Cómo aliviar el dolor de pecho durante la lactancia
Has decidido amamantar a tu hijo, posiblemente te hayas informado de cómo le va a beneficiar, pero ¿sabes hasta qué punto? Cada día, nuevas investigaciones descubren las innumerables e inimitables propiedades de la leche materna.
Sin embargo, otras mujeres deciden dejar de dar el pecho antes de lo previsto porque el dolor es inaguantable. En cambio, lo que sí que es considerado una situación normal e irremediable es un dolor inicial en el pecho durante los primeros segundos de la toma. Si el dolor dura durante toda la toma prácticamente, es importante tomar las medidas adecuadas.
Las posibles causas del dolor en los senos durante la lactancia pueden ser diversas, desde un agarre incorrecto del bebé hasta una infección o una obstrucción del conducto.
Causas del dolor en los senos
La causa principal del dolor en los pechos durante el periodo de lactancia es la incorrecta colocación del bebé en el mismo. Además, si el bebé no se agarra correctamente al pezón puede que no esté tomando la cantidad de leche correspondiente.
Aparte de un mal agarre al pecho por parte del bebé, existen otras posibles causas del dolor durante la lactancia. A continuación, se detallan cada una de ellas:
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- Sequedad del pezón debido a un cuidado inadecuado, al uso de ciertos jabones o por la humedad debida al uso de sostenes confeccionados con telas sintéticas que pueden aumentar la sudoración y disminuir la evaporación.
- Herida causada por el uso incorrecto del extractor de leche, por un tamaño de la copa extractora inadecuado o por los dientes del bebé en caso de que ya tenga.
- Infecciones por hongos, especialmente por candidiasis. En estos casos, lo mejor será acudir al médico lo antes posible.
- Bebé con frenillo corto que impedirá el movimiento completo de la lengua.
- Obstrucción del conducto, provocando dificultad para la salida de la leche. Esto va a generar inflamación localizada y tensión.
- Vasoespasmo en el pezón, en caso de que el pezón se vea pálido, duela al acabar de amamantar y después vuelva a su color normal. Esto sucede porque la sangre no puede pasar debido a una lesión en el pezón por un mordisco, grietas o una infección.
Si no se produce un vaciado adecuado tras la subida de leche durante los primeros días de vida del bebé, entonces tendrá lugar un fenómeno conocido como ingurgitación mamaria. Como consecuencia de ello, el pecho tendrá un elevado tamaño, estará endurecido y rojo, pudiendo desencadenarse una mastitis o inflamación del tejido mamario.
Cómo prevenir el dolor en los senos
Uno de los consejos para prevenir este tipo de molestias durante la lactancia es optar por prendas de telas transpirables y naturales, evitando el uso de almohadillas protectoras. En caso de experimentar sequedad o grietas en los pezones, el uso de aceite de oliva, leche exprimida y aceites con lanolina pueden proporcionar alivio.
En el caso de que el bebé tenga dientes, se recomienda darle algo frío y húmedo para que mastique unos minutos antes de amamantar.
Si el motivo del dolor en los senos durante la lactancia es una mala colocación del bebé en el pecho, entonces deberá de colocarse de forma que no tenga que voltear la cabeza para agarrarse a él y su boquita deberá cubrir la mayor cantidad posible de la areola. Si al parar la toma el pezón queda con forma de lápiz labial nuevo o si hay una raya o borde que cruza el pezón por en medio, eso significará que el bebé necesitará agarrar una parte todavía más grande de la areola.
Para comprobar que la cantidad de leche ingerida es la adecuada, se realizarán controles de peso de manera regular.
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Lo ideal es que la madre permanezca sentada cómodamente transmitiendo confianza y firmeza para que el bebé se concentre en amamantar y no en mantenerse estable. Es importante no retirar al bebé del pecho sin antes haber estimulado la bajada de la leche masajeándose suavemente los pechos. Además, antes de interrumpir la succión, se debe colocar la punta del dedo en la comisura de su boquita del bebé y poco a poco alejarla del pezón.
En caso de que el dolor en los senos dure más de 15 segundos, lo aconsejable sería romper la succión y volver a colocar al bebé. Es fundamental ofrecer en primer lugar el pecho que menos duela y no esperar a que el bebé llore para amamantarlo.
Cómo aliviar el dolor de senos en la lactancia
Si la madre decide optar por la lactancia materna, entonces este momento debe ser mágico y hay que evitar sufrir durante el mismo. A continuación, se enumeran algunas recomendaciones para reducir las molestias en los pezones mientras se está amamantando:
- Utilizar conchas mamarias que se colocan dentro del sujetador cuando no se está amamantando. Esto evita que la tela del sujetador roce contra los pezones a la vez que permiten que circule el aire.
- Rociar con la propia leche los pezones y dejar que se sequen al aire libre.
- Aplicar gasas de hidrogel y compresas de agua con sal.
- Extender un poquito de aceite de oliva en los pezones y en la areola antes de empezar a sacar leche. Esto ayudará a que los pezones se deslicen con mayor facilidad durante la extracción a la vez que ayuda a que se curen.
- Colocar un chorro o un paño de agua caliente para desobstruir el conducto de la leche.
Si, pese a aplicar todos estos consejos, el dolor en los senos continúa, lo mejor será consultar con un especialista y seguir todas sus indicaciones.
Corregir el agarre
La causa principal de dificultades y sobretodo de dolor en la lactancia es un mal agarre del bebé. El bebé está cogido al pecho y no solo al pezón. Al succionar se mueve toda la mandíbula del bebé, con las mejillas llenas y redondeadas. Lo primero es crear unas condiciones ideales para que sea más fácil para los dos. Esto incluye asegurarse que la madre está cómoda y tiene cerca todo lo que pueda necesitar y ofrecerle el pecho al bebé antes que llore de hambre. Cuándo el bebé esté bien cogido al pecho, acuérdate de relajarte tú también. Otra manera efectiva de conseguir un buen agarre es dejar que sea el bebé que espontáneamente se agarre al pecho.
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Prestar atención a la postura de la madre
Si se le ha cogido un cierto temor a la lactancia por la presencia de dolor, es fácil que se acaben afrontando las tomas con el cuerpo en tensión, lo que en sí mismo dificultará todavía más la situación.
Primero de todo, la madre debe estar en una postura cómoda. Al sentarse, asegúrate que tu espalda esté recta y bien apoyada, coloca tus pies en un taburete o reposapiés, y te recomendamos usar una almohada de lactancia para mantener a tu bebé cerca del pecho a una altura adecuada.
Mientras amamantas, puedes sostener a tu bebé de diferentes modos. Para evitar problemas, lo más importante es mantener una postura de lactancia que mantenga a tu bebé cerca de ti, con su carita enfrente de tu pecho y su cabeza, hombros y cuerpo alineados. Su nariz y labio superior debe situarse en frente del pezón. Asegúrate que tu bebé puede alcanzar fácilmente tu pecho sin tener que estirarse o darse la vuelta. Observa a tu hijo mientras está mamando: está tranquilo, su boca está bien abierta y “llena” por el pecho, el labio inferior está volteado, la lengua se apoya contra el pecho y las succiones varía de movimientos cortos a otros más largos y profundos intercalándose con pausas. Si esto sucede, el bebé está bien cogido a tu pecho. La leve sensación de dolor en el pezón pronto desaparecerá.
Optar siempre por la lactancia a demanda
Lo habrás oído, lactancia a demanda… Pero, ¿qué significa exactamente esta expresión? Además de dar la postura más cómoda para que en la lactancia materna no surjan problemas, es fundamental que sea a demanda, es decir, cuando el niño lo pida.
Evitar las interferencias hasta que la lactancia esté establecida
Los movimientos que realizan los bebés para tomar un biberón o calmarse con un chupete son diferentes de los que debe realizar para agarrarse correctamente al pecho y extraer la leche materna.
Buscar apoyo en la matrona o un grupo de lactancia
La lactancia es una habilidad que requiere práctica y es muy útil ver cómo otras madres se manejan en sus lactancias y solucionan sus problemas.
Otros consejos útiles
- Aplicar frío en el pecho después de la toma para aliviar la congestión.
- No esperar hasta que el bebé llore. El llanto es el último de los indicios de que un bebé tiene hambre.
- Cambiar la posición del bebé. Existen muchas posiciones distintas para ofrecer el pecho al bebé: sentada, tumbada, inclinada.
- Evitar el lavado excesivo de los pechos.
Lactancia con pezón plano o invertido
Dar el pecho cuando la madre tiene el pezón plano o invertido es más complicado, pero en ningún caso imposible. Con la ayuda de la matrona Cristina González te explicamos cómo es la lactancia materna cuando el pezón de la madre no sobresale y si conviene usar pezoneras o no.
Subida de la leche e inflamación
Tras el parto y según cuándo se haya puesto al niño al pecho se produce la llamada subida de la leche. Normalmente este hecho no presenta ningún problema, sobre todo si el bebé pudo hacer su primera toma nada más nacer y mama a demanda. Pero en ocasiones se produce una inflamación y cogestión del pecho bastante molesta. “Hay una sensación de plenitud y los pechos están duros como piedras”, dice Alba Padró, que se agrava cuando el bebé mama poco o mal, lo que es fácil ya que por esa inflamación el pezón apenas sobresale y no se puede agarrar bien.
Mastitis
Cuando una inflamación no consigue solucionarse puede acabar en una infección bacteriana, la mastitis. Los síntomas son similares a los de cualquier otro proceso infeccioso: “Fiebre alta (más de 38ºC), dolor en la mama, enrojecimiento de una zona del pecho, dolor articular y malestar general”. A eso hay que sumar que dar el pecho al pequeño duele y que entre toma y toma la madre experimenta unos pinchazos que pueden llegar hasta la espalda. “La mastitis subaguda solo da dolor y no fiebre.
Para tratar este problema y al contrario de lo que se piensa no hay necesidad de dejar de dar el pecho. Hay que seguir dando de mamar al pequeño, incluso de la mama afectada porque es una medida terapéutica: al vaciar la mama se evita que la mastitis empeore. También es importante que “la madre descanse como si se tratara de una gripe y aplique frío en el pecho, nunca calor”, señala Alba Padró, quien recomienda pedir ayuda a grupos de apoyo a la lactancia. Lo ideal es hacer una analítica de la leche para hacer un recuento de las bacterias, pero como comenta la experta “es complicado”.
Preguntas frecuentes
¿Existen remedios caseros para el dolor de los pechos durante la lactancia?
Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga). Si el dolor en los senos durante la lactancia es debido a que los pezones están agrietados, algunas recomendaciones serían las siguientes:
- Repartir una pequeña cantidad de leche materna sobre el pezón después de cada toma.
- Lavar el pecho con agua caliente tras cada toma y secar bien.
- Aplicar aceite de oliva sobre el pezón mediante masajes circulares.
- Usar una infusión de manzanilla o aloe vera sobre el pezón.
Si el motivo de las molestias durante la lactancia es un mal agarre del bebé, lo recomendable sería cambiar la postura para amamantar.
Las hojas de repollo también pueden ser útiles para aliviar los síntomas durante la lactancia, ya que reduce el dolor y la inflamación de los senos.
¿Es habitual tener dolor en los senos al mantener relaciones durante la lactancia?
Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga). Sí. A lo largo del periodo de lactancia materna, la sensibilidad de los pechos aumenta. Por ello, es normal sentir molestias en los senos si se mantienen relaciones sexuales y se ejerce presión sobre los mismos.
Sin embargo, no hay ningún inconveniente para mantener relaciones sexuales durante la lactancia si se evita que los pechos sean comprimidos.
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