Carolo Ruiz, el hijo de Terele Pávez: biografía y legado

29.11.2025

La noticia ha pillado por sorpresa incluso a algunos amigos más cercanos. Y es que un fallecimiento a una edad tan joven nunca se puede esperar ni asumir con facilidad. Porque Carolo Ruiz, el único hijo de Terele Pávez, ha muerto a los 49 años, causando una auténtica conmoción en el mundo del cine, en el que su madre era una de las figuras más respetadas. No solo por su trayectoria, abultada y laureada, sino por su arrolladora personalidad.

Así lo comunicaba este miércoles de forma oficial el festival de cortometrajes Premios Pávez, unos premios creados en 2014 en la ciudad de Talavera de la Reina para reconocer el trabajo de los departamentos de producción y que se bautizaron así para homenajear a la actriz. Terele, madrina del certamen desde su creación, estaría presente en la primera ceremonia de entrega y tras su muerte, en 2017, fue Carolo el que ocupó su lugar, tal y como podemos leer en el comunicado: "Desde los Premios Pávez queremos destacar la gran disposición y compromiso que siempre tuvo con nuestra organización y con nuestra ciudad Talavera de la Reina. Echaremos de menos su calor, su generosidad, amabilidad, cariño y toda la energía que desprendía hacia este humilde festival. ¡Buen viaje compañero!", escribían en sus redes sociales.

Vida personal y familiar

Carolo era fruto de la relación que Terele tuvo con José Benito Alique, del que la actriz se separó al poco de nacer su primer y único hijo, incluso no quiso que reconociera su paternidad. De hecho, Carolo llevaba los apellidos de su madre, Ruiz Penella, puesto que Pávez era su apellido artístico. El editor se casaría después con Cristina Alberdi, quien fuera ministra de Asuntos Sociales desde 1993 a 1996, y fallecería en 2008, un año que no sería nada fácil para el propio Carolo, como más adelante veremos.

De la relación con su padre, poco o nada se sabe, pero la que tuvo con su madre fue captada a lo largo de los años por cámaras y fotógrafos. Y es que madre e hijo fueron inseparables. Carolo se convirtió en el acompañante, cómplice, amigo y apoyo de Terele Pávez, en sus años más bajos y en aquellos en los que su carrera brilló, que fueron muchos.

Reconocimiento y agradecimiento

Como todos los actores y actrices, hubo épocas más flojas de trabajo, pero de las que siempre supo resurgir. Estuvo varias veces nominada a los Premios Goya, consiguiéndolo en 2013 por 'Las brujas de Zugarramurdi', por supuesto, con Álex de la Iglesia como director. Ese día, su agradecimiento fue para él, su único hijo: "Carolo, todo esto por una sonrisita tuya", le dijo desde el escenario.

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Además de ser el acompañante inseparable de la gran actriz durante años, Carolo se convirtió en protagonista de la actualidad muy a su pesar, cuando tuvo que ejercer de portavoz de la familia al emitirse unas imágenes de Terele Pávez en la calle, con el aspecto descuidado, la mirada perdida e intercambiando unas palabras con un indigente. Él tuvo que salir a desmentir que su madre tuviera problemas o que tuvieran dificultades económicas hasta ese punto, por lo que su rostro, hasta entonces un discreto secundario en las apariciones de Terele, pasó a un primer plano.

Carrera profesional

Aunque él, picado por el gusanillo y por lo que mamaba en casa, también quiso probar suerte en el mundo de la interpretación, aunque lógicamente de forma mucho más discreta y en papeles mucho más secundarios. No era fácil alcanzar la figura de su madre, con la que compartió plató para rodar 'Mi gran noche', cómo no, bajo las órdenes de Álex de la Iglesia, con quien también tenía pendiente de estreno 'El cuarto pasajero', una película protagonizada por Blanca Suárez y Alberto San Juan que se espera para el próximo otoño.

En 2017, Carolo tuvo que enfrentar la muerte de su madre, su compañeroa de vida, fallecida por un derrame cerebral. En ese momento y con mucha entereza, fue él quien explicó a los periodistas cómo había sucedido. Fueron muchos los amigos y familares que quisieron arroparle en el último adiós a la gran actriz. Y es que, aunque no compartieran apellidos artísticos, Terele era hermana de Emma Penella, fallecida en 2007, y Elisa Ruiz. Esta última estuvo casada con Antonio Ozores y es la madre de la también actriz Emma Ozores.

El adiós del mundo del cine

Por eso y por ser dos personas tan respetadas y queridas en la profesión, el adiós del mundo del cine no se ha hecho esperar. La despedida más sentida, la de Santiago Segura, quien desvelaba además en sus redes sociales que la muerte de Carolo había sido totalmente repentina e inesperada, dando algunos detalles de su personalidad que indican que lo conocía muy bien: "Carolo era fan del Barça. Carolo echaba una mano en todo lo que podía a todo el mundo, intentaba ayudar a los demás, bien fuese a un amigo o a una ONG. Pero el dolor que le causó separarse de su madre era algo que cargaba. Algo que solo él podía dimensionar".

Es solo uno de los numerosos recuerdos y homenajes llegados a través de las redes sociales de actores, actrices y aquellos que lo querían y respetaban o que querían y respetaban a su madre, que, en su caso, venía a ser lo mismo.

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Cristina Alberdi

La ministra de Asuntos Sociales en el último gobierno de Felipe González y exvocal del Consejo General del Poder Judicial Cristina Alberdi ha fallecido este jueves a los 78 años en Madrid. Jurista, abogada, defensora de las libertades y luchadora por la igualdad de las mujeres -desde el ámbito político mucho tiempo y siempre desde el jurídico- Alberdi desarrolló en la capital de España casi toda su vida personal y profesional, aunque hubiera nacido en la localidad sevillana de Los Rosales.

No ocultó su desazón por la situación del bloqueo del Consejo General del Poder Judicial y, aunque no restó responsabilidad a ninguno de los dos grandes partidos, PP y PSOE, sí consideraba que las apreciaciones o razones que esgrimían los populares para mantener el bloqueo no tenían razón de ser. Al haber sido miembro del Consejo -fue su primera vocal mujer- no asumía ni aceptaba que sus miembros actuaran fuera de la corrección jurídica y no entendía por qué al PP le había parecido bien durante muchos años el sistema de elección y ahora no.

Su alejamiento del PSOE, partido que abandonó en 2003 con entrega incluida de una carta al entonces secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, y sus críticas profundas a decisiones de calado no le impidieron nunca valorar y señalar lo que pudiera parecerle acertado de las acciones del partido y de los gobiernos socialistas. En los últimos tiempos las razones que esgrimió para abandonar el PSOE hace 20 años guardaban evidentes similitudes. Sus críticas al actual gobierno de coalición se orientaban a los pactos con fuerzas políticas independentistas, aunque los partidos de esa ideología no estén en el Ejecutivo. Nunca aceptó las políticas de acuerdos con ERC de hace dos décadas, y tampoco las de ahora.

En el PSOE, partido en el que llegó a ser presidenta de su organización madrileña, la consideraron absolutamente alejada de esa familia desde el momento que abandonó la organización y, sobre todo, por su vinculación en tareas de asesoramiento a órganos de la Comunidad de Madrid a propuesta del Gobierno regional del PP. Si el PSOE lo vivió como la ruptura total y ya la consideró vinculada al PP, ella, la jurista Cristina Alberdi, defendía la aceptación de sus nuevas tareas bajo el paraguas de su independencia de criterio; unas razones imposibles de asumir por ningún partido político.

No era afiliada al PSOE cuando, en pleno proceso de elaboración de la Constitución de 1978, colaboró en parcelas jurídicas de la Ley Fundamental. Tampoco militaba en el partido cuando fundó en Madrid el Colectivo Jurídico Feminista. Se le reconoció entonces y ahora su finura jurídica plasmada en reformas del Código Penal y Civil.

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En su historial queda haber sido la primera mujer que formó parte del Consejo General del Poder Judicial, a propuesta del PSOE, entre 1985 y 1990. En 1993, en el último gobierno de Felipe González, sustituyó en el Ministerio de Asuntos Sociales a Matilde Fernández. Siempre se ha considerado que Alberdi tuvo una tarea continuadora de la labor de Fernández: La primera, nombrada a propuesta del entonces vicepresidente, Alfonso Guerra, y, Alberdi, claramente por Felipe González. La pelea sin cuartel entre guerristas y felipistas o renovadores estaba en pleno apogeo.

Su militancia en el PSOE, con carné, empezó en 1995 y se prolongó hasta 2003. Los avatares y desencuentros con el partido fueron notorios, pero como lo fue toda su trayectoria en defensa de los derechos de las mujeres. Los avances que se dieron en la IV Conferencia Mundial de la Mujer en Pekín coincidió con la presidencia de España en la UE y fue Alberdi quien representó a los europeos en un nuevo hito en el avance de esos derechos.

Su última legislatura en el Congreso, diputada por Málaga, fue la de 1996, la marcada por la derrota de Felipe González después de haber ganado todas las elecciones desde 1982. El liderazgo del PSOE estaba ya en manos de José Luis Rodríguez Zapatero, ganador de las primarias frente a José Bono, Rosa Díez y Matilde Fernández. Alberdi abrió otra etapa en la política de partido; esta vez como presidenta del PSOE madrileño, entonces denominado Federación Socialista Madrileña, entre 1997 y 2000. Pero su desapego con la organización fue en aumento. En 2003 lo abandonó, con carta incluida al secretario general. Rodríguez Zapatero leyó que la baja de esta ilustre militante obedecía a su disconformidad con los acuerdos que el gobierno socialista había alcanzado con ERC; tampoco entendía que, con el llamado Pacto del Tinell, se excluyera al PP de posibles entendimientos en Cataluña. En ese tiempo, Alberdi era una excepción dentro del mundo de la militancia socialista donde Zapatero concitaba un apoyo casi absoluto.

Cristina Alberdi ha pasado por todos los poderes del Estado: fue ministra de Asuntos Sociales, vocal del CGPJ a propuesta del PSOE, diputada socialista durante dos legislaturas y dirigente de la FSM (antiguas siglas de lo que hoy es el PSOE de Madrid) hasta que abandonó cargos y hasta militancia por discrepancias con la dirección de su partido, que entonces lideraba José Luis Rodríguez Zapatero.

La exministra Alberdi pide tiempo para juzgar a los nuevos miembros del Tribunal Constitucional (TC) en el ejercicio de su cargo, aunque admite que sus perfiles podrían haber sido otros. Como jubilada que está desde hace unos años, disfruta de su tiempo, de la lectura, de la música y del arte, pero sigue muy de cerca la política nacional. Cristina Alberdi es una firme defensora de la gran coalición entre PP y PSOE, que -a su juicio- evitaría las concesiones a los independentistas, a quienes considera “más radicales” que la extrema derecha.

Como jurista advierte que Pedro Sánchez “se está pasando” con varias de las reformas legales acometidas y le pide que explique bien sus decisiones y “no nos mienta”.

PREGUNTA.- Se acaba de renovar el Tribunal Constitucional con los miembros designados por el Gobierno y por el CGPJ, con la consiguiente polémica, por ser algunos exmiembros de este mismo Gabinete de Sánchez.

RESPUESTA.- Creo que con esto se ha dado un paso adelante. Está muy bien que el CGPJ se hiciera una propuesta que pudo ser admitida por el sector progresista. Es muy importante que se haya podido constituir el TC ya renovado y que se pueda poner en marcha de cara al futuro.

R.- Es discutible. Hubiera sido mejor que, en lugar de personas que, prácticamente, han salido del Gobierno anteayer, otras personas que dieran una apariencia mayor de imparcialidad, además tendrán que abstenerse en muchísimos casos, porque ellos mismos han intervenido en multitud de leyes.

«PSOE y PP deberían ponerse de acuerdo.

P.- ¿Lo interpreta como el inicio de la normalización?

R.- Quedan muchas cosas por resolver. Una de ellas y muy importante es el CGPJ, que está sin renovar desde hace cuatro años. No puede ser que haya una excusa, mañana otra y otra. Por ambas partes, porque el paso dado por el Gobierno de quitar las competencias al CGPJ es gravísimo. Y luego se las da para que nombre solamente al TC, pero no se las retorna para nombrar a los Tribunales Superiores de Justicia (TSJ). Ya empieza a haber Salas sin quorum. Pero, como digo, el PP también tiene mucha responsabilidad. Yo pensaba, como muchos, que Feijóo no iba a dejar pasar este acuerdo con el CGPJ y también jugaron de forma torticera. PP y PSOE deberían ponerse de acuerdo de forma inminente, ¡ni una excusa más! La gente está disgustada con ese estancamiento.

R.- Lo malo es que estamos en un periodo electoral y por eso se ponen en este plan. ¡Cómo no va a ser posible llegar a un acuerdo! ¿Un año más? ¿Cuántas vacantes vamos a tener en el Tribunal Supremo dentro de un año? Me gustaría hacerles llegar a los responsables del PP que esto no puede seguir así, que estudien cuáles son las competencias del Poder Judicial. Una vez que no tienen competencias los miembros del CGPJ, cosa incomprensible, que no pasa en ningún país europeo.

R.- Pues que no haya quorum en alguna Sala del Tribunal Supremo, por ejemplo, y que no lo logren trayendo magistrados de otra Sala. ¿Alguien se ha parado a estudiar las graves consecuencias que puede traer esta situación?

R.- El Rey dijo en su discurso que había que intentar superar ese problema institucional. Y, desde luego, el Gobierno se está pasando con la sedición, con la malversación. ¿Qué forma es esa de hacer una modificación del Código Penal, sin los informes preceptivos del CGPJ, del Consejo de Estado? Hacerlo así, a la carrera y a la medida de los golpistas, los independentistas en Cataluña. ¿Cómo se ha podido hacer una reforma así? Claro, con una mayoría muy compacta y extensa, pero ¿quiénes son? El PSOE y Podemos, Bildu, ERC…¡Vaya unos compañeros de viaje!

Cristina Alberdi.

P.- Volviendo a los perfiles de los nombramientos en el TC, usted ha sido ministra en el Gobierno de Felipe González.

R.- Habría que distinguir entre la legitimidad de origen y la de ejercicio. Por legitimidad de origen, el Gobierno tiene derecho a nombrar dos miembros, pero luego viene la legitimidad de ejercicio, que consiste en que, te haya nombrado quien te haya nombrado, tú actúas con buena fe e imparcialidad. Si nos ponemos así, aquellos que en su día fuimos nombrados como miembros del CGPJ a propuesta de un partido -yo lo fui a propuesta del PSOE- estaríamos contaminados con la propuesta. Sin embargo, nuestro ejercicio en el cargo nos legitima, si desempeñamos nuestra función con independencia y con lealtad. Hay que dar un plazo a los nombramientos del Gobierno.

R.- Yo, en principio, presumo la legitimidad de ejercicio a todos y, de momento, no veo que nadie del TC o del CGPJ haya actuado torticeramente, porque hubiera sido muy llamativo. Han podido inclinarse de un lado u otro y ha habido muchas resoluciones en el TC, que se han votado 6-5, como la última. Cuando alguien discrepa de la mayoría puede emitir su voto particular. Esas son las reglas del juego.

R.- Sí. Yo estoy segura. Se habla de María Luisa Balaguer, a la que conozco desde hace muchos años, que es fantástica, extraordinaria. Y se habla de Cándido Conde Pumpido, que es un gran jurista y tiene una gran capacidad profesional. Vamos a ver qué pasa.

«Pedro Sánchez nos toma por tontos.

R.- Yo creo que habrá recurso y creo que es endeble, porque el argumento que ha dado el presidente del Gobierno de querer homologar con Europa esos tipos penales es falso. Es un problema semántico, porque en Europa se llama de otro modo, pero levantarse contra la nación y querer segregar un trozo del territorio e independizarse está castigado en todos los países de la UE, con penas gravísimas. Nos toma por tontos o cree que en la sociedad mediática se puede matizar una chapuza y que la chapuza de ayer queda borrada por la de hoy. Eso no puede ser.

R.- Eso ha sido un tema de los tribunales que juzgaron tanto en Bruselas como en Alemania. Vieron que no era posible por la sentencia y por la forma en que se hizo la euroorden, que su propio autor rectificó posteriormente. Además, todo eso está recurrido ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Lógicamente, esta última modificación de la sedición no lo va a arreglar de ninguna manera. En todo caso, habría que hacer un nuevo tipo penal, condenado con penas muy graves, como ha dicho Emiliano García Page, que fuera exacto a lo que ha ocurrido o puede ocurrir en otras CC.AA.

R.- Esa reforma es una tomadura de pelo. Es una petición de ERC, enmarcada en lo que ellos pretenden, para que puedan presentarse a las elecciones. Pero decir que es más o menos delito porque te lleves el dinero a casa o te dediques a malversar para fomentar a un partido… ¡por favor!

Cristina Alberdi.

R-. Creo que hay mucho malestar, pero no solo en partidos ajenos. Militantes del PSOE están muy enfadados, incluso, pero los votantes, que son muchos más, están verdaderamente incómodos por esa sensación de tomadura de pelo. Si Sánchez cree que tiene que hacer eso, que lo explique, pero que lo haga bien.

P.- Pedro Sánchez utiliza como argumento el hecho de que ahora, en Cataluña, no exista ya la tensión y los enfrentamientos que se vivieron en 2017.

R.- No convence en absoluto. Porque los independentistas ya han dicho que lo volverán a hacer. Ni arrepentimiento ni nada. Esto va por muy mal camino. Yo recuerdo lo que dijo Sánchez, aunque él no dice una cosa que sea verdad, o no rectifique después, pero yo le escuché decir que iba a tipificar como delito la convocatoria de referéndums ilegales. Ahora ya no se habla de eso. Ahora hablan de una consulta pactada… ¿pero qué es eso?

P.- El PP tiene claro que esa consulta pactada será a la postre un referéndum ilegal y así lo proclamó tras el discurso de Pere Aragoès.

R.- Creo que no. Pero no solo es el PP quien dice que camina hacia un referéndum de autodeterminación. Lo ha dicho Alfonso Guerra, Joaquín Leguina, juristas… Esto lleva muy mal camino. Yo creo que no es posible, porque la Constitución establece que todo el pueblo español es el que tiene derecho a modificaciones, con respecto al ámbito territorial y muchos otros ámbitos. No cabe una votación individualizada en un territorio. Eso es firme y cualquier jurista estaría en esa línea. Pero, claro…todo se puede disfrazar. Si hablas de una consulta…eso no aparece en la Constitución.

P.- Usted fue una de las asistentes al encuentro de exministros con Felipe González, en un restaurante madrileño.

R.- No, estuvimos todos, menos Borrell (Josep) y Griñán (José Antonio) y fue de lo más grato. Fue un encuentro entrañable, magnífico, cómodo. Habló Felipe y fue muy generoso, diciéndonos que todos habíamos aportado en nuestras áreas para que, al final, España estuviese mejor cuando nos fuimos que cuando llegamos. Eso es evidente y lo reconoce todo el mundo. Luego habló de los cimientos de la sociedad.

R.- Creo que no. Era una alusión general.

R.- Le diría que cuando haga lo que tenga que hacer, lo explique muy claro, que no nos engañe y que, si dice una cosa y luego cambia, explique por qué. También le pediría a Sánchez que no ponga trampas. Hay quien dice que, cuando estaban negociando para renovar el CGPJ se sacó de la manga la reforma de la sedición para que no hubiese acuerdo.

R.- Pues no sé qué puede pasar dentro de un año…Pero sí sé que tanto al PP como al PSOE le ayudaría mucho tener resuelto el conflicto del Poder Judicial. Yo no sé quién gobernará tras las elecciones generales y no me atrevo a especular, porque será probablemente quien logre aglutinar la mayoría absoluta, que no van a lograr ninguno de los dos partidos. La pena es que aquí no pueda ocurrir como en Alemania, donde pactaron los dos principales partidos, socialdemócratas y democristianos.

P.- Hemos visto los efectos de la entrada de la izquierda de Podemos en el Gobierno.

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