Diosas de la Fertilidad: Nombres y Culturas a Través de la Historia
La creciente preocupación por la fertilidad y la fecundidad ha sido uno de los principales problemas de las sociedades humanas. La fertilidad era un factor importante para la supervivencia de estos primitivos clanes. Por otro lado, subsistían gracias a la pervivencia de fértiles producciones agrícolas, pues la cosecha era uno de los factores claves para el mantenimiento y desarrollo de estas sociedades.
La vital importancia de la fertilidad en torno a estas sociedades se verá reflejada en una iconografía de carácter místico asociado con la maternidad y la fecundidad. Se establecerá a lo largo de la historia un pensamiento genérico vinculado principalmente con seres y deidades femeninas atribuidas con este don de la creación. Es decir, unas primitivas imágenes antropomorfas de carácter apotropaico.
Astarté: Diosa Dinástica del Mundo Ibérico
Astarté es diosa fenicia-cananea que es conocida en el mundo antiguo con este nombre de Astarté, es una asimilación de una poderosa divinidad mesopotámica. Los sumerios la llamaban Inanna, mientras que en las culturas acadia, asiria y babilónica era adorada como Ishtar, y en el ámbito israelita, como Astarot. Con el paso del tiempo, su figura se amplió hasta adquirir una faceta guerrera, asociada a cultos que involucraban rituales tanto sangrientos como sexuales, reflejando la devoción apasionada de sus seguidores.
En el mundo íbero, esta diosa tomó el nombre de Tanit, la Diosa Madre, reverenciada como protectora, nodriza y guerrera. En épocas remotas en las que florecieron las sociedades de la zona del Guadalquivir, una de las diosas más antiguas y veneradas fue Astarté. De origen cananeo-feinicio, esta diosa protectora de la fertilidad, la guerra y los astros se hizo un hueco en los corazones de muchas generaciones de la región, mucho antes de que surgieran las tradiciones de cofradías o de que la Macarena fuese tan icónica para los sevillanos.
A lo largo de las excavaciones en santuarios ibéricos, ha salido a la luz una deidad femenina, de profundo arraigo y de estrecha relación con los monarcas de la antigua Iberia. No solo amparaba a la familia real, sino que ejercía también una influencia fecundante que abarcaba desde la fertilidad humana hasta los campos y los animales.
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Raíces Orientales: De Inanna a Astarté
El nombre Astarté puede rastrearse hasta las diosas Inanna (en Sumeria es la antigua diosa del amor, la fertilidad o la procreación) e Ishtar (en Acadia y Babilonia), divinidades conectadas tanto con la sensualidad como la guerra. Cuando los fenicios expandieron exitosamente sus rutas comerciales por el Mediterráneo, llevaron consigo sus creencias y cultos. Y fue así como llegó Astarté a enclaves como Gadir (Cádiz) o Malaka (Málaga) desde la zona de Líbano y Siria.
Una vez que se adaptó esta deidad, también asumió su naturaleza dual de protectora de la fecundidad, así como sus aspectos guerreros y celestes. En muchas representaciones, aparece sosteniendo armas o escoltada por leones, caballos y palomas.
Representaciones y Nombres Alternativos
Las representaciones de esta diosa abarcan un abanico amplio y simbólico. En el panteón fenicio, Astarté es representada con una cabeza de tipo hathórico, señal de su carácter dinástico y su poder abarca los mares y el cielo estrellado. Según las distintas culturas ha variado la grafía y pronunciación levemente conservando la esencia de la palabra. Siendo Astarté una divinidad que comparten las antiguas culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo, mantiene un estrecho parentesco en nombre y simbolismo con la Ishtar de Mesopotamia. Otra transliteración conocida es ’Ashtart.
En hebreo, Astarté es conocida como Ashtóreth, nombre que se menciona en varios pasajes de la Biblia, donde a menudo es puesta en oposición al dios de Israel. Así, en Samuel 7:3, se exhorta a los israelitas a renunciar a los «dioses extraños» y a las «Astartés», En estos textos, Astarté suele aparecer asociada con Baal y en ocasiones también con Asera, ambas deidades de fertilidad y abundancia.
En las lenguas y culturas circundantes, Astarté asume diversos nombres: en ugarítico, ‘ṯtrt; en acadio, DAs-tar-tú; y en el contexto etrusco, aparece como Uni-Astre en las Tablillas de Pyrgi. En regiones como Etiopía, era conocida como Astar, mientras que en Arabia del Sur se le llamaba Athar, un dios vinculado a la fertilidad y la lluvia.
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De acuerdo con The Early History of God, Astarté representa la versión de la Edad del Hierro (posterior al 1200 a.C.) de Ashera, una diosa de la Edad de Bronce, anterior a este período. Astarté es la representación del ciclo de la vida humana, que incluye el nacimiento, la cópula y la muerte en combate.
Rituales y Culto
Su culto implicaba rituales de libaciones y purificaciones con vino y agua; y se ha sugerido que la flor de loto podría haberse utilizado como un psicoactivo para inducir sueños vívidos, mediante la cocción de sus rizomas en alcohol para extraer sus compuestos. Asimismo, el uso de opio, proveniente de la adormidera, era común para estimular el deseo sexual, pero hasta hace muy poco se ha usado en los pueblos de Extremadura, como en Cabeza la Vaca, para inducir al suelo a los niños pequeños y lactantes o bebés.
La Diosa en el Sur Peninsular
La temprana presencia fenicia en la zona de Huelva, Cádiz y Sevilla fue el escenario perfecto para que el culto se integrara con ritos locales. Se han encontrado en algunos yacimientos de corte tartésico e ibérico, multitud de estatuillas y ornamentos que, se cree estaban dedicados a la diosa Astarté. De hecho, hay evidencia de que en ciertos núcleos, podía ser la diosa dinástica que velara por el monarca y su linaje.
Aunque existen pocos registros escritos, las fuentes arqueológicas y las menciones posteriores exponen ceremonias y rituales donde se honraba su poder para la creación. Algunas alusiones sugieren ritos de purificación con agua y vino, e incluso podrían haber existido ciertas prácticas con matiz sexual, algo común en cultos a diosas relacionadas con la fertilidad. Recordemos que en la antigua Roma se celebraban las Lupercales, fiestas para estimular la fertilidad en las que se llevaban a cabo prácticas sexuales desenfrenadas donde todo aquel daba rienda suelta a su instinto más animal.
Rasgos Más Distintivos de Astarté
Aparte de ser una diosa dedicada a la vida en todas sus facetas, también lo era de la guerra, de ahí que, en algunas estatuas aparezca con cuernos o casco y armas y en otras desnuda y sosteniendo atributos vinculados a la mujer y a la fecundidad. Muchas de las representaciones ibéricas y fenicias se muestran así.
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Los rasgos arqueológicos que comparten Tartessos y la influencia fenicia sugieren una devoción y respeto hacia esta diosa en el sur de la península ibérica y, bajo este influjo, la sociedad local pudo haber recibido con agrado la idea de una diosa poderosa que velara por la reproducción de cultivos, animales y por la estabilidad política de los líderes. Con el tiempo, primero la romanización y posteriormente, el cristianismo, hicieron que Astarté fuera perdiendo relevancia, transformada, siglos después, en devoción hacia la Virgen (en sus múltiples advocaciones, como la Macarena) en contraposición con aquellos antiguos ritos paganos.
Inanna: La Reina del Cielo
Antes de que el Imperio acadio de Sargón dominara toda Mesopotamia a mediados del III milenio a. C. y sus divinidades supremas se masculinizaran, las deidades primigenias de Sumer eran femeninas. Las primeras representantes de las divinidades del Cosmos en la Tierra fueron mujeres, titulares del Amor, la Fertilidad y la Guerra. Las diosas celestiales las iniciaron en los misterios confiándoles sus secretos. La deidad sumeria Inanna fue una de ellas. Uruk yació a orillas del Éufrates y desde ahí propagó su cultura e influencia por toda Mesopotamia, convirtiéndose en el primer y más importante centro humano del mundo.
De acuerdo con la lista de reyes sumerios, Uruk fue fundada por Enmerkar, el cual construyó el Eanna, templo dedicado a la diosa Inanna. La organización social en Uruk era un matriarcado donde la sacerdotisa y señora del lugar tenía la autoridad y la capacidad de distribuir los bienes y la ley. La diosa-sacerdotisa más poderosa de Sumeria fue Inanna, que en lengua sumeria significa «Reina del Cielo», diosa sumeria del amor y de la fertilidad.
Según cuenta la leyenda, Inanna engañó al dios de la cultura, Enki, que era adorado en la ciudad de Eridú, para que le diera el los Mes (documentos o tablillas que tenían los planos de la civilización;. representaban todo, desde nociones abstractas como la victoria, el consejo y la verdad hasta tecnologías como la tejeduría, la escritura y construcciones sociales como la ley, los oficios sacerdotales, la monarquía o incluso la prostitución.
El Descenso al Inframundo
Una de las razones por las que Innana es muy conocida es por su descenso al inframundo. El mito del descenso de la diosa Inanna al inframundo constituye uno de los principales ciclos literarios mesopotámicos y se conoce bajo varios nombres, destacando los de Viaje de Inanna a los Infiernos y Viaje de Inanna al País sin Retorno. La historia cuenta la llegada a Erkalla de Inanna con motivo de la muerte de su esposo Dumuzi. Sin embargo, la versión acadia sugiere que Inanna, odiándolo, le entregó a los demonios.
El poema cuenta también el asalto al infierno, gobernado por Ereshkigal, de Nergal, ayudado por Ea, y termina con el matrimonio y reconciliación de ambos. Innana, pues, había viajado al Inframundo para adquirir los misterios y los poderes de la muerte y del renacimiento, y de allí volvió convertida en la diosa del Cielo, de la Tierra y del Inframundo. Miles de años después, los cristianos cantan a la Virgen María, la madre de Jesús, usando los mismos epítetos que aparecen en los himnos dedicados a Inanna, como «Reina del Cielo y de la Tierra», «Estrella de la Mañana» o «Puerta del Cielo». De hecho, Ana es la abuela de Jesús en el Evangelio apócrifo de Santiago.
Inanna y Venus
Innana, diosa del amor, la fertilidad y la guerra, está asociada con el planeta Venus, estrella de la mañana y del anochecer. Gilbert Durand consideraba que había leyendas que trascendían lo concreto y se acercaban a lo universal. A ellas han recurrido diferentes sociedades por encima de paralelos y meridianos y han ofrecido perfiles coincidentes a pesar de las diferencias geográficas y culturales. El mito de la tierra es de los más relevantes.
Polionomasia y Genética Semejante
En el amplio perímetro comprendido entre las costas orientales del Mediterráneo y el golfo Pérsico se solaparon una serie de legendarias mujeres con una emparentada polionomasia que sugería una genética semejante. Sus valores, atributos y actitudes mostraban igualmente orígenes paralelos, aunque acabaron desarrollando particularidades según las coordenadas espaciales y cultuales. Sucesivos velos cubrieron realidades que tenían mucho en común. Quizás demasiado.
Ashera-Astarté: La Diosa Madre
Entre el Tigris y las ciudades fenicias abundaron rituales a mitos muy similares: los cananeos a Ashera-Astarté, la esposa del dios supremo El y arquetipo de la diosa madre. Astarté es la asimilación fenicia-cananea del mito maternal y terrestre. Situada en la cúspide del panteón semítico gracias a su privilegiado matrimonio con El, representaba el culto a la naturaleza, a la vida, a la fertilidad, al amor y a los placeres carnales y amplió su valor hasta convertirse en diosa de la guerra. Solía representarse desnuda acompañada de un león.
Madre de todos los dioses, poseía el componente telúrico de una tierra caracterizada por la ambivalencia de dar y quitar la existencia; así, se instituyó en el mito que englobaba la vida y la muerte. Para simbolizar su deriva sexual, se solía representar con flores de loto, que se usaban con finalidades poco ortodoxas. Se cocían sus rizomas en alcohol con el objeto de extraer alcaloides que provocaban vívidos sueños que, junto con el uso del opio, excitaban el deseo sexual de unos fieles que sentían por esta diosa la atracción de las fuerzas más telúricas.
Prostitución Sagrada y Ritos Primitivos
Se recoge en numerosas fuentes la existencia de una prostitución sagrada en su honor que se extendió hasta el entorno occidental peninsular, donde llegó de la mano de la colonización fenicia hasta convertirse en la diosa más icónica de la cultura ibérica tras asimilarse a deidades indígenas de similares valores. Enclaves tartésicos como Cástulo o Cancho Roano fueron escenario de rituales no exentos de violencia y transgresiones sexuales de marcado primitivismo. A la par, su devoción se extendió por las costas mediterráneas con la generosa amplitud de las mareas más familiares.
Solía asociarse también con un tronco de árbol clavado en el patio de los templos, lo que despertó el hábito de recoger leña para prender fuego, cocinar tortas sacramentales con su figura, quemar incienso o hacer libaciones en su honor.
Ishtar e Inanna: Un Paralelismo
Un buen número de coincidencias se establecen entre las figuras de Ishtar e Inanna. La primera fue la diosa babilónica del amor, la belleza, la vida y la fertilidad. Tradicionalmente se identificó con Semíramis, que concibió a Tammuz después de haber fallecido su esposo Nemrod. El nacimiento de su hijo en pleno solsticio de invierno ha sido considerado como el origen pre-cristiano de la Navidad, consecuencia de la sacralización de una fiesta caracterizada por los excesos de la diosa mesopotámica protectora de las prostitutas y de los amoríos extramatrimoniales.
Inanna era la deidad sumeria de la fecundidad y del amor y su culto se asociaba a ritos sexuales de lo más heterodoxos. Como protectora de Uruk se representaba con otra estrella de ocho puntas, el león y las recurrentes y alucinatorias flores de loto. En su ciudad plantó y vio crecer un soberbio ejemplar de Huluppu, el primer árbol mítico del que se tiene constancia, que muchos han visto como el origen del bíblico del bien y del mal. Con oportunas variantes, esta figura y la de Ishtar protagonizaron una leyenda que las puso en relación con el mito de Occidente.
El Viaje de Inanna al Inframundo
Muestra relevante de la literatura sumeria es el poema que narra el viaje que llevó a la divinidad hasta los infiernos, escrito en cuneiforme y grabado sobre tablilla de barro entre el 3000 y 1900 a. C. La travesía de esta mujer hacia el oeste tuvo mucho de iniciática y en ella se muestran sus ansias de poder. En el Inframundo dominaba su hermana Ereshkigal y con la llegada a su vedado territorio refrendó la omnipotencia de su dominio. Según otras versiones, el desplazamiento hasta los confines occidentales se realizó para conseguir el secreto de la inmortalidad.
En ambos casos, el mito femenino oriental se dirigió hacia donde el sol se ponía en un arriesgado viaje del que nadie podía retornar. Adornada con sus mejores prendas y joyas, se encaminó hasta los avernos acompañ...
Diosas Egipcias de la Fertilidad
En el antiguo Egipto, el nombre de los niños tenía gran importancia, no solo debía condensar las cualidades que se querían destacar en los pequeños y representar su personalidad, sino que estaba considerado uno de los elementos esenciales del ser. Por eso, muchos padres apostaban por los nombres de las deidades que adoraban para llamar a sus hijos. En la actualidad esa tradición se ha ido perdiendo, pero aún existen muchos nombres egipcios bonitos y con un gran significado que pueden servirte como fuente de inspiración para llamar a tu pequeño o pequeña, sobre todo si buscas un significado interesante.
Isis
Considerada la reina de las diosas y en especial, la diosa del amor, la maternidad y el nacimiento, era muy venerada entre los egipcios. Protectora de las madres y sus niños, se le consideraba además la institutriz del matrimonio. Descrita como una diosa bella e imponente, también era considerada la diosa del cielo y el universo. De hecho, tal era su poder en la cultura egipcia que su culto se extendió al mundo grecorromano, siendo venerada también por los romanos. Sin duda, un nombre bonito y melodioso.
Madre abnegada y esposa fiel, Isis expresa la divinización de los conceptos de maternidad y fertilidad, por lo que frecuentemente es presentada por la mitología como una entidad benévola y amable. La magia era una de las facetas más relevantes de Isis, ya que había sido capaz de dar vida a Osiris, después de ser derrotado y descuartizado por Set. En la época ptolemaica el culto a Isis continuó disfrutando de especial fuerza. Adoptada por los griegos y difundida por el Imperio Romano, la historia de la diosa se extendió mucho más allá de las fronteras espaciales y cronológicas del mundo que las generó, para ser adorada en todos los confines del mundo antiguo.
Neftis
El origen del nombre Neftis no está claro del todo ya que según su traducción literal significa “dama de la casa”, aunque en realidad para los antiguos egipcios significaba “señora del recinto” ya que la asociaban con el rol de sacerdotisa y gran madre. De hecho, en la cultura egipcia Neftis era la diosa de la oscuridad y de la noche, así como del fuego y las tinieblas. Cuenta la leyenda que Neftis era muy venerada en el Alto Egipto, lo que convierte a este nombre en una opción original y melódica.
Hermana de Isis y consorte de Seth, Neftis representaba una dualidad en su simbolismo: mientras que Seth, a menudo, se relacionaba con el caos y la destrucción, Neftis era vista como una figura protectora y se la invocaba para resguardar a los difuntos y asegurar su transición al inframundo. Los antiguos egipcios también consideraban a Neftis la guardiana de los misterios de la vida y la muerte. Su lealtad a su hermana Isis, quien es la diosa de la vida y la resurrección, contrastaba con la naturaleza más sombría de Seth, creando una compleja red de relaciones entre estas deidades. En el arte, Neftis, con frecuencia, se muestra como una mujer con alas extendidas, dispuesta a proteger a aquellos que han partido, destacando su papel esencial en el ciclo de la vida y la muerte en la cosmovisión egipcia.
Otras Diosas Egipcias Importantes
El antiguo Egipto no solo nos dejó monumentos majestuosos y misterios por descubrir, sino también una rica mitología llena de diosas poderosas y fascinantes. Las diosas egipcias desempeñaron un papel crucial en la religión y la vida cotidiana del antiguo Egipto.
| Diosa | Asociación Principal | Descripción |
|---|---|---|
| Hathor | Amor, belleza, maternidad | Diosa multifacética, asociada con la música, la danza, la alegría y la fertilidad. |
| Ammit | Castigo en el más allá | Temida diosa con cabeza de cocodrilo, cuerpo de león e hipopótamo, devoradora de almas impuras. |
| Maat | Justicia, verdad, orden | Hija de Ra, personifica el equilibrio cósmico y la armonía universal. |
| Anuket | Aguas del Nilo, fertilidad | Guardiana de las aguas vitales, responsable de las inundaciones anuales que nutrían las tierras. |
| Bastet | Protección, hogar, fertilidad | Diosa gata, protectora del hogar, la fertilidad y portadora de buena suerte. |
| Heket | Nacimiento, renacimiento | Diosa con forma de rana, protectora de las mujeres durante el parto y símbolo de renovación. |
| Anat | Guerra, protección | Diosa guerrera, conocida por su ferocidad en la batalla y su habilidad como protectora. |
| Mut | Maternidad, realeza | Poderosa diosa madre, consorte de Amón y símbolo de la realeza y la autoridad. |
| Nekhbet | Protección del Alto Egipto y el faraón | Representada con forma de buitre, guardiana del faraón y símbolo de la realeza. |
| Wadjet | Protección del Bajo Egipto | Representada como una cobra, protectora del Bajo Egipto y símbolo de la realeza. |
Estas diosas no solo desempeñaron un papel protagonista en la religión y la vida cotidiana del antiguo Egipto, sino que también conectaban lo terrenal con lo divino, influyendo en el destino, la justicia y el ciclo de la vida y la muerte.
Tueris: Diosa Egipcia de la Fertilidad
Tueris, también conocida como Taweret, es una de las figuras más fascinantes de la mitología egipcia. Como diosa egipcia de la fertilidad, su imagen está profundamente arraigada en las creencias y rituales del antiguo Egipto. Tueris es comúnmente representada como una mujer con cuerpo de hombre y cabeza de hipopótamo, lo que simboliza su conexión con la fertilidad y la protección. Su papel en la mitología egipcia es vital, ya que no solo cuida de las mujeres durante el embarazo, sino que también se la invoca para asegurar un parto seguro.
En el arte egipcio, la figura de Tueris está cargada de simbolismo. Su representación con cabeza de hipopótamo y cuerpo de mujer enfatiza su rol como protectora y madre. En muchas obras, el hipopótamo es visto como un símbolo de poder y fertilidad, características que Tueris encarna con plenitud.
Otras Diosas de la Fertilidad en Diversas Culturas
Bona Dea (Maya)
La ninfa Maia o Maya es una divinidad femenina unida a la naturaleza y que da nombre al mes de mayo que acabamos de estrenar. Según la mitología griega y romana, Bona Dea o Maya era la diosa de la primavera, mientras que en la cultura hindú se le consideraba la diosa madre y de la fertilidad. En griego “Pequeña madre”, es la mayor de las Pléyades, las siete hijas de Atlas y Pléyone y formaba junto a sus hermanas menores las llamadas diosas de la montaña. Maya era la más hermosa de todas.
Noctiluca
Uno de los símbolos históricos de la provincia de Málaga, y de toda la costa mediterránea, es la Diosa Noctiluca. Esta deidad de origen fenicio tiene raíces profundas en muchas de las creencias y tradiciones que llegan hasta nuestros días. Y, particularmente, en Rincón de la Victoria su figura es más que destacada. Antes de ahondar en el origen de la deidad conviene aclarar que Noctiluca es la denominación usada por los romanos, que a su vez hace referencia a la Malac que fue importada a las costas mediterráneas por parte de los comerciantes fenicios. Y que entre otras curiosidades da nombre a la actual Málaga, en su origen Malaka.
Se considera que Noctiluca tiene su primer origen en Mesopotamia, en la diosa Astarté o Ashtart. Posteriormente, la deidad mesopotámica sería asimilada por asirios, babilonios, acadios y sumerios en nombre de diferentes divinidades como Ishtsar, Inanna y Astarot. Otra influencia será la presencia de la Antigua Grecia en Oriente Próximo (siglos IV - I a.C), que también imbuiría referencias a Afrodita y en parte con Deméter. Y de ahí a la diosa Tanit, de origen bereber.
En cualquier caso, todas estas deidades estarían vinculadas al lucera del alba, el planeta Venus y van a representar elementos comunes como la naturaleza, la fertilidad y la vida, además de los placeres carnales y amorosos. Yendo concretamente a Noctiluca, se le considera el culto a la Madre Tierra y diosa de la fertilidad, de la vida y del amor. Sus templos eran las cavernas ubicadas en las colinas, montículos y montañas, mientras que su imagen en los cielos era la luna en sus distintas fases y en la tierra su imagen era una piedra basta (betilo).
Una de las grandes referencias en Rincón que podemos encontrar de la Diosa Noctiluca nos va a llevar hasta La Cala del Moral. Y es que en tiempos remotos existía una isla en mitad de esta ensenada que había sido empleada con carácter sagrado dedicada a Noctiluca. Este lugar de culto tenía como objetivo la entrega de ofrendas y sacrificios para solicitar ayuda a problemas mundanos como la sequía o la pesca por parte de los pueblos influyentes de la zona, tartesios y turdetanos.
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