¿Cómo diferenciar los cólicos de la apendicitis?

28.10.2025

El problema con el que muchas personas se encuentran alguna vez es que sienten un fuerte dolor en el abdomen y dudan de qué puede ser. Y es que el dolor abdominal por gases y la apendicitis pueden tener síntomas similares al principio, por lo que aprender a distinguir cada caso es fundamental de cara a sopesar una posible emergencia (apendicitis) y tener que acudir a Urgencias.

“Tener claras las diferencias es fundamental porque la apendicitis pueden suponer un riesgo para la salud de la persona, y ser cuadros potencialmente graves y mortales si no se tratan”, asegura el doctor César Ramírez, cirujano jefe del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Málaga.

Causas de un exceso de gases

En primer lugar, el especialista revela que, en el caso concreto de los gases, el dolor puede sentirse en cualquier parte del abdomen. “Incluso se puede sentir dolor en el pecho”, avisa. Recuerda que nuestro sistema digestivo está lleno de gases, fruto del proceso de digestión, y en muchas ocasiones su eliminación no es del todo posible a través de las flatulencias o de los eructos, por lo que estos pueden acumularse y provocar molestia e incluso dolor en los pacientes.

¿Por qué podemos tener gases? El doctor Ramírez sostiene que muchas veces estos son fruto de una indigestión por lo que hemos ingerido (bebidas gaseosas, chicles, alimentos ricos en grasas o que favorezcan la proliferación de flatulencias como las legumbres), y, por supuesto, de cómo comemos. “Si comemos y bebemos rápido tendemos a tragar aire, a no masticar bien los alimentos, y a favorecer esa formación excesiva de gases en muchos casos”, advierte. Asimismo, recuerda que afecciones como la celiaquía o el síndrome de colon irritable también puede favorecer su aparición.

También se pueden generar gases en exceso o desarrollar un problema de dolor por gases si la persona es sedentaria y no se mueve, según prosigue el cirujano, de forma que facilita esa ‘obstrucción’ de gases que no tienen salida ante la falta de movimientos de la persona.

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Un punto a tener en cuenta también para diferenciar un dolor por un posible ‘atragantamiento’ de gases de una apendicitis, aclara el cirujano general y del aparato digestivo, es que éste remite con la expulsión de los gases, y con la toma de medicamentos antiflatulentos; algo que obviamente no sucede con las apendicitis.

Apendicitis: un dolor repentino y aislado

Así, en la apendicitis, que se origina por una inflamación o infección del apéndice, asegura este doctor que, aunque el síntoma más común es el dolor en el estómago o en el abdomen, se puede diferenciar del dolor de los gases porque en estos casos aparece repentinamente y la molestia se concentra en la parte inferior derecha del abdomen.

Aparte, el especialista de Quirónsalud Málaga mantiene que este dolor es de intensidad creciente, es decir, puede ser leve al principio, y agravarse con el paso del tiempo, no así sucede en el caso de los gases; al mismo tiempo que el dolor puede ser peor si la persona tose, camina, salta, o hace movimientos súbitos.

La fiebre puede ser la clave

A su vez, el cirujano general y del aparato digestivo avisa de que este dolor focalizado sobre la zona donde se encuentra el apéndice, conforme van pasando las horas, unas 12-24 horas, suele estar acompañado por un incremento de la temperatura corporal. “Se debe sospechar de apendicitis si, junto a lo anterior, aparecen otros síntomas como fiebre, náuseas, y problemas gastrointestinales. Será el momento entonces en el que se debe acudir a Urgencias para verificar que se trata de una apendicitis”, remarca este especialista.

El dolor abdominal por gases y por apendicitis pueden tener síntomas similares al principio, por lo que aprender a distinguir cada caso es fundamental de cara a sopesar una posible emergencia.

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El dolor aumenta con la palpación

En los casos de apendicitis, por otro lado, el doctor Ramírez subraya que el dolor aumentará con la palpación, y cuando se libera la presión, este puede aumentar notablemente, lo que se conoce como el ‘dolor de rebote’.

Tras un primer examen clínico basado en la exploración física y analítica de sangre, si se mantiene una alta sospecha de apendicitis, se realiza un estudio radiológico, siendo el TAC la prueba con más calidad, con el que se confirmará el diagnóstico y se efectuará la posterior cirugía (apendicectomía).

¿Qué es la apendicitis aguda?

La apendicitis aguda consiste en la inflamación del apéndice, un pequeño órgano en forma de tubo de unos diez centímetros de longitud. Este se encuentra ubicado en la parte inferior derecha del abdomen y está unido a la primera parte del intestino grueso. Es alargado y su forma puede recordar a una lombriz o a un dedo de guante.

Aunque la pared del apéndice contiene tejido linfático que interviene en procesos inmunológicos, este órgano no tiene ninguna función conocida en el ser humano y es un vestigio evolutivo. El problema radica cuando se obstruye por diferentes causas y se inflama. Si no se interviene quirúrgicamente ante esta situación, el apéndice puede romperse y derivar en una peritonitis.

¿A quién afecta?

La apendicetomía, la operación por la que se extrae el apéndice, es la urgencia quirúrgica más común en el mundo.

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Según los expertos, el riesgo calculado de presentar apendicitis a lo largo de la vida es de 8,6% para hombres y de 6,7% para mujeres. Es más frecuente en los varones y, aunque se puede producir a cualquier edad, se presenta más a menudo en adolescentes y adultos jóvenes. De hecho, su pico de incidencia se da en la segunda y tercera década de vida, mientras que es raro que se manifieste en niños menores de 5 años o adultos mayores de 50.

¿Qué provoca la apendicitis?

Las causas de la obstrucción del apéndice son diversas:

  • En los pacientes más jóvenes, puede deberse al aumento de los tejidos linfáticos provocado por alguna infección en otra localización (Escherichia coli, Steptococcus viridans y bacteroides son los agentes más comunes).
  • En personas de más edad, una de las causas más habituales es la obstrucción por restos de heces, vegetales, semillas y, menos frecuentemente, por la torsión o estrangulamiento de la arteria que aporta sangre al apéndice.
  • En ocasiones, los responsables también pueden ser parásitos intestinales o tumores como el carcinoide, mientras que en algunos casos la causa es desconocida.

¿Cuáles son sus síntomas?

El primer síntoma de una apendicitis es, a menudo, dolor en la región inferior derecha del abdomen, donde se sitúan el ciego y el apéndice. Al principio, este dolor puede ser leve y más difuso, e incluso percibirse en otras zonas (alrededor del ombligo). Luego se torna más intenso y agudo y se dirige hacia el cuadrante inferior derecho.

Inicialmente puede asociarse otros síntomas como:

  • Falta de apetito.
  • Fiebre.
  • Náuseas y vómitos.

Más tarde, pueden aparecer fiebre alta con escalofríos y dolor muy intenso a nivel abdominal.

Hay que destacar que estos síntomas tan característicos no se dan en niños menores de tres años y lactantes, lo que dificulta su diagnóstico en esos casos, unido a que la apendicitis aguda se desarrolla muy rápidamente y a la escasa información que expresan estos pacientes. En los ancianos, la apendicitis aguda es también un proceso grave, con riesgo elevado de muerte. En este colectivo, la sintomatología de la apendicitis no es muy clara y retrasa el diagnóstico.

¿Qué complicaciones puede tener?

Si no se interviene a tiempo, la inflamación del apéndice puede provocar su perforación y derivar en una peritonitis o inflamación del peritoneo. Esta se manifiesta con un dolor intenso y el endurecimiento del abdomen.

Por otra parte, el diagnóstico incorrecto o tardío de este problema aumenta el riesgo de complicaciones como la perforación (5%-40%), abscesos (2%-6%), sepsis y muerte (de 0,5% a 5%). La intervención quirúrgica puede complicarse con la infección de herida quirúrgica (8%-15%).

¿Cómo se diagnostica la apendicitis?

El diagnóstico se realiza a partir de la historia clínica y una exploración física completa del abdomen del paciente, que debe incluir exploración rectal y, en el caso de las mujeres, examen pélvico. Así mismo, una analítica de sangre puede revelar un aumento de los leucocitos.

En algunas ocasiones, pueden realizarse pruebas de imagen como una ecografía abdominal o una tomografía computarizada (TC) del abdomen.

¿Qué tratamiento tiene?

El único tratamiento efectivo indicado es la extracción del apéndice o apendicetomía, que suele realizarse con carácter urgente. Se pueden llevar a cabo dos tipos de intervenciones: por un lado, la laparoscopia es el método que se usa más frecuentemente. En esta técnica se realiza una pequeña incisión y presenta un post-operatorio más corto junto a una rápida recuperación del paciente.

El dolor abdominal es una de las causas más frecuentes por las que acudimos a Urgencias ante el temor de que sea una apendicitis, este puede ir acompañado de otros síntomas, como náuseas o vómitos, pérdida de apetito, y febrícula.

Un especialista aclara cómo es el dolor típico de la apendicitis. El dolor abdominal sugerente de apendicitis comienza alrededor del ombligo, o en la zona del estómago, y luego se desplaza hacia la parte inferior derecha del abdomen. Es la sintomatología típica, aunque puede presentarse con otros síntomas añadidos, como náuseas o vómitos, pérdida de apetito, febrícula, así como de un empeoramiento del dolor con ciertos movimientos.

Así lo explica el doctor Agustín Fernández Villar, jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Vithas Madrid La Milagrosa (Madrid), nos explica a Europa Press Infosalus.

El especialista ha explicado los principales motivos para acudir a Urgencias ante un dolor abdominal: si este comienza súbitamente y de elevada intensidad, o que empeora en pocas horas, cuando se acompaña de fiebre, vómitos persistentes que no ceden que nos impiden comer o beber con normalidad.

Este especialista del Hospital Vithas Madrid La Milagrosa mantiene que los síntomas típicos de apendicitis aguda son el dolor abdominal alrededor del ombligo, o en la zona del estómago, y que luego se desplaza hacia la parte inferior derecha del abdomen, y puede ir acompañado de náuseas, vómitos, y de febrícula.

Para distinguir la apendicitis de otras patologías, el doctor Fernández Villar nos aporta las siguientes indicaciones:

  • Gastroenteritis: suele acompañarse de diarrea.
  • Cólicos renales: el dolor se irradia hacia la espalda y la ingle, y puede estar asociado con problemas urinarios.
  • Úlcera péptica y cólico biliar: dolor en la parte superior del abdomen, a menudo relacionado con las comidas.
  • Pancreatitis: dolor en la parte superior del abdomen que puede irradiarse hacia la espalda en forma de 'puñalada', acompañado de náuseas y de vómitos severos.

En el caso de los niños, especialmente los más pequeños, sí recuerda este urgenciólogo que los síntomas pueden ser menos específicos, y los menores mostrar irritabilidad, rechazo a comer, y síntomas menos claros, como malestar general.

"Cualquier persona, y en cualquier momento", puede sufrir una apendicitis. Esta patología (inflamación del apéndice), " afirma Fernández Villar recuerda que las estadísticas médicas revelan que es más común en edades comprendidas entre 10 y 30 años, sin que exista una causa definida."

"No siempre hay un desencadenante claro, pero puede ser causada por: obstrucción del apéndice debido a materia fecal; por una infección que lleva a la inflamación; tras un trauma o una lesión en el abdomen", detalla este experto de Vithas La Milagrosa.

En cuanto al tratamiento actual de la apendicitis, y si es o no necesario en todos los casos la intervención quirúrgica, este doctor mantiene que a día de hoy el tratamiento principal para la apendicitis es la cirugía mediante una 'apendicectomía', como así se le llama, es decir, extirpar el apéndice, ya sea de forma laparoscópica, o en cambio abierta.

"En algunos casos seleccionados, especialmente si el diagnóstico no es claro o si la inflamación es leve, los antibióticos pueden ser utilizados inicialmente.

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