¿Cómo Saber Si El Feto Está Vivo? Señales y Complicaciones
La mayor preocupación de cualquier embarazada es la salud de su bebé. Hasta que la madre comienza a sentir los movimientos de su hijo, no sabe cómo transcurre todo en su vientre y debe esperar a que, en cada visita médica, los profesionales le confirmen que todo marcha bien. A continuación, exploraremos cómo saber si el feto está vivo, las señales importantes durante el embarazo y las posibles complicaciones.
El Embarazo Anembrionario o "Huevo Huero"
El embarazo anembrionario o “huevo huero” es un tipo específico de aborto, en el que el huevo fertilizado se implanta en el útero pero no se desarrolla el embrión. Es un problema relativamente frecuente. Tras la fecundación, es decir, tras la unión del espermatozoide con el óvulo, comienzan una serie de divisiones celulares que dan lugar a la formación del saco gestacional, rodeado de una “concha” o cubierta denominado trofoblasto (y que es el que dará lugar a la futura placenta).
En el interior del saco gestacional se desarrollará el embrión. En el caso del embarazo anembrionario se forma el saco gestacional con su cubierta trofoblástica. Pero no se visualiza el embrión, debido a que éste ha detenido su desarrollo en una etapa muy precoz, antes de alcanzar un milímetro de tamaño.
Al inicio de la gestación pueden estar presentes los síntomas típicos del embarazo: ausencia de la menstruación, prueba de gestación positiva, aumento de la sensibilidad mamaria, náuseas, etc. Mediante la realización de una ecografía en etapas tempranas de la gestación, en la actualidad, podemos detectar estos embarazos anembrionarios, incluso antes de que se produzca el sangrado vaginal.
Mediante ecografía transvaginal, podemos detectar el embrión tan pronto como a las 6 semanas de gestación. El diagnóstico de embarazo anembrionario se establecerá ante el hallazgo de un saco gestacional, rodeado por el trofoblasto, mayor de dos centímetros y en cuyo interior no se visualice un embrión. En caso de dudas respecto a la fecha de la última regla, es preferible repetir la ecografía a los 7-10 días, antes de precipitarnos en establecer el diagnóstico de huevo huero.
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Como la de cualquier tipo de aborto, la evolución de estos embarazos finaliza con su expulsión. La mujer puede notar que los síntomas del embarazo disminuyen o desaparecen. Después se produce un sangrado vaginal que va aumentando de intensidad y que, cuando se acompaña de dolor pélvico, indica que la expulsión es inminente.
Una vez realizado el diagnóstico, si no se expulsa naturalmente, se procederá a la evacuación uterina. Mediante tratamiento médico o la realización de un legrado. Si se presenta con una evolución normal, un aborto de estas características no tiene implicaciones reproductivas futuras. En caso de que se sucedan dos o más abortos consecutivos, es aconsejable realizar un estudio para diagnosticar cual es el problema que impide la evolución normal de la gestación.
Aborto Retenido: Definición y Características
Un aborto diferido, también denominado aborto retenido, es la detención del embarazo sin signos de expulsión espontánea del embrión o el feto de manera inmediata. Un aborto retenido se define como la detención del desarrollo del embarazo sin la expulsión espontánea del embrión o feto. De ahí el nombre de este tipo de aborto espontáneo, ya que la expulsión del embrión o del feto tiene lugar días o semanas después de que ocurra.
En este caso, el feto fallece, pero el cuerpo de la mujer no lo expulsa de inmediato. Esta condición puede llegar a pasar desapercibida durante semanas, ya que el organismo no siempre muestra señales evidentes de que algo está mal. Este tipo de aborto espontáneo solo puede confirmarse completamente mediante ecografía o análisis de la hCG (hormona gonadotropina coriónica humana). La placenta puede seguir funcionando temporalmente, lo que puede llevar a confusión sobre el estado del embarazo.
Este tipo de aborto es detectado generalmente a través de ecografías rutinarias cuando el médico observa la ausencia de latido fetal. El diagnóstico de un aborto retenido generalmente se realiza durante una evaluación prenatal de rutina. En estos casos, una ecografía es la herramienta principal utilizada para confirmar el diagnóstico. La ecografía puede mostrar un saco gestacional vacío, un embrión sin latido cardíaco o un feto sin crecimiento adecuado para la edad gestacional.
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Además de la ecografía, se pueden realizar pruebas de sangre para medir los niveles de hormona gonadotropina coriónica humana (hCG). En un embarazo viable, los niveles de hCG generalmente se duplican cada 48-72 horas durante las primeras semanas de gestación.
Causas del Aborto Retenido
Las causas de un aborto retenido son variadas y a menudo multifactoriales. A pesar de que el organismo no detecta ese fallecimiento, las causas que provocan esta situación son las mismas que las de un aborto natural normal. Las anomalías cromosómicas en el embrión son una de las causas más comunes, representando hasta el 50% de los abortos espontáneos en el primer trimestre.
Algunas de ellas son las siguientes:
- Infecciones.
- Factores endocrinos provocados por un desequilibrio en el nivel de progesterona.
- Razones autoinmunes ocasionadas porque los anticuerpos de la embarazada pueden poner alguna resistencia al feto.
- Trombofilias o anomalías que provocan una alteración en la coagulación de la sangre.
- Alteraciones cromosómicas o genéticas en el feto.
No obstante, a diferencia del aborto normal, estas pueden ser algunas de las razones por las que no se produce la expulsión:
- Ausencia de contracciones uterinas.
- Cuello del útero estrecho o falta de permeabilidad de la vía.
- Desprendimiento del huevo (si se produce a partir de la semana 10).
Otras posibles causas y factores de riesgo incluyen:
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- Edad gestacional avanzada: como por ejemplo si se trata de un embarazo después de los 40 años.
- Anemia gestacional: la anemia durante el embarazo es una afección relativamente común que puede afectar negativamente no sólo al curso del embarazo y el parto, sino también al feto o al recién nacido.
- Infección del tracto urinario (ITU): al fluir más sangre a través de los riñones y verse reducida la capacidad de la vejiga, puede ocurrir que la orina regrese a los uréteres, lo cual puede contribuir al desarrollo de infecciones del tracto urinario durante el embarazo.
Aunque estos factores predispongan, no quiere decir que siempre ocurra una pérdida de embarazo si existen.
Síntomas del Aborto Retenido
Los síntomas de un aborto retenido pueden variar y muy a menudo no se presenta de la forma en que lo hacen la mayoría de los abortos espontáneos. Esto se debe a un hecho básico: no hay expulsión del embrión del cuerpo de la mujer. En cierto sentido, el cuerpo actúa como si el embarazo todavía estuviera en curso. Por este motivo, la única manera de descubrir esta situación es en una revisión rutinaria en la que se lleve a cabo una ecografía.
No es probable que este tipo de aborto espontáneo cause sangrado intenso o dolor intenso, a veces solo hay síntomas muy leves. Es decir, el diagnóstico del aborto diferido se revela de una manera especial, normalmente durante una visita al médico y mediante una ecografía. Será esta prueba la que revele que el corazón del feto ya no late (y que incluso nunca llegó a latir).
Manejo del Aborto Retenido
El manejo del aborto retenido depende de varios factores, incluyendo la edad gestacional, la presencia de síntomas y las preferencias de la mujer. El manejo del aborto espontáneo diferido puede variar según la situación y las preferencias de la mujer.
- Manejo expectante: en muchos casos, el cuerpo de la mujer expulsa naturalmente el tejido fetal días o semanas después si el embarazo no evoluciona. Este enfoque puede ser apropiado en las primeras semanas de gestación y si la mujer no presenta síntomas de complicaciones, como fiebre o sangrado excesivo.
- Manejo médico: implica el uso de medicamentos para inducir contracciones uterinas y facilitar la expulsión del tejido fetal. Los medicamentos más comúnmente utilizados son la mifepristona y el misoprostol. La mifepristona bloquea la progesterona, mientras que el misoprostol induce contracciones uterinas.
- Dilatación y legrado: si el cuerpo no expulsa todo el tejido fetal de manera natural, se puede realizar un legrado. Este es un procedimiento médico en el que se dilata el cuello uterino y se retiran los tejidos que están dentro del útero. El manejo quirúrgico es necesario en casos donde el manejo expectante o médico no es efectivo, o si la mujer presenta signos de infección o sangrado severo. Los procedimientos quirúrgicos comunes incluyen la aspiración al vacío y el legrado por dilatación y curetaje (D&C). Estos procedimientos se realizan generalmente bajo anestesia local o general y son altamente efectivos para asegurar que el útero quede completamente limpio de tejido retenido.
Complicaciones del Aborto Retenido
La retención de tejido fetal puede llevar a una infección uterina, conocida como endometritis. El aborto retenido puede ser una experiencia emocionalmente devastadora para la mujer y su pareja. El impacto psicológico puede incluir sentimientos de tristeza, culpa, ansiedad y depresión. Es crucial que las mujeres tengan acceso a apoyo emocional y psicológico durante y después del proceso.
Prevención del Aborto Retenido
En algunos casos, puede ser apropiado realizar una evaluación adicional para identificar las causas subyacentes del aborto retenido, especialmente si una mujer ha experimentado múltiples abortos espontáneos. La prevención del aborto retenido puede involucrar el manejo de factores de riesgo conocidos antes y durante el embarazo. Esto incluye el control de enfermedades crónicas, la adopción de un estilo de vida saludable, la evitación de sustancias nocivas y la atención prenatal regular.
Muerte Fetal Intrauterina (Óbito Fetal)
La muerte fetal intrauterina, también llamada óbito fetal, es la muerte del feto antes de su expulsión o extracción en el nacimiento y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es independiente de la duración del embarazo. A pesar de ello, en general, se considera muerte fetal anteparto cuando ocurre después de la semana 20 de gestación. Además, también se habla de muerte fetal tardía si tiene lugar después de la semana 28. Después de haber nacido, el feto muerto pasa a llamarse mortinato o feto cruz.
Causas del Óbito Fetal
Existen multitud de causas que pueden explicar la muerte del feto en el útero, aunque son difíciles de determinar. Los orígenes de la muerte fetal pueden ser maternos, fetales o relacionados con la placenta. En algunos casos, será posible prevenirlos con anterioridad y actuar a tiempo para impedir la muerte del bebé. Es muy importante que la mujer lleve un estilo de vida sano durante todo el embarazo.
Causas Fetales
Es posible que algunas alteraciones en el feto durante la gestación sean las responsables de la muerte del mismo:
- Crecimiento Intrauterino Retardado (CIR): el feto no crece al ritmo adecuado y son más pequeños.
- Alteraciones genéticas y cromosómicas.
- Malformaciones congénitas.
- Alteraciones en el líquido amniótico: oligoamnios y polihidramnios.
- Embarazo múltiple: desequilibrio circulatorio en beneficio de un bebé y perjuicio del otro.
- Rotura prematura de membranas.
Causas Placentarias
Entre las causas relacionadas con la placenta, podemos nombrar las siguientes:
- Patología de cordón umbilical: circulares, nudos, torsiones y roturas.
- Desprendimiento de placenta.
- Placenta previa.
- Envejecimiento grave de la placenta.
- Vasa previa: los vasos sanguíneos fetales no están protegidos por el cordón, pueden rasgarse y provocar una hemorragia en el bebé.
Muchas de estas patologías de la placenta provocan hemorragias importantes, lo cual impide que el feto reciba suficiente oxígeno y nutrientes, lo que finalmente causa la muerte.
Síntomas y Diagnóstico del Óbito Fetal
Detectar la muerte fetal no es sencillo. No obstante, es importante que la madre esté atenta a cualquier tipo de señal que indique que algo no va bien en el embarazo. Los posibles síntomas de tener un bebé muerto en el útero son los siguientes:
- Ausencia de movimientos del feto.
- Pérdidas de líquido amniótico de color marrón.
- El útero no crece.
- Desaparición de la elasticidad y firmeza de las partes fetales a la palpación.
- Dolor abdominal intenso.
- Sangrado vaginal.
En caso de experimentar estos síntomas, es muy importante acudir al ginecólogo cuanto antes y comprobar si el feto sigue con vida. A través de una ecografía abdominal, el ginecólogo confirmará si hay latido cardiaco. Además, si la muerte fetal se ha producido hace tiempo, se examinarán detenidamente todas las estructuras fetales y la placenta para encontrar una posible causa. Es importante comprobar la superposición de las suturas craneales, engrosamiento del cuero cabelludo (halo de santo), derrame pleural y peritoneal, edema fetal, etc.
El 86% de las muertes fetales ocurren antes del parto, mientras que el 14% tiene lugar durante el mismo.
Afrontar la Muerte Fetal
La muerte fetal es uno de los problemas obstétricos con mayor implicación psicológica tanto para la pareja como para el personal sanitario. Tener que afrontar la pérdida de un bebé antes de su nacimiento es un momento especialmente duro y difícil de superar en los futuros padres, que esperan con ilusión la llegada de un hijo durante todo el embarazo. El apoyo entre ambos miembros de la pareja es fundamental para evitar los estados de ansiedad y depresión.
Por tanto, es importante que el médico informe de la muerte fetal en presencia de ambos padres o, si no es posible, que la madre se encuentre en compañía de algún familiar o amigo. A continuación, se informará de que el diagnóstico definitivo de la causa solo podrá establecerse por medio de una autopsia fetal, aunque no siempre es concluyente. Es importante valorar esta opción con el objetivo de evitar complicaciones similares en un futuro embarazo.
Por último, después de haber dado a luz a un mortinato, muchos especialistas en psicología recomiendan a los padres ver al bebé para aceptar la pérdida y superar este trance de manera más rápida. En ese caso, el personal sanitario se encarga de preparar al bebé, lo limpia y lo envuelve en una mantita, de manera que parece que solo está dormido. A pesar de todo, la última decisión de si quieren o no ver al bebé sin vida es de los padres únicamente.
El Papel de la Ecografía Gestacional
Después del test de embarazo positivo, la mujer tiene que esperar hasta el segundo mes de gestación, aproximadamente, para confirmar que todo sigue adelante. En esa primera ecografía se detecta el latido cardiaco, se observa la implantación del embrión y se determina la edad gestacional. Es un momento muy importante donde hay una confirmación de que el embarazo es viable. Después de esta primera ecografía, vendrán otras, más o menos una en cada trimestre o más si la madre tiene algún problema.
La ecografía es un elemento muy preciso que puede indicar si el bebé evoluciona bien. Las circunstancias que obligan a una mayor frecuencia en el control ecográfico son “cuando se detecta alguna alteración en la anatomía fetal, así como cuando aparecen alteraciones ecográficas en el paso del flujo sanguíneo desde la placenta al feto que puedan indicar un retraso del crecimiento fetal”.
Señales de Alarma y Cuándo Ir a Urgencias
Aunque la mujer no cuenta con un ecógrafo portátil que le pueda decir en cada momento cómo se encuentra su hijo, sí que hay una serie de señales que, en determinadas circunstancias, pueden suponer la voz de alarma de que algo no va bien en su interior. Es importante estar atenta a los siguientes síntomas y buscar atención médica inmediata:
- Pérdida de los movimientos fetales.
- Elevación brusca de la tensión arterial.
- Sangrado vaginal.
Desde el momento en que se empiezan a notar los movimientos del bebé, deberían percibirse a diario. Si no es así, conviene reposar un poco y tomar algo dulce. Si aún así, pasan varias horas y el bebé no da muestras de actividad conviene ir a un centro médico.
La Semana 12 de Embarazo
La semana 12 de embarazo es la última del tercer mes de gestación. Por tanto, esta semana supone el final del crítico primer trimestre, la etapa donde el riesgo de aborto espontáneo es mayor. A partir de ahora, la madre empezará a disfrutar más del embarazo, se sentirá más relajada y con menores síntomas molestos. Por otra parte, también irá notando como su barriga y su peso van aumentando a medida que avanza la gestación.
¿Cómo está el feto en la semana 12 de embarazo?
A las 12 semanas de embarazo, el feto tiene prácticamente todos sus miembros y órganos internos ya formados. Su cara tiene un perfil humano, más redondeada, y la barbilla le ha crecido.
La medida del feto con 12 semanas es de unos 5-6 cm y su peso alcanza los 8-14 g. En este momento, empieza una etapa caracterizada por un rápido crecimiento y maduración de todos los sistemas. Algunos cambios que experimenta el feto con doce semanas son los siguientes:
- Los intestinos se desplazan a la cavidad abdominal, donde ya hay espacio para ellos.
- Los riñones empiezan a producir orina que se almacena en la vejiga.
- Se forman las cuerdas vocales y las uñas de los dedos.
- La hipófisis del cerebro empieza a segregar muchas hormonas.
- Aparece el primer vello en el feto.
- Las orejas casi han alcanzado su posición final a ambos lados de la cara.
Además de todo esto, el feto ya puede moverse de forma muy rápida, estira los brazos y las piernas, abre y cierra la boca, estira el cuello, etc.
Síntomas en la Madre en la Semana 12
La mayoría de embarazadas ya no sienten náuseas a partir de las 12 semanas de embarazo. Sin embargo, el alto nivel de hormonas como los estrógenos y la progesterona sigue dando lugar a cambios en el cuerpo de la futura mamá, como los siguientes:
- Las uñas y el pelo crecen más rápidamente y se fortalecen.
- Mayor producción de glándulas sebáceas, lo cual da lugar a una piel de aspecto más luminoso y fresco. También es posible que aparezca acné.
- Aumento del flujo sanguíneo. Esto puede provocar la aparición de nevo arácneo en el pecho y las piernas: dilatación de un grupo de pequeñas arteriolas dispuestas de forma radial.
Ecografía de las 12 Semanas
Aunque es posible que la futura madre ya se haya hecho una ecografía previamente para confirmar el embarazo, la de la semana 12 es la primera ecografía importante en la gestación. La exploración ecográfica pueden hacerse por vía abdominal o por vía vaginal, según considere el ginecólogo.
Esta visualización del útero, y sobre todo del feto, permitirá valorar multitud de parámetros e información referente a:
- Vitalidad del feto: se comprueba que el feto está vivo y que tiene latido cardiaco.
- Número de fetos: se cuentan el número de fetos y, en caso de embarazo gemelar o múltiple, se comprueba si los fetos comparten placenta o bolsa amniótica.
- Semanas de gestación: se mide la longitud cráneo-caudal (CRL), que es la distancia entre la coronilla y el final de la columna vertebral del feto. Con esto, se fija definitivamente la edad gestacional del feto y se calcula la fecha aproximada de parto.
- Anatomía del feto: aunque la sensibilidad para detectar malformaciones fetales es baja, sí que es posible detectar si hay miembros cortos, anomalías cerebrales severas, etc. El estudio detallado de la morfología del feto se realiza en la ecografía de las 20 semanas.
Recomendaciones en la Semana 12 de Embarazo
En este momento, empieza una etapa muy feliz del embarazo, con menos molestias y más ilusiones. No obstante, es importante que la mujer no deje de prestar atención a sus cuidados del primer trimestre.
Por ello, vamos a seguir puntualizando algunos consejos interesantes para embarazadas de 12 semanas:
- Empezar a utilizar ropa cómoda y holgada.
- Seguir con una dieta sana y equilibrada, rica en todos los nutrientes beneficiosos para la gestación.
- Beber mucha agua, al menos 2 litros diarios, para tener una correcta hidratación.
- Tomar los suplementos vitamínicos que recomiende el médico.
- Cuidar la higiene bucal, ya que el riesgo de sufrir gingivitis es mayor.
Contracciones de Braxton Hicks
A partir del tercer trimestre de gestación, empezaremos a notar las llamadas contracciones de Braxton Hicks. Son sensaciones extrañas: notaremos que la barriga se pone tensa y dura. No son contracciones dolorosas ni intensas ni regulares. Al principio las notaremos de forma aislada y puntual; puede que las confundamos con movimientos del bebé.
Es importante que la embarazada las identifique, pero que no se "autodiagnostique". Solo un médico o una matrona podrá saber si de verdad estás de parto o no.
Síntomas al Final del Embarazo
Durante el final del embarazo, se experimentan diversos síntomas que indican que el cuerpo se está preparando para el parto:
- Cansancio y fatiga: El bebé ya pesa bastante y nuestro cuerpo al final del embarazo se encuentra muy sobrecargado y cansado de todas las semanas de gestación. Estaremos muy cansadas y nos fatigaremos con facilidad.
- Presión pélvica: Durante las últimas semanas de embarazo, el bebé baja en el abdomen de la mamá y apoya su cabecita en nuestra pelvis. Esto supone que notemos mas molestias en esa zona, puede que incluso, nos cueste andar y tengamos una gran sensación de presión en la zona del pubis.
- Expulsión del tapón mucoso: Cuando llega el final del embarazo, el cuello uterino se ablanda y se hace mas corto, y deja caer el tapón mucoso. Este fenómeno se conoce como expulsión del tapón mucoso. Podemos perderlo poco a poco, de forma que no nos daremos cuenta, o puede que notemos la expulsión de una cantidad importante de mucosidad. En cualquier caso, no supone un aviso de parto inminente.
- Cambios en los movimientos fetales: Nuestro bebé se ha hecho grande y casi no cabe en su "casita". Ya no notamos saltos y patadas vigorosas, sino movimientos mas lentos y fuertes, como estiramientos del bebé dentro de nuestro cuerpo.
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