¿Cuándo Nació Carlos? Explorando los Nacimientos de Carlos I y Carlos II de España
La historia de España está marcada por figuras trascendentales, entre ellas, Carlos I y Carlos II, cuyos nacimientos estuvieron rodeados de circunstancias particulares y que influyeron en el devenir del país. A continuación, exploraremos los detalles de sus llegadas al mundo.
El Nacimiento de Carlos I de España y V de Alemania
La noche del 23 de febrero de 1500 tenía lugar una fiesta en el Palacio de Prinsenhof, en la ciudad de Gante, ahora Bélgica, y el archiduque Felipe de Austria, conocido como Felipe ‘El Hermoso’, era uno de los invitados. Así, el futuro Carlos I de España y V de Alemania vino al mundo en una letrina del Palacio de Prinsenhof ese 24 de febrero de 1500.
Y es que Juana, que tenía entonces 21 años, sintió dolores en el vientre pasada la madrugada, por lo que decidió retirarse hasta la letrina, pensando que se trataba tan solo de una indisposición.
Carlos V (Gante, Condado de Flandes, 24 de febrero de 1500 - Cuacos de Yuste, España, 21 de septiembre de 1558) recibió una herencia que es la razón de que España se convirtiera en primera potencia mundial. Hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, se convirtió en rey de España con tan solo 16 años. Solo cuatro después, recibió de su abuelo Maximiliano I de Habsburgo la corona del Sacro Imperio Romano Germánico.
De fuertes valores cristianos, su objetivo fue consolidar los territorios de ultramar, no solo militarmente, sino a través de la evangelización. En Europa, tuvo que contener el avance del Imperio otomano y la amenaza que suponía la Reforma protestante de Martín Lutero. Bajo su mando la cultura española inició el denominado Siglo de Oro, un periodo de esplendor artístico y literario.
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El Nacimiento de Carlos II de España
Último de los cinco hijos de Felipe IV (1605-1665) y de su segunda esposa, Mariana de Austria (1634-1696), el futuro Carlos II nació apenas cinco días después del fallecimiento de su hermano mayor, el Príncipe Felipe Próspero, por aquel entonces heredero de la Corona española.
Aquejado desde la infancia de una frágil salud, contra todo pronóstico el Príncipe logró sobrevivir y suceder en el trono a su padre, Felipe IV, el 17 de septiembre de 1665. Convertido en Rey de España cuando aún no había cumplido los cuatro años, su madre, Mariana de Austria, ejerció la Regencia hasta que fue declarado oficialmente mayor de edad en noviembre de 1675.
La educación del Rey niño fue encomendada a Francisco Ramos del Manzano y se basó en un programa educativo que incluía el estudio las primeras letras, el dogma católico e idiomas como el latín, el italiano y el francés, además de materias como la Geografía y la Historia.
A lo largo de su juventud, Carlos II fue testigo de las pugnas políticas que se desarrollaron durante la Regencia de su madre, derivadas en buena medida del enfrentamiento entre la Regente y Don Juan José de Austria, hijo ilegítimo de Felipe IV, quien se hizo con el poder en enero de 1677 tras el triunfo de una conjura aristocrática.
En calidad de primer ministro de Carlos II, Don Juan José alentó el desarrollo de una política reformista en los ámbitos económico, hacendístico y administrativo. A corto plazo, los resultados de los planes de Don Juan José de Austria fueron desiguales debido a que no sólo contaron con la oposición de la Grandeza española sino a que también coincidieron con un periodo de grave crisis económica.
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Sus sucesores en el cargo de primer ministro, el Duque de Medinaceli y el Conde de Oropesa, continuaron apostando por la vía de la reforma trazada por Don Juan José hasta su muerte, el 17 de septiembre de 1679. De la etapa de ambos hombres al frente del poder (1679-1689) datan diversas medidas como la reforma monetaria de 1680, destinada a limitar la inflación; la modernización de la gestión fiscal mediante la creación del cargo de superintendente general de Hacienda, o la potenciación de la figura del Secretario del Despacho Universal como enlace entre el Monarca y las instituciones de gobierno.
La política exterior durante el reinado de Carlos II se caracterizó tanto por las dificultades de la Monarquía Hispánica para responder favorablemente al expansionismo francés, con los costes financieros, humanos y territoriales que ello entrañó, como por su participación en las distintas coaliciones orquestadas por las potencias europeas contra la Francia de Luis XIV. A consecuencia de los conflictos bélicos en los que tomó parte desde 1665, la Monarquía se vio obligada a ceder a Francia el Franco Condado y diversas plazas fuertes de los Países Bajos españoles. Además, en virtud del Tratado de Lisboa del 23 de febrero de 1668, el gobierno de Madrid reconoció la independencia de Portugal.
Carlos II casó en dos ocasiones. Su primera esposa, con la que contrajo matrimonio en Quintanapalla (Burgos) el 18 de noviembre de 1679, fue la Princesa francesa María Luisa de Orleans (1662-1689), sobrina de Luis XIV. Viudo desde febrero de 1689, la segunda boda del Monarca con Mariana de Neoburgo (1667-1740) fue ratificada en Valladolid el 4 de mayo de 1690. Carlos II no tuvo descendencia de ninguno de sus dos matrimonios. Esta circunstancia convirtió la cuestión sucesoria en un problema internacional.
Los tres principales candidatos a la sucesión del Monarca fueron Felipe de Borbón, nieto de Luis XIV de Francia y de la Infanta española María Teresa, hija mayor de Felipe IV; el Archiduque Carlos de Austria, segundogénito del Emperador Leopoldo I de Alemania y bisnieto de Felipe III; y el Príncipe José Fernando de Baviera, fallecido en febrero de 1699, sobrino nieto de Carlos II a través de su hermana la Infanta Margarita.
Cada uno de los potenciales herederos a la Corona contaba en la corte de Madrid con distintos valedores, entre los que destacaban la Reina madre, Mariana de Austria, defensora de los derechos de la Casa de Baviera; el pro-francés Cardenal Portocarrero, y la Reina Mariana de Neoburgo, partidaria de la Casa de Austria. Paralelamente, Francia, Inglaterra y las Provincias Unidas abogaron por la partición de la Monarquía Hispánica tras la muerte de Carlos II, negociando sin la participación española los conocidos como “Tratados de Reparto”.
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Los últimos años de vida del Monarca estuvieron condicionados no sólo por el agravamiento de sus problemas de salud, a causa de lo que fue sometido a varios exorcismos en la creencia de que estaba hechizado, de ahí el sobrenombre con el que ha pasado a la Historia, sino también por las presiones que recibió de distintos miembros de su entorno para que designara un heredero a la Corona. En su último testamento, firmado el 3 de octubre de 1700, Carlos II nombró sucesor a Felipe de Borbón. La muerte del Rey tuvo lugar en Madrid el 1 de noviembre de ese mismo año. Sus restos reposan en el Panteón de Reyes del Monasterio de El Escorial.