Congestión Nasal en Bebés Durante la Lactancia: Causas y Remedios
Las congestiones nasales son un verdadero enemigo para los recién nacidos y también durante los primeros años de vida de los bebés. Cuando un bebé tiene mocos, puede ser una preocupación para los padres. Los mocos en bebés y niños son una de las preocupaciones más comunes de los padres, sobre todo cuando llegan los cambios de estación o los meses fríos.
En cualquier caso, la aparición de la congestión nasal en bebés no está relacionado con el uso de la leche, como se ha comentado en algún foro. La presencia de mocos es una respuesta natural del cuerpo para proteger las vías respiratorias. Los mocos o mucosidad son un mecanismo de defensa del organismo.
Cuando un virus entra por la nariz, las mucosas que recubren las fosas nasales comienzan a producir mocos para expulsar al microorganismo fuera del cuerpo. De esta manera, evitan que el virus entre en los pulmones. Suele indicar que el cuerpo está combatiendo un virus. Sí, sobre todo en bebés pequeños. Los mocos forman parte del crecimiento y defensa natural del bebé.
Causas Comunes de la Congestión Nasal en Bebés
Los bebés suelen resfriarse de manera común y debemos también considerar que este tipo de mucosidades son una primera barrera defensiva del bebé (y también de un adulto) cuando es infectado por algún tipo de virus respiratorio. Un niño puede pasar entre cinco y ocho procesos respiratorios anuales.
Si además tu pequeño no ha cumplido el año, ármate de paciencia porque los doce primeros meses de su vida son los más complicados, dado que su sistema inmunológico aún está desarrollándose. Durante los primeros meses de vida, el sistema inmunológico de los bebés es aún inmaduro y sus defensas son débiles.
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Es común que un bebé sufra entre seis y ocho resfriados durante su primer año, así que no te alarmes si parece que está siempre acatarrado. Sí. Su sistema inmunitario está en desarrollo y los virus circulan con frecuencia. La mayoría afecta a la vía respiratoria superior (nariz, boca y garganta): las infecciones víricas son la causa más frecuente.
Pueden ser originadas por un gran número de virus diferentes que se transmiten rápidamente de persona a persona a través del aire, del contacto directo y tocando superficies contaminadas que puedan tener gérmenes. Los primeros síntomas de un resfriado en un bebé son similares a los de un adulto. En primer lugar, notarás que tiene la nariz congestionada o que empieza a tener un goteo nasal.
En los primeros días, la secreción nasal será de color claro, pero más tarde es probable que se espese y cambie de color a amarillo o verde. Un poco más tarde empezarás a ver otros síntomas, como estornudos, toses, irritabilidad y dificultad para dormir. Es posible que también durante el catarro a tu bebé le suba un poco la temperatura y que tenga dificultades con la lactancia materna o para tomar el biberón.
Remedios y Soluciones para Aliviar la Congestión Nasal
Lo que deberemos hacer es limpiar las vías respiratorias de nuestro bebé las veces que sean necesarias, especialmente antes de dormir. De esta manera, los recién nacidos descansarán mucho mejor y también ingerirán alimentos sin tantas molestias. Haya o no mocos en la nariz del bebé, esta debe limpiarse con cierta frecuencia, puesto que este simple acto repercutirá en una mejor respiración del bebé.
Los bebés, especialmente los recién nacidos, no pueden sonarse la nariz por sí mismos. La acumulación de mocos puede causar incomodidad, dificultar la alimentación y el sueño, y en casos más graves, llevar a infecciones respiratorias. El lavado frecuente de manos es fundamental. No expongas al niño a cambios bruscos de temperatura, pero tampoco lo tengas en ambientes cerrados todo el día.
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Con estos métodos y consejos, podrás ayudar a tu bebé a respirar mejor y sentirse más cómodo. Con el fin de escapar de la congestión nasal y de otros problemas relacionados, podemos seguir una serie de recomendaciones y cuidados generales que nos permitan disfrutar de una nariz en perfecto estado.
Técnicas y Herramientas Comunes
- Aspirador Nasal: El aspirador nasal es una herramienta utilizada para eliminar la mucosidad del bebé. El irrigador/aspirador nasal de Haakaa te ayudará a aspirar el exceso de mucosidad de una manera sencilla. Puedes usarlo como irrigador en un primer paso. Después, cuando está ya vacío, solo tienes que apretar , introducir en la nariz del bebé y soltar. Es desmontable, lo que facilita su limpieza, e incluye dos puntas de diferentes tamaños que se adaptan según la edad de tu bebé o niño.
- Vaporización: La vaporización ayuda a aflojar la mucosidad, facilitando su eliminación. Puedes usar un humidificador o simplemente sentarte con tu bebé en el baño con el agua caliente corriendo (sin que el agua toque al bebé) para crear vapor.
- Posición Semisentada: Colocar al bebé en una posición semisentada facilita la eliminación de los mocos. Eleva la cabecera de la cuna para que el bebé esté semi-incorporado.
- Masajes Suaves: Los masajes suaves alrededor de la nariz y los senos paranasales pueden ayudar a aflojar la mucosidad.
- Hidratación: Mantener bien hidratado al bebé es fundamental. La hidratación adecuada ayuda a diluir la mucosidad, facilitando su eliminación.
- Agua Marina: El agua marina es una solución salina que puede ayudar a aflojar los mocos. Puedes comprarla en forma de spray nasal y utilizarla según las instrucciones del producto.
- Suero Fisiológico: El suero fisiológico es otra herramienta útil para la limpieza nasal. Utiliza una jeringuilla sin aguja para aplicar el suero en las fosas nasales del bebé. El lavado nasal con suero fisiológico es la forma más eficaz y segura de eliminar los mocos de un bebé. Los lavados nasales con suero fisiológico son el método menos invasivo. Tumba al bebé boca arriba o boca abajo y gira su cabeza hacia el lado, sujetándole bien. Échale el suero en el orificio nasal que queda más arriba. Suele ser suficiente con unos 2 ml en cada fosa nasal. Si la nariz está muy obstruida, se puede echar un poco de suero, masajear para reblandecer y volver a echar más suero. Se recomienda realizarlo antes de dormir o antes de las tomas de leche.
Diez Consejos Prácticos para la Descongestión Nasal de tu Bebé
- Coloca al bebé de lado.
- Evita que se mueva.
- Introduce suavemente la solución salina.
- Repite la operación del otro lado.
- Limpia la boquilla.
- Aspira la mucosidad, solo cuando sea necesario.
- Intenta que el ambiente esté bien ventilado.
- Anima a tu hijo a beber más líquidos.
- Inclina ligeramente su cuna o cama.
- Si tiene mucha congestión, dale baños de vapor.
Cuándo Consultar al Pediatra
Es importante saber cuándo es necesario consultar al pediatra. Si a pesar de los lavados nasales tu bebé tiene problemas para respirar o, simplemente, si tienes alguna duda, es muy recomendable que acudas al pediatra. Además, es muy importante que vigiles la aparición de complicaciones. Algunos síntomas pueden indicar que el bebé tiene otitis, sinusitis, conjuntivitis purulenta o neumonía, unas enfermedades causadas por bacterias.
Consulte con el médico inmediatamente o acuda al Servicio de Emergencias si:
- Tiene un resfriado que empeora repentinamente.
- Presenta dificultad respiratoria.
- Presenta un color azuloso en la piel, las uñas o los labios.
- Comienza a respirar muy rápido.
- Experimenta aleteo nasal o retracciones de los músculos del cuello y pecho al respirar.
- Se encuentra cada vez más cansado.
- Presenta dificultades con la alimentación.
- Presenta vómitos constantes, fiebre elevada.
Medidas Preventivas
Ofrécele una dieta variada, rica en vitaminas A -presente en verduras-, C -en cítricos y hortalizas, cinc -en carnes y legumbres-, hierro -carnes, pescados, huevos y legumbres-. Un gesto tan sencillo y cotidiano como es el lavado de manos frecuente reduce mucho las posibilidades de que el catarro en un bebé pase a algo peor. También una buena higiene nasal puede prevenir complicaciones y molestias en el catarro del bebé. Además, si tienes un bebé menor de 6 meses y algún miembro de la familia está acatarrado, estornudando o tosiendo; no lo acerques a él.
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- Mantener aireadas las habitaciones.
- No intercambiar biberones, chupetes, cubiertos…
- Usar pañuelos desechables.
- Mantener una adecuada higiene de manos antes de ocuparse del bebé.
- Mantener una adecuada higiene y desinfección de platos, biberones y de las áreas comunes (cambiadores, mesas, lavabos…).
- Lavar o retirar los juguetes contaminados de niños con síntomas respiratorios.
- Mantener a los bebés alejados de aquellos que están resfriados o tienen tos.
- Si algún cuidador tiene una rinitis viral, es aconsejable llevar una mascarilla.
- No darle besos al bebé si se tiene rinofaringitis o bronquitis.
- No fumar en las instalaciones de la guardería.
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