Virginia Woolf: Una Vida Marcada por la Literatura y la Innovación
Si buscamos a una mujer escritora que haya supuesto un hito de la literatura femenina, elegir a Virginia Woolf, escritora inglesa, quizás sea lo más acertado. Representa lo mejor de la corriente modernista en su lengua y perteneció al grupo de artistas conocido como «Los de Bloomsbury». Por lo que, en realidad, tendríamos ante nosotros todo un hito de la Literatura Universal; referencia vanguardista del siglo XX y ahora del movimiento feminista.
Adeline Virginia Stephen nació en Londres el 25 de enero de 1882, en un ambiente extremadamente culto. Su padre era un auténtico intelectual, Leslie Stephen, historiador, ensayista y biógrafo, que recibía en su casa del número 22 de Hyde Park Gate, en Kensington a lo más granado de la cultura victoriana.
Primeros Años y Educación
Virginia Woolf nació en Londres en 1882. Creció en el barrio de Kensington y fue educada en casa por su padre, el escritor sir Leslie Stephen, y los ilustres visitantes que frecuentaban su casa como Henry James o Thomas Hardy. A pesar de que ni Woolf ni sus hermanos fueron a la escuela, crecieron y se educaron en un hogar que respiraba literatura en cada uno de sus rincones. En su casa de Kensington eran habituales las visitas de los filósofos y escritores de la época victoriana. Se le dió derecho a usar la biblioteca de su padre.
Educada en casa, por su mismo padre y por tutores de ese selecto entorno cultural, escogidos por su progenitor, Virginia pronto cultivará una gran sensibilidad artística.
Traumas de la Juventud
Es probable que un hecho inesperado y nefasto, marcara el inicio de las primeros traumas emocionales de la escritora. Siendo adolescente, a los trece años, su madre murió repentinamente al contraer unas fuertes fiebres reumáticas. Ese negativo impacto emocional generó en la joven su primera crisis depresiva. A los trece años, Virginia sufrió un duro golpe del cual no se recuperaría jamás. El 5 de mayo de 1895 su madre murió repentinamente a causa de una fiebre reumática. Este hecho provocó en Virginia su primera crisis depresiva. A esto se unió, dos años más tarde, la muerte de su hermana Stella. Luego falleció su padre, lo que le provocó una crisis nerviosa por la que tuvo que ser ingresada.
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Con la muerte de su madre, Virginia, a los trece años, sufrió su primera depresión. Más adelante, con la muerte de su hermanastra y su padre, los episodios depresivos y de ansiedad se agravaron y derivaron en un trastorno bipolar que sufriría hasta su muerte.
En una obra autobiográfica, la autora desliza que tuvo que soportar abusos sexuales por parte de dos de sus hermanastros (hijos de un matrimonio anterior de su madre) y que a raíz de ello jamás pudo dejar de sentir desconfianza hacia los hombres y desarrolló una visión romántica de las mujeres. En 1905, su padre murió de cáncer, y antes de que Virginia hubiera cumplido los 23 años ya se había intentado suicidar. A pesar de no haberlo conseguido, sufrió una fuerte crisis nerviosa por la que tuvo que ser ingresada durante un tiempo.
El Círculo de Bloomsbury y el Matrimonio
Al comienzo del siglo XX, en 1905, cuando ya habían fallecido sus padres (el padre falleció de cáncer ese año), Virginia se trasladó con parte de sus hermanos al barrio de Bloomsbury. Tras la muerte de su padre, Virginia y tres de sus hermanos, Vanessa, Adrian y Thoby, se trasladaron a Bloomsbury, en la zona oeste de Londres. Convertida en centro de reunión para un grupo elitista de intelectuales británicos, por su casa pasaron figuras de la talla del economista John Maynard Keynes, los filósofos Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein, escritores como T. S. Eliot o la líder del movimiento sufragista Emmeline Pankhurst. Todos ellos formaron el grupo conocido como "Círculo de Bloomsbury". Las reuniones que se llevaban a cabo en la casa abrieron un nuevo mundo para Virginia, que de pronto se vio rodeada de ideas sobre la igualdad, el feminismo, la aceptación de la homosexualidad y la bisexualidad, el amor por el arte, el pacifismo y el ecologismo.
Comenzarían así sus contactos y relaciones con los artistas e intelectuales del conocido como «círculo de Bloomsbury», un grupo de renovación cultural y de repulsa a los tabúes de la rígida moral victoriana. Se mudó junto a su hermana Vanessa a Bloomsbury, barrio que dio nombre al grupo literario, artístico e intelectual que se formó alrededor de ellas y del que fueron integrantes figuras como E. M. Forster, J. M. Keynes, Bertrand Russell o Leonard Woolf. Sus ideas se oponían a la moral victoriana, a la religión y al realismo del siglo XIX. Se consideraban liberales y de una formación intelectual superior. Defendieron el individualismo, compartieron el rechazo por la clase media alta (a la cual pertenecían) y los mismos criterios estéticos en el arte, y además de los valores culturales, afianzaron relaciones humanas profundas.
En 1912, al cumplir los treinta años, una edad avanzada para perder la soltería según a época, se casó con Leonard Wolf. Virginia se casó con Leonard Woolf en 1912. Escritor economista y miembro también del grupo de Bloomsbury, que ayudó a Virginia nada más conocerse en sus aspiraciones literarias. Hoy en día se considera que Virgina Woolf padeció un trastorno bipolar con fases depresivas severas. A pesar de que la inestabilidad mental de la joven era importante, en agosto de 1912 se casó con el teórico político, escritor, editor y antiguo funcionario público británico, Leonard Woolf. Los trastornos más graves que padeció Virgina los sufriría entre los años 1913 y 1915.
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Carrera Literaria y Editorial
Tres años después publicó su primera novela, The Voyage Out y, en 1917, fundó junto a su marido la editorial Hogarth Press, que publicó a muchos escritores de la vanguardia literaria del momento como Katherine Mansfield, T. S. Eliot o la misma Woolf. Fueron inseparables. En 1917 fundaron la famosa editorial Hogarth Press, que editaría las principales obras de Virginia (inicialmente, “La marca en la pared”, 1917), y de otras personalidades como T.S. Eliot y Sigmund Freud.
Virginia escribió en el “Times Literary Supplement desde 1905 pero su primera novela, “Fin de viaje”, apareció en 1915. En ella quebraba todos los esquemas narrativos preexistentes aunque recién pudo captar la atención de los críticos, con La Señora Dalloway (1925) y Al faro. (1927) Su estilo original fue valorado, así como el deseo experimental de Woolf, que utilizó imágenes estrictamente poéticas en narrativa. (Las Olas, 1931). Además, fue la primera escritora que se atrevió a manipular el tiempo e innovar en el discurso con el monólogo interior y distintos narradores. Hizo desaparecer acción e intriga apuntando como objetivo a la existencia indescifrable de la conciencia. A través del monólogo interior y el fluir de la conciencia, se convirtió en pionera, junto a James Joyce, del acceso literario al interior de los personajes.
En 1919 publicó su segunda novela, Noche y día, pero el reconocimiento le llegó con La señora Dalloway (1925) y Al faro (1927). No obstante, la novela más conocida y más apreciada por crítica y público es La señora Dalloway (1925). Hoy día lo es más gracias a la película “Las horas” interpretada por Nicole Kidman en el papel de Virginia Wolf.
El tratamiento del tema del «Tiempo» ocupa gran parte de la obra de la escritora londinense. Ella hizo diversas variaciones de ese recurso (el tiempo), siendo la obra más destacada por la especializada crítica literaria Al faro (1927), el libro que la consagrará y reconoce como gran novelista. Antes publicaría varias novelas menos afortunadas en el favor de la crítica, pero también peor acogidas por el gusto del público.
Relación con Vita Sackville-West
En 1922, Virginia conoció a la escritora Vita Sackville-West. Afianzada en la costumbre de la no exclusividad sexual acordada en Bloomsbury, mantuvo una relación amorosa y una amistad, después, que perduró hasta 1941. En 1928, le dedicó uno de sus libros más famosos, traducido al español por J.L.Borges (1968) y llevado al cine (1992): Orlando. La historia, fantástica, abarca varios siglos en los que el protagonista va mutando de sexo. Durante los años veinte mantuvo una relación sentimental con la escritora Vita Sackville-West, a quien le dedicó Orlando (1928).
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El Feminismo y Una Habitación Propia
En 1929, con la publicación de su ensayo Una habitación propia, también se convirtió en una referente del movimiento feminista, al que siguió en 1931 con su célebre novela Las olas. Virginia escribió también ensayos, amparando los derechos de la mujer, sobre todo en la escritura. En Un cuarto propio dejó su sello, reconstituyendo el papel femenino en la sociedad. Eso le significó mala reputación en la Inglaterra de postguerra pero fue revindicada internacionalmente en los años ’70, como “la madre del feminismo moderno”.
Últimos Años y Muerte
Sufría constantes depresiones por la elevada exigencia sobre si misma como escritora y por la constante insatisfacción por su obra. Una lucha tenaz por intentar ser algo que no era. Virginia intentaba “ser” simplemente, sin necesitar y depender tanto de la escritura para ello; existir sin tener que escribir para ser o viceversa. No lo logró, cada crisis de nervios, de locura y alucinaciones, supuso una barca frágil que le llevó por los mares de la imaginación hasta una nueva novela.
En 1941, después de terminar Entre actos, su trastorno bipolar, unido al estallido de la Segunda Guerra Mundial y a la mala recepción de la biografía que había publicado de Roger Fry empeoraron su estado. La destrucción de su casa durante la Segunda Guerra Mundial y una ligera consideración a su biografía sobre Roger Fry, desmejoró su salud. Había concluido el manuscrito de “Entre actos” (casi todo en verso) cuando una última depresión la incapacitó para siempre.
Aunque las circunstancias personales de la escritora afectaron a su forma de encarar la existencia, algunos de los personajes de ficción de Virginia dejan pistas acerca del estado psicológico de su autora, como por ejemplo la ansiedad y el delirio. Fruto de sus crisis, las ideas y las palabras fluían como un río agitado. Durante los primeros brotes de su enfermedad, la escritora llegó a afirmar que había oído cantar a los pájaros en griego, escena que años más tarde reproduciría en sus obras La señora Dalloway y Los años. Vencida por sus fantasmas Virginia se veía reflejada en los personajes de sus obras, que rezuman depresión y escepticismo, y en los cuales la idea del suicidio y el miedo a la gente son recurrentes. A Virginia le aterraba la soledad, era muy autocrítica y se sentía invadida a menudo por un sentimiento de culpa. También sufría terribles dolores de cabeza e insomnio.
A principios de 1941, llenó el bolsillo de su abrigo con piedras y se internó en el río Ouse. Su último escrito fue una conmovedora carta a su marido: “Ya ves que no puedo ni siquiera escribir esto adecuadamente. No puedo leer.. (…) No creo que dos personas pudieran ser más felices que lo que hemos sido tú y yo”. La escritora salió de casa y se despidió de la manera que mejor sabía: escribiendo cartas. Se puso su abrigo, lo cargó con piedras en los bolsillos y se sumergió en el río Ouse.
El 28 de marzo de 1941, incapaz de hacer frente a la desesperación que la envolvía, se puso el abrigo y despojándose de su bastón, llenó los bolsillos de piedras y se adentró en el río Ouse, dejándose llevar por "las aguas que corren". Antes de tomar esta trágica decisión, Virgina dejó dos cartas, una para su hermana Vanessa y otra para su marido, Leonard Woolf, las dos personas más importantes de su vida. Virginia cumplió así con lo que narraba en su premonitoria obra Fin de viaje.
En la carta de despedida de su querido esposo no sólo se percibe su padecimiento, tristeza y profundo dolor, sino también la gratitud y el gran amor que sentía hacia él. Su cuerpo fue encontrado veinte días después. Incinerado, fue enterrado bajo un árbol de Rodmell (Sussex). Virginia Woolf es considerada como una de las escritoras inglesas más importantes de la Historia.
Su cuerpo fue encontrado tres semanas después, y Leonard hizo incinerar sus restos y esparció sus cenizas en el jardín de La Casa del Monje (Monk's House), su propio hogar.
Legado Literario
Aunque indudablemente, lo que hizo sobresalir a Woolf entre tantas escritoras, fue el haber hallado una narrativa novedosa, desestructurada, con pocas descripciones e interiorizada en lo sicológico y emocional de los personajes. Al principio fue criticada su carencia de universalidad y fondo, pero con el paso del tiempo, debió ser reconocida como la más grande novelista lírica del idioma inglés.
Virginia Woolf quiso romper el esquema clásico de narración. Su prosa se caracterizó por un estilo que recordaba a la poesía. En 1925 publicó el que puede que sea su trabajo más conocido: La señora Dalloway.
El tratamiento del tema del «Tiempo» ocupa gran parte de la obra de la escritora londinense. Ella hizo diversas variaciones de ese recurso (el tiempo), siendo la obra más destacada por la especializada crítica literaria Al faro (1927), el libro que la consagrará y reconoce como gran novelista. Antes publicaría varias novelas menos afortunadas en el favor de la crítica, pero también peor acogidas por el gusto del público.
Virginia Woolf defendió la igualdad de derechos de las mujeres. Pero pasó bastante tiempo antes de que fuera algo considerado importante en su literatura. En los años ‘70, sectores del feminismo hicieron relevante un texto antes señalado como secundario. Un ensayo publicado en 1929, disparado por una pregunta que le hicieron en una conferencia: ¿Qué necesitan las mujeres para escribir buenas novelas?. Como esa, otras ideas de Virginia Woolf esperaron años a que llegaran nuevas generaciones para ser leídas como algo más que ideas de la bohemia de la época.
Virginia Woolf creía que era necesario que cada vez hubiera más mujeres que escribieran, e incluso llega a hacer una apología de las diferencias entre sexos: "Sería una lástima terrible que las mujeres escribieran como los hombres, o vivieran como los hombres, o se parecieran físicamente a los hombres, porque dos sexos son ya pocos, dada la vastedad y variedad del mundo; ¿Cómo nos las arreglaríamos, pues, con uno solo?
Virginia Woolf padeció lo que hoy se conoce como trastorno bipolar. Una enfermedad mental que se caracteriza por cambios bruscos de humor y la alternancia de episodios de euforia con los de depresión.
Obras Notables
- Fin de viaje (1915)
- La señora Dalloway (1925)
- Al faro (1927)
- Orlando (1928)
- Una habitación propia (1929)
- Las olas (1931)
- Entre actos (1941)
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