Cristina Almeida: Una Vida Dedicada a la Lucha por la Justicia y la Igualdad
María Cristina Almeida Castro, conocida como Cristina Almeida, es una abogada y política española que ha tenido una gran presencia en los medios de comunicación. Puede vanagloriarse de haber fundado el partido Izquierda Unida.
Primeros Años y Formación
Almeida, natural de Badajoz, proviene de una familia acomodada. No sólo esto, también escribió para el diario Hoy de Badajoz durante la Segunda República. Cristina vio, desde pequeña, cómo sus padres lucharon por sus ideales, e incluso fue testigo de cómo éstos llevaron a su padre a prisión en la Guerra Civil.
Pese a que sus raíces están en Badajoz, con 11 años su familia se trasladó a vivir a Madrid y Cristina se formó en un colegio religioso. Pronto se dio cuenta de que lo suyo eran las leyes y quiso formarse como abogada. Cursó estudios de Derecho en la Universidad Central de Madrid.
Trayectoria Profesional y Política
Abrió un despacho profesional en 1967 y la vida le llevó a especializarse como abogada laboralista en defensa, ante los tribunales de justicia, de los derechos de los trabajadores y de los presos políticos durante el Franquismo. Ha participado en conferencias organizadas por Naciones Unidas en Nairobi y Pekín. En 1977 fue una de las abogadas de la acusación en el juicio por la matanza de Atocha.
Ha sido concejala en el Ayuntamiento de Madrid por el PCE, en el mandato de Tierno Galván. Como se destaca varias líneas arriba, participó en la fundación de Izquierda Unida, que abandonó por su discrepancia con Julio Anguita. Fue candidata, además, a la presidencia de la Comunidad de Madrid por la coalición PSOE-Progresistas. Ha escrito libros, entre ellos, figura el ensayo La mujer y el mundo del trabajo, de 1982.
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En 1995, fundó, junto a su gran amiga Ana Clara Belío, el despacho profesional ABA abogadas. En ese momento político y social, la televisión la necesitaba. Su perfil aguerrido, combativo y polémico se hacía necesario. Comenzó a colaborar en diversos programas de actualidad de la televisión española y la primera mujer que la llamó para que la acompañara en sus espacios fue María Teresa Campos.
Amistad con María Teresa Campos
La malagueña de adopción quiso que Almeida estuviera en los formatos más punteros de su carrera, como Día a día o Cada día. Tal fue el cariño que se profesaban que Teresa ni lo dudó. En el peor momento de su vida, cuando su hija Carmen Borrego (57) comenzó su divorcio de su primer marido y padre de sus hijos, Francisco Almoguera, en 1996, contrató los servicios de Cristina Almeida. Desde aquellos años, Teresa y Cristina han cultivado su amistad pese al paso del tiempo. La gran pena de Almeida fue que el pasado año, en septiembre, cuando falleció la presentadora, no pudo despedirse de ella.
Así lo contó en el programa Lazos de sangre, en TVE, que se emitió en homenaje a la madre de Terelu (58). La abogada lamentó por videoconferencia no estar en Madrid para poder asistir al tanatorio: "He crecido junto a ella.
Actualidad y Proyectos
En la actualidad, Almeida sigue involucrada en la lucha feminista, aunque su presencia en los medios de comunicación es mucho menor que antaño. En aquella interviú, además, soñó con "viajar a países donde estar tranquila, con amigos con los que poder ir a tantos lugares que me quedan por conocer".
En octubre de 2023, se hizo público una feliz noticia televisiva que la afectaba de lleno. Está inspirada en las historias reales de Lola González, a la que da vida Paula Usero; Cristina Almeida, interpretada por Elisabet Casanovas; Manuela Carmena (80), a quien da vida Irene Escolar y Paca Sauquillo, interpretada por Almudena Pascual.
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Vida Personal
En el plano personal y familiar, Cristina Almeida se ha casado en dos ocasiones. Precisamente, una de las bodas de Almeida la oficializó su gran amiga Manuela Carmena. Les une el cariño y el haber compartido años de facultad. Son vecinas y las dos llevan cuatro décadas compartiendo vivencias personales y profesionales.
Almeida también ha contado que se quedó embarazada después de separarse de su primer marido y que este le dijo que le pusiera su nombre. "No podía reconocer al hijo que yo quería tener porque le tenía que poner el nombre de mi marido (con el que no estaba desde hace cuatro años) porque si no era un hijo adulterino. Le llamé y me dijo que le pusiera su nombre. Sin embargo, a los cuatro meses tuve un aborto espontáneo por un disgusto que me dieron", ha recordado.
'Las Abogadas': Un Reflejo de la Lucha por la Libertad
Entre 1964 y 1977 la sociedad española estaba hambrienta de libertad. Los conflictos y cambios sociales estaban a la orden del día. Las calles hervían. Mientras avanzaba el tardofranquismo, los movimientos obreros, huelguísticos y estudiantiles engrasaban la maquinaria para conseguir los derechos aniquilados por Franco. En este escenario transcurre la acción de Las abogadas, la serie de TVE recién estrenada en la que cuatro jóvenes -Manuela Carmena (Irene Escolar), Paca Sauquillo (Almudena Pascual), Cristina Almeida (Elisabet Casanovas) y Lola González (Paula Usero)- se reúnen para defender sus ideales democráticos en los juzgados del Tribunal de Orden Público y en la Magistratura de Trabajo.
El golpe más duro que sufrieron fue la matanza de Atocha el 24 de enero de 1977. "A partir de los asesinatos de Atocha tuvimos más miedo porque vimos caer a compañeros de una forma tan injusta que se les cortó la posibilidad de disfrutar de sus parejas e hijos. También hubo más conciencia de que había gente interesada en que no hiciéramos lo que hicimos. Antes nos perseguían, nos insultaban, pero matar...", rememora Cristina Almeida (80) a LOC desde el centro de rehabilitación donde se encuentra por problemas de movilidad.
En conversación con Paca Sauquillo, señala: "En aquella época pensabas que te podían detener, que la brigada político social rodeara nuestros despachos y que tuviéramos que retorcer la legislación para defender trabajadores en la magistratura. No pensábamos que te podían matar. El caso de Enrique Ruano supuso un cambio muy importante, al igual que el de Pedro Patiño y otros más, pero lo de Atocha ni lo imaginábamos. En 1977 pensamos que no podían entrar grupos ultraderechistas a matar impunemente porque estuviéramos reunidos defendiendo a asociaciones de vecinos".
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La realidad es más dura que la ficción creada por Patricia Ferreira, que murió con 65 años en diciembre de 2023 por un tumor cerebral. La serie retrata la evolución de cuatro universitarias que posteriormente desde sus despachos laboralistas luchan por conseguir un orden social. "En la universidad había infiltrados de la policía secreta", apostilla Sauquillo, que añade: "Si teníamos algún problema en los despachos llamábamos al colegio de abogados y el decano Pedro Ríos, que era totalmente de la Derecha, nos ayudaba porque veía que éramos buenos profesionales que trabajábamos por otro cambio".
Tanto a Cristina como a Paca les ha gustado el primer capítulo de la serie a pesar de que las historias están muy comprimidas. "Con la única persona con la que hablé fue con Patricia, que había reunido muy buena documentación. No quise reunirme con la actriz que me da vida porque no estaban haciendo mi película", asegura Cristina.
En este ejercicio por otorgar valor a unos personajes y hechos que fueron decisivos para que la democracia se asentara, el asesinato en 1969 del estudiante de Derecho Enrique Ruano a los 22 años supuso un punto y aparte en las vidas de las cuatro abogadas. Era el novio de Lola Gónzalez, una de las más grandes luchadoras antifranquistas que resultó herida en Atocha y en el que pereció su marido, Javier Sauquillo, hermano de Paca.
Paca Sauquillo recalca: "El feminismo de hoy ha de ser consciente de que en aquella época no podía haber mujeres ni en la judicatura ni en las notarías, no podían participar en las Fuerzas Armadas, no podíamos defendernos a nosotras mismas aunque defendiéramos a otros, la mayoría de edad era a los 25...".
Almeida y el Feminismo
Cristina Almeida descubrió ya de pequeña que con su labia podía combatir injusticias. En la facultad, descubrí el mundo y la libertad, y empecé a descubrir lo que ha pasado en España. Yo ni siquiera sabía lo que era una guerra civil porque no me la habían contado nunca. Y descubrí los libros prohibidos, y en las campañas de alfabetización, en Granada, descubrí la desigualdad.
Cuando fusilaron a Julián Grimau, me metí en el Partido Comunista, no porque fuera comunista ni nada de eso, sino porque era el único sitio donde se podía luchar contra Franco. Y ahí empezó mi vida de rojera, de roja o de lo que sea. En la facultad de Derecho éramos 27 mujeres.
Allí conocí a Manuela (Carmena), Paca (Sauquillo) y coincidimos un grupo de gente que además de ser amigos, de estar en la facultad, de estudiar, pues teníamos las mismas preocupaciones, la militancia, sobre todo contra el franquismo. Porque pensábamos que sin democracia no podía haber ni feminismo, que eso entonces no existía como tal, aunque sí existían movimientos de mujeres, pero no era una corriente determinada.
En segundo yo ya sabía que quería dedicarme a la defensa de presas políticas y de trabajadores porque era lo que no defendía nadie. No había sindicatos por lo tanto era todo ilegal, solo estaba el vertical. Pues empecé cuando yo ya estaba en el partido (el PCE) y entonces ya teníamos más conciencia, porque en el partido se hablaba de la unidad de las fuerzas del trabajo y la cultura y entonces nosotras éramos supuestamente las fuerzas de la cultura y los otros, los del trabajo Y al principio sentíamos que luchábamos con ellos porque ideológicamente estábamos con ellos, pero no éramos de los suyos.
Yo descubrí la desigualdad de la mujer antes que el feminismo. En el año 68 yo me casé con mi gran amigo de facultad. Poco después me fui a la cárcel de Jaén, por una huelga de hambre de presos políticos y el director no me dejaba entrar porque no quería que los viera. Y yo entonces tuve con él una pelotera tremenda, y me fui al juzgado de guardia a denunciar. Y allí salió el juez y el secretario y me preguntan: ‘Nombre: Cristina Almeida Castro; profesión: abogada; edad: 23 años; estado civil y digo casada’. Y nada más decir casada se levanta el juez y dice ‘¿está ahí su marido?’ y le respondo que mi marido está en casa durmiendo, y me dice ‘usted no puede denunciar’.
Yo llevaba un 600 y parecía un Maserati cuando volví para Madrid y yo parecía una Fittipaldi porque le cogí y me lo llevé al notario para que me hiciera un poder para hacer lo que quisiera. Y así hasta el año 75, cuando la ley del 2 de mayo anula precisamente la limitación del código civil de la mujer casada y de la mujer soltera. Porque hasta los 25 años, tenía la representación el padre, aunque a los 21 ya fueras mayor de edad, y para la mujer casada tenía que ser el marido el que te autorizara tu propio ingreso, podía cobrar tu sueldo, tenía las cuentas él. Y yo, cada vez que me iba de viaje o algo y me pedían permiso del marido, sacaba aquel papelito amarillo del notario y me moría de vergüenza.
Cuando vino la amnistía yo conseguí que se incluyera el que fuera obligatorio dejar el trabajo como una ley desigual y muchas mujeres, por ejemplo, de fábricas conocidísimas, como las cigarreras, que estaban todavía en edad de trabajar, volvieron al trabajo.
Yo creo que el reparto de las tareas que asumíamos, que nos habían tocado sin jugar en ninguna tómbola. Todas las de cuidado de la casa, del hogar, de la comida, de todo. Y eso limitaba tu capacidad muchísimo. Y para muchas mujeres les suponía una limitación absoluta de su vida, el tener que trabajar y el tener que hacer todas esas tareas. Por lo tanto, la injusta distribución del trabajo y de las responsabilidades es lo que más condicionaba a cualquier mujer.
Los avances no se hacen en un día, se van haciendo progresivamente. La Constitución fue un gran avance, pero para el divorcio tuvimos que esperar hasta el año 81, y seguimos luchando por eso. Y por el aborto, que hasta hace muy poco no hemos conseguido que fuera una ley de plazos. Y antes no existía el feminicidio, eran crímenes pasionales.
Yo no creo que nunca haya desaparecido el concepto de mujer tradicional, porque tampoco vayamos a creer que éramos todas unas feministas perdidas. Pero ahora lo que hay es un renacer de la extrema derecha y de la derecha en general en todo el mundo y además apoyado con dinero. ¿Por qué? Porque quieren hacer retroceder la igualdad, porque mientras las mujeres sean muy iguales, ellos no pueden ser los que manden. Entonces la igualdad no les interesa.
Cristina Almeida Recuerda el 20N
20 de noviembre de 1975: una de las fechas señaladas de la historia de España. Carlos Arias Navarro, el entonces presidente del gobierno, anunció en televisión a todos los españoles la muerte del dictador Francisco Franco. Desde aquel momento, la situación en el país cambió y dando paso hacia la transición, con la que llegaría la democracia.
Cristina Almeida viajó hasta Berlín (a la parte de la República Democrática Alemana) para asistir a un foro no gubernamental en contra de la conferencia oficial por el Año Internacional de la Mujer realizada por Pilar Primo de Rivera en México. "En plena calle veo que en la televisión alemana habían dicho que Franco había muerto. Todas las cubanas vinieron a darme la enhorabuena y yo decidí llamar al despacho. Me dijeron que no, que tenía una gripe". Ya en noviembre, la noticia dada por Arias Navarro le cogió en Aluche. "Estoy en un bar y veo todo muy silencioso, nada en el bar. Yo estaba cosiendo un botón del abrigo que se me había caído".
Reflexiones sobre la Jubilación y el Futuro
¿Por qué se jubila si está más activa que nunca? Porque me obligaban. No es algo que yo haya podido decidir, es simplemente que al ser abogada no podía seguir ejerciendo a mi edad. Pero sólo de eso me he jubilado, de lo demás, de nada.
Estoy muy metida en la Memoria Histórica, porque olvidar la historia es una causa demoledora. Si no conocemos nuestros antecedentes, lo que ha ocurrido en el pasado, no podemos apreciar el presente. Para mí es un deber reconocer a la gente que luchó, a los que estuvieron en la cárcel, a las mujeres que murieron por un ideal.
En la Transición se aprobaron leyes como la del divorcio o el aborto. ¿Qué nos queda por conseguir? Yo luché mucho por la igualdad jurídica, porque es lo que nos permite ser iguales, eso es fundamental. Pero la cultura de la desigualdad está metida en la sociedad porque no hemos sido educados en la igualdad. Yo quiero ser igual en todos los niveles.
La Esencia de Cristina Almeida
Yo soy sobre todo una mujer muy "apañá", sé hacer de todo. Sé coser, yo me hacía los trajes porque como tenía talla grande una amiga me traía las telas de Londres y yo me hacía mi ropa. A veces me los he tenido que comprar en Prenatal porque no había mi talla.
Yo me he casado dos veces, he tenido muchos amores y he hecho lo que me ha dado la gana siempre. Y nunca me he sentido acomplejada porque en mi vida cotidiana era y soy muy feliz.
Desde el año 61 que nos conocimos en la Facultad no nos hemos separado. Ella vive a mi lado, me casó, cuando ella opositaba me llevaba a sus hijos para que pudiera estudiar, siempre ha sido una persona ejemplar allí donde ha estado. Para los presos, fue la virgen de Lourdes porque es la sensatez y la bondad andando, por más que le quieran hacer la vida imposible.
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