¿Cómo Respiran los Bebés Antes de Nacer?

05.11.2025

La respiración del bebé es una de las cosas que más preocupan a los padres, sobre todo a los primerizos. No te agobies, si te acabas de estrenar en el maravilloso mundo de la maternidad o tu bebé acaba de llegar a casa porque es normal y lógico que te asalten muchas preguntas y dudas. ¿Qué mamá reciente no se ha acercado hasta la cuna de su recién nacido para comprobar que respira?

Para tu tranquilidad debes saber que es normal que el recién nacido respire muy rápido y que haga unos ruiditos, estos pueden estar ocasionados porque la capacidad de sus fosas nasales es todavía diminuta o porque tenga mocos.

El Desarrollo del Sistema Respiratorio Fetal

Cuando el bebé está dentro del vientre materno, los pulmones están llenos de líquido, y así tiene que ser para que se formen y maduren correctamente, cuando se produce el alumbramiento, al salir por el canal de parto y sacar la cabeza, con la primera respiración, junto con la compresión del tórax del bebé al pasar por un paso tan estrecho, hace que se produzca una presión suficiente para que el líquido que había en el pulmón salga hacia afuera a través de las paredes y el pulmón se llene de aire, iniciándose así la vida extrauterina.

En el desarrollo prenatal humano se pueden establecer tres periodos fundamentales: de bástula, embrionario y fetal.

Periodos del Desarrollo Pulmonar

  • Periodo de blástula o blastocito: Va desde la fecundación hasta el día decimoséptimo de la vida intrauterina.
  • Periodo embrionario: Durante el periodo embrionario se ha formado el aparato respiratorio.
  • Periodo fetal: A partir de este momento va a comenzar el crecimiento y maduración de las estructuras ya formadas en el feto, y la preparación para el momento del nacimiento.

Para que exista un normal desarrollo pulmonar es fundamental que haya movimientos respiratorios fetales, un adecuado espacio en el tórax que permita el crecimiento, la presencia de suficiente líquido intrapulmonar y extrapulmonar y una adecuada irrigación sanguínea.

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Etapas del Desarrollo Pulmonar Fetal

  • Periodo glandular: Abarca hasta la semana 17ª.
  • Periodo canalicular: Comprende desde la semana 17ª a la 27ª. Esta etapa se caracteriza por un alargamiento del calibre de las vías aéreas y el adelgazamiento progresivo del epitelio lo que empieza a conferir el aspecto tubular que las caracteriza. Los bronquiolos terminales se dividen para formar los bronquiolos respiratorios y los ductos alveolares en forma de sacos. Cuboidales tipo II, células encargadas de producir surfactante pulmonar, imprescindible para la función extrauterina pulmonar.
  • Periodo sacular: Desde la 28ª semana a la 36ª. Se desarrolla la porción respiratoria del pulmón, pues empiezan a aparecer los bronquiolos respiratorios. Se forman los primitivos alvéolos y junto a ellos se van desarrollando los pequeños vasos pre y post capilares.
  • Periodo alveolar: Desde la 36ª semana de gestación hasta los 2 y 3 años del niño. Aunque a la 36ª semana hay presencia de alvéolos, en el recién nacido solo se observan un 25% de los visibles en el adulto. Este periodo se completa alrededor de los dos años de vida. A medida que se forman nuevos alvéolos, también se forman nuevos capilares y se incrementa el tamaño de las venas y arterias.

La Primera Respiración del Bebé

El recién nacido respira por primera vez a los 10 segundos, aproximadamente, de venir al mundo. De no ser así, los médicos que le asisten tendrán que reanimarlo y proporcionarle el oxígeno que le falta. Entre un 2% y 3% de los bebés nacidos a término y hasta un 30% de los que vienen al mundo con 28 semanas de gestación se 'asfixia' al nacer.

En el momento del nacimiento, en el expulsivo, el feto pasa del ambiente cálido y protegido del útero materno, envuelto en un medio líquido y con sus necesidades cubiertas a través de la placenta, a un medio frío, hostil y con múltiples estímulos. La adaptación más importante que tiene que realizar el recién nacido tras el nacimiento es la respiración.

Estímulos que facilitan la primera respiración:

  • Estímulos químicos: El feto experimenta una situación de asfixia transitoria por la interrupción del flujo sanguíneo placentario durante las contracciones uterinas y la compresión del cordón umbilical en el nacimiento.
  • Estímulo mecánico: En el parto vaginal, durante el paso a través del canal del parto, se expulsa parte del líquido que llena la vía aérea y los alvéolos.

En cuanto nace, el bebé debe poner en funcionamiento su sistema nervioso central y una compleja maquinaria se pone en marcha para reemplazar el líquido que baña sus pulmones por aire, establecer la circulación pulmonar y corregir la dirección del flujo sanguíneo a través de las cavidades cardíacas y los grandes vasos.

El Sistema Respiratorio del Bebé

Hasta los seis meses de edad, los bebés no son capaces de respirar por la boca, dada la inmadurez de su sistema respiratorio, cuyo desarrollo no culminará hasta entre los 13 y los 16 años. Tanto a nivel anatómico (tamaño, forma y posición) como fisiológico, el sistema respiratorio del bebé es bastante diferente respecto al del adulto.

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La nariz es en los niños, después de la glotis, el lugar con mayor resistencia al paso del aire, de ahí la importancia de mantenerla despejada, ya que cualquier obstrucción en la nariz puede impedir al bebé respirar correctamente, así como causarle dificultades para dormir o alimentarse.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que en los dos primeros años de edad la respiración es generalmente nasal, hecho que favorece la lactancia, pues la respiración se realiza de manera simultánea con la succión y deglución.

Además, entre otras diferencias, sus fosas nasales tienen un diámetro menor, la mucosa nasal tiene pocos vasos sanguíneos y los cilios están poco desarrollados, por lo que no son capaces de entibiar, humedecer o filtrar con eficacia el aire inspirado.

Congestión Nasal en Bebés

La congestión nasal se trata de una percepción de obstrucción o una reducción del flujo de aire que entra por las fosas nasales. Al contrario de lo que podemos llegar a pensar, esta obstrucción no es consecuencia únicamente de un exceso de moco o tapón, sino que se produce cuando los tejidos que recubren la nariz se inflaman. Ello origina una obstrucción que impide respirar con facilidad a través de las fosas nasales y dificulta la eliminación del moco.

Causas de la Congestión Nasal

  • Infecciones de las vías respiratorias altas, como el catarro o la gripe.
  • Cambios bruscos de temperatura.
  • Ambientes demasiados secos. Por ejemplo, si la calefacción está encendida dentro de casa.
  • Por inhalación de sustancias irritantes.
  • La contaminación ambiental.
  • En adultos, el tabaquismo.

Síntomas de la Congestión Nasal en Bebés

  • Molestias de garganta.
  • Lagrimeo excesivo.
  • Infecciones que se repiten en las vías respiratorias superiores.
  • Dificultades para respirar.
  • Neumonías.
  • Mala tolerancia al esfuerzo.
  • Somnolencia y alteraciones del sueño.

Por otro lado, si la mucosidad en la nariz es excesiva, los recién nacidos y niños pequeños pueden sufrir problemas para alimentarse.

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Además, la congestión nasal puede interferir con los oídos, dificultar la audición y el desarrollo del habla.

Por otra parte, el exceso de moco provoca que los cilios pierdan su función protectora. La acumulación de mucosidad provoca más inflamación y acaba creándose un círculo vicioso.

Lavados Nasales en Bebés

En los primeros meses de vida, una buena aireación nasal favorece no sólo una adecuada función respiratoria del bebé, sino que optimiza su sueño y alimentación y propicia una buena audición y desarrollo del habla.

Teniendo en cuenta, además, que hasta aproximadamente los cinco años, los niños no son capaces de sonarse la nariz, es crucial mantener sus fosas nasales limpias y libres de mucosidad.

Para ello, cuando tienen abundantes mocos o les cuesta respirar, algunos especialistas y estudios recomiendan realizar regularmente lavados nasales con suero fisiológico para disolver y arrastrar los mocos y secreciones. También puede emplearse simplemente como hábito de higiene y humidificación en niños sanos.

Se trata de un tratamiento simple, seguro y relativamente bien tolerado por la mayoría de los niños, indicado concretamente para:

  • Retirar la mucosidad y liberar de obstrucciones las fosas nasales.
  • Humidificar las mucosas.
  • Reducir la inflamación de las mucosas que están más gruesas por el resfriado.
  • Limpiar de polen, polvo y otros residuos los conductos nasales.
  • Mejorar la función de los cilios -expulsar al exterior los residuos y gérmenes-, gracias al aumento de fluido o humedad de la nariz.
  • Ayudar a prevenir las infecciones de los senos paranasales (sinusitis).

¿En qué consisten los lavados nasales?

La anatomía de las cavidades nasales permite que un líquido que penetra por un orificio nasal circule por el interior de la nariz y salga al exterior por el orificio del otro lado, limpiando el interior de las fosas. Esta irrigación limpia el interior de las fosas nasales gracias a su efecto de arrastre, permitiendo eliminar las secreciones acumuladas y otros contaminantes que se depositan en la mucosa nasal durante la respiración.

Lo más aconsejable es emplear productos naturales como las soluciones salinas, ya sean de suero fisiológico o de agua de mar. El primero es una solución estéril de cloruro de sodio o sal común en agua al 0,9%, mientras que las aguas marinas son una solución con diferentes concentraciones de cloruro sódico, en la que el agua se obtiene directamente del mar y se somete a depuración y esterilización. De este modo, se conservan sus minerales y oligoelementos (potasio, calcio, magnesio, sulfatos, etc.), todos ellos considerados beneficiosos para la mucosa nasal.

¿Cuál es el mejor momento para llevar a cabo los lavados nasales?

Cuanto más tranquilo esté el niño, más fácil será realizarle el lavado de las fosas nasales. Puede llevarse a cabo varias veces al día; de hecho, todas las que se consideren necesarias para que el niño respire bien.

Un momento adecuado puede ser después del baño, pero cuando el niño ya esté seco y vestido para que se sienta más cómodo. También es importante hacerlo antes de la lactancia o de las comidas, puesto que comer le resultará más fácil si puede respirar bien, y también antes de acostarlo, para que pueda respirar mejor durante la noche.

Diez Consejos Prácticos para la Descongestión Nasal de tu Bebé

En primer lugar, se recomienda seguir los siguientes pasos para realizar un lavado eficaz de las fosas nasales:

  1. Coloca al bebé de lado. Pon al bebé preferiblemente de lado sobre el cambiador y coloca una toalla bajo su cabeza y cuello. Si el bebé estuviera boca arriba, el líquido podría arrastrar la mucosidad hacia el oído y provocarle una otitis. Además, respiraría peor y estaría más nervioso e inquieto durante todo el procedimiento.
  2. Evita que se mueva. Si es posible, pide a otra persona que sujete al niño mientras realizas el lavado. Si no lo es, inmoviliza las manos del bebé con una mano y utiliza la otra para limpiarle las fosas. Otra posibilidad es envolver al bebé con una toalla para inmovilizarlo durante la maniobra.
  3. Introduce suavemente la solución salina. Con el niño tumbado de lado, empieza introduciendo el agua de mar por la fosa nasal que queda arriba. Para ello, debes introducir la boquilla en el orificio nasal y apretar suavemente el pulsador. De este modo, el líquido entrará por una fosa y saldrá por la otra sin que pase al oído ni a la faringe. Se puede presionar con el dedo ese mismo lado de la nariz y esperar a que el líquido salga por el otro orificio.
  4. Repite la operación del otro lado. Tras limpiar la mucosidad con una gasa o un pañuelo, repite el procedimiento en la otra fosa nasal con el niño tumbado del otro costado.
  5. Limpia la boquilla. Después de cada uso, debes lavarla con agua y jabón y secarla adecuadamente.
  6. Aspira la mucosidad, solo cuando sea necesario. Si el bebé tiene mucho moco, el lavado con suero o agua de mar puede no ser suficiente. En estos casos, se puede recurrir a un aspirador nasal, sorbiendo constante y suavemente desde el otro extremo. No obstante, tan solo hay que utilizarlo cuando haya mucosidad visible que no se pueda extraer sin él, puesto que abusar de esta práctica puede irritar la nariz y favorecer la congestión y el sangrado. En cualquier caso, el aspirador no debería usarse más de una o dos veces al día.

También las siguientes medidas pueden ayudar a que tu hijo respire más fácilmente y hacer que las secreciones nasales regresen a la normalidad:

  1. Intenta que el ambiente esté bien ventilado. Evita la humedad excesiva, pero también que el aire esté demasiado seco. Puedes aumentar la humedad en el aire con un vaporizador o un humidificador, pero consulta antes al pediatra si puede ser beneficioso para tu bebé y cómo manejarlo.
  2. Anima a tu hijo a beber más líquidos. El moco será menos espeso y la humedad de las fosas nasales, mayor.
  3. Inclina ligeramente su cuna o cama. La congestión a menudo es peor cuando se está acostado, por lo que mantener la cabeza uno poco elevada mientras duerme puede ayudarle a respirar mejor. Puedes introducir una toalla bajo la parte superior del colchón, por ejemplo, para que este quede inclinado.
  4. Si tiene mucha congestión, dale baños de vapor. Lleva a tu hijo al baño, cierra la puerta y abre el agua caliente. Lugo permanece sentada o sentado con él durante unos quince minutos en ese ambiente lleno de vapor. Si se añaden compuestos aromáticos a un vaporizador o a un baño, se podría favorecer la descongestión. Pero consulta previamente con tu pediatra, ya que no todos son beneficiosos o aptos para bebés.

¿Es normal que la forma de respirar del bebé sea tan rápida?

Seguramente, mientras observas a tu hijo descansar en su cuna, te habrás dado cuenta de que respira muy rápido y su pecho se mueve mucho al hacerlo. ¿Es algo normal o debo preocuparme? Podéis estar muy tranquilos porque esa respiración rápida del bebé es totalmente normal.

"Los bebés (vamos a definirlos como niños menores de 1 año) respiran muchas más veces que los adultos. Lo normal es entre 40-50 respiraciones en los primeros días de vida y luego desciende hasta quedarse alrededor de 30-40 respiraciones alrededor del año de vida. Es una respiración tranquila, en un niño que está jugando, activo y que no le dificulta para realizar sus actividades (comer, beber, tomar el pecho, gatear, etc.)", explica Enrique Criado Vega, Director del Instituto del Niño y del Adolescente del Hospital Clínico San Carlos.

Todos los recién nacidos respiran rápido ya que realizan entre 40 y 50 respiraciones superficiales por minuto, frente a las aproximadas 20 que hace una persona adulta.

El hecho de que veas que su pecho se agita tanto tiene también una explicación simple: tal y como explica el pediatra Juan Manuel Sanz-Gadea, al nacer, el cuerpo del bebé apenas tiene grasa lo que hace que se noten más los movimientos que realiza el pequeño para llenar y vaciar sus pulmones.

¿Cuándo debo preocuparme por la forma de respirar del bebé?

Ya hemos contado que la respiración en los recién nacidos es más rápida que en un adulto, pero hay situaciones excepcionales en su forma de respirar que pueden indicar que algo no va bien.

Ocurren en pocas ocasiones, pero es muy importante que sepas distinguirlas para llevar al bebé a urgencias donde valorarán el caso y, si es necesario, le administrarán un aerosol y/o oxígeno.

Es clave saber que las señales de alerta también dependen de la parte del aparato respiratorio en la que se produzca el problema: "En los casos de vías respiratorias altas, podemos encontrar tos y mocos que generalmente no preocupan a los padres. En algunos casos el cuadro es un poco más complicado y además de esa tos y de los mocos podremos encontrar un ruido que acompañe a la inspiración del pequeño. En estos casos las características de la tos habrán cambiado y la tos es más ronca ("tos perruna", porque nos recuerda al ladrido de un perro). En los casos de vías respiratorias bajas, los síntomas que suelen indicarnos que hay problemas en la respiración son la aparición de una tos muy persistente acompañada de dificultad para realizar sus actividades habituales y de aumento de la frecuencia respiratoria. Los padres notarán, además, que al niño se le retraen las costillas al respirar. En los más pequeños podrán notar un quejido al respirar. En los más graves, puede aparecer una coloración azulada en la piel. No todos los problemas de la respiración se acompañan de fiebre, por lo que es frecuente que haya niños con síntomas y que permanezcan sin fiebre. En cambio, es frecuente que con la fiebre aumente la frecuencia de la respiración sin acompañarse de los otros signos de dificultad respiratoria", argumenta Criado.

A modo de resumen, podemos recopilar, de la mano del Dr. Sanz-Gadea, las siguientes señales de alerta:

  • La piel del bebé adquiere un tono azulado.
  • El ritmo de respiraciones del bebé supera las 70 por minuto.
  • Sus orificios nasales se abren mucho, el espacio que hay entre sus costillas se hunde y el pequeño emite una especie de silbido.

¿Por qué mi bebé emite un estridor al respirar?

La causa de los anteriores síntomas, según explica Sanz-Gadea, tendrá que ser determinada por el médico, pero la más habitual es un trastorno llamado estridor. Este se produce debido a que las vías aéreas del niño son todavía inmaduras por lo que el aire no puede circular por ellas tan bien como debería.

De todos modos, no te agobies porque lo bueno de este problema respiratorio propio de los bebés es que se corrige con el tiempo y desaparece en unos meses sin necesidad de poner ningún tratamiento.

Cuáles son los problemas respiratorios más frecuentes en bebés

Los problemas respiratorios en bebés generan muchas dudas y son responsables de muchas de las visitas a la consulta del pediatra, pero debemos saber que no todos son igual de importantes y que hay algunos que se presentan con más frecuencia que otros:

"Los problemas respiratorios más frecuentes los podemos dividir en cuadros de vías respiratorias altas y de vías respiratorias bajas. Entre los primeros los más frecuentes son los catarros de los que cualquier niño menor de un año tendrá unos cuantos cada año (el número aumentará si acuden a la escuela infantil) y que no precisan ningún tratamiento más allá del control de la fiebre. Dentro de este grupo de vías respiratorias altas, un cuadro más llamativo son las laringitis, típicas de otoño y que se manifiestan por ese ruido con la inspiración del niño y la aparición de tos perruna y que suelen asustar bastante a los padres por la sensación de falta de aire para sus hijos. En algunos casos precisarán tratamiento", explica el Dr. Criado.

En cuanto a los cuadros de vías respiratorias bajas, hay que destacar uno especialmente: la bronquiolitis. "En estos pacientes hay un aumento de la dificultad para respirar como retracción de las costillas (apariencia de que se meten hacia dentro), aumento de la frecuencia respiratoria, quejido, etc. La bronquiolitis suele aparecer tras 2-3 días del inicio de un catarro que puede presentar o no fiebre y los padres refieren una sensación progresiva de aumento de tos que no cede en ninguna posición. Actualmente no hay tratamiento para la causa de la bronquiolitis. Además de la bronquiolitis, señalar las neumonías, que al igual que las bronquiolitis suelen aparecer después de un cuadro catarral. No es infrecuente que coexistan las bronquiolitis y las neumonías. Sobre todo en invierno, muchas de esas neumonías serán de origen vírico y no precisarán tratamiento antibiótico", explica Criado. Por último, dentro de los cuadros que afectan a las vías respiratorias bajas también hay que señalar la tosferina: "Este cuadro ha disminuido de frecuencia desde que se ha incluido la vacunación a las madres durante el embarazo, aunque siguen existiendo reparos a la vacunación en el embarazo y muchas madres no son vacunadas. El cuadro puede ser muy grave, sobre todo en los menores de 2 meses, porque hasta esa edad no se les puede vacunar y nacen con escasas defensas frente a esta enfermedad", advierte el Director del Instituto del Niño y del Adolescente del Hospital Clínico San Carlos.

¿Cómo ayudar al bebé a respirar mejor?

Se pueden llevar a cabo algunas prácticas sencillas para aliviar al bebé y que respire mejor. Todos son gestos simples y fáciles de hacer: levantar un poco el cabecero de su cuna para que duerma semi incorporado, limpiarle bien la nariz varias veces al día con un poco de suero y poner un humidificador en su cuarto. Y, por supuesto, siempre evita fumar en su presencia.

Ten en cuenta que, al principio, los recién nacidos respiran exclusivamente por la nariz. De modo que mantener hidratados sus orificios nasales les ayudará a respirar mejor.

¿Por qué estornuda tanto? ¿Y si tiene mocos?

Los estornudos en recién nacidos son habituales. No son un signo de alarma sino algo positivo ya que es su mecanismo para limpiar las vías respiratorias.

"En ocasiones, el motivo de que el bebé respire con dificultad son los mocos. En principio, a no ser que vayan acompañados de otros síntomas, no te preocupes porque en ocasiones aparecen sin que el pequeño esté resfriado. Si le molestan mucho y le impiden comer y respirar bien, es recomendable limpiarle las fosas nasales con ayuda de unas gotas de suero fisiológico y, en último termino, si hiciera falta, de un aspirador nasal", aconseja Sanz-Gadea.

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