Cómo manipular la leche materna: Extracción, almacenamiento y conservación

20.09.2025

La mejor forma de dar leche materna a tu bebé es de forma directa a través del amamantamiento por favorecer el vínculo madre-hijo y ofrecer, no solo la mejor alimentación, sino también confort al bebé. Sin embargo, en situaciones especiales que obligan a la separación transitoria del bebé de su madre como la hospitalización del bebé, el trabajo o la misma donación de tu leche hacen necesaria su extracción y conservación.

¿Por qué extraer y conservar la leche materna?

En situaciones especiales que obligan a la separación transitoria del bebé de su madre, como la hospitalización del bebé, el trabajo o la misma donación de tu leche hacen necesaria su extracción y conservación.

¿Cómo extraer la leche?

Existen varias formas de extraerse la leche y cada madre debe escoger la que mejor le funcione:

  • Extracción manual
  • Extracción con sacaleches manuales
  • Extracción con sacaleches eléctricos

Antes de su extracción se recomienda una higiene de manos adecuada con agua y jabón.

Tipos de extracción y sus características

A continuación, se presenta una tabla comparativa de los diferentes métodos de extracción de leche:

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Extracción Ventajas Inconvenientes Recomendado
Manual
  • Realizar masaje previo
  • No dolorosa
  • No necesita aparatos
  • Económica
  • Técnica sencilla
La técnica requiere cierta práctica Ideal para extraer en domicilio, en postparto o en caso de ingurgitación u obstrucción mamaria
Sacaleches Manuales
  • Baratos
  • Fáciles de transportar (pequeños y pesan poco)
  • Requiere utilización de las dos manos y el esfuerzo de la madre para la extracción
  • También requiere cierta práctica
  • En lactancias establecidas
  • En extracciones fuera de casa (en el trabajo)
Sacaleches Eléctricos (Dobles)
  • Los más eficaces
  • Se emplea menos tiempo en la extracción
  • Grandes y aparatosos
  • Caros
  • De uso hospitalario (ideal para prematuros u hospitalización)
  • Domésticos
Sacaleches Eléctricos (Individuales)
  • Más pequeños
  • Menos peso
  • Fácil transporte
Menor eficacia de extracción que las dobles
  • Para lactancias establecidas
  • Para el lugar de trabajo

¿Cómo transportar la leche tras la extracción?

Una vez extraída, la leche se puede recoger con el mismo recipiente del colector de sacaleches, con un biberón o botecitos/bolsas especiales se recoge y se introducirá lo antes posible en una nevera portátil de camping para su transporte. Estos recipientes conviene lavarlos previamente con agua y jabón dejando secar al aire. Se recomienda más el uso de recipientes que bolsas ya que conservan mejor las propiedades inmunológicas de la leche.

¿Cómo almacenarla?

Es conveniente saber unas normas básicas de almacenamiento y conservación de la leche materna:

  • Higiene de manos antes de manipular la leche.
  • No es necesario lavar el pezón, con la ducha diaria es suficiente.
  • Una vez extraída, lo ideal es etiquetarla con la fecha y la hora de la extracción.
  • Tras la extracción, refrigerarla cuanto antes. Si se quiere congelar, se recomienda hacerlo en las primeras 24 horas desde la extracción.

Cuantos menos cambios de temperatura sufra mejor. Hay que evitar guardarla en la puerta de la nevera. Se recomienda guardar pequeñas cantidades (60-120 ml) en la nevera o congelador, dado que lo que sobre de la toma, una vez descongelado, se tendrá que desechar. A la hora de descongelar, escoger la que sea más antigua según la etiqueta.

Tabla de conservación de la leche materna

Esta tabla muestra los tiempos de conservación de la leche materna según su estado y la temperatura:

Tipo de Leche Materna A Temperatura Ambiente Refrigerador o Nevera Congelador
Recién extraída en recipiente cerrado 6-8 horas a 25 °C o menos (Idealmente 3-4 horas) 72 horas idealmente
  • Congeladores de nevera (*): 2 semanas
  • Congelador de puertas separadas (**): 3 meses
  • Congelador con Tª < -19°C (***): 6-12 meses
Descongelada en la nevera 4 horas (idealmente hasta la siguiente toma) 24 horas No volver a congelar
Descongelada en agua caliente Lo que dure la toma, lo que sobre se desecha 4 horas hasta la próxima toma No volver a congelar

(*) Congelador dentro de la nevera.
(**) Congelador con puerta separada.
(***) Congelador industrial.

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¿Cómo descongelar la leche para dársela al bebé?

Lo ideal es descongelarla lentamente sacándola la noche previa a la nevera. Si tenemos más prisa, podemos descongelarla calentándola en un cazo de agua caliente (fuera del fuego). No se recomienda descongelar con microondas porque el calentamiento es irregular y puede producir quemaduras. Tampoco calentarla directamente en el fuego.

Tras descongelarla es necesario removerla, mezclándola bien, antes de dársela al bebé. Es importante saber que una vez descongelada, podemos guardarla hasta 24 horas en la nevera, pero si la hemos calentado, lo que sobre de la toma no podemos volver a congelarlo y deberemos consumirlo antes de 4 horas, guardándolo en la nevera.

Sí que podremos mezclar en una misma toma la leche extraída en distintas fechas. En ocasiones la leche descongelada adquiere un olor y sabor rancio por acción de la lipasa, una enzima presente en la leche que ayuda a la digestión de las grasas. No es perjudicial para el bebé, pero puede provocar su rechazo. Para evitarlo se aconseja la congelación inmediata de la leche tras su extracción.

¿Cómo administrar la leche extraída?

La leche fresca recién extraída es la que conserva el mayor número de propiedades. La refrigeración, la congelación y el calentamiento a altas temperaturas producen cambios en la composición de la leche materna. Por ello, la leche fresca es la que debe usarse en primer lugar, siempre que sea posible.

Manipular la leche materna da miedo. A veces, parece que estemos tratando con material peligroso y da la sensación de que manipularla pueda ser algo extremadamente complicado. Pero al fin y al cabo, no nos debería dar más miedo que manipular cualquier otro alimento. Para hacerlo, simplemente debemos seguir una normas que garanticen la mayor salubridad de los mismos y para la lactancia materna no es diferente.

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Preguntas frecuentes sobre el manejo de la leche materna

  1. Siempre hay que conservar la leche en la parte más fría de la nevera o el congelador, evitando la puerta de la nevera. En el caso del congelador, intentando buscar un cajón dedicado exclusivamente a la leche materna para evitar la transferencia de olores de otros alimentos a la leche.
  2. A una temperatura de 0 a 4 grados puede permanecer unos 5 días. Si la temperatura es inferior y se ha realizado con mucha higiene, puede aguantar hasta 8 días.
  3. La leche congelada puede permanecer en el congelador de manera óptima unos 6 meses. En algunos congeladores cuya temperatura sea inferior a los -20ºC podría aguantar algunos meses más.
  4. Es cierto que las recomendaciones de conservación pueden variar mucho.
  5. A temperatura ambiente depende del calor que haga. Para que tengamos una referencia, si la leche está a menos de 24ºC será mejor que no esté más de 4 horas sin refrigerar. A mayor temperatura, menos tiempo se va a poder conservar con seguridad. Así que siempre que puedas, refrigera la leche para asegurar su conservación.
  6. La leche cuando se pone mala huele muy mal. Hay otro factor que cambia el olor de la leche, que es la degradación de la grasa que produce la lipasa, pero este olor es agrio, no se parecen en nada los dos olores. Un poco más abajo tienes información de cómo evitar la degradación de la grasa.
  7. No, una vez ha sido calentada es mejor no repetir el proceso, puesto que cada vez que calentamos la leche alentamos el crecimiento de ciertas bacterias que son potencialmente patógenas. Esas bacterias que pueden llegar a la leche a causa de una extracción poco higiénica o incluso por contaminación cruzada: por restos de leche en el sacaleches o sobre las superficies en que se han colocado las piezas del mismo.
  8. Los restos de leche congelada y calentada que el bebé no ha consumido se pueden guardar durante los 30 minutos posteriores a la toma.
  9. La leche que el bebé no se ha terminado es mejor desecharla, ya que ha estado en contacto con su saliva y bacterias. Máximo y apurando, se puede ofrecer dentro de la siguiente media hora y nunca volver a calentar.
  10. Para descongelar la leche siempre es mejor hacerlo lo más rápido posible. Hace unos años, se recomendaba dejar la leche descongelándose en la nevera durante unas horas. ¿Cómo lo hago? Calienta agua en un cazo. Cuando hierva, apaga el fuego e introduce el recipiente con la leche en su interior. Como alternativa a este método, calienta agua en un cazo en el microondas. Llena un recipiente con agua caliente del grifo, coloca la leche dentro y deja descongelar. Si la leche la congelas en cantidades no superiores a 100ml/3,3 onzas, te va a ser mucho más simple descongelar la leche con facilidad.
  11. La leche congelada puede estar 24h en la nevera descongelándose. Aun así, lo idóneo sería descongelarla justo cuando se la vamos a ofrecer al bebé y no dejarla descongelando en la nevera.
  12. En primer lugar, asegúrate de que los recipientes que vas a introducir en el microondas sean aptos para ello. Debemos evitar que la leche llegue a hervir. El bebé puede tomar sin ningún tipo de riesgo la leche calentada o descongelada en el microondas y, aunque la leche hierva en un descuido y todas las células vivas se mueran, la leche seguirá conservando muchas propiedades nutricionales.
  13. Se puede hacer cuando ambas estén a la misma temperatura. Es mejor no mezclar leche refrigerada con leche recién extraída para evitar la proliferación de bacterias.
  14. Si tienes leche refrigerada que sabes que no vas a usar en dos o tres días es mejor congelarla cuanto antes. Por ello es ideal que congeles la leche de las mismas 24 horas. La deberás etiquetar adecuadamente y congelar para que se conserve de la manera más óptima.
  15. La leche materna contiene lipasa. La lipasa es una enzima que ayuda al bebé, ya que degrada la grasa de la leche materna y la hace más digerible. Cuando la grasa de la leche materna se degrada adquiere un sabor rancio muy marcado. Este sabor no indica que la leche esté mala o no pueda ser consumida y, de hecho, hay bebés que la aceptan sin problemas.
  16. Para salir a la calle solo se necesita llevar tu leche extraída, agua caliente en un termo y un recipiente, si al lugar que van no se lo van a poder proporcionar. Si van a tardar en darle la leche o hace mucho calor, es mejor llevarla refrigerada. Si no hace mucho calor o se la van a dar rápidamente se la pueden llevar a temperatura ambiente. Cuando el bebé muestre señales de hambre se pone el agua caliente en el recipiente, y el recipiente de leche dentro.

La incorporación de la mamá al trabajo

La incorporación de la mamá al trabajo tras la baja maternal suele ser uno de los principales motivos para comenzar con la extracción de leche y crear nuestro banco de leche materna… Ahora ¿qué debemos tener en cuenta para continuar teniendo la producción suficiente para nutrir a nuestros pequeños?

Antes de comenzar, es importante que comprendamos que el reflejo de eyección de leche mejora con la liberación de la que llamamos la hormona del amor, nuestra amiga -la oxitocina- que se libera más fácilmente con estímulos externos como puedan ser el llanto del bebé, su olor, observarle, y si estamos fuera de casa, por ejemplo con una fotografía de nuestro pequeño.

La prolactina y la producción de leche, sin embargo, son estimuladas por la succión y en este sentido, por supuesto siempre nos estimulará más la succión de nuestro bebé, que la extracción manual o con un sacaleches. No obstante, se puede conseguir una buena producción de leche y mantenerla en el tiempo si se extrae correctamente. Pasemos a analizar cómo hacerlo:

Una manera muy sencilla de extraer la leche, y que recomendamos en nuestras sesiones de postparto, es ponerte al bebé en un pecho mientras extraes la leche del otro. Saldrá muy fácilmente y apenas sin esfuerzo porque estamos estimulando las dos hormonas responsables de la lactancia materna.

Desde Comat Matronas recomendamos la extracción mecánica con un sacaleches eléctrico para mayor comodidad. Un buen sacaleches debe drenar el pecho y estimular la producción de leche materna, sin hacer daño, al tiempo que debe ser sencillo de utilizar y limpiar.

Una vez extraída la leche materna, ésta debe ser refrigerada. Cuanto más refrigerada esté la leche y menos cambios de temperatura sufra, muchísimo mejor. Si la extracción se realiza en el lugar de trabajo de la mamá, es necesario disponer de una neverita para transportarla. La leche deberá conservarse en un recipiente adecuado como puedan ser botecitos de cristal, un biberón, el propio colector del sacaleches o bolsas especiales destinadas a este fin.

Una vez lleguemos a casa, deberemos sacar la leche de la neverita para ponerla en el frigorífico y consumirla en los días posteriores o bien congelarla para conservarla más tiempo. Se puede conservar leche extraída de diferentes tomas del mismo día, siempre y cuando la llevemos a la misma temperatura en el frigorífico antes de mezclarla.

Si el transporte de leche materna debe hacerse hasta una guardería o centro escolar, deberemos proceder de la misma manera: con una neverita previamente enfriada hasta llegar al centro, y posteriormente sacarla y conservarla en el frigorífico hasta que se consuma.

Ahora, ¿cómo debemos hacer para descongelar la leche materna?

La recomendación es la de descongelar rápidamente una vez sacada del congelador. Si no se va a calentar rápidamente, es mejor mantener la cadena del frío de la leche hasta que se vaya a calentar. Se puede descongelar sumergiendo el bote de leche materna congelada en agua previamente calentada (pero no calentarla directamente al baño maría) y remover bien la leche después para que su temperatura sea uniforme.

Si la leche se congela en un congelador capaz de llegar a temperaturas menores de -15 ºC (por ejemplo los frigoríficos de tipo combi) se puede almacenar hasta tres meses. Y si se congela en uno de tipo industrial que alcance menos de -19ºC, la conservación puede llegar hasta los seis meses.

En ocasiones la leche congelada puede oler mal… Este olor se debe a un cambio en la estructura de los lípidos por los ciclos de congelación y descongelación en el congelador y/o refrigerador. Algunos bebés rechazan esta leche por el cambio de sabor, pero generalmente la aceptan bien y tampoco es perjudicial para ellos.

Los beneficios de la lactancia materna son muchos: nutricionales, psicológicos, inmunológicos, ecológicos e incluso económicos. Establecer pautas, frecuencia y horarios para amamantar al bebé es una de las cuestiones que más suele preocupar a las madres al dar a luz. La recomendación general es ofrecer las tomas a demanada, cuando el pequeño indique (con llanto, despertándose o gesticulando) que tiene hambre. Dicho esto, durante las primeras semanas se recomienda darle un mínimo de ocho tomas al día, y un máximo de doce. Asimismo, se aconseja poner al bebé al pecho si está buscando y no esperar a que llore. En cuanto a la duración de las tomas, esta la determinará el propio bebé.

El modo óptimo de almacenar la leche materna extraída es en recipientes de plástico aptos para el uso alimentario o de vidrio, con tapa, preferiblemente estériles. Si se va a congelar, se recomienda enfriar la leche en la nevera antes de meterla en el congelador y congelarla durante las 24 horas siguientes a la extracción. Se pueden mezclar todas las extracciones de un mismo día, pero no mezclar leche de días distintos. Lo más práctico de cara a ajustar la cantidad para las las tomas es llenar cada recipiente o bolsa con 60 o 120 cc de leche materna.

En ambos casos, si la leche no se le va a ofrecer al bebé en ese plazo, se recomienda refrigerarla en la nevera inmediatamente después de su extracción. Siempre que sea posible se recomienda optar por la descongelación gradual, a ritmo lento. Las pautas son sacar la leche del congelador y dejarla descongelar en la nevera, manteniendo la cadena de frío. Esta leche ha de utilizarse en las primeras 24 horas tras la descongelación.

Si la descongelación lenta no es posible, puede optarse por la descongelación rápida siguiendo estos pasos: puede hacerse colocando el frasco o bolsa de congelado bajo un chorro de agua, fría primero y poco a poco más tibia. En este caso la leche ha de consumirse antes de 3 horas. Un método permitido para descongelar de forma rápida la leche materna es calentar agua en un cazo y, una vez apartado del fuego, introducir dentro el envase de leche congelada hasta que ésta alcance la temperatura deseada. Antes de ofrecérsela al bebé, asegúrate de remover bien la leche para que su temperatura sea uniforme.

Hay métodos totalmente desaconsejados para descongelar la leche materna extraída, pues no garantizan que se mantenga la cadena de frío que asegura la calidad del alimento, que podría corromperse. Manipular cualquier alimento exige siempre máximo cuidado e higiene. En el caso de la leche para alimentar a un bebé, cuyo sistema inmunitario es aún inmaduro, el cuidado ha de ser muy meticuloso para evitar riesgos. Lavar los recipientes de almacenamiento con agua caliente y jabón y aclararlos a conciencia.

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