Tony Leblanc: Un Siglo de Humor y Arte Desde Su Nacimiento
Hoy se recuerdan los años que han pasado desde que Ignacio Fernández Sánchez, mundialmente conocido como Tony Leblanc, uno de los cómicos más queridos de España, falleciera a causa de un fallo cardíaco en su residencia de Villaviciosa de Odón, en las afueras de Madrid.
Esta semana, ‘Días de cine’ recuerda a Ignacio Fernández Sánchez, más conocido como Tony Leblanc, actor cómico y artista polifacético. El 7 de mayo se cumple el primer centenario del nacimiento del mítico actor español Tony Leblanc (1922-2012), según sus propias palabras en las salas del Prado dedicadas a Goya.
El 7 de mayo de 2022, el actor hubiera cumplido 101 años. Este año 2022 se celebra el 100 aniversario del nacimiento del artista Ignacio Fernández Sánchez, conocido como Tony Leblanc. Hablar de Tony Leblanc es hablar de una leyenda de las artes escénicas en España.
Fue hace 100 años, el 7 de mayo de 1922, en la sala de tapices de Goya del Museo del Prado de Madrid, donde nació Ignacio Fernández Sánchez, que es su verdadero nombre. Los datos biográficos oficiales del actor, humorista y productor Tony Leblanc apuntan que nació en la sala de Tapices del Museo del Prado a las cinco y cuarto del 7 de mayo de 1922.
Un genio heterodoxo de la comedia más bizarra española y, por tanto, universal, que encarnó como pocos al pícaro español del siglo XX. El galán cómico por antonomasia de los años 50 y 60. Un hombre que pintó su propia vida, que, como recordaba él mismo, comenzó en un museo.
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En realidad, es una leyenda alimentada por el actor, y aunque no nació entre las paredes de la pinacoteca madrileña, sí se crio en ellas. El popular actor y director era hijo de Ignacio Fernández Blanc, conserje del Museo Nacional del Prado entre 1943 y 1953, y vivió en una casa destinada al personal de especial responsabilidad de la institución aneja al edificio Villanueva hasta que se emancipó. Nació allí porque su padre era el vigilante nocturno de la pinacoteca y, justo ese día, su madre fue a visitarle al museo. Quizás por ese azar del destino, este madrileño dedicaría su vida al arte, al séptimo arte.
Tony Leblanc nació en la sala de los tapices de Goya del Museo del Prado. Aquello pavimentó su camino hacia el arte sublime. Su vida está llena de anécdotas. La primera de ellas es que nació en la sala de tapices de Goya del Museo del Prado de Madrid (probablemente sea la única persona que se conoce que haya nacido en este edificio), donde su padre trabajaba como vigilante nocturno y donde un 7 de mayo de 1922, su madre acudió a visitarle al museo.
Actor, humorista, guionista, productor, director de cine, bailarín, cantante y compositor de pasodobles, sí. Y así, después de haber trabajado como botones y ascensorista en el mismo Prado que le vio nacer, cogió el segundo apellido de su padre, Blanc, le añadió un elegante ‘Le’ delante, y se puso un Tony por nombre. Así empezó la carrera de Tony Leblanc, subido a un escenario y a partir de 1945 delante de una cámara, cuando debutó en la película ‘Los últimos de Filipinas’.
Una Carrera Multifacética
Para ganarse la vida hizo de todo en el mundo artístico, pero también en el deportivo. Fue bailaor y cantante en la compañía de Lola Flores y Manolo Caracol, protagonizó 77 películas y actuó en casi medio centenar más, dirigió otras tres, actuó en todo tipo de obras teatrales, revistas y espectáculos... En el terreno deportivo, fue portero en un equipo de fútbol y boxeador en unos 50 combates.
A partir de ahí este cómico empezó a pintar su carrera como si fuera uno de los cuadros que le vieron nacer. Utilizó el cine como pincel, y con él se dibujó en los papeles que le hubiese gustado hacer en la vida real. Porque antes de probar suerte en el cine, Tony lo hizo en el deporte. Primero como portero de fútbol (en el Chamberí) y después como boxeador. Fue precisamente uno de sus primeros golpes en el cine, ‘El tigre de Chamberí’, donde interpretó a un mánager de boxeo.
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Leblanc, que cuenta a sus espaldas con más de 150 películas, fue uno de los actores más conocidos entre las décadas de 1950 a 1970, el galán cómico por excelencia en el cine, el teatro y la televisión española.
Su carrera como actor se puede resumir en dos etapas, la primera de treinta años (de los años 1945 a 1975) y la segunda de dieciséis años (de 1997 hasta 2012). Fue el protagonista de títulos como El día de los enamorados, Los tramposos (uno de sus mejores trabajos, con la soberbia secuencia del timo de la estampita), El hombre que se quiso matar, Las chicas de la Cruz Roja, Historias de la televisión o El tigre de Chamberí.
En las décadas de los 50 y 60 fue muchas cosas en la pantalla: Estafador junto a Antonio Ozores en ‘Los tramposos’, chapuzas en ‘Las chicas de la cruz roja’, incluso concursante profesional en ‘Historias de la televisión’.
Bueno, lo de ser rostro televisivo lo hizo en la vida real. Porque Tony Leblanc, además de un estupendo actor, era un gran cómico. Y en televisión hizo de todo, hasta comerse una manzana en el programa ‘Esta noche fiesta’, presentado por José María Íñigo. Cuando hizo aquel recordado número, a mediados de los 70, Tony Leblanc ya se había retirado del cine voluntariamente. En parte por una antigua dolencia, y en parte por que quería dedicarse exclusivamente al teatro. Pero en 1983 un grave accidente de tráfico le obligó a parar por completo.
En 1975 decide retirarse del cine para dedicarse en exclusiva al teatro, pero un grave accidente de tráfico ocurrido en 1983, truncaría su carrera teatral. Un día, volviendo de Alicante, un coche en sentido contrario invade su carril y embiste contra su coche. El actor casi fallece, y tras tres años de rehabilitación, acaba recibiendo la declaración de incapacidad total por parte de la Seguridad Social y con 63 años se retira.
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El Regreso Triunfal
Después de casi quince años retirado del cine, en 1998, Santiago Segura le recuperó para la saga cinematográfica de Torrente, volviendo así al primer plano de la actualidad. Le ofreció "un papel en una comedia en la que usted haría un personaje en silla de ruedas". Y así es como volvió a la interpretación.
Gracias a este papel, consiguió ganar el Goya al mejor actor secundario por su labor en Torrente: el brazo tonto de la ley. La recogida de este premio en enero de 1998 fue especialmente emotiva debido a la casi milagrosa recuperación del actor, que logró caminar después de haber permanecido en silla de ruedas. Cuatro años antes, en 1994, había recibido el Goya de honor. Segura contó de nuevo con él para continuar la saga de Torrente: Torrente 2, Misión en Marbella (2001), Torrente 3: el protector (2005) y Torrente 4: lethal crisis (2011).
En los años siguientes al accidente, inválido y casi postrado en una silla de ruedas, Tony Leblanc escribió alguna comedia, y también poesía, pero nada de cine. Y no porque no quisiera, o porque en el cine no se acordaran de él, que lo hacían. Y así, 11 años después de aquel accidente recibió el Premio Goya de Honor 1993.
Los encargados de entregárselo fueron Luis García Berlanga y su gran amiga y compañera de muchas películas Concha Velasco. Y entre el público de aquella gala de los Goya, había un joven cineasta que ese año ganaría el premio a Mejor Cortometraje de Ficción. Un joven que, unos años después, escribió un papel para Tony Leblanc, le llamó y le convenció para volver a ponerse delante de una cámara de cine. Él, que había sido el galán cómico por excelencia, volvía a la gran pantalla más de 20 años después de su retirada con otra comedia, aunque un tanto distinta.
Gracias a Santiago Segura y a ‘Torrente’ Tony Leblanc retomó su carrera como actor. Y lo hizo por la puerta grande, ya que, por ese papel de padre de Torrente, Leblanc ganó el Goya a Mejor Actor de Reparto 1999. Y en su segunda vida como actor interpretó a Cervan, el entrañable quiosquero de la serie ‘Cuéntame cómo pasó’ y siguió acompañando a su amigo Santiago Segura en todas las entregas de Torrente hasta su muerte en 2012 a los 90 años. Poco después, Segura confesó que Tony Leblanc le dijo que hiciese Torrente 5 rápido, porque si no, no llegaba.
Legado y Reconocimientos
Durante su trayectoria profesional, Leblanc tuvo tiempo de compaginar su carrera cinematográfica con la televisión, donde realizó multitud de galas y programas especiales. Desde 2001 a 2010, y gracias a la saga Torrente, encarnó al quiosquero en la serie de televisión Cuéntame.
Le galardonaron con las Medallas de Oro al Mérito en el Trabajo y las Bellas Artes, ganó dos Goyas y cuando tras sufrir un accidente automovilístico en 1983 que le incapacitó para continuar regalando risas, Santiago Segura le rescató. Los jóvenes le empezaron a conocer gracias a Torrente, el brazo tonto de la ley (1998).
Este 7 de mayo se conmemora el centenario de su nacimiento. Gómez de Segura y Mayorga reclama una calle con su nombre en Madrid, "manda cojones que cerca de Colón esté la plaza Margaret Thatcher", exclama Pajares. Al menos, en Villaviciosa de Odón, donde vivió más de treinta años, sí se la pusieron y le nombraron hijo adoptivo. Además, cuando la cultura es prácticamente un cero a la izquierda en los ámbitos políticos, el consistorio de esta localidad acaba de inaugurar el I Certamen de Teatro Aficionado Tony Leblanc.
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