¿Cómo saber si el feto tiene hambre? Señales que debes conocer

18.11.2025

Para todas las madres, una de las primeras preocupaciones es saber entender al bebé. Las dos principales incertidumbres de cualquier nueva familia son saber por qué llora el bebé y saber si tiene hambre. Los bebés pueden llorar por muchas cosas: aburrimiento, sueño, hambre, soledad… Y lo mejor es que normalmente, sea por lo que sea que lloren, aceptan el pecho, ya sea para comer o para calmarse.

Así que ante la duda del tipo de llanto, ofrece el pecho. Si lo acepta y deja de llorar ¡misión cumplida! Por suerte, los bebés tienen muchas maneras de comunicarse y solamente es necesario observarlos y traducir lo que están pidiendo.

Cuando un bebé tiene hambre, antes de llorar hace muchas otras cosas: se despereza, hace muecas, mueve la cabeza de lado a lado, abre la boca y paladea, emite ruiditos…. Y todo esto lo hace con los ojos cerrados, casi dormido.

El caos llega cuando sus demandas no son entendidas y satisfechas; cuando esto ocurre el bebé se desespera y llora. Es normal, si vas a un restaurante y el camarero ignora tus miradas, tus gestos con las manos para llamarle… al final le vas a gritar: ¡Ehh, que me muero de hambre!! ¿Me atiende? Y eso es justo es lo que hacen los bebés.

Escuchar al bebé es la clave del éxito y entender que la frase hecha “quién no llora no mama” no se debe aplicar cuando hablamos de lactancia materna: el bebé que mama no tiene por qué llorar.

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Señales de hambre en el bebé

Aquí te mostramos algunas señales de que tu bebé tiene hambre:

  • Sacará y chasqueará la lengua.
  • Hará gestos de succión. Este es el signo más evidente de que tu bebé tiene hambre.
  • Se sentirá inquieto y agitado.
  • Pataleará, moverá los brazos con impaciencia y los gestos de la cabeza serán más rápidos y ansiosos. Esta señal indica que no debes esperar más.

¿Qué hace un bebé cuando tiene hambre?

Es fácil reconocer las señales con las que el bebé nos dice que tiene hambre:

  • Abre y cierra los ojos, abre y cierra la boca.
  • Saca la lengua y mueve la cabeza hacia los lados. Si está en brazos se gira hacia el pecho.
  • Se chupa los labios y hace chasquidos.
  • Se chupa sus manos.

Si no se le da el pecho, poco a poco comienza a moverse más, a “buscar” con más nerviosismo y a mover la cabeza más agitado hasta que termina llorando.

¿Y si espero a que llore?

Muchas mamás creen que el llanto de un bebé casi siempre quiere decir que tiene hambre. Y al revés, pueden pensar que si el bebé no llora, es que no tiene hambre. Pero no siempre es así.

El llanto es la forma en que el bebé nos comunica que algo no va bien. Puede que sea por hambre, pero también puede ser porque tiene calor, porque tiene el pañal mojado, porque le duele algo… O, simplemente, porque quiere que lo tomen en brazos.

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No hay que olvidar que los bebés necesitan la cercanía y el contacto de su madre, independientemente de la forma en que se alimenten.

Cuando un bebé llora por hambre, es que tiene “demasiada hambre”. El llanto del bebé es un signo de sufrimiento y estrés y con ello el bebé gasta más energía. Así que, a la larga, el bebé que tiene que llorar para que lo alimenten, necesita más alimento.

Es mucho mejor adelantarse y aprender a reconocer pronto otras señales con las que el bebé nos dice que quiere comer. Porque algunos bebés no se agarrarán al pecho hasta no estar calmados y cuando el bebé ya está llorando, es probable que le sea más difícil tomar el pecho.

¿Cómo sé que mi bebé alimentado al pecho toma lo que necesita?

El único signo fiable de que el bebé toma todo lo que necesita es su peso. Todo lo demás sólo sirve como orientación. Si el bebé está ganando peso de forma adecuada y llora, hay que buscar otra causa. Es casi seguro que no llora por hambre.

Pero siempre es bueno ofrecerles el pecho en primer lugar. Muchos bebés se calman así porque el pecho también proporciona confort y tranquilidad.

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El ser humano nace con un fuerte instinto de succión (chupar). Por eso el bebé se calma al succionar (aunque no tomará leche si no tiene hambre). Mientras tanto, el cuerpo de la madre recibirá las señales adecuadas para producir leche en la cantidad justa para las necesidades de su bebé. Otras veces, puede que no sea eso lo que quiere. Si sigue llorando habrá que tratar de buscar otra causa.

Por otra parte, algunos bebés parecen tranquilos, “buenecitos”. Pero si no ganan peso o lo pierden, algo va mal y hay que buscar la causa. A veces, están demasiado débiles para llorar y pedir alimento (sobre todo si han nacido antes de tiempo, en la semana 35, 36 o 37).

En las primeras semanas, después de los 3-4 días de vida, un bebé que come lo suficiente, hará varias deposiciones al día, amarillas y líquidas y la orina será clara y abundante, casi una por toma. Cacas verdes, escasas o pipí escaso en un bebé que no gana bien de peso, pueden indicar que está comiendo poco. Y el pipí del bebé no debe ser naranja ni rojo a partir del 4º día de vida.

Pasadas las primeras semanas, los bebés son capaces de pedir pecho claramente. Entonces será más fácil saber qué quieren en cada momento.

¿Se puede dar demasiada comida a un bebé?

Es difícil que un bebé se alimente en exceso cuando toma pecho. Cuando un bebé toma leche artificial en biberón y los padres siempre interpretan el llanto como hambre, es fácil que esté sobrealimentado.

Los bebés tienen el reflejo de succión. Por ello chupan cualquier cosa que se les pone en la boca, el pecho, una tetina o un dedo. Al contrario de la alimentación al pecho, cuando un bebé toma el biberón obtiene siempre una cantidad de leche constante. Esta leche, además, tiene la misma composición a lo largo de toda la toma. Este hecho, junto con el mencionado reflejo de succión, pueden hacer que el bebé continúe tragando leche hasta quedar completamente lleno y muchas veces dormido (lo mismo que cuando uno termina una gran comilona), sobre todo si se insiste hasta que se termina todo el biberón.

¿Y si toma biberón, cómo sé que tiene suficiente?

Pues lo mismo que si toma el pecho. La alimentación de un bebé siempre es “a demanda”.

Eso sí, cuando el bebé toma biberón hay que estar atento para saber cuándo ya no quiere más. La leche artificial se prepara de 30 en 30 ml. pero es muy probable que el bebé no quiera exactamente la cantidad preparada. Unas veces tomará 50, otras 90 y otras 105 ml. Así que es importante saber las señales que muestra el bebé cuando ya no quiere más (se aparta del biberón, deja de succionar, se queda dormido…) y nunca insistir para que se tome toda la cantidad preparada.

Las “rayitas” del biberón sirven para preparar la leche de forma exacta. No debe ser para controlar lo que el bebé toma.

La lactancia materna genera muchas dudas en los padres, sobre todo cuando se trata del primer bebé. Una de las más angustiosas es saber si el bebé come lo suficiente o si se está quedando con hambre.

Uno de los grandes retos de los padres después de nacer el bebé es la lactancia materna. El comienzo de la lactancia materna suele ser una sucesión de dudas. Aunque se ha intentado buscar un método para averiguar la cantidad de leche que come el bebé en cada toma, ninguno ha sido lo suficientemente fiable como para utilizarlo.

Entonces, ¿cómo sabemos si el bebé ha comido lo suficiente y no se queda con hambre?

Aquí hay algunas indicaciones:

  • La orina es de color claro.
  • Se oye como traga leche.
  • El bebé pide muchas tomas al día: entre 8 y 12 tomas.
  • El bebé está enganchado al pecho mientras quiera y no se lo quitamos salvo que lo suelte espontáneamente o se duerma al pecho.

¿Sabías que cuando un bebé cierra los puños es porque tiene hambre?

Y es que prestar atención a las manitas de los bebés puede proporcionarnos información muy valiosa para entender cómo están. Frecuentemente suelen introducírselas en la boca y esto es un indicador de que tienen hambre, aunque no siempre significa que sea así, ya que a veces es por simple curiosidad.

Este comportamiento es algo natural desde que el pequeño está en la tripa y al nacer, sus manos serán el medio para detectar donde se encuentra el pezón de la madre que quiere acercar a su boca.

Puesto que hasta el año no va a ser capaz de comunicarse mediante alguna palabra, su manera de enviar señales será mediante su cuerpo.

Evidentemente, cuando el niño esté alterado y abra la boca, nos estará pidiendo alimento, pero si no lo hace de esta forma, hay otros signos que nos permiten identificarlo.

Por ello, cuanto más cerrados tenga los puños y más fuerza ejerza, más síntoma de estrés será y por ende, posiblemente de hambre. A medida que lo vayas amamantando y vaya perdiendo el ansia, irá perdiendo esa tensión y aflojando las manitas.

Otra de las cosas que puede estar comunicando el bebé cuando cierra los puños es que tiene sueño. Pero igual que decíamos que cuando tiene hambre, muchas veces abre la boca, en el caso de que tenga sueño, muchas veces tiende a frotarse los ojos.

Es más, si se pone irritable, muchas veces lo que te estará queriendo decir es que necesita que lo dejes tranquilo.

De todas formas, como decíamos, cerrar los puños es muchas veces un reflejo involuntario. Por eso, siempre será una buena idea acariciar sus manitas, colocar objetos no dañinos, sonoros, utilizar distintas texturas, etc. para que pueda tener conciencia de sus manos. Esto además le permitirá relajarse y descansar, además de generar una conexión con sus progenitores.

También existen productos Montessori, cuyos diseños están pensados para ejercitar las manos. También es aconsejable mostrarle sus propias manos y moverlas delante de sus ojos.

Si un bebé abre y cierra las menos y llora constantemente, es posible que esté sintiendo dolor por algún motivo. Además, si cuando lo coges en brazos no deja de llorar, esto ratifica el hecho de que pueda estar dolorido o incluso enfermo. Ya que si el lloro fuese para reclamar la atención de los padres, iría cesando a medida que se tranquiliza.

Como padres, es normal que queramos atender a nuestro bebé lo mejor posible para que crezca sano y feliz. No obstante, pueden surgirnos dudas sobre la alimentación de nuestro pequeño, sobre todo las cuestiones relacionadas con las señales de hambre en el bebé.

¿Cómo puedes saber si tu bebé está bien alimentado?

Si un bebé se está alimentado de forma adecuada, subirá de peso cada semana. Es por eso por lo que se recomienda pesar al bebé una vez a la semana.

Las deposiciones de los bebés bien alimentados suelen ser de forma regular.

Los bebés con una alimentación saludable y correcta suelen mojar el pañal entre seis o siete veces al día.

Cuando vayas a alimentarlo, ¿cómo saber si mi bebé tiene hambre? O lo que es lo mismo, ¿cómo sabes cuándo empezar y cuándo parar? Fácil: el bebé te lo dirá.

Todos los bebés saben de forma instintiva cuándo tienen hambre o están llenos. Aunque los primeros días te saltes algunas señales de hambre de tu bebé, indicadoras de que está listo para empezar o parar de comer, no tardarás mucho en reconocer sus señales con facilidad.

Señales de hambre del bebé ¿Llorará?

Por lo general se acepta que el llanto del bebé es una señal de hambre. Si tiene hambre y ya ha empezado a llorar, esta puede ser una señal tardía. Seguramente te estaba dando señales de que tenía hambre antes de llegar al llanto. Si esperas a que llore, puede que te resulte más difícil calmarlo para que se enganche y coma bien.

Busca señales tempranas de que tu recién nacido tiene hambre. Estas son algunas:

  • Mueve rápidamente los ojos cuando en principio está tranquilo y alerta
  • Se chupa las manos con ansia
  • Choca los labios

Si no respondes a estas señales de hambre, es probable que se ponga más nervioso y el bebé acabe llorando.

Estas son algunas señales de saciedad en bebés muy pequeños:

  • Falta de interés en seguir mamando
  • Cuando haces una pausa para que eructe, no quiere volver a mamar
  • Se tranquiliza y relaja, incluso se duerme

Según os vayáis conociendo, aprenderás a reconocer sus señales de hambre y saciedad y sabrás la diferencia entre el llanto del bebé porque tiene hambre, está agotado o necesita un cambio de pañal.

Si tu bebé no muestra señales de hambre, alimentarlo no es la mejor opción para calmarlo. Prueba con otras técnicas para relajarlo, como abrazarlo, mecerlo o cantarle. Pronto te acabará indicando que tiene hambre, ¡y será la hora de la toma!

Algunos bebés lloran mucho durante las primeras semanas y no se les puede consolar, ni dándoles de mamar ni con mimos. Si tu bebé se pasa llorando desconsoladamente tres horas al día durante tres o más días a la semana, puede que tenga cólicos. Consulta a tu pediatra.

No hace falta dejar de darle el pecho si piensas que tiene cólicos. De hecho, la leche materna es la mejor para los bebés con cólicos, porque contiene el equilibrio perfecto de lactosuero (una proteína de fácil digestión), magnesio y lactosa para un estómago “feliz”. Tal vez quieras probar un probiótico como el Lactobacillus reuteri, cuya eficacia ha quedado demostrada para reducir los síntomas de los cólicos.

Confía en su instinto (y en el tuyo)

¿Por qué es tan importante que tu bebé te marque el camino? “Si alimentas a tu bebé cuando te indique que tiene hambre y dejas de hacerlo cuando muestre signos de saciedad, estarás dándole una respuesta inmediata a sus necesidades y fomentando su habilidad natural de sentir sus propios niveles de hambre”, explica la Dra. Lisa Fries, experta en comportamiento del Centro de Investigación de Nestlé en Suiza.

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