Molusco Contagioso en Niños: Tratamiento y Prevención
Los moluscos en niños, también conocidos como molluscum contagiosum, son una enfermedad de la piel causada por la infección del Poxvirus que afecta exclusivamente a la piel.
¿Qué es el Molusco Contagioso?
El molusco contagioso es una infección viral de la piel que afecta a personas de todas las edades, aunque es más común en niños. Se trata de una afección benigna y autolimitada en el tiempo, es decir, que finalmente desaparece sola. Es una enfermedad muy frecuente que se presenta principalmente en niños en edad escolar.
Causas y Transmisión
El molusco contagioso es causado por un virus de la familia Poxvirus. La infección se transmite por contacto directo con la piel o al compartir utensilios del paciente contagiado. En el caso de los más pequeños o las personas con el sistema inmunitario debilitado, las vías de transmisión suelen ser el contacto piel con piel y con objetos contaminados.
Las fuentes de infección más frecuentes son las toallas de baño, las piscinas y los recintos en los que se concentra mucha población infantil (ludotecas, guarderías…). Esta infección se incuba durante un periodo de entre dos semanas y dos meses.
La infección se favorece por la alteración de la barrera cutánea, es por esto que es más frecuente en niños con dermatitis atópica, también en aquellos que van a natación o que juegan en el parque. Es muy frecuente en niños con dermatitis atópica. Y esto se produce porque la barrera cutánea de los niños atópicos está alterada, eso hace que sean mucho más propensos a que distintos gérmenes (bacterias, virus) penetren por alguno de los eccemas o de las lesiones de rascado que tienen, se instalen allí y generen una lesión.
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Síntomas
Los moluscos en niños o verrugas de agua se manifiestan como pequeñas elevaciones de la piel, pápulas en términos dermatológicos, umbilicadas en el centro, de color blanquecino o ligeramente rojas, que miden entre 4 y 10mm. En la zona afectada de la piel, como la cara, el cuello, los brazos, las axilas, el pecho, el abdomen o las piernas, aparecen unos granos (pueden ser desde 1 o 2 hasta más de 20) de pequeño tamaño, con un aspecto perlado y que llegan a tener el centro deprimido, como un ombligo.
Usualmente múltiples, pero en ocasiones se observan aisladas. Se pueden localizar en cualquier parte del cuerpo, aunque son más frecuentes en tronco, axilas, flexuras y región inguinal.
Al cabo de este plazo empiezan a aparecer pequeñas pápulas de alrededor de un milímetro de diámetro o, incluso, más pequeñas del mismo color de la piel o con un ligero tono sonrosado. En ocasiones, puede apreciarse un pequeño hundimiento central en las lesiones que, en algunos casos excepciones, pueden adquirir un tamaño de varios centímetros. Generalmente, se pueden observar eccemas alrededor de las lesiones, que no son más que la respuesta inmunológica a la infección.
No suele provocar síntomas, más allá de algo de picor o leves molestias. Asimismo, es muy recomendable que los pacientes con dermatitis atópica acudan al dermatólogo en cuanto sospechen de la existencia de una infección por moluscos, ya que en estos casos el picor causado por la infección vírica se suma al que provoca la atopia.
Prevención del Molusco Contagioso
La mejor forma de prevenirlos es realizando un tratamiento oportuno de quienes los padezcan. La piscina suele señalarse como una de las principales causas de la aparición de moluscos en la piel. Principalmente, se sospecha que el virus se transmitiría fácilmente en la piscina al compartir toallas, tablas de nado, flotadores, juguetes acuáticos u otros objetos.
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- Lavarse las manos.
- Evitar tocar las protuberancias.
- No compartir objetos personales.
- Cubrir las protuberancias.
En los niños atópicos es vital una buena hidratación para conseguir reestablecer la barrera cutánea y así impedir que el virus penetre. Por eso es tan frecuente encontrar los molluscum sobre lesiones de eccema. Si la piel está dañada, fisurada y seca, el molluscum va a seguir apareciendo. Así que, antes de nada: hidratar, hidratar, hidratar.
Tratamiento del Molusco Contagioso
Aunque en algunas ocasiones los moluscos en la piel de los niños desaparecen espontáneamente, se aconseja realizar siempre tratamiento, debido a la posibilidad de diseminación. Por lo general, los moluscos contagiosos desaparecen solos al cabo de unos meses. A pesar de que el cuadro clínico puede llegar a ser muy llamativo, la infección por moluscos no reviste gravedad y suele resolverse sin un tratamiento específico en un periodo variable de tiempo, que puede oscilar entre los seis meses y los cuatro años.
El tratamiento consiste en la destrucción de todos los moluscos, existiendo numerosas técnicas para ello. Precisamente por ser tan contagioso, se recomienda acudir al dermatólogo para que pueda valorar las erupciones e indicar el tratamiento más adecuado en cada caso.
Por otro lado, este especialista puede valorar si la localización de las lesiones, su tamaño o la edad del niño hacen que sea más recomendable aplicar tratamiento en lugar de mantener una actitud expectante.
El tratamiento de los moluscos contagiosos incluye diferentes opciones terapéuticas e incluso a veces se combinan entre sí.
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Opciones de Tratamiento
Por raro que os parezca los moluscos se curan solos. Estas lesiones son temporales. A veces tardan semanas, otros años, pero llegará el día en el que desaparezcan. A los niños no les suele molestar por lo que, si está en una zona que no es problemática, que no le roza, si es una o dos lesiones que no van a más, no haría falta tratar.
En realidad, no existe terapia antiviral específica para el virus del molusco contagioso. Si por los motivos que sean, se decide tratamiento, contamos con distintas posibilidades que vuestro pediatra y dermatólogo os contarán:
- Hidróxido de potasio (conocidos como Molutrex o Molusk): Es un tratamiento tópico que se pone en casa. Yo recomiendo poner un poco de vaselina alrededor de la lesión por si gotea algo del producto que no le lesione la piel sana. Después de esto, aplicaremos con el pincel el producto. Lo haremos todos los días hasta que el mosluco se ponga rojo. En ese momento dejaremos de aplicarlo, se hará una costra y se caerá.
- Curetaje o pinzas: Habitualmente, los dermatólogos bien con un utensilio parecido a una cucharita diminuta cortante o bien con unas pinzas, retiran el molusco. Es un procedimiento quirúrgico que consiste en raspar el molusco mediante una cureta (un instrumento médico provisto de un borde cortante). Es una técnica que molesta un poco por lo que recomendamos poner una crema anestésica una o dos horas antes para aliviar el dolor. Al quitarlo, sangran y esto a veces impresiona a niños y a padres.
- Crioterapia con nitrógeno líquido: El dermatólogo aplicará el nitrógeno líquido y este congelará la lesión y el virus morirá. Este tratamiento consiste en congelar las lesiones con nitrógeno líquido. Tras varios días el molusco se desprenderá. En el tratamiento de los moluscos se usa de manera residual porque resulta dolorosa para los pequeños y además suele alterar la coloración de la piel dejando la zona hiper o hipopigmentada, de manera que no resulta muy recomendable si hay que tratar múltiples lesiones o áreas muy extensas de la piel. Es una técnica dolorosa por lo que también se recomienda la crema anestésica previa.
- Láser: El láser elimina la lesión gracias a un mecanismo doble: destruye la pápula y activa el sistema inmunológico. Es muy efectivo y los resultados estéticos son muy buenos. Resulta idóneo para tratar áreas amplias, localizaciones sensibles o casos en os que el resto de tratamientos no ha dado resultado. El único problema es que resulta algo doloroso para los más pequeños y solemos reservarlo para niños más mayores.
Entre ellas, destacan el curetaje, la crioterapia, la electrocoagulación y diferentes fármacos tópicos como el hidróxido de potasio, la cantaridina, la pasta de nitrato de plata o el imiquimod. Se prescriben para llevar a cabo tratamientos domiciliarios cuando hay un gran número de lesiones.
El problema fundamental de las tres técnicas es que pueden quedar pequeñas lesiones en la piel que a veces desaparecen y otras no y que aun quitándolos no se puede garantizar al cien por cien que no vuelvan a salir.
Por lo que tanto, tanto si el profesional decide tratar como si se decide no tratar, ambas opciones serían correctas. Como siempre en medicina, hay que individualizar cada caso, valorar al niño, hablarlo con su familia, valorar la o las lesiones, la localización y tomar una decisión.
En la Unidad de Dermatología Pediátrica del Grupo Pedro Jaén, abordamos los moluscos contagiosos con un enfoque especializado, combinando diagnóstico preciso y tratamientos adaptados a la sensibilidad infantil. Utilizamos tecnología avanzada, como el dermatoscopio digital, para diferenciar los moluscos de otras lesiones cutáneas y seleccionar la mejor opción terapéutica. Además, aplicamos protocolos diseñados para minimizar molestias, asegurando un entorno seguro y empático.
El primer paso para tratar los moluscos contagiosos es asegurarse de que el diagnóstico es correcto, diferenciándolos de otras afecciones dermatológicas como verrugas, queratosis seborreicas o reacciones alérgicas. En la Unidad de Dermatología Pediátrica del Grupo Pedro Jaén, empleamos herramientas como el dermatoscopio digital, que permite analizar la piel con gran precisión y detectar características específicas de los moluscos. Cada paciente recibe un tratamiento adaptado a su edad, tipo de piel, cantidad de lesiones y localización. En algunos casos, evaluamos la presencia de enfermedades cutáneas asociadas, como dermatitis atópica, que pueden favorecer la persistencia de los moluscos.
En Grupo Pedro Jaén optamos por tratamientos para destruir las lesiones cuando se considera que es necesario tratar la patología en lugar de vigilar su evolución. En los casos más sencillos, empleamos tratamientos tópicos inmunomoduladores que refuerzan la respuesta natural del organismo para eliminar las lesiones. Cuando los moluscos son numerosos, resistentes o afectan zonas delicadas, recurrimos a técnicas especializadas como curetaje, crioterapia o láser, que eliminan las lesiones de forma eficaz.
Desde la primera visita, creamos un entorno seguro y acogedor para que el niño se sienta cómodo y colaborador. Nuestros tratamientos respetan la delicadeza de la piel de los niños, utilizando métodos poco invasivos y bien tolerados. En los casos en los que se necesita intervención, aplicamos protocolos que minimizan el dolor y el estrés, asegurando una recuperación rápida y sin complicaciones.
El molusco contagioso es una afección tratable que no tiene por qué afectar tu calidad de vida. En Dermapeople, nuestros especialistas están preparados para ofrecerte el mejor cuidado desde la comodidad de tu hogar.
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