Cómo te Cambia la Maternidad: Una Perspectiva Psicológica Profunda

02.11.2025

La maternidad es una experiencia transformadora que va mucho más allá de los cambios físicos. Abarca una serie de ajustes psicológicos y emocionales que redefinen la identidad de una mujer. Embarazo, parto y posparto son procesos que conllevan cambios hormonales, inmunitarios y ambientales muy diferentes.

Cambios Anatómicos y Neuroplasticidad en el Cerebro Materno

El cerebro de la madre experimenta cambios anatómicos desde el comienzo del embarazo, y vuelve a tenerlos tras dar a luz. Un nuevo estudio, publicado en la revista Nature Neuroscience, identifica que estos también se caracterizan por mecanismos de neuroplasticidad distintos.

Liderado por Susana Carmona, María Paternina-Die y Magdalena Martínez, investigadoras del Hospital Gregorio Marañón, el estudio compara el cerebro de 110 mujeres en el tercer trimestre de su primer embarazo con el de mujeres que nunca habían estado embarazadas. Los resultados constatan que el cerebro de las primeras ya era anatómicamente muy diferente al de una mujer no embarazada antes de que naciera el bebé.

“Hemos comprobado lo que ya sabían todas las mamás, pero que nadie se había puesto a analizarlo”, explica a SINC Carmona, que trabaja en el área de investigación Neuromaternal del hospital madrileño y en colaboración con el proyecto Be Mother de la Universidad Autónoma de Barcelona. “Cuando comparamos los cerebros vimos que cambiaban muchas redes cerebrales.

El Tipo de Parto y su Impacto Cerebral

Aunque el estudio no estaba dirigido para evaluar el tipo de parto, unas mujeres dieron a luz por parto vaginal, otras por cesárea de emergencia y otras por cesárea programada. “Cuando comparamos los tres grupos vimos que las madres que habían dado a luz por cesárea programada tenían cambios cerebrales diferentes de las que sí se pusieron de parto, independientemente de si acabaron por vía vaginal o cesárea”, sostiene Carmona.

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Las expertas también confirmaron que cuanta más ansiedad tiene la madre durante el embarazo, peor experiencia de parto posee. “Y una peor experiencia de parto se asocia con mayor estrés durante el posparto y, este a su vez, se asocia a más síntomas de depresión y peor vínculo con el bebé”, puntualiza la investigadora.

Lo que todavía desconoce el equipo de expertas es lo que hay detrás de estos cambios, por lo que seguirán trabajando en este y otros objetivos en futuros estudios. Además, quieren seguir analizando la duración de dichos cambios. “Tampoco sabemos qué pasa a nivel celular, aunque tenemos muchas hipótesis”, cuenta Carmona. “Igualmente, no tenemos claro si solo es cuestión de hormonas o si toda la adaptación del sistema inmunitario que conlleva un embarazo puede estar afectando. Y en el cerebro también tenemos células inmunitarias”, remarca.

¿Y qué pasa con los padres?

“Con los papás hemos hecho algún estudio y hay cambios, pero son más pequeños que los de las madres y más variables.

El Mito del "Mommy Brain"

“La idea de que la maternidad está plagada de déficits de memoria y se caracteriza por un cerebro que ya no funciona bien no es científicamente cierta”, exponen sus autores, tres investigadores de la Universidad de Nueva York, California y Rennes, que recalcan lo despectivo del término.

“Ha llegado el momento de rebautizar el mommy brain y que se refleje la adaptación del cerebro de las mujeres para asumir la extraordinaria hazaña de la crianza.

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La Culpa Materna: Un Sentimiento Común

En la maternidad la culpa ya aparece desde el momento en que sabes que estás embarazada. "¿Estaré descansando suficiente? ¿Estaré haciendo suficiente ejercicio? ¿Me apetece comer X cosa pero igual debería comer más sano?".

Cuando el/la peque nace, la culpa aparece por querer llegar a todo y no poder, porque el tiempo sigue siendo el mismo pero las necesidades y prioridades cambian. Hay una criatura que depende de ti, para alimentarse y regularse, así que las necesidades propias pasan a un segundo plano por unos meses, y cuesta salir de ahí, encontrar el equilibrio.

Aún consiguiendo separarte te atormentan miles de preguntas, "¿Estará bien? ¿Llorará? ¿Lo sabrá calmar papá? ¿Querrá el biberón? ¿Habrá suficiente leche para darle?". Y, cuando vuelves, intentas resolver algunas de esas preocupaciones para poder quedarte tranquila, pero aún así las siguientes veces sigue habiendo esas y otras preocupaciones… y no desconectas ni cuando estás ni cuando no estás.

Cambios en la Glándula Pituitaria

¿Sabías que la glándula pituitaria o hipófisis se agranda durante el embarazo? A finales del siglo XIX, un médico llamado Louis Comte observó un aumento en el tamaño de la hipófisis (glándula responsable de secretar hormonas relacionadas con el crecimiento y la reproducción) en seis mujeres embarazadas.

Aproximadamente una década después, otros investigadores, Erdheim y Stumme, vieron que ese aumento se localizaba en unas células específicas de la hipófisis cuya función era la de producir hormonas. Llamaron a estas células «células del embarazo». Otros autores observaron que cuantos más embarazos había experimentado una mujer a lo largo de su vida, mayor tamaño tenía su hipófisis, lo que sugería que se trataba de cambios duraderos y, en cierta manera, acumulables embarazo tras embarazo.

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A mediados del siglo pasado, Bergland y colaboradores descubrieron que las llamadas «células del embarazo» eran en realidad neuronas encargadas de producir, almacenar y liberar prolactina al torrente sanguíneo. Según estos autores, estas células aumentaban tanto en tamaño como en número. Así, las «células del embarazo» pasaron a llamarse «células de prolactina», también conocidas como «células lactotropas».

A finales de los ochenta, un grupo de investigadores utilizó la resonancia magnética para calcular el porcentaje de cambio de esta glándula con forma de guisante.

El Amor Maternal y la Actividad Cerebral

Los pioneros en investigar el tema fueron Loberbaum y colaboradores, en 1999. Estos investigadores utilizaron la resonancia magnética funcional para evaluar la activación cerebral en cuatro madres cuyos hijos tenían entre tres semanas y tres años y medio de edad. Presentaban a las madres sonidos de bebés llorando mientras ellas permanecían tumbadas dentro de la máquina de resonancia magnética.

Otros autores influyentes en el campo fueron Andreas Bartels y Semil Zeki, con dos estudios sobre las bases neuronales del amor. En el primero, publicado en el año 2000, los autores analizaban qué sucedía en el cerebro de hombres y mujeres cuando veían fotos de su pareja en comparación a cuando veían fotos de personas desconocidas.

Conjuntamente, los estudios sugerían que tanto el amor romántico como el amor maternal activaban el núcleo accumbens y el área tegmental ventral, lo que se conoce como el Eros (=placer) de nuestra Psique.

La activación de estas áreas se interpretó como el sustrato neuronal de la sensación de «enamoramiento» que muchas madres expresan cuando ven a sus hijos. Se hablaba entonces de amor y placer. Hoy en día, con lo que sabemos del circuito maternal y de la experiencia de las madres, creo que es más preciso hablar de deseo, de motivación, de necesidad de estar en contacto con los hijos, de pensar en ellos.

Matrescencia: La Transición a la Maternidad

Recientemente, una joven madre y aprendiz en mi instituto psicoanalítico y yo estábamos hablando sobre la transición a la maternidad. Ella tiene un hijo de 4 meses y acababa de leer un artículo que hablaba sobre "matrescencia". Nunca había escuchado este término antes, pero me cautivó de inmediato.

Realmente no hay nada como esta transición, pero no hablamos mucho de ello. Pasar de ser una persona que puede hacer lo que quiera, cuando quiera, responsable principalmente solo de sí misma, a ser totalmente responsable de un humano nuevo e indefenso es un cambio enorme. Y puede ser un shock. De repente, todo cambia. ¡La independencia y autonomía se van por la ventana! Ahora las necesidades del bebé deben considerarse constantemente. Debe tenerse en cuenta si el bebé tiene que alimentarse, dormir, ser consolado o abrazado, antes de que la mujer pueda decidir hacer otra cosa.

Esto es especialmente cierto para las mujeres que trabajaban y tenían control sobre sus propios horarios fuera del trabajo. Recuerdo que una madre primeriza me dijo: "¡Nadie me dijo lo difícil que sería esto!" y ella no solo estaba hablando de cuidar a su bebé. Ella hablaba de tantas cosas. Estaba celosa de que su pareja pudiera ir a trabajar todos los días, tomarse media hora para almorzar e ir al baño solo. Pasó de trabajar todo el día a estar en casa todo el día, y se sentía encerrada. Amaba a su nuevo bebé, pero también sentía que sus necesidades lo abarcaban todo. Sentía que no tenía un momento para ella sola. Su pareja trabajaba muchas horas y, durante esos primeros meses, se sintió bastante sola y aislada. Tenía amigos, pero sentía que no tenía tiempo para comunicarse con ellos. En otro momento, ella me dijo: "La responsabilidad de mantener vivo a mi bebé recae sobre mí". Sentía el peso de esto, y no se parecía en nada a nada de lo que había sentido antes.

Por supuesto, para cada nueva madre y cada nuevo padre, lo que se siente difícil puede ser diferente, pero para todos los nuevos padres, especialmente los padres primerizos, la transición a la maternidad/paternidad es enorme.

Cada padre tiene que adaptarse a quiénes son ahora, ahora que no son solo un individuo o parte de una pareja, sino que son responsables de cuidar a otro ser humano y de que ese ser humano dependa totalmente de ellos. Este cambio de identidad es algo que damos por sentado. Pero no deberíamos. Es difícil y conlleva sentimientos encontrados y, en algunos casos, una lucha considerable.

Cada fase del desarrollo en la vida humana conlleva conflictos. Las madres primerizas pueden amar su nuevo rol, pero también pueden odiarlo. Pueden odiar tener que quedarse en casa porque el bebé está durmiendo la siesta cuando preferirían salir a caminar o tomar un café con una amiga. Pueden odiar los días largos y la falta de compañía adulta. Pueden odiar la dependencia total del bebé o la rutina interminable de alimentarlo, eructar, cambiar pañales y calmarlo. Pueden sentirse aburridas, asediadas y resentidas. Pueden extrañar el trabajo y el sentido de propósito que trae el trabajo. Se pueden suscitar conflictos más profundos, incluidos sentimientos sobre cómo fueron criadas ellas mismas o cómo se sienten sobre las funciones corporales, la gestión del tiempo, la productividad, la independencia y el compromiso.

Necesitamos reconocer la importancia y la dificultad de la transición de no madre a madre y de no padre a padre. Esta es una transición de vida que resuena con identidades, metas, rutinas y formas de ser pasadas y futuras. Es transformador.

Estrés Materno y la Necesidad de Apoyo

Algunas madres están "al borde del abismo.” Es simplemente demasiado, especialmente para madres solteras, madres cuya situación financiera es inestable, madres que tienen relaciones difíciles y madres que tienen que manejar el trabajo desde casa y el cuidado de los niños simultáneamente. Los niveles de estrés materno son altos: la vida puede parecer aterradora, tediosa y frustrante a la vez.

Algunas han decidido ir a un parque local y gritar tan fuerte como pueden. Una madre dijo: "Me siento como una bomba de tiempo pero luego no puedo desactivarme". Otra dijo: "Algunos días están tan ocupados que siento que no existen. Es como si acabara de pasar 24 horas y no recuerdo nada de eso porque solo hacía, hacía, hacía". Es difícil concentrarse en un nuevo bebé cuando hay tantas preocupaciones. Y al mismo tiempo, eso es lo que se necesita. A algunos padres les resulta una vía de escape simplemente cuidar a su bebé. Algunos se alegran de que haya poco que temer que se estén perdiendo mientras cuidan a su bebé durante este tiempo; después de todo, está sucediendo muy poco más.

La Maternidad como una Nueva Realidad

La maternidad es una nueva realidad que se empieza a atravesar en el momento en el que te quedas embarazada. Los últimos estudios están considerando el paso a la maternidad como un período similar a la adolescencia debido a los cambios que se producen en la mujer, lo cual se denomina matrescencia.

Cambios Físicos

Tu cuerpo cambia. Durante el embarazo, tu cuerpo va cambiando. Lo más visible es la barriga, que va creciendo conforme el feto va aumentando de tamaño. También cambia el tamaño de tu pecho incluso puede cambiar el tamaño de los pies fruto de la retención de líquidos. Además, puede haber cambios en la piel como la salida de manchas, acné, etc.

Cambios Hormonales

Esto te puede suponer una montaña rusa de emociones. El embarazo y el posparto suponen una revolución hormonal donde puede haber distintos picos. Puedes llegar a pasar de la risa al llanto en segundos, de una excitación sexual que no habías percibido antes a una apatía total hacia el sexo. En algunos casos, puede influir en la aparición de sintomatología depresiva.

Cambios de Rol

Ilusión por el nuevo papel que vas a desempeñar en muchos casos. Pasar de ser responsable de una misma a tener que ser responsable de un recién nacido. Aunque ya durante el embarazo se producen cambios en el autocuidado, el cambio más notorio es una vez tienes a tu criatura en brazos.

Cambios en la Energía

El cansancio conocido hasta el momento del embarazo cambia, al igual que las horas de sueño y las necesidades a las que hacer frente.

Los cambios físicos durante el embarazo, en algunas ocasiones, te pueden gustar porque es la señal de estar creando vida, sentir un vínculo con el bebé que crece dentro de ti. Durante el postparto los cambios físicos suelen ser más duros. A nivel mental, ya no tienes un bebé en el interior, por lo que puedes sentir más presión por «volver al físico que tenía antes» y esto puede tardar más tiempo del que esperabas o incluso que no se llegue a dar.

Puede costar verse y reconocerse frente al espejo, ver que aunque hayan pasado algunos meses, sigues teniendo «barriga de embarazada», que la ropa de antes del embarazo sigue sin quedarte bien. A esto, le puedes sumar los comentarios no pedidos de gente que pueden hacerte sentir peor y dañar tu autoestima.

A veces, estos cambios hormonales pueden hacer que tarde o no aparezca la sensación de conexión con el bebé.

Los cambios de rol pueden empezar a notarse durante el embarazo porque ya la mujer comienza a tener prioridades que antes no tenía y puede cambiar actitudes y preferencias de cosas que hacía previas al embarazo. Sin embargo, el gran cambio de rol se observa una vez nacido el bebé. Por lo general, la madre prioriza los cuidados del bebé a los suyos, se enfoca principalmente en éste. Esto puede repercutir en una pérdida de identidad de sí misma. Además, como madre, te puedes sentir bajo la lupa social. Mucha gente opinará sobre tu maternidad (opiniones no pedidas), lo que, además, puede generar unas expectativas sobre la maternidad muy altas por las que te puedas llegar a ver sobrepasada.

También los perfiles de maternidad de redes sociales pueden crearte ideas irreales sobre la maternidad y que caigas en la comparación con dichos perfiles. Esto puede derivar en frustración y culpa. Culpa por no considerarte buena madre, o lo suficientemente buena, por querer cumplir con las etiquetas de «madre, encargada de hogar y pareja» y no llegar a todo.

Este nuevo cambio de rol también puede hacer que te alejes o se alejen personas que estaban a tu lado antes de convertirte en madre, lo cual puede afectar a tu estado de ánimo. En cuanto a la ilusión, puede que la realidad choque con nuestras expectativas y esto nos haga sentir decepcionadas, tristes y, de nuevo, culpables por no tener dicha ilusión. Asimismo, la ilusión puede ser oscilante, según el momento del día o la etapa que estemos atravesando con nuestro bebé.

El cambio de pareja a familia también es importante. La pareja se puede sentir desplazada con la llegada del bebé y puede que le cueste entender el cambio de rol. La nueva mamá puede sentirse abrumada con tener que cumplir con «obligaciones» de pareja. El deseo se va a ver alterado por el agotamiento diario, pasando un segundo plano, disminuyendo la frecuencia de las relaciones sexuales o incluso desapareciendo, en algunos casos. También pueden aparecer conflictos de cara al reparto del hogar o las responsabilidades con el bebé.

Durante el embarazo, especialmente en el primer y tercer trimestre, puedes sentirte muy cansada. Cualquier esfuerzo puede dejarte agotada y a veces te cuesta entender que estás cansada cuando «no has hecho nada». Se nos olvida que estar creando una vida ya es un esfuerzo bastante importante para nuestro cuerpo. Además, es habitual tener mucho sueño y quedarte dormida con facilidad. Una vez nace el bebé, este cansancio suele ser aún mayor.

Consejos para Afrontar los Cambios

  • Darnos tiempo para aceptar la nueva realidad.
  • Ser compasivas con nosotras mismas.
  • Seguir tu instinto y no dejarte llevar por comentarios ajenos.
  • Pon los límites que necesites en tu maternidad.
  • Comunicación con nuestra pareja y familia.

“Ser madre es aprender acerca de los puntos fuertes que no sabías que tenías y lidiar con temores que no sabías que existían”.

La maternidad conlleva un enorme cambio por el cuerpo y por la mente. Y esto es del todo inevitable. A partir del tercer mes la barriga empieza a crecer ligeramente, para pasar a tener una dimensión nunca conocida hasta entonces al final del embarazo.

El gran problema es el que nos vienen a las revistas y a la televisión cuando nos enseñan los cuerpos esculturales y delgados de las celebrities sólo 3-4 semanas después de haber parido. Y es que la mayoría de mujeres se pregunta qué clase de cuerpo se espera que tenga 4 meses después de dar a luz. Una vez más el problema está en las expectativas.

Encuestas con miles de mujeres revelan que la gran mayoría de mujeres no pierden pes con facilidad después del parto. El cierto es que la mayoría de mujeres cree que perder los kilos aumentados durante el embarazo será mucho más fácil del que es en realidad. De hecho, el 65% de las mujeres entrevistadas por Babycenter, estaban convencidas que pesarían el mismo que antes del embarazo a la cabeza de 1 año de haber dado a luz, y la realidad es que más de la mitad todavía pesaban unos cuántos kilos más del que pesaban antes. Sólo el 20% de las mujeres pierde todo el peso aumentado en los primeros 3 meses de vida de su bebé.

1 año es el margen de tiempo más razonable. Así mismo muchas creen que podrán ponerse su ropa al salir de la clínica, y esto no es así ni mucho menos. La forma de la barriga es algo que más preocupa las mujeres, y es que el 87% de las mujeres entrevistadas afirmaba que todavía no habían recuperado la forma y tamany de la barriga 1 y 2 años después de haber dado a luz. El 42% de las madres entrevistadas sobrepasó el límite de 16 kg. que recomiendan los ginecólogos.

A las madres los hace más mal ver una amiga o conocida que ha quedado estupenda pocas semanas después del parto que a las famosas. Afortunadamente, las parejas son muy comprensivas y no se quejan demasiado del cambio corporal que han sufrido sus mujeres. Pero el problema no son ellos, sino ellas. La autoestima tiene relación con el aprecio que te tienes como persona y el aprecio que tienen los otros de tú. Las personas con una buena autoestima o una alta autoestima tienen un buen conocimiento de ellas mismas. Saben valorar sus calidades positivas y fortalezas personales y son conscientes de sus defectos y luchan para mejorar.

La Imagen Corporal y la Autoestima

La imagen corporal es la representación mental que tenemos de nuestro cuerpo. Es como la persona se ve a sí misma físicamente y cómo se percibe cuando se mira al espejo.

¿Cómo se puede mejorar la imagen corporal?

  1. Sé positivo contigo mismo y deja de maltratarte. Hay que ser justo y ser consciente de las virtudes y fortalezas personales así como de los defectos. Nadie es perfecto, ni hay que serlo para ser feliz. Hay que parar mucha atención a aquello que nos gusta de nosotros mismos y reforzarnos constantemente por estas cosas y tomar conciencia del que no nos gusta de nosotros y trabajar para mejorarlo. Es fundamental hacer críticas constructivas sobre un mismo y nunca críticas destructivas. Que todo el que te digas te sirva para mejorar y no para estancarte o culpabilitzar-té. Trátate con respeto y con afecto. No te compares con los otros. Cada cual es único e incomparable.
  2. Cambiar la forma de pensar de negativo a positivo. La forma que tenemos de pensar marca de forma definitiva nuestra forma de sentirnos. Tener un autodiscurs mental negativo nos hará sentir emociones negativas.
  3. Marcarse metas realistas. Es importante tener objetivos a la vida para sentirse feliz y poder mirar atrás de vez en cuando y sentirse orgulloso del que uno ha conseguido con sus méritos y esfuerzos.
  4. Aceptarse y perdonarse.
  5. Planifica tu tiempo libre con actividades agradables.
  6. Mejora tus habilidades sociales. Aprender a ser asertivo es cuestión de voluntad y de entrenamiento. Una persona asertiva es aquella que expresa el que piensa y el que siendo en cualquier situación de forma libre y sin vergüenza respetando a los otros. Sabe decir no sin sentirse culpable y sabe pedir favores entre otros habilidades.
  7. Cada noche antes de ir a dormir recuerda 3 cosas positivas que has hecho o te han sucedido.

La Maternidad que Transforma

Hace unos meses impartí la segunda sesión del taller Con M de Mujer & Madre que se titulaba La maternidad que transforma y, a parte de ser un taller precioso, me sirvió para reflexionar más profundamente con el viaje de transformación que supone la maternidad en la mayoría de los casos. La vivencia que tengamos de ese proceso de transformaciónva a depender de muchos factores: nuestra propia salud emocional y física, las herramientas de las que dispongamos, el apoyo con el que contemos, etc.

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