Contraindicaciones de la Lactancia Materna: Cuándo No Amamantar
Existen muy pocas situaciones que contraindiquen la lactancia materna. La desinformación y el desinterés de los profesionales sanitarios llevan a recomendar el cese prematuro o la suspensión temporal en múltiples ocasiones en las que no sería necesario.
Fármacos y Lactancia Materna
Es habitual que una mujer que desea amamantar consuma algún tipo de fármaco y que su médico de referencia desconozca el paso de este a la leche materna. Las mujeres que inician la lactancia materna toman una media de 2 o 3 fármacos diariamente. Para que una sustancia consumida por la madre afecte a la lactancia materna debemos conocer si inhibe la secreción láctea, si se elimina en la leche, cuánto tiempo persiste en la leche, si hay paso al lactante y si es tóxica para el lactante.
La página e-lactancia.org es de referencia para la consulta más actualizada del uso seguro de fármacos, contrastes de pruebas radiológicas o incluso vacunas que pueden pasar a leche materna. La mayoría de los medicamentos sí se encuentran en leche materna, aunque generalmente no exceden el 1% de la dosis ingerida. Los niveles del fármaco en leche son independientes del volumen de esta.
Los fármacos que entran al torrente sanguíneo, o bien permanecen libres, o bien se unen a proteínas. La parte unida a proteínas actúa como reservorio del fármaco y se equilibra con la parte libre. La parte libre es la que atraviesa la membrana hacia las células de los alveolos mamarios, a través de difusión simple, facilitada o pinocitosis. Al final del embarazo se reducen las proteínas plasmáticas en sangre materna, por lo que aumenta la parte libre del fármaco y con más facilidad pasa hacia la leche. La fase de calostro es en la que más permeables son las membranas de los alveolos, por lo que mayor cantidad de fármaco las atravesará.
Igualmente, se encontrará una concentración más alta en plasma materno que en leche de la mayoría de los medicamentos. También influye el pH o la ionización de las sustancias, donde los fármacos que no se ionizan se excretan en mayores cantidades en leche materna. Prácticamente todos los antibióticos son compatibles, aunque se recomienda evitar las quinolonas. Las pruebas de imagen y los contrastes empleados suelen ser compatibles, así como los procedimientos de odontología o estética. Si se plantea una prueba con isótopos radiactivos se debe comprobar cuánto tiempo se debe dejar de amamantar en función del isótopo empleado. Respecto al fármaco es importante saber su persistencia en leche materna.
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Por otro lado, es interesante conocer el paso de fármacos consumidos por la madre al lactante y su toxicidad. No existe una manera exacta de conocer la cantidad que pasa a la sangre del lactante porque afectan múltiples factores. Algunos compuestos que aparecen en dosis muy bajas en leche materna pueden acumularse en el organismo del lactante y ser muy tóxicos. Es especialmente importante conocer la madurez en el momento del nacimiento, es decir, su edad gestacional en el parto. A menor edad gestacional, peor tolerancia a los fármacos, por inmadurez y por diferencias en la composición corporal (menos grasa, menos proteínas, etc.). Los fármacos que desplazan a la bilirrubina pueden comprometer su metabolización y propiciar la hiperbilirrubinemia y sus complicaciones.
Contraindicaciones Absolutas de la Lactancia Materna
En nuestro medio el VIH contraindica la lactancia materna. En medios en los que no se pueda garantizar la preparación de la alimentación con fórmula en condiciones apropiadas de higiene, seguridad y sostenibilidad se prefiere el amamantamiento. La infección por HTLV (HTLV-1: virus linfotrópicos humanos de células T o leucemia humana de células T) también contraindica la lactancia materna. Si hay Herpes Simplex Tipo 1 (HSV-1) con lesiones activas en la mama, se debe evitar el contacto directo con la boca del lactante hasta su curación y se recomienda la lactancia diferida. La tuberculosis activa bacilífera no tratada desaconseja la lactancia materna directa.
La intolerancia a la lactosa congénita es extremadamente rara y se hereda de forma autosómica recesiva. La galactosemia está causada por déficit de galactosa-1-fosfato uridiltranferasa, de manera que el lactante no puede digerir la galactosa, monosacárido que junto a la glucosa forma el disacárido lactosa. Los síntomas varían e incluyen ictericia, diarrea, vómitos, pérdida ponderal, etc. Sólo las formas más graves contraindican por completo la lactancia materna. La fenilcetonuria es la más común de las alteraciones del metabolismo de los aminoácidos. El tratamiento es la lactancia materna parcial, ya que todos los lactantes necesitan ciertas cantidades de fenilalanina, y leche de fórmula libre de este aminoácido.
En la práctica son muy pocas las situaciones que contraindican la lactancia, entre las que se incluye, la infección materna por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y por el Virus de la Leucemia Humana de Células T y el padecimiento de Galactosemia y de Deficiencia primaria congénita de lactasa por el niño. El consumo de heroína, cocaína, anfetamina y marihuana no es compatible con la lactancia materna. Otros situaciones excepcionales que contraindican la lactancia son: el tratamiento con antineoplásicos y algunos casos de prolactinoma (adenoma hipofisario secretor de prolactina), que requieren tratamiento con bromocriptina o cabergolina. La lactancia materna se debe suspender temporalmente cuando haya que administrar a la madre isótopos radioactivos.
Situaciones Maternas y Lactancia
Se han estudiado muchos problemas que puede sufrir la madre y que no impiden dar el pecho de forma segura. Algunos ejemplos son: la hepatitis A, B o C. También la infección por citomegalovirus y la enfermedad de Chagas, entre otras.
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- Madre con absceso mamario: Puede continuar con el pecho sano, una vez drenado el absceso y tratado con antibióticos se puede reanudar.
- Madre con varicela 5 días antes o 2 días después del parto: Según la AAP, debería separarse del lactante, pero puede extraerse leche.
- Madre con enfermedad neurológica u orgánica grave.
- Madre VIH positiva: En países desarrollados, hay que escoger la opción más segura, que es la alimentación con fórmula.
- Hepatitis B: La lactancia materna no supone un riesgo mayor de infección por VHB. Los hijos de madres HbsAg positivas deben recibir inmunoglobulina específica (IGHB) y vacuna contra la hepatitis B al nacer.
- Hepatitis C: No es una contraindicación. Existe un mínimo riesgo teórico de transmisión que se relaciona con los títulos maternos de ARN del VHC. El riesgo es mayor en mujeres coinfectadas con VIH.
- Infecciones maternas agudas: No hay que cesar la lactancia. Por ejemplo, en resfriados, gripe, amigdalitis, gastroenteritis. Esto sería peor. Estos gérmenes no pasan a través de la leche. Y puede que la madre ya los haya trasmitido al bebé antes de notar la enfermedad. Además, con los síntomas de la enfermedad, la madre ya está creando anticuerpos. Estos sí pasan por la leche. Y pueden hacer que el lactante se proteja mejor.
- Mastitis materna: Tampoco es causa para dejar la lactancia.
Medicamentos y Sustancias a Considerar
Es importante valorar el riesgo que presenta cada uno y saber elegir la mejor opción. Se recomienda utilizar fármacos de vida media corta y las dosis mínimas eficaces. La nicotina a dosis muy altas puede disminuir la producción de leche, además de los numerosos efectos secundarios del tabaco. Se recomienda a las madres fumadoras que no fumen dentro de casa y que reduzcan la cantidad de cigarrillos. Es recomendable no consumir alcohol o hacerlo de forma muy moderada, al menos, los primeros 3 meses.
Más de 0,5 g/kg de alcohol por kg de peso (200 mL de vino, 500 mL de cerveza o 60 mL de licor) reduce la producción de leche y puede sedar al lactante.
Alternativas a la Lactancia Materna
En el caso de que la madre no pueda darle el pecho por motivos personales o laborales, existen opciones alternativas para poder seguir una lactancia materna exclusiva almacenando la leche materna. Si este es tu caso, puedes extraer tú misma tu leche con ayuda de un sacaleches y guardarla, tanto en el frigorífico (no en la puerta) como en el congelador, para usarla cuando sea necesaria. Si esta es tu opción personal, estate tranquila, con las leches artificiales comercializadas, podrás tener la seguridad de que las necesidades nutricionales del pequeño estarán colmadas.
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