¿Cómo saber si tu gata está embarazada? Guía completa para el primer mes
La maternidad es uno de los momentos más importantes en la vida de todos los mamíferos hembra, pero también puede ser muy estresante, ya que, tanto durante el embarazo como luego, necesitan de cuidados y cariño extra para sobrellevar esta transición. Los gatos, seres fascinantes y misteriosos, experimentan un ciclo reproductivo único que merece ser comprendido para garantizar su bienestar durante todo el proceso. Desde las fases del embarazo de una gata hasta el cuidado postparto, cada etapa es importante para la salud del felino y sus pequeños.
Duración del embarazo en gatas
El embarazo de las gatas dura aproximadamente entre 58 y 67 días, aunque generalmente se considera que dura alrededor de 65 días. Los gatos estarán gestándose en la barriga de la futura madre durante unas seis semanas, por lo que la duración del embarazo es de dos meses, aproximadamente.
Signos y síntomas del embarazo en gatas
El aspecto físico y el comportamiento de una gata embarazada presentan alteraciones que puedes notar desde las primeras semanas. Entender estos cambios y saber reconocerlos es esencial para poder lidiar con ellos y hacer que el embarazo de tu gata sea lo más agradable posible.
Durante la gestación, una gata puede presentar diversos síntomas que indican que está embarazada:
- Cambios en el apetito: Puede aumentar por la necesidad de alimentar a los fetos, o disminuir temporalmente por náuseas.
- Aumento de peso y cambios abdominales: Hacia las 4 semanas podrás notarle una ligera hinchazón abdominal característica del embarazo de una gata, además de cambios sutiles en la postura o la forma de caminar.
- Cambios en el comportamiento: En la etapa más temprana del embarazo -entre la primera y la tercera semana- quizá la notes algo más cariñosa, más afectiva o más irritable, pero estos cambios suelen ser sutiles. A medida que el embarazo de una gata avanza, también es normal que tu gata busque lugares aislados para estar tranquila y prepararse para la anidación.
El cambio en el color y el tamaño de los pezones suele ser la manera más sencilla de responder a la duda de ‘cómo sé si la gata está embarazada’, pero no es el único cambio físico que experimentarán.
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Si te preguntas ‘cómo sé si la gata está embarazada’ y notas estos signos, probablemente tengas tu respuesta. Ante la primera sospecha deberías llevarla a la clínica veterinaria para confirmar el embarazo.
Otros signos de gestación
- Sus mamas aumentan de tamaño y se vuelven de color rosado.
- Manifiesta malestar e, incluso, náuseas matinales.
- Su vientre empieza a hincharse, pero ella evita tocárselo para no dañar a los fetos.
- Comienza a manifestar comportamientos “maternales”, básicamente ronronea en exceso.
- Muestra inquietud y evita comer.
- Tu gata busca un lugar tranquilo en el que pueda desarrollarse el parto.
Cuidados durante el embarazo
Durante la gestación de una gata, proporcionar los cuidados adecuados es importante para asegurar tanto la salud de la madre como la de los futuros gatitos.
Durante la gestación de sus gatitos tu gata necesitará de un aporte extra de calorías, proteína y energía para poder nutrir correctamente su cuerpo. Nuevamente, verifica los cambios en su alimentación con su veterinario antes de realizarlos ya que esta es una parte fundamental para el correcto desarrollo de su embarazo y de los gatitos.
Uno de los principales motivos por los que conviene detectar su embarazo con antelación es la alimentación. Te conviene darle una comida más nutritiva y orientada a los gatitos para que sus embriones crezcan fuertes y sanos en su vientre. Para ello, deberás aumentar el aporte de proteínas y calorías en su alimentación, alrededor de un 15% por semana, a partir de la quinta semana de gestación.
Alimentación adecuada: Proporciona a la gata un pienso para gatos de alta calidad.
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Ambiente tranquilo: Las gatas embarazadas necesitan un ambiente cómodo. Reduce el estrés en su entorno tanto como sea posible y proporciónale un lugar seguro y cálido donde pueda prepararse para el parto.
Ejercicio moderado: Aunque el ejercicio moderado es bueno, es importante no excederse. Permite que tu gata establezca su propio ritmo.
También deberías prepararle una zona de anidado que esté apartada y le dé sensación de protección. Cada hogar es diferente, pero puedes prestar atención al comportamiento de una gata embarazada para identificar cuáles son las áreas donde prefiere apartarse cuando quiere estar sola.
Comportamiento de una gata embarazada
En el caso de las gatas embarazadas, comportamiento es un término que designa la manera en que interactúan contigo, con otros gatos, o con su entorno.
Cuando se trata de gatas embarazadas, un comportamiento agresivo o demasiado irritable puede entrar dentro de lo normal, pero no por ello debes dejar de prestarle atención. Es habitual si tu gata maúlla más de lo normal, se te restriega más, o está más irritable cuando se siente incómoda.
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Aprender a leer el comportamiento de una gata embarazada es fundamental para poder responder en consecuencia. Déjala tranquila cuando necesite su espacio, dale afecto cuando te venga a buscar, y presta atención para distinguir una mayor irritabilidad de una agresividad más violenta que podría estar indicando un problema mayor.
¿Cómo se controla a una gata embarazada?
Aquí la pregunta ya no es: “Cómo sé si la gata está embarazada”, sino: “¿Cómo puedo controlarla?”. Y la respuesta es que depende del comportamiento que esté desplegando.
- Evita manipularla. Si tu gata está más irritable, no la fastidies. Déjala a su aire para que se calme y haga frente a su embarazo de la mejor manera que pueda.
- Facilítale espacios aislados. Tu gata agradecerá muchos si dispone de espacios aislados donde pueda relajarse, sobre todo en habitaciones donde raramente haya nadie.
- Responde al afecto. Incluso si está irritable, tu gata tendrá momentos en los que buscará tu cariño. Dáselo siempre que lo necesite.
- Mantén los ojos abiertos. Monitorea el comportamiento de tu gata. Cuando esté cariñosa, aprovecha para revisar su cuerpo y comprueba que todo esté bien.
Preparación para el parto
Unos días antes del parto, la gata puede mostrar signos de inquietud, buscar un lugar tranquilo para anidar y tener una disminución en el apetito. Estos son indicios de que el parto está próximo.
Durante la última semana, disminuye la actividad de la gata y ésta comienza a buscar un lugar cálido, tranquilo y solitario donde hacer su nido para dar a luz las crías. También puedes detectar que el momento del parto está cerca porque se empiezan a intuir los movimientos de los pequeños gatitos en el vientre de su madre.
Es fundamental preparar un área tranquila y cálida para que la gata dé a luz.
- Caja de parto: Utiliza una caja grande y cómoda o una cama de parto diseñada específicamente para mascotas, con bordes altos adecuados para la seguridad, pero accesibles para la madre. Asegúrate de que tenga espacio suficiente para moverse libremente.
- Ropa de cama: Coloca en la base empapadores o trapos lavables que sean fáciles de cambiar y mantener limpios.
Fases del parto
El parto de una gata se divide en tres fases principales:
- Dilatación
- Expulsión de los gatitos
- Expulsión de la placenta
Cada fase tiene sus propias características y es importante estar atento a cualquier señal de complicación. Aunque la mejor recomendación es acudir a un veterinario cercano para que asista el parto.
Durante la fase de dilatación, la gata experimenta contracciones uterinas que ayudan a dilatar el cuello uterino para permitir el paso de los gatitos. Puedes notar que tu gata está inquieta, jadeante y buscando un lugar cómodo para dar a luz.
En esta etapa, la gata dará a luz a cada una de sus crías. Puedes notar que la gata se esfuerza y empuja mientras los gatitos van saliendo uno por uno. Es importante observar de cerca este proceso y asegurarte de que cada gatito esté respirando y recibiendo el cuidado adecuado.
Después de que todos los gatitos hayan nacido, la gata comenzará la fase de expulsión de la placenta. Durante esta etapa, la gata expulsará las membranas placentarias que rodeaban a los gatitos en el útero. Puede que no notes este proceso, ya que la gata tiende a comerse las placentas para recuperar energía y ayudar a limpiar el área. Sin embargo, es importante contar el número de placentas para asegurarse de que todas hayan sido expulsadas correctamente.
¿Cuándo consultar a un veterinario?
Anticipábamos antes que, en cuanto tengas la primera sospecha de que tu gata está embarazada, deberías llevarla al veterinario. Estas sospechas pueden estar fundadas tanto en signos físicos como en alteraciones en el comportamiento.
El embarazo de una gata implica muchas alteraciones en su cuerpo que le producen incomodidad y malestar. Además, también puede presentar complicaciones. Monitorearla en un centro veterinario regularmente -sobre todo si ese monitoreo viene acompañado de ultrasonidos o análisis de sangre- puede detectar complicaciones de manera temprana y atajarlas a tiempo para que el embarazo se resuelva de la mejor manera posible.
Si bien la mayoría de las gatas pueden dar a luz sin problemas, a veces pueden surgir complicaciones que requieren asistencia veterinaria.
Las pérdidas de sangre vaginales durante la gestación no deben considerarse como un factor de normalidad. Si tu gata corre el riesgo de perder a sus pequeños cuando está de unas 8 semanas, puede ponerse de parto prematuramente y necesitar que le practiquen una cesárea. Ese es un motivo indispensable para acudir al veterinario.
En resumen, el ciclo reproductivo felino es un proceso fascinante que requiere atención y cuidados especiales en cada etapa. Con la debida atención y cuidado, podemos garantizar la salud y el bienestar tanto del felino como de sus adorables gatitos.
Recuerda que este artículo es tan solo informativo, si necesitas recomendaciones particulares o asistencia acude a tu veterinario.
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