El fascinante nacimiento de los dragones de Komodo y su reproducción

22.11.2025

Lengua bífida, saliva venenosa (son inmunes a su propia saliva tóxica)... hay mucha mitología y mucha ciencia en torno al dragón de Komodo, y no es para menos: es el lagarto más grande del mundo. En estado salvaje, un dragón de Komodo adulto pesa alrededor de 70 kg, aunque los ejemplares en cautividad pueden llegar a pesar más de 160. Puede superar los 3 m de longitud y tiene una cola tan larga como el cuerpo, así como unos sesenta dientes en forma de sierra, que se cambian a menudo y pueden medir hasta 2,5 cm de largo. Su lengua es larga y de color amarillo, marcadamente bifurcada.

De alimentación carnívora y carroñera, es el depredador más poderoso de las islas en las que habita, ya que allí no se encuentran grandes mamíferos cazadores, como los tigres o leopardos. Para alimentarse estos reptiles cazan, a veces en grupo, todo tipo de presas como invertebrados, reptiles, aves, nidos e incluso mamíferos que pueden alcanzar el tamaño de un búfalo acuático. Excepcionalmente atacan y devoran seres humanos. Su poderosa boca cuenta con 60 dientes serrados de 2,5 centímetros de longitud. Además, posee dos glándulas venenosas en la mandíbula que segregan proteínas tóxicas capaces de retrasar la coagulación y producir parálisis muscular.

Cuando alcanza el estado adulto, puede capturar presas de tamaño tan considerable como ciervos, búfalos acuáticos, cabras o cerdos salvajes, aunque también depreda micromamíferos, aves, huevos, peces, cangrejos e incluso a crías y jóvenes de su propia especie.

Reproducción ovípara y cuidado en cautividad

Su reproducción es ovípara: después de la cópula, la hembra pone entre veinte y cuarenta huevos en un nido excavado en el suelo, donde nacerán las crías después de siete u ocho meses. Los machos pelean violentamente entre sí para ganar derechos sobre las hembras. El ganador lleva a cabo un violento cortejo y apareamiento. La hembra fecundada deposita una veintena de huevos en un túnel que ella misma excava. Las crías nacen tras unos 8 meses de incubación, y llevan una vida arborícola en los primeros años para evitar ser devorados por otros dragones. Alcanzan la madurez sexual a los cinco años y pueden llegar a vivir hasta los treinta.

En cautividad, ya hace unos cuantos años que se ha empezado a alcanzar el éxito en la reproducción en diferentes zoos del mundo, como los de Washington, Cincinnati, Honolulu, Miami o Yakarta.

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El dragón de Komodo puede reproducirse sin la participación del macho

El dragón de Komodo es capaz de tener crías sin la presencia del macho. Esta especie es capaz de producir descendencia sin producirse fecundación por parte de un individuo macho. Este proceso biológico, que es relativamente habitual en ciertos invertebrados, se conoce bajo el nombre de reproducción partenogenética o partenogénesis.

La partenogénesis en el dragón de Komodo

Los casos registrados de ejemplares de sexo femenino que se mantenían en cautividad en condiciones de aislamiento frente a un macho durante largos periodos de tiempo han permitido llegar a esta interesante conclusión sobre la reproducción del dragón de Komodo.

¿Cómo son los animales que nacen de la partenogénesis?

Tras reproducirse de esta forma, se producen individuos genéticamente idénticos entre sí, y de sexo masculino, pero diferentes genéticamente a su madre. Ello es así porque la partenogénesis que sufre el dragón de Komodo es un tipo especial de reproducción que se denomina partenogénesis meiótica.

Esta forma particular de reproducción, que se podría considerar un caso especial de reproducción sexual, porque hay meiosis y, por lo tanto, recombinación genética, garantiza que haya una mayor diversidad genética que en la otra forma de partenogénesis posible entre los animales, la partenogénesis mitótica.

¿Qué función desempeña este tipo de reproducción para el dragón de Komodo?

Es un milagro de la naturaleza en el mundo de los vertebrados que permite asegurar la reproducción y supervivencia de la especie cuando, en situaciones excepcionales, las circunstancias no posibilitan que se formen parejas, porque se encuentran las hembras aisladas.

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¿Cuáles son los inconvenientes de la reproducción partenogenética?

La progenie obtenida de ella no goza de tanta diversidad genética como si fuese producida por fecundación, lo que supone un inconveniente a la hora de ser una garantía de éxito biológico en caso de calamidades naturales o de factores que pongan a prueba a la supervivencia de la especie.

Esta facultad propia de pocas especies de vertebrados facilita también que se pueda producir la colonización de territorios remotos, como las islas, incluso en el caso que solamente se produzca la introducción de un ejemplar, de sexo femenino. Tras producirse una puesta fértil por partenogénesis, nacerían las crías, que darían lugar a ejemplares macho.

En esta situación, la hembra solamente tendría que esperar a que su descendencia alcanzase la edad para estar lista para la reproducción y a través de la reproducción sexual típica, podría surgir un nuevo linaje de dragones de Komodo en un rincón del planeta donde hasta el momento no se daba la presencia de esta especie.

Nacimiento de crías de dragón de Komodo en Bioparc Fuengirola

Juanito, Fénix, Embum, Drakaris y Saya: así se llaman las cinco crías de dragones de Komodo que han nacido en el parque Bioparc de Fuengirola, el único centro que ha logrado la reproducción de este varano en España en los últimos diez años. En Andalucía hay cinco nuevas crías de esto varanos.

El pasado verano, veterinarios y miembros del equipo de Herpetología de Bioparc Fuengirola detectaron que el comportamiento del dragón de Komodo hembra estaba cambiando. Después de una laboriosa cópula con el macho, Ora se mostraba más inquieta de lo habitual y esto tenía explicación: una gran puesta de doce huevos. Ora manifestaba una actitud habitual en hembras que acaban realizar una puesta. Primero, excavó un profundo nido y luego, procedió a depositar los huevos. Tras esto, tapó la cavidad creada y volvió a ocultarla con tierra. El comportamiento del reptil dio pistas al equipo para localizar el lugar en el que Ora había depositado los huevos. El mismo día de la puesta, veterinarios y cuidadores se pusieron manos a la obra para proceder a encontrarlos. Después de más de cuatro horas de excavación y alcanzar el metro de profundidad, los encontraron.

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Este hecho marcaba un hito en el trabajo de conservación que el parque desarrolla dentro del Programa Europeo de Especies en Peligro (EEP) de este gran varano. "El éxito de la puesta, la incubación y la esperada eclosión no solo representa un futuro esperanzador para esta especie amenazada, sino que también demuestra lo necesaria que es la labor que desarrollamos en nuestro centro. Desde el primer momento, hemos garantizado el bienestar de ambos reptiles y ahora también de sus crías. Para todos es sin duda un gran logro", explica Milagros Robledo, responsable de Herpetología de Bioparc Fuengirola

La eclosión de estos pequeños dragones de Komodo sitúa al parque de animales malagueño en un referente a nivel europeo. Se trata del único centro que, en la última década, ha logrado reproducir a este varano en España y el quinto en Europa.

“Debíamos controlar la puesta para asegurarnos de que todo iba correctamente y dar con los huevos para llevarlos a la zona de incubación. En esta especie, las hembras solo los vigilan durante las primeras semanas. Después se desentienden. El éxito de esta puesta viene labrándose desde hace más de un año. Reo y Ora, el macho y la hembra de dragones de Komodo que alberga Bioparc Fuengirola, forman parte del Programa Europeo de Especies en Peligro (EEP) de la EAZA. Coordinados con esta organización, el parque debía garantizar que ambos reptiles tuvieran un estado de salud adecuado al llegar la época de celo. Reo, que padecía de cataratas, fue operado exitosamente el pasado mes de marzo. Sus problemas de visión le hacían tener un comportamiento bastante agresivo no solo con los cuidadores, sino con la propia hembra de su especie. En paralelo, Ora lleva siendo monitorizada más de seis meses para controlar el estado de sus ovarios y folículos, órgano que frecuentemente provoca la muerte a las hembras de dragón de Komodo.

“El problema de esta especie es que hay una incidencia muy alta de enfermedades ováricas en el momento de la ovulación. Los folículos pueden romperse y provocar una peritonitis, causando la muerte del reptil en horas. Esta preocupación ha hecho que pusiéramos en marcha seguimientos semanales a través de ecografías y revisiones. Había que garantizar que Ora estuviera bien”, explica Recuero. En la naturaleza, estos reptiles llevan vidas solitarias, un hábito que Bioparc Fuengirola ha respetado manteniéndolos separados durante todo el año. Al principio, la hembra se mostraba reacia al acercamiento, pero poco a poco y a medida que llegaba el momento óptimo de su ovulación, ambos dragones de Komodo comenzaron a manifestar comportamientos más tranquilos y receptivos. “Los primeros momentos fueron tensos. Ora huía, bufaba a Reo e incluso hubo momentos en los que le dio algunos coletazos que comunicaban su disconformidad. A medida que pasaban tiempo juntos, la actitud de ambos fue cambiando. Evidenciaba que el momento de la cópula era inminente”. Cinco semanas después, tuvo lugar la puesta de huevos.

Ocho meses de incubación controlada

Por fin, Reo y Ora son padres de estos cinco pequeños varanos que llegarán a alcanzar 2,5 metros de largo y 70 kilos de peso. En esta área, los cuidadores simulan las condiciones ambientales en las que los huevos se incuban en la naturaleza, enterrados a gran profundidad. “Dentro de la incubadora están aislados con vermiculita -sustrato de incubación- y agua, permitiendo mantener los niveles de temperatura y humedad adecuados para que los huevos continúen desarrollándose. Unos dos o tres meses después de la puesta, el equipo podrá comprobar si realmente estos huevos son fértiles y si todo sigue adelante. “A través de un ovoscopio sabremos si hay fecundación. Si todo va bien, veremos al pequeño embrión y algunas venitas. Con el tiempo, este irá creciendo y llegará a ocupar todo el espacio.

Durante estos casi ocho meses de incubación, el equipo ha llevado a cabo un control de los huevos casi diario. Todas las semanas, tanto la temperatura como la humedad de las instalaciones que los incubaban eran reguladas, garantizando un ambiente adecuado para el desarrollo de los embriones y simulando las posibles variaciones estacionales a las que podrían estar expuestos en su hábitat. A principios de marzo, este proceso controlado finalizaba con la eclosión de la primera de las crías, llamada Juanito. A ella le siguieron Fénix, Embum, Drakaris y Saya.

"Tras la rotura de los huevos, hemos vigilado atentamente a cada uno de ellos para que todo fuese bien. Los más grandotes salieron solos del huevo, los más pequeños han necesitado ayuda para salir porque aún estaban unidos al vitelo. Las crías tienen pesos que van de 50 a 120 gramos, y unas medidas de 30 a 44 centímetros", destaca Robledo.

Al igual que sucede en el hábitat natural de esta especie, desde el momento en el que nacen las crías viven separadas de sus padres y de forma totalmente independiente. Este comportamiento es respetado, manteniendo a los pequeños en terrarios separados. Durante estas primeras semanas de vida, el equipo de cuidadores debe controlar de cerca la alimentación de cada uno de ellos y su estado de salud.

Especie en peligro de extinción y esfuerzos de conservación

Los dragones de Komodo se encuentran en peligro de extinción. Actualmente, tan sólo quedan unos 1.500 ejemplares en todo el mundo, 220 en centros de conservación pertenecientes a la EAZA. En los últimos 15 años la población de dragones se ha reducido en un 25% por la quema de gran parte del bosque primitivo donde viven y por la caza furtiva. A ello se suma la enorme acumulación de residuos que transportan las corrientes oceánicas y que terminan en las islas donde viven estos primitivos y grandes varanos.

Bioparc Fuengirola es uno de los 30 zoológicos que forman parte del EEP de esta especie, coordinado por la Asociación Europea de Zoos y Acuarios. Dentro de estos programas de conservación es esencial la colaboración entre todos los centros participantes, compartiendo experiencias e impresiones sobre procesos como, por ejemplo, esta larga incubación. También la actividad que desarrollan cada uno de ellos pasa por las pautas que indica el coordinador de cada EEP.

Aunque la puesta inicial era de doce huevos, finalmente solo fueron viables cinco de ellos, una cifra que coincide con la recomendación del coordinador del EEP, según ha apuntado el Bioparc. Esta decisión "garantiza la variabilidad genética de los dragones de Komodo y fortalece a estos reptiles en el caso de que, en un futuro, sea necesario reintroducirlos en su hábitat", explica Jesús Recuero, director técnico, veterinario y conservador de Bioparc Fuengirola.

Desde 2009, Bioparc Fuengirola y la Fundación Bioparc trabajan en el Programa Europeo de Especies en Peligro (EEP) del dragón de Komodo tanto 'ex situ' en sus instalaciones, como 'in-situ' en la isla de Flores bajo el proyecto Komodo Survival Program.

La población actual del dragón de Komodo se estima entre los 5.000 y los 6.000 ejemplares y, a pesar de que más de la mitad viven dentro de los límites del Parque Nacional de Komodo, que incluye la mayoría de las islas habitadas por el animal, todos los estudios elaborados durante las últimas décadas indican una disminución progresiva en los efectivos y en el área de distribución.

Este año hemos vivido en BIOPARC Fuengirola un momento histórico con la unión y posterior puesta de nuestra pareja de Dragones de Komodo. Hay una característica muy especial de estos dragones que hace que las hembras sean auténticas madres de dragón, cual Daenerys Targaryen. Y es que pueden tener bebés sin la presencia de ningún macho. ¡Demos una clase de genética! Los dragones de Komodo poseen los siguientes cromosomas que determinan su sexo: ZZ Y ZW, donde ZZ son machos y ZW son hembras. Al unirse un macho y una hembra sucede igual que con la especie humana, hay 50% de posibilidades de machos y hembras. Pero, ¿qué hacen las mamás dragón si pasan mucho tiempo sin estar con algún macho? Las hembras de dragones de Komodo llevan cromosomas sexuales ZW, como hemos mencionado anteriormente, mientras que los machos llevan el tipo ZZ. Cuando ocurre la partenogénesis, la madre solo puede crear huevos WW o ZZ. Dado que los huevos con los cromosomas sexuales de WW no son viables, solo quedan huevos ZZ para producir crías que serán todos machos.

Tabla resumen del estado de conservación del dragón de Komodo

Estado de Conservación Población Mundial Ejemplares en Centros de Conservación (EAZA) Reducción de Población en los Últimos 15 Años
En Peligro de Extinción Aproximadamente 1.500 ejemplares 220 ejemplares 25%

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