¿Cuándo ir al hospital por contracciones?
Es probable que estando embarazada pienses en el parto, y pensar en el parto, es pensar en contracciones. Pero, ¿sabes qué es una contracción y cómo reconocerla?
¿Qué es una contracción?
El útero donde está creciendo tu bebé es un músculo, y como todos los músculos cuando se contrae se endurece. Mientras dura la contracción, su intensidad varía.
Cuando empieza, notarás que tu tripa se endurece suavemente, va aumentando progresivamente su fuerza hasta llegar a su máximo para luego ir desapareciendo poco a poco. Hasta que el parto no está muy avanzado, las contracciones no duran más de 30 segundos.
Tipos de contracciones durante el embarazo
Hay dos tipos de contracciones durante el embarazo: las de Braxton Hicks y las de parto.
- Contracciones de Braxton Hicks: Tienen una frecuencia e intensidad muy baja. Su frecuencia es irregular, no siguen ningún ritmo. Son indoloras y no inician el parto.
- Contracciones de parto: Son más regulares, no ceden con el reposo y progresivamente aumentan su frecuencia, su intensidad y su duración. A diferencia de las primeras, estas contracciones sí modifican el cuello uterino, lo ablandan, lo acortan y lo dilatan.
Las contracciones no tienen por qué estar asociadas al dolor. La sensación de dolor depende de cada persona y de la fase del parto en la que te encuentres.
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¿Cuándo ir al hospital?
En un primer embarazo, es normal tener dudas acerca del momento en el que llegan las contracciones. Si notas alguna señal que te haga pensar que el momento ha llegado, lo mejor es que acudas a urgencias, donde siempre hay un ginecólogo disponible para valorar la situación.
Antes de la semana 36, tener contracciones rítmicas puede indicar una amenaza de parto prematuro. Si comienzas con contracciones regulares que no ceden con el reposo y aumentan de frecuencia, deberás acudir al hospital para que valoren la necesidad de pararlas o no.
La matrona da unas pautas generales: “Si es un embarazo a término (a partir de la semana 37), y es el primer hijo, habría que esperar a tener contracciones cada 5 minutos durante más o menos dos horas. Si es segundo hijo o siguientes, en lugar de dos horas, esperaríamos solo una”.
Señales para ir al hospital:
- Rotura de membranas (bolsa rota o romper aguas). En caso de ser claras, anota la hora en que notaste la rotura. No hay que apresurarse al hospital en este caso, tenéis tiempo de prepararlo todo con calma, incluso descansar y comer algo antes de ir.
- Contracciones uterinas muy dolorosas e intensas (sensación cortante, como de apuñalamiento) mantenidas en el tiempo. La mujer suele referir a que la tripa está muy dura y no se relaja, a la vez que el dolor es muy intenso.
- Fiebre materna mayor a 38°.
- Sangrado vaginal igual o mayor que una regla.
- Cuando la madre nota una disminución o ausencia en el patrón habitual de movimiento de su bebé.
- Las contracciones uterinas son regulares (1 cada 3-5 minutos que no ceden tras reposo de por lo menos 1 hora).
- Si se produjo ruptura de la bolsa de líquido amniótico. Si el líquido es transparente, puedes esperar a que aparezcan contracciones demorando unas horas la asistencia al hospital (siempre que no haya signos y síntomas de alarma). Con todo, si el líquido es teñido (verde o marrón), es necesario acudir al hospital.
Fases del parto y contracciones
Gracias al trabajo hecho en casa durante la fase latente del parto, llegamos a la fase activa, que va desde que el cuello del útero se ha dilatado 3-4cm hasta la dilatación completa, 10cm. Durante esta fase el bebé desciende también unos 10cm por el canal del parto, que es la pelvis de la madre.
Es tan importante durante esta fase la dilación del cuello del útero como lo es el descenso del bebé por el canal del parto. Esta fase tiene una duración media (aunque la variabilidad es grande de mujer a mujer) de 1 cm de dilatación por hora.
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La intensidad de las contracciones aumenta durante esta fase a moderada a fuerte y son más frecuentes. El dolor durante esta fase proviene tanto de las terminaciones nerviosas del cuello del útero durante la dilatación, como del paso del bebé por la pelvis, que suele aparecer en forma de sensación de presión sobre el pubis, el sacro, hacia los laterales o incluso irradiarse hacia abajo, las piernas.
Herramientas para ayudar durante la fase activa:
- Movimiento: El hecho de estar en posición vertical y en movimiento ayuda a la progresión de la dilatación y hace que las contracciones sean menos dolorosas para la mujer.
- Analgesia no farmacológica: Durante esta fase puedes recurrir a un gran abanico de métodos para aliviar el dolor que no conllevan ningún fármaco: calor, acupuntura, inyecciones de agua estéril, TENS, entre otros.
- Analgesia farmacológica: Esta es la fase en la que si lo deseas se te aplicará la epidural. Si optamos por ella la vivencia es muy diferente. Se pierde la sensibilidad al dolor, aunque también a veces se pierde la capacidad para empujar, al no notar la mujer la sensación de presión que la cabeza del bebé ejerce sobre la zona del recto.
Fase expulsiva
El expulsivo se inicia cuando el cuello del útero está completamente dilatado y la mujer comienza a empujar, hasta el nacimiento de tu hijo o hija. Esta es la fase que más reservas consume tanto en la madre como en el bebé. Por ello es mejor no comenzar a empujar hasta que la cabeza del bebé esté a 1-2cm del suelo pélvico, es decir no empezar a empujar aunque la dilatación del cérvix sea completa si la cabeza del bebé todavía está demasiado alta en la pelvis.
Las contracciones durante esta fase cambian de carácter. La mujer siente un fuerte deseo de empujar que ella identifica con ganas de defecar. En ese caso, se recomienda que la mujer puje de forma espontánea, cuando ella sienta el impulso durante la contracción.
Durante esta fase la mujer debe elegir la posición en la que se encuentre más cómoda para empujar. La matrona se adaptará a su postura.
Tercera fase del parto
Una vez ha nacido vuestro bebé, el útero volverá a contraerse para ayudar a la expulsión de la placenta. Normalmente ocurre entre 15 min y 1h después del parto. La matrona comprobará entonces varias cosas: examinará la placenta para comprobar que ha sido expulsada de forma íntegra, comprobará que el útero se ha contraído bien y no sangra demasiado, examinará el perineo y suelo pélvico para evaluar si hay o no necesidad de suturar.
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Nada más nacer el bebé se recomienda el contacto precoz con la madre, haciendo el piel con piel, a poder de forma ininterrumpida durante las 2 primeras horas, para favorecer el establecimiento del vínculo entre madre y bebé, favorecer la lactancia, ayudar a que el bebé mantenga una temperatura más estable, etc.
Recomendaciones finales
- Durante la fase de latencia o pródromos, intenta ahorrar la mayor energía posible. Descansa o incluso intenta dormir entre contracciones. Recarga el depósito energético del cuerpo ingiriendo sólidos y líquidos.
- Durante la dilatación, haz uso de técnicas de alivio de dolor: paseos, cambios posturales, movimientos con la pelota de fitness, calor local (bolsas de semillas), masajes, duchas o baños calientes.
- Durante la fase activa de la dilatación recuerda que el parto es movimiento. El estar moviéndote te ayudará a sobrellevar mejor las contracciones y facilitará el paso del bebé por tu pelvis. Recuerda también que existe un gran abanico de posibilidades de analgesia no farmacológica a tu disposición durante esta fase.
- Durante el expulsivo, elige la posición en la que estés más cómoda. Los pujos espontáneos son preferibles a los dirigidos. Utiliza tu voz durante esta fase para ayudarte a utilizar la musculatura más apropiada y eficaz.
- Haz piel con piel con tu bebé nada más nacer, mínimo durante las 2 primeras horas.
Tipos de contracciones descritas
Existen diferentes descripciones de contracciones:
- Contracciones descritas por ALVAREZ Y CALDEYRO (1950): de baja intensidad, limitadas a una pequeña porción del músculo uterino y con una frecuencia aproximada de 1 cada 3 minutos.
- Contracciones de BRAXTON-HICKS (1872): con una intensidad variable y frecuencia menor de 1 cada 10 minutos. Ocupan una porción extensa del músculo uterino y son desordenadas en cuanto a su aparición.
- Contracciones de parto: son aquellas cuya frecuencia es rítmica (alrededor de 3 contracciones cada 10 minutos) y de una intensidad importante que viene manifestada por dureza abdominal y dolor fuerte en zona suprapúbica a veces irradiado a zona lumbar.
Recuerda que la persona de referencia durante tu embarazo, el parto y el puerperio, cuando todo sigue la evolución fisiológica esperada, es la matrona.
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