¿Cómo se siente un niño con dislexia en la escuela?
¿Te has preguntado alguna vez qué siente un niño cuando las letras parecen bailar en el papel? ¿O cuando las palabras que otros leen con facilidad se convierten en un enigma imposible de descifrar? Hoy te invito a adentrarte en el mundo de la dislexia, un trastorno que afecta a millones de niños y adultos en todo el mundo, pero que con comprensión y apoyo adecuado, no tiene por qué limitar el potencial de ninguna persona.
¿Qué es realmente la dislexia?
La dislexia es un trastorno del aprendizaje que afecta tanto a niños como a adultos. La dislexia no es una enfermedad, ni una discapacidad intelectual, ni mucho menos pereza o falta de interés. Es una diferencia neurológica que afecta principalmente la capacidad de procesar el lenguaje escrito. Es como si el cerebro tuviera un «cableado» diferente para procesar las letras y los sonidos.
En general, las personas con dislexia tienen dificultades para leer y escribir o desglosar palabras en sonidos simples. Les cuesta aprender cómo los sonidos se relacionan con las letras y palabras, lo que se traduce en una lectura lenta y una deficiente comprensión lectora. Imagínate intentando leer un texto donde las letras cambian constantemente de posición, donde la «b» y la «d» son gemelas idénticas que no puedes distinguir, o donde las palabras se difuminan ante tus ojos. Eso es, en parte, lo que experimenta una persona con dislexia cada día.
La dislexia usualmente se conoce como un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura y se suele identificar en la infancia, cuando los problemas de lectura se vuelven evidentes. Sin embargo, la dislexia puede pasar desapercibida por años o incluso décadas. No se relaciona con la inteligencia. Es un trastorno neurobiológico que afecta las zonas del cerebro relacionadas con el lenguaje.
A pesar de su base biológica, la dislexia no se puede diagnosticar con un examen de sangre o con una resonancia magnética. Cuando los médicos hacen un diagnóstico, consideran los resultados de varios exámenes de lectura junto con los síntomas mencionados por la persona, sus padres o sus maestros.
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Los desafíos ocultos que enfrentan nuestros niños
El estrés académico: más que notas bajas
Cuando un niño con dislexia se enfrenta día tras día a tareas de lectura y escritura que para otros son rutinarias, algo más profundo sucede en su interior. El estrés crónico se instala como un huésped no deseado, afectando no solo su rendimiento académico, sino su bienestar emocional. Este estrés constante puede manifestarse de diferentes maneras:
- Dolores de cabeza o estómago antes de ir al colegio
- Problemas de concentración
- Cambios en el apetito o el sueño
- Comportamientos disruptivos o, por el contrario, excesiva timidez
La montaña rusa emocional
Los niños con dislexia a menudo desarrollan lo que los psicólogos llamamos «indefensión aprendida». Después de múltiples experiencias de fracaso, pueden llegar a creer que no importa cuánto se esfuercen, nunca lo conseguirán. Esta creencia se convierte en una profecía autocumplida que puede acompañarlos hasta la edad adulta si no reciben el apoyo adecuado.
Es preocupante ver cómo algunos niños llegan a nuestras consultas con una autoestima muy deteriorada y sentimientos de profunda tristeza. En los casos más complejos, hemos observado que esta frustración constante puede llevar a estados de desánimo severo en adolescentes que se sienten incomprendidos y abrumados por las demandas académicas.
Síntomas de la dislexia según la edad
En este artículo, te enseñamos todos los síntomas de dislexia que pueden variar con la edad, además de los síntomas a los que debes estar atento y cuándo hacerlo para identificar el trastorno lo más temprano posible.
Los síntomas de dislexia en los años preescolares
Los síntomas más tempranos de la dislexia aparecen en el primer o segundo año de vida, cuando los niños aprenden por primera vez a hacer sonidos. Los niños que no dicen sus primeras palabras hasta los 15 meses de edad o sus primeras frases hasta los 2 años de edad, tienen un mayor riesgo de desarrollar dislexia. Sin embargo, no todas las personas con este retraso del habla desarrollan la dislexia, y no todas las personas que tienen dislexia tuvieron retraso del habla cuando eran niños.
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Un retraso del habla es solo una pista para los padres para que pongan más atención al desarrollo del lenguaje de sus niños. Los niños de familias con antecedentes de dificultades para lectura también deberían estar atentos ante una posible dislexia.
Otros síntomas que advierten sobre la dislexia que aparecen antes de los 5 años de edad incluyen los siguientes:
- Tener problemas para aprender y recordar los nombres de las letras en el alfabeto
- Tener dificultades para aprender las palabras de canciones infantiles comunes
- Ser incapaz de reconocer las letras de su propio nombre
- Pronunciar mal palabras familiares o balbucear
- Ser incapaz de reconocer patrones de rima
¿Cuándo se detecta la dislexia? Educación Primaria
Alrededor de los 5 o 6 años de edad, cuando los niños empiezan a aprender a leer, los síntomas de la dislexia son más evidentes. Los niños que están en riesgo de tener discapacidades para leer se pueden identificar en los primeros años de escuela; no hay una prueba estándar para detectar la dislexia, así que el pediatra de tu hijo trabajará contigo para evaluar sus síntomas.
Síntomas que indica que tu hijo está en riesgo de tener dislexia:
- No entender que las palabras se desglosan en sonidos
- Cometer errores de lectura que no están relacionados con los sonidos de las letras en la página
- Tener antecedentes de familiares con problemas de lectura
- Quejarse sobre lo difícil que es la lectura
- Mostrar problemas con el habla y la pronunciación
- Tener problemas para pronunciar palabras básicas como de una sola sílaba.
- No asociar las letras con sus sonidos
Los programas de intervención temprana usualmente se enfocan en la conciencia fonológica (sonido de las palabras), vocabulario y estrategias de lectura.
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Los demás años de primaria con problemas de lectura
Muchos maestros no están formados para reconocer la dislexia. Los niños que son inteligentes y participan activamente en clases usualmente evaden y esconden sus problemas de lectura. Para cuando tu hijo llegue a estos cursos, es posible que se haya retrasado en la lectura, escritura y ortografía.
Entre los síntomas de la dislexia en estos grados están los siguientes:
- Ser muy lento aprendiendo a leer
- Leer de manera lenta e incómoda
- Tener dificultades con palabras nuevas y al pronunciarlas
- No le gusta o evita leer en voz alta
- Usar un vocabulario vago e inexacto
- Dudar al buscar palabras y responder preguntas
- Usar muchos ruidos como “mmm” en la conversación
- Pronunciar de manera incorrecta palabras largas, desconocidas o complicadas
- Confundir palabras que suenan parecido
- Tener problemas recordando detalles, como nombres y fechas
- Tener una letra difícil de entender
Adultos jóvenes: secundaria y años universitarios con dislexia
El bachillerato y la universidad traen consigo un conjunto de desafíos nuevos para los estudiantes con dislexia. Se enfrentan a desafíos académicos mucho más rigurosos en donde la rápida comprensión es esencial; a los estudiantes de estos períodos se les asigna más material de lectura y usualmente también deben aprender a trabajar con varios profesores diferentes, con expectativas diferentes.
Sin tratamiento, la dislexia infantil de algunas personas continúa hasta la edad adulta. Otros mejorarán naturalmente con el tiempo. Adicionalmente a los síntomas que ya vimos en la niñez, los síntomas de la dislexia en los adultos jóvenes incluyen los siguientes:
- Requieren un esfuerzo mental mayor para leer
- Leer lentamente
- Raramente leen por placer
- Evitar leer en voz alta en cualquier situación
- Pausar y dudar repetitivamente al hablar
- Usar muchos ruidos como “mmm”
- Usar lenguaje vago e impreciso
- Pronunciar mal los nombres y lugares frecuentemente
- Confundir nombres parecidos
- No dar respuestas rápidas a una conversación
- Tener un vocabulario limitado
- Tener dificultades con exámenes de selección múltiple
- Se consideran tontos a pesar de tener buenas calificaciones
Dislexia en adultos
Se desconoce exactamente cuántos adultos tienen dislexia. La falta de una definición uniforme de la dislexia hace difícil que los investigadores la estudien. Usualmente se diagnostica en los niños, pero a algunas personas nunca se les diagnostica. Si alguien siempre tuvo problemas para leer, es probable que tenga dislexia.
Estos son algunos síntomas que podrías reconocer en ti mismo:
- Raramente o nunca lees por placer
- Odias leer en voz alta en frente de tus compañeros de trabajo, amigos e hijos
- Tienes problemas entendiendo chistes, juegos de palabras o frases
- Tienes dificultades para completar tareas que requieren memorizar y repetir
- Tienes problemas manejando el tiempo, o para algunas cosas te tomas mucho más tiempo del que piensas que necesitarás
- Tienes problemas para resumir las cosas que lees
- Tienes dificultades al hacer cálculos matemáticos
El poder transformador del apoyo adecuado
Creando un entorno de éxito
La buena noticia es que los niños con dislexia pueden prosperar cuando reciben el apoyo adecuado. Es como proporcionarles las herramientas correctas para escalar esa montaña que mencionábamos al principio.
El papel fundamental del autoconcepto
Un niño que comprende su dislexia, que sabe que no es «tonto» sino que su cerebro procesa la información de manera diferente, tiene más posibilidades de desarrollar estrategias de afrontamiento saludables.
Apoyos internos que marcan la diferencia
- Autoconfianza: Que surge cuando celebramos sus fortalezas y les mostramos que pueden superar los desafíos
- Optimismo realista: Ayudarles a ver que, aunque el camino sea diferente, pueden llegar a la meta
- Autoconocimiento: Que comprendan cómo funciona su mente única
La importancia del entorno educativo
No todos los colegios están preparados para atender adecuadamente a estudiantes con dislexia. Los mejores resultados se obtienen cuando:
- Los profesores están formados en estrategias específicas para la dislexia
- Se proporcionan adaptaciones curriculares sin reducir las expectativas
- Se equilibran los refuerzos entre áreas de dificultad y fortaleza
- Se mantiene una comunicación fluida entre familia y escuela
Alternativas educativas: cuando el sistema tradicional no es suficiente
Colegios especializados: un oasis de comprensión
Algunos niños encuentran en colegios especializados en dificultades de aprendizaje el ambiente que necesitan para florecer. Como cuenta David Flink del Project Eye-to-Eye: «En quinto de primaria me diagnosticaron dislexia y empecé a ir a un colegio específico para niños con dificultades de aprendizaje. En ese colegio me ofrecieron un trampolín, y esa experiencia me ayudó a comprender que no era yo el que funcionaba mal; lo que no funcionaba era lo que habían estado intentando enseñarme.»
La educación en casa: una opción personalizada
Para algunas familias, la educación en casa puede ofrecer ventajas significativas:
- Eliminación del estrés de compararse constantemente con otros
- Flexibilidad para adaptar el ritmo de aprendizaje
- Tiempo adicional para reforzar áreas específicas
- Posibilidad de explorar métodos alternativos de enseñanza
Señales de alerta: ¿cuándo buscar ayuda?
Como padres y educadores, es crucial estar atentos a estas señales:
En la lectura:
- Dificultad para relacionar letras con sonidos
- Lectura muy lenta o entrecortada
- Omisión o confusión de letras similares
- Fatiga excesiva después de leer
En la escritura:
- Ortografía inconsistente
- Letra irregular o difícil de leer
- Dificultad para organizar ideas en papel
En el comportamiento:
- Evitación de tareas de lectura y escritura
- Baja autoestima académica
- Ansiedad relacionada con el colegio
- Cambios en el estado de ánimo
Cómo obtener ayuda para tratar la dislexia
Para los niños con problemas de aprendizaje, mientras más temprano intervengas mejor. Empieza por ir a la escuela de tu hijo y pedir la opinión del maestro. Si el nivel de lectura de tu hijo es menor del que el maestro espera para su edad, entonces deberías consultar al pediatra. Debes entender que les toma tiempo a los médicos hacer un diagnóstico de dislexia. Primero, ellos necesitan descartar otras posibles causas de los problemas de lectura de tu hijo.
Un niño de entre tres y cinco años que presenta retraso para memorizar los números, los colores o los días de la semana y al que cuesta manejar el lápiz puede ser disléxico. Un poco mayor, cuando tenga entre seis y once años, a la hora de leer cambiará el orden de las letras en las palabras. Estudios que se han realizado en España afirman que en torno al 5 % de la población infantil tiene dislexia y que es, por lo tanto, el trastorno más común.
Además de la lectura, en la escuela se trabaja el lenguaje en otras dos modalidades: la expresión oral y la escrita. En el lenguaje oral, el principal trastorno es el trastorno específico del lenguaje (TEL), que afecta a un 7 % de los niños. «Sin ninguna causa que lo explique (no tienen ninguna pérdida auditiva ni ninguna discapacidad intelectual, etc.), no aprenden el lenguaje como los demás». Son niños que tienen «problemas graves» para poder expresarse cuando hablan y para poder comprender cuando escuchan a las personas que los rodean, dice Andreu.
En cuanto a la escritura, el trastorno es la disgrafía y a menudo va asociada a la dislexia. Investigadores del grupo de investigación sobre cognición y lenguaje (GRECIL) de la UOC han detectado una importante relación entre los niños que sufren TEL y el fracaso escolar. Andreu enfatiza la importancia de trabajar con estos niños desde muy pequeños: «Si a una persona con dificultades le hacemos hacer un trabajo intensivo, el beneficio o el grado de mejora será mucho más alto que si nos esperamos a edades posteriores».
Esta profesión ha ido adquiriendo cada vez más importancia desde que fue reconocida como profesión sanitaria en la Ley de ordenación de las profesiones sanitarias (LOPS). Su actuación ha ido ganando presencia en todos sus ámbitos de actuación: en los centros de estimulación temprana y en los centros de educación especial, en los centros de consulta ambulatoria y convaleciente y en los centros de consulta privada.
La presencia del logopeda en los últimos años ha obtenido una relevancia especial en la atención de la disfagia y las disfunciones orofaciales, tanto en la etapa infantil como en la adulta. Además del trabajo específico que hará con el logopeda, es crucial que su problema sea atendido en el aula. El maestro tiene que dejar muy claro que no se trata de falta de motivación o pereza, ni tampoco de un nivel bajo de inteligencia.
Algunas recomendaciones de los expertos es que se siente en las primeras filas, que se le valoren los aspectos positivos de su trabajo, además de evitar que lea en público y asegurarse de que ha entendido el material.
Intervención en la enseñanza secundaria
Intervenir en dislexia desde la enseñanza secundaria no es fácil. Por esta razón, suele conllevar ciertos obstáculos en el aprendizaje y en el rendimiento académico de las personas. Los problemas derivados de la dislexia se pueden manifestar en diferentes áreas del conocimiento, como las relativas al pensamiento, el habla, la lectura, la escritura, el deletreo o el manejo de signos matemáticos. Así pues, afectan, por lo general, a las dinámicas de la gran mayoría de las asignaturas.
La comunicación entre el alumnado y el profesorado es clave, en general, en la enseñanza, y en especial en el caso que nos ocupa. Es importante que los docentes sean conocedores de las dificultades en el aprendizaje de su alumno diagnosticado de dislexia, y que le demuestren su apoyo. Hay que evitar, evidentemente, cualquier posible situación de burla por parte del resto de compañeros.
Los recursos tecnológicos digitales tienen cada vez más presencia en el aula. Por ejemplo, los ordenadores portátiles. Eso puede facilitar enormemente el trabajo de las personas disléxicas. No es lo mismo, en una clase, sentarse al principio de todo que al final. Lo sabemos de sobras, por experiencia. Reservar, por ende, un lugar en primera fila, para la persona con dislexia, puede disminuir el riesgo de que se deje llevar por otros estímulos que lo distraigan.
La dislexia, como hemos visto, suele afectar a la memorización. Puede ser interesante trabajar, individualmente, con el alumno en cuestión, técnicas mnemotécnicas concretas. El trabajo psicológico también es fundamental, ante una dificultad de estas características. Y con todavía más razón en edades como las que suele tener el alumnado de secundario. Decimos todo esto porque reforzar positivamente las habilidades del alumno es una buena estrategia para fomentar el aprendizaje. Hay que considerar que las personas disléxicas, ante sus dificultades añadidas, pueden sentirse peor, o menos capaces.
Si se considera oportuno, se pueden establecer unos criterios de avaluación individualizados, que se adapten al trastorno que sufre la persona con dislexia. En la enseñanza secundaria el alumnado tiene la posibilidad de escoger algunas asignaturas, que empiezan ya a dibujar la dirección de su itinerario curricular.
Las nuevas tecnologías nos ofrecen nuevos recursos para tratar la dislexia. Las opciones, en esta línea, son muchas y variadas. Así, por ejemplo, programas como Katamotz ayudan a trabajar problemas de lectoescritura. Las personas disléxicas tienen, a menudo, dificultades para organizar el tiempo y las tareas.
Escucha activa, refuerzo del talento del alumno diagnosticado de dislexia, utilización de recursos para facilitar el aprendizaje o confianza son algunos de los conceptos que hemos tratado en estas recomendaciones sucintas. No solamente con el alumno, como decíamos en el primer punto, sino también con los padres.
Pasos prácticos para apoyar a un niño con dislexia
- Busca una evaluación profesional si sospechas que tu hijo puede tener dislexia. Puedes contactar con PsicoferEdúcate sobre el trastorno y las estrategias de apoyo
- Comunícate abiertamente con los profesores de tu hijo
- Celebra los pequeños logros y las fortalezas únicas de tu hijo
- Considera alternativas educativas si el entorno actual no está funcionando
- Cuida el bienestar emocional de tu hijo tanto como su progreso académico
Un mensaje de esperanza
Si eres padre de un niño con dislexia, quiero que sepas algo importante: tu hijo no está roto, no necesita ser «arreglado». Necesita ser comprendido, apoyado y guiado para descubrir sus propias estrategias de éxito.
La dislexia no define las capacidades de una persona. Muchos individuos extraordinarios han tenido dislexia: desde empresarios exitosos hasta artistas reconocidos, científicos brillantes y líderes inspiradores.
Reflexión final
La dislexia es un desafío, no una sentencia. Con el apoyo adecuado, la comprensión de la familia y las estrategias correctas, los niños con dislexia pueden no solo superar sus dificultades, sino convertir su forma única de procesar el mundo en una verdadera fortaleza.
Recuerda: no se trata de cambiar a tu hijo para que se adapte al mundo, sino de darle las herramientas para que pueda navegar en él con confianza y éxito.
Bibliografía:
- Flink, D. - Fundador de Project Eye-to-Eye, programa de orientación sin ánimo de lucro para personas con dislexia. Testimonio sobre su experiencia en educación especializada.
- Project Eye-to-Eye - Organización dedicada al apoyo de estudiantes con dislexia y otras dificultades de aprendizaje. Más información
- Dyslexic Advantage - Recurso especializado en educación y apoyo para personas con dislexia. Visitar web
Lecturas recomendadas:
- International Dyslexia Association (IDA) - Para información actualizada sobre investigación y tratamiento
- Asociación Dislexia y Familia (DISFAM) - Recursos en español para familias
- Federación Española de Dislexia - Guías y materiales educativos
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