentes convencerle, ni distraerle a ver si cuela, mucho menos a hacerle el truco de cambio de chupete-cuchara ni chantajearle con “mamá te va a querer mucho”, etc. Eso es forzar y si hay algo en lo que todos los organismos y profesionales de la nutrición están de acuerdo de manera unánime, es que NO SE DEBE FORZAR NUNCA a un niño a comer.

La importancia de la consistencia y el entorno

Un plato tiene que entrar por los ojos. Se llama empatía, ¿o tú te comerías según qué? Un bebé necesita colores y olores agradables, o sea que no se trata de coger la paella del domingo y pasarla por el turmix, sino de tener mucho cuidado en cómo siente la comida nuestro bebé. Debe ser un momento de explosión de los sentidos: olores, sabores, texturas… debe poder experimentar, ponerse contento y esperar ese momento con alegría, pero no todo vale.

Las comidas, además de nutrirnos tienen que ser momentos placenteros, de calma, de tranquilidad, de relación, ¿o a nosotras nos gusta comer con prisa, alimentos que no nos gustan o comer cuando no nos apetece? Pues eso. Si esto está pasando, lo más probable es que no estemos cumpliendo con lo comentado más arriba.

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El papel de los cuidadores

Cuando empiece a comer, es de VITAL IMPORTANCIA que transmitas todo esto a las personas que están con él en los momentos de las comidas. Si ya has empezado a trabajar y se queda con la canguro, la abuela o la guardería, investiga cómo le están ofreciendo la comida y haz los cambios pertinentes. Respetar esta etapa tan importante es crucial para que cuando este bebé se convierta en niño, pueda gozar de autonomía y quiera probar sensaciones nuevas.

*Es importante recalcar que en todo momento estamos hablando de bebés sanos que se encuentran dentro de la normalidad.

Hipo en recién nacidos

El hipo en recién nacidos es una de las situaciones más comunes durante los primeros días y semanas de vida. Sí, es completamente normal el hipo en los bebés recién nacidos. De hecho, es una de las situaciones más comunes durante los primeros meses de vida. El hipo en un recién nacido es causado por contracciones involuntarias del diafragma (el músculo que separa el pecho del abdomen y que ayuda en la respiración).

Causas del hipo:

  • Tragan aire mientras comen: al tomar pecho o biberón, es fácil que traguen un poco de aire.
  • Comen demasiado rápido o en exceso: cuando tienen mucha hambre, comen con ansias y su estómago se llena rápidamente.
  • Después de una toma o si están muy activos: Algunos bebés tienen hipo después de comer o cuando están muy movidos.

Cómo quitar el hipo:

  • Cambiar de posición: a veces, el simple hecho de cambiar la posición del bebé puede ayudar.
  • Ponerlo a eructar: después de alimentarlo, es importante darle tiempo para eructar. Un eructo puede liberar el aire atrapado en su estómago, lo que podría ser la causa del hipo.
  • Ofrecer el pecho o el biberón nuevamente: a veces, el hipo se calma cuando el bebé vuelve a succionar.
  • Darle pausas durante la toma: si usas biberón, haz pausas de vez en cuando para que el bebé eructe.

Estimulantes del apetito: ¿Cuándo son necesarios?

Habitualmente, cuando se habla de “apetito”, se trata de un término que se refiere al deseo de comer alimentos. Lo cierto es que existen muchos factores que pueden contribuir a que el apetito disminuya. Determinadas afecciones médicas o las etapas del desarrollo pueden influir, lo que puede conducir a que el niño coma menos. En estos casos es posible que sea necesario un estimulante del apetito, especialmente cuando esta disminución del apetito es tan elevada que no está consumiendo la suficiente cantidad de nutrientes. Pero, ¿cuándo es necesario? Si el niño no come, ¿es posible estimular el apetito? ¿Por qué un niño puede sufrir una disminución del apetito?

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