Gloria Fuertes: Una Vida Dedicada a la Poesía

23.09.2025

Gloria Fuertes, una de las voces más singulares de la literatura española, nació el 28 de julio de 1917 en Madrid, concretamente en la calle de la Espada, en el barrio de Lavapiés. Su familia era muy humilde, su madre costurera y su padre era portero del Catastro, más tarde de la Institución Gota de Leche y al final en un palacete en la calle Zurbano, donde se fueron a vivir en 1932. Ante la escasez de dinero y de medios con los que contaba la familia, Gloria Fuertes recordaba que era una ''niña con zapatos rotos y algo triste porque no tenía muñecas''. Sus primeros años los pasó jugando en la Plaza del Progreso, lo que hoy en día sería la plaza Tirso de Molina.

Infancia y Primeros Pasos Literarios

A los tres años ya sabía leer y a los cinco escribía cuentos y los dibujaba. Luego los cosía con hilos para encuadernarlos. Sus primeras lecturas las componen el famoso TBO y los cuentos de Pinocho que editaba Calleja, ya que según ella manifestó en varias ocasiones le asustaba Blancanieves allí muerta, y le parecía un horror que en el cuento de Caperucita la abuela fuera devorada por el lobo. Asiste a varios colegios, entre ellos uno de monjas del que no guarda un buen recuerdo. Con 14 años la matriculan en el Instituto de Educación Profesional de la Mujer en la calle Pinar, donde se diplomó en Taquigrafía y Mecanografía, así como en Higiene y Puericultura. Pero ella no quería seguir el paso de su madre, por lo que se matriculó en Grámatica y Literatura. Entre sus aficiones se encontraban los deportes, y, por lo que realmente es conocida, la poesía, algo que su familia no podía comprender. Con esta edad, ya empieza a escribir los que serían sus primeros versos.

En el año 1932 publica su primer poema; desde el primer momento, Gloria sabía que su destino era ser escritora y luchaba porque le publicaran sus poemas: Niñez, Juventud, Vejez…fue su primer poema. Al año siguiente se muere su madre y le dedica un poema: A los nueve años me pilló un carroy a los catorce me pilló la guerra;a los quince se murió mi madre,se fue cuando más falta me hacía…Como no podía vivir de los poemas, empezó a trabajar en una fábrica como contable donde va escribiendo poemas en los ratos que tiene libres. Desde 1938 hasta 1958 trabajó de secretaria en las que, según ella confiesa, ''horribles oficinas''. Justo rondando las mismas fechas, comenzó a colaborar en la revista infantil Maravillas.

Aunque sus lecturas de juventud son los poemas de Bécquer, Rubén Darío y Gabriel y Galán, lo que más le influye a la hora de escribir es la llegada de la Guerra Civil. Debido al horror de la guerra, su visión de la vida es triste. No entiende el absurdo de la civilización moderna, capaz de luchar por cosas sin importancia e ignorar la destrucción de niños. Esta experiencia dramática de la guerra agudizó su sentido de protesta.

Trayectoria Literaria y Colaboraciones

Colabora como redactora en la revista infantil Maravillas, suplemento infantil del diario Arriba, portavoz de la Falange y dirigido por fray Justo Pérez de Urbel. Lo primero que publicó fueron unas aleluyas y unas historietas de una niña de 9 años llamada Coletas. También aquí presentó a Pelines, un niño de 6 años que llegó a ser más popular incluso que Coletas. Al principio ella misma dibujaba las historietas, pero pronto se hizo cargo de esta labor ilustradora Soravilla. Una vez acabada la guerra comienza a relacionarse con el mundo de las letras en revistas como Pelayos, o Chicos, Chicas y Chiquitito, estas últimas bajo la dirección de Consuelo Gil, donde publica cuentos de humor desde 1940 hasta 1955. En 1942 conoce a Carlos Edmundo de Ory, al que le dedica el poema Delirio.

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Ya a finales de los años cuarenta entró en las tertulias del grupo literario denominado Postismo, un movimiento de posguerra que era lo más avanzado que podía proponer España estéticamente, bajo el régimen de Franco. Colabora en las revistas Postismo y Cerbatana, junto a de Ory, Chicharro y Sernesi. Por tanto, en estos años se combinan perfectamente sus dos facetas creadoras: la infantil con la poesía social de adultos. Para hacer ambos tipos de poesía Gloria analizaba su estado de ánimo y así actuaba.

Para escribir poesía infantil se hacía niño, tenía que estar contenta y graciosa, imaginativa, fantástica, idear un argumento que les hiciera gracia desde el primer momento y con un vocabulario sencillo, en cambio si tenía algún problema la poesía resultante era la del lector adulto. Y aunque nunca se sintió ligada a ningún movimiento y se definía como autodidacta y poéticamente desescolarizada, la crítica ha unido su nombre a dos movimientos literarios como la Generación del 50 y el Postismo.

Con los de la Generación del 50 le une el haber publicado en esa época y el tipo de poesía de denuncia moral que hacía Celaya, Blas de Otero, José Hierro, García Nieto, Ángel Crespo o Buosoño entre otros cuyos temas son: la soledad, el dolor, la injusticia social, el amor, Dios, la muerte... Sin embargo, la principal diferencia entre Gloria Fuertes y estos poetas es que, aunque los poemas de ambos salen del dolor, del desamor y del amor, ni ellos ni los postistas supieron llegar al pueblo de la forma en que lo hacía Gloria Fuertes. Y es que ella decía que antes de contar las sílabas, los poetas tienen que contar lo que pasa.

Junto a Adelaida Lasantas, María Dolores de Pueblos y Acacia Uceta funda en 1947 el grupo femenino «Versos con faldas», que se dedica durante dos años a ofrecer lecturas y recitales por cafés y bares de Madrid. Fue fundadora y directora de la revista poética Arquero (1950-1954), junto a Antonio Gala, Rafael Mir y Julio Mariscal. En 1952 estrena su primera obra de teatro en verso Prometeo en el Teatro del Instituto de Cultura Hispánica y se publica Canciones para niños. Entre 1955-1960 cursa estudios de Biblioteconomía e Inglés en el International Institute. Aquí conoce a Phillys Turnbull, una de sus mejores amigas. Gracias, en parte, a ella en 1961 obtiene la beca Fullbright para impartir clases de Literatura Española en la Universidad de Bucknell (Pensilvania), Mary Baldwin y Bryun Mawr, hasta 1963.

En esta obra la vida o ese «tigre», aparecen dentro de una construcción alegórica, un circo en el que el ser humano debe adquirir el papel de domador y atarle los bigotes, controlarlos. Bajo este prisma alegórico se entienden poemas que tienen que ver con el mundo circense. A partir de la década de los 70 Gloria empieza a vivir por y para la literatura. Un año más tarde aparece Sola en la sala, como testimonio de su propia soledad, de su insatisfacción amorosa. Dice que lo escribió estando por primera vez enferma, y que decía lo que tenía que decir con la rapidez de un dardo, un navajazo, una caricia. Se convierte en una prolífica poeta, y la poesía constituye el motor de su vida.

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Éxito en la Televisión y Reconocimiento

Comienza a colaborar activamente en diversos programas infantiles de TVE, como Un globo, dos globos, tres globos, del que compone hasta la sintonía, y La cometa blanca (a partir de 1982) convirtiéndose así definitivamente en la poeta de los niños y es que con los niños le gustaba enredar adivinanzas, pareados y juegos de palabras disparatados y ripios. Sigue publicando obras para adultos como Historia de Gloria: (amor, humor y desamor) y Mujer de verso en pecho, en 1995. Toda su poesía se basa en hablarnos de la realidad que vive y de cómo la vive. Relata su vida, pero tapando las miserias con el humor, que lo utiliza como mecanismo de defensa y mezcla la rabia, la dulzura, la preocupación, la alegría y la incertidumbre.

En 1975 su libro Cangura para todo fue galardonado con el diploma de Honor del Premio Internacional de Literatura Infantil Hans Christian Andersen, lo que la situaba entre los grandes autores universales de literatura infantil. Y ya en la década de los ochenta, se dedica a realizar diversas actividades: lecturas, presentaciones, radio, entrevistas, visitas a colegios... siempre acompañando a los niños y publicando mucha poesía infantil, pero también de adultos.

Los versos de Gloria Fuertes están llenos de frases hechas, de máximas y proverbios, registros infantiles, coloquialismos, con lo que ella juega ingeniosamente para darles un nuevo significado. Por ello, se dedica, sobre todo a la poesía infantil porque era con los niños con los que mejor podía aplicar este sentido de la poética tan libre y tan sencillo. Sabía que su actitud lúdica de desmontar y reinventar palabras llevaba a los niños a un mundo de fantasía y les provocaba la diversión, a través de esos pareados y rimas facilonas. Juega con el lenguaje como jugaría un niño: El libro loco de todo un poco, La ardilla y su pandilla, Coleta payasa, ¿qué pasa?, Don Pato y Don Pito, El hada acaramelada El abecedario de don Hilario, Pelines, Doña Pito Piturra...

Su fama trasciende los límites de la literatura y Gloria es conocida como poeta y como personaje. Su peculiar voz es familiar en todos los hogares españoles de estos años. Su actividad es imparable: lecturas, recitales, homenajes... y constantes publicaciones. Siempre se sintió querida por la gente, y la aceptación de su popularidad no era vanidad, sino la necesidad afectiva de una persona especialmente sensible. Sin embargo, la crítica y algunos poetas nunca le reconocieron el mérito de ser la figura que más hizo dentro de la literatura infantil. A pesar de que ella misma se quejaba de que nunca le habían dado el Premio Nacional de Literatura Infantil, se enorgullecía de haber recibido el Premio Andersen en 1968 por Cangura para todo; así como de contar entre sus amigos nombres tan relevantes como Camilo José Cela. De hecho, este escritor la definió como una de las más luminosas voces poéticas españolas.

No es de extrañar, dado que sus nanas, canciones y poesías están llenas de aliteraciones, anáforas, enumeraciones caóticas...; incluso de recreaciones de poemas de autores clásicos, que parafrasea socarronamente, lo que comporta un gran ingenio. Muchos de sus poemas se siguen utilizando como paradigma de poesía infantil: es decir, poesía hecha con la musicalidad evidente y los mensajes inocentes, que, sin embargo, esconden mucho más.

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Gloria decía que escribir para niños tenía una gran responsabilidad, ya que lo que pretende es despertar en ellos el amor por la vida, por la gente, las plantas, los animales, pero sin dejar el humor ni la fantasía porque la risa es muy necesaria y constantemente repetía que hay adultos que nunca han sido niños y son seres penosos. alabar a Dios con be. pero no asistí a mi triunfo.

El 22 de Noviembre de 1982 se estrena en el Teatro Lavapiés de Madrid su obra Las tres Reinas Magas. En 1985 le fue otorgado el premio de poesía Ciudad de Baeza; en 1986 es galardonada con la Medalla del día Mundial de Cruz Roja; en 1987 en nombrada Dama de la Paz; y en 1997 Socio de Honor de UNICEF.

Su enorme popularidad radiofónica y televisiva como poeta y escritora para niños, en los años ochenta del pasado siglo, eclipsaron de algún modo la obra mayor y para mayores de Gloria Fuertes (1917-1998), una de las más genuinas representantes de la Generación del 50. La unen a todos aquellos autores los grandes temas poéticos -la soledad, las contradicciones, la injusticia social, la tristeza de un país que malvive bajo un dictadura…- y la separan los orígenes: Gloria Fuertes, madrileña de Lavapiés, era de familia muy humilde -su padre era bedel; su madre, costurera-, fue una esforzada autodidacta -«Cuando mi madre me veía con un libro, me pegaba. Nadie de mi familia me dijo nunca ‘escribe, hija, escribe, que lo haces bien’. Precoz hasta el punto de que a los cinco años escribía e ilustraba sus propios cuentos, siempre fue coherente en su obra con ese espíritu autodidacta.

«Antes que contar las sílabas, los poetas tienen que contar lo que pasa», proclamó. Transformó incluso ese decir llano y sencillo, muchas veces un punto naíf, en su principal bandera. El poema que hoy os traigo resume bien su propia vida y su peculiar poética. Algunos versos son sencillamente antológicos. Como esos: «Todos los míos han muerto hace años / y estoy más sola que yo misma», que un autor nada autodidacta hubiera dejado como remate final del poema.

A Fuertes no le interesaba el reconocimiento de las élites literarias sino que intentó comunicar a sus lectores, de todas las clases sociales, su propia realidad. Sin embargo había empezado a adquirir relevancia entre lectores y nuevos poetas, los que más tarde serían llamados “Generación del 50”, que consideraban su poesía dotada de una gran sencillez y voz propia. En 1972 recibió la beca de la Fundación Juan March de Literatura Infantil, lo que le permitió dedicarse enteramente a la literatura.

Se sumaron dos nuevos títulos a su obra poética: Sola en casa y Cuando amas aprendes geografía (1973). A mitad de la década recibió por la obra Cangura para todo el diploma de honor del Premio Internacional de Literatura Infantil Hans Christian Andersen, lo que la situó entre los grandes autores universales de literatura infantil. A mediados de los años setenta colaboró con varios programas infantiles de TVE como los populares Un globo, dos globos, tres globos y La cometa blanca.

Legado y Fallecimiento

Gloria Fuertes nació el 28 de julio de 1917 en el castizo barrio de Lavapiés, en el seno de una familia humilde, y falleció el 27 de noviembre de 1998. Primero fue enterrada en el Cementerio Sur de Carabanchel y, ulteriormente, fue trasladada al Cementerio de la Paz de Alcobendas. La biografía de Gloria Fuertes está llena de datos confusos que ella misma se encargó de ir difundiendo y cambiando constantemente: el año de su nacimiento o el número de hermanos, ya que no está claro si fueron seis, ocho o nueve...

Luchadora hasta la muerte, estudió biblioteconomía e ingles, mientras tabajaba y escribía. Mi poesía está aquí, como nació -sin ningún ropaje de retórica-,descalza, desnuda, rebelde, sin disfraz.

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