Cómo Cultivar Calabazas: Una Guía Detallada

21.11.2025

Las calabazas son plantas anuales de raíces profundas, tallos ásperos y rastreros, hojas grandes y lobuladas con unas flores que pueden ser amarillas en el género Cucurbita o blancas en el género Lagenaria. Sus frutos son pepónides de forma y tamaño muy diversos, pero generalmente todas tienen la corteza y semillas gruesas envueltas en una placenta definida. Una de las ventajas de cultivar un huerto propio es poder disfrutar de variedades difíciles de encontrar en los supermercados. Es el caso de la calabaza o, mejor dicho, las calabazas. Deliciosas, ricas en mucílagos y carotenoides de acción antioxidante, existen verdaderas delicatessen entre ellas. Su cultivo es además muy agradecido, fácil y de gran rendimiento: bastan unas pocas semillas para obtener muchos kilos.

Siembra y Trasplante

Las calabazas no resisten las heladas, así que la siembra tiene que esperar a que hayan remitido, esto es a partir de mayo en la mayor parte de la Península. Se pueden sembrar directamente en la tierra siempre que se les pueda asegurar agua los primeros meses. Se siembran al sol en golpes de 3-4 semillas. Si se siembran las pepitas en bandejas de alveolos se pueden obtener planteles y, de paso, adelantar un poco la fecha de siembra. En el momento en que las plántulas tengan un par de hojas verdaderas habrá que trasplantarlas al huerto. No se debe tardar mucho: cuanto más grandes, más sufrirán con el trasplante.

Suelo y Riego

Aunque no son muy exigentes respecto al sustrato, crecen mejor en suelos bien drenados y fértiles. Se deben regar con frecuencia, sobre todo cuando entran en producción, aunque sin mojar los tallos y las hojas para evitar que surjan hongos. Muchas variedades son de crecimiento muy vigoroso y acaban ocupando bastante superficie. Se han de plantar por lo tanto en un lugar espacioso.

Recolección y Almacenamiento

La fecha límite para la recolección la determina la llegada de las primeras heladas. La mayor parte de las variedades dan aviso de su madurez cambiando de color: de verde a anaranjado o amarillo en muchos casos. El secado del pedúnculo también es una pista para saber cuándo cosecharlas. Una vez recogidas se deben almacenar en un lugar fresco y seco. Si se han cosechado en octubre resistirán bien 4-5 meses. Las semillas de calabaza, además de ser comestibles una vez secas y tostadas, se pueden utilizar para nuevas siembras. Se deben extraer de los frutos que tengan mejor aspecto, secarlas encima de un periódico y guardarlas hasta la primavera.

Variedades de Calabaza

Existen diversas variedades de calabaza, cada una con características únicas:

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  • Calabaza Larga: Da frutos alargados de unos 50-60 centímetros y entre tres y seis kilos de peso. Al madurar, su fina piel muestra tonos verdes y anaranjados. La carne es sabrosa y consistente.
  • Calabaza Redonda: Son calabazas de gran tamaño y peso -entre cinco y 15 kg-, redondeadas, de color anaranjado al madurar y piel gruesa. También se les suele dar un uso decorativo.
  • Calabaza Acostillada: Esta calabaza acostillada de piel gruesa, rugosa y dura encierra una pulpa entre asalmonada y anaranjada que resulta deliciosa cuando se cocina al horno.
  • 'Petit Marron': Esta variedad de curioso aspecto es considerada una delicatessen: el sabor de su carne recuerda al de la castaña y proporciona un toque muy especial a los platos.
  • Cucurbita ficifolia: De hojas parecidas a las de la higuera, no solo resulta bonita enredada en una pérgola.
  • Calabazas Decorativas: Existen mezclas de semillas de variedades de calabazas que no interesan para el consumo por su reducido tamaño, pero dan mucho juego en decoración por sus variadas formas y colores. Son ideales para cultivar en maceta.
  • Big Max:Estas calabazas de gran tamaño y peso son las típicas de Halloween.

Cultivo de Calabazas Gigantes

¿Alguna vez te has preguntado como puede llegar a cultivarse una calabaza gigante? ¿Cómo alcanzan ese tamaño y ese peso? El factor clave, responsable del éxito de conseguir una gran calabaza está en la semilla. Aunque hay variedades comerciales que tienen muy buena genética, lo mejor que puedes hacer es conseguir semillas de una calabaza gigante que alguien haya cultivado este tipo de calabaza (un amigo, un vecino) así te asegurarás de ver de donde proceden las semillas.

Siembre la primavera media sola de 6 mm de profundidad en macetas de 7,5 mm (3 pulgadas) de buen compost bajo vidrio caliente o en un propagador. La germinación generalmente tarda de 3 a 12 días a 20-24 ° C...Crece en condiciones más frescas aunque cálidas, bien iluminadas, y manténgase bien alimentado.Aclimatarse gradualmente a las condiciones exteriores durante 10-15 días antes de plantar después de todo riesgo de heladas.Plante a 4-6 pies de distancia cuando el clima sea cálido en un lugar cálido y protegido a pleno sol y suelo rico. Resista la tentación de plantar demasiado pronto, ya que necesitan calor para prosperar.

Como en todo cultivo que realices la preparación del terreno es muy importante, y puede variar algo en las necesidades de nutrientes dependiendo de la variedad que decidas cultivar. Aunque esto es importante, más importante aún es eliminar la competencia de raíces que puedan absorber nutrientes del suelo, por eso es importante mantener el terreno limpio y, llegado el momento del cuajado del fruto de la calabaza, mantener una única calabaza desarrollándose en cada planta. Además si el terreno retiene mucha humedad, o la zona donde cultivas tiene abundantes lluvias, es recomendable colocar «algo» bajo la calabaza mientras se desarrolla para evitar que se pudra por contacto con un suelo húmedo.

Nutrientes, Agua y Sol

Las calabazas tienen una necesidad alta de nutrientes, agua y sol; de manera que el sitio que elijamos para plantarlas debe estar abonado con abundante estiércol y recibir mucho sol. Cuando el riesgo de heladas haya pasado las trasplantaremos al huerto teniendo en cuenta una cosa importantísima: ¡Las matas de la calabaza crecen muchísmo!. Pueden alcanzar varios metros, por eso es buena idea ponerlas en algún borde del huerto para dejarlas correr hacia afuera y que no nos ocupen superficie de cultivo. Además, entre una planta y otra debemos dejar al menos un metro de distancia. Dependiendo de la variedad y las condiciones una planta puede dar hasta una docena de frutos, pero si queremos que crezcan y maduren bien podemos cortar el desarrollo del tallo cuando tengamos unas 4 o 5 calabazas en proceso de crecimiento.

¿Cuándo están las calabazas en su punto?

A partir de los tres meses después del cultivo empezaremos a tener las primeras maduras. Las variedades de las que disponemos son muchas, sobre todo si germinamos nosotros las semillas. Con los calabacines tenemos que tener cuidado de no pasarnos, son plantas muy productivas y si ponemos más de dos o tres no sabremos qué hacer con ellos, crecen rapidísimo e ininterrumpidamente. Otra cosa importante es que si dejamos que los frutos crezcan sin control alcanzarán un tamaño enorme, lo cual es perjudicial para la planta y también para la calidad del propio fruto. En cuanto al cultivo las exigencias son las mismas que las de las calabazas, abundancia de nutrientes, sol y agua.

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Las Calabazas y la Salud

Se les conoce principalmente por el papel que juegan en la decoración de Halloween o como ingredientes de pasteles, pero las calabazas tienen muchos nutrientes y vienen cargadas de beneficios para la salud, ya que son un almacén de vitaminas, minerales y otra serie de nutrientes saludables. La calabaza es uno de los vegetales más bajos en calorías, con solo 26 calorías por cada 100 gr. No contiene grasas saturadas ni colesterol y es rica en fibras dietéticas, antioxidantes, minerales y vitaminas. La calabaza es el almacén de muchas vitaminas antioxidantes como son las A, C y E. Varios estudios sugieren que los alimentos ricos en vitamina A también ayudan a proteger el cuerpo contra el cáncer de pulmón y de boca.

El Proceso de Cultivo Detallado

La siembra de la calabaza se realiza en primavera: a primeros de marzo, retrasándose a abril o mayo cuando el tiempo es algo frío para evitar heladas y fríos que les perjudiquen. El terreno óptimo deberá ser soleado y que mantenga la humedad. Asimismo, necesitarán una extensión considerable de tierra, ya que se desarrollan horizontalmente. Antes que nada, debemos elegir si queremos plantar semillas o bien utilizar plántulas para acelerar el proceso y adelantar la cosecha. Si optamos por esta segunda opción, plantaremos las semillas en un semillero protegido y después de las heladas de invierno las trasplantaremos, cuando ya estarán algo más crecidas. Si plantamos directamente sobre la tierra, introduciremos tan solo dos o tres semillas en cada hueco, porque la mayor parte germinarán y en caso de que haya demasiadas no dispondrán de suficiente fuerza para crecer y dar fruto. Generalmente si la siembra se ha hecho después de un riego o lluvia no vuelve a regarse más, hasta la formación del primer fruto. El tiempo que transcurre desde la siembra hasta la recolección de la calabaza suele ser, según zonas, de unos cuatro meses; durante en los meses de septiembre, octubre y noviembre, poco antes de las heladas de invierno.

Cuidados Adicionales

Los cuidados de las calabazas son sencillos. No obstante, las calabazas crecen muchísimo. Es una planta trepadora. Por lo que tendremos que realizar los siguientes cuidados:

  • Entutorado: Si no disponemos de mucho espacio, tenemos que guiar el crecimiento de la calabaza. Funcionan bien las estructuras para entutorar.
  • Aporcado: Conforme va creciendo la planta conviene aporcar el tallo.

Riego y Fertilización

La calabaza es una hortaliza con altas necesidades hídricas. Una vez plantadas, es absolutamente necesario regar las calabazas lo suficiente. Dado su gran tamaño, las hojas y los frutos necesitan mucha humedad. En consecuencia, es aconsejable regar cada 2 o 3 días en caso de sequía, incluso diariamente durante los fuertes calores estivales. En resumen, se debe mantener el suelo húmedo en todo momento, pero evitando cualquier anegamiento. Un suelo rico en nutrientes es una condición esencial para una cosecha abundante. Esta es la razón por la que es crucial elegir un buen fertilizante. Un abono natural de guano resulta óptimo para las cucurbitáceas, ya que favorece la formación de humus y este, a su vez, refuerza la fertilidad del suelo. Un abono mineral acelera en particular el crecimiento de las plántulas y posibilita la obtención de calabazas de mayor tamaño. Además, la incorporación de compost en el suelo ha demostrado categóricamente su valía.

Cosecha y Almacenamiento

A partir de la formación de las primeras calabazas grandes, protégelas de la podredumbre y conserva su buen aspecto colocándolas sobre tablas de madera o sobre un lecho de paja. Finalizado el verano, los tallos de las calabazas comienzan a oscurecerse y lignificarse. Al golpetear las calabazas y percibir un sonido hueco, sabemos que es hora de cosecharlas, ya sea con fines decorativos o culinarios si son variedades comestibles. Las calabazas son muy sensibles al frío, por lo que la cosecha debe completarse antes de las primeras heladas. Una cáscara en perfecto estado y sin residuos de tierra constituye el requisito previo para el almacenamiento de las calabazas. Además, no se deben apilar los frutos. Dependiendo de la variedad, las calabazas se conservan durante 2 a 7 meses.

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Producción en España

En España, las provincias con mayor producción son Sevilla, Murcia y Valladolid. En total se cultivan unas 4.000 hectáreas y se producen 120.000 toneladas en total. También se cultiva en secano, pero se obtienen mayores rendimientos en regadío.

Producción de Calabazas en España

Provincia Importancia
Sevilla Alta
Murcia Alta
Valladolid Alta
Total Cultivado 4.000 hectáreas
Producción Total 120.000 toneladas

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