El Origen del Panal de Abejas: Un Viaje a Través del Tiempo

08.12.2025

Cuando el estudioso pretende conocer el origen de cualquiera de las especies vivientes, tropieza con una embarazosa dificultad, la misma que tiempo atrás constituyó un grave problema para el pionero de la conducta animal: Charles Darwin quien en su obra “El Origen de las Especies” denominó como “la Imperfección de los Estratos Geológicos”.

Aunque su origen cierto no está muy delimitado, se sabe que no pudieron aparecer antes del Cretácico (hace 120 millones de años), momento en el que se desarrollan las plantas florales. Resumiendo todo lo anterior, la presencia de la abeja en el mundo es, con mucho, anterior a la del hombre, que puede cifrarse en 600.000 años. NOWTT-NICK (1987) estima su existencia en unos 50 millones de años y BUTLER (1975) señala la aparición de las primeras abejas en un período aún más lejano: 80 millones de años, habiéndose desarrollado a partir de algún predecesor tipo avispa que abandonó una dieta carnívora a favor de otra vegetariana.

Más curioso y sorprendente resulta el hallazgo de diversos ejemplares de Himenópteros con polen de coníferas en sus tractos digestivos en el Cretácico inferior de Siberia, hace unos 135-95 millones de años. Ya en el Terciario, se han citado ejemplares de Abeja en el Oligoceno de Izarra, en la provincia de Alava, uno de los cuales pertenece a la abeja Apis aquisextana, descrita recientemente en el famoso yacimiento francés de Aix-en-Provence. Sin embargo, el registro fósil más abundante en nuestro país procede del Mioceno, hace unos 20 millones de años.

De todos los grupos encontrados en Rubielos de Mora, el orden de los Himenópteros destaca de una forma especial por ser el más abundante, después de las moscas o Dípteros, situación que se repite en casi todos los yacimientos del Cenozoico, ya sean de sedimentos lacustres o de ámbar. Aunque se les conoce con los nombres vulgares de avispas, abejas y hormigas, aludiendo a los tres principales grupos morfológicos descritos, entre los paleontólogos y entomólogos se habla preferentemente de Himenópteros, que alude a sus alas membranosas.

Descubrimientos en Ámbar

Pero la conservación en ámbar es mucho más sorprendente, si cabe, de lo ya expuesto. Se han podido observar, en abejas del ámbar de la República Dominicana de hace entre 40 y 25 millones de años, con diferentes métodos de microscopía electrónica, fibras musculares en las que son incluso visibles las membranas replegadas de las mitocondrias. En una abeja inerme del mismo origen, se consiguió aislar y detectar el primer resto de material genético fósil. Además, en el ámbar del Báltico, cuya edad se sitúa entre el Eoceno y el Oligoceno (entre 53 y 23 millones de años), se ha hallado un ejemplo evidente de foresis: un pseudoescorpión cogido a una avispa para que lo transporte.

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El ámbar de Peñacerrada es de una excelente calidad, y está repleto de información. El material biológico incluido en las pepitas de ámbar nos está enseñando los organismos, en este caso del mundo de los insectos, que están en las bases de la evolución de casi todos los grupos que conocemos actualmente. Y suceden cosas muy curiosas, como que, de momento, no se han encontrado restos ni de hormigas ni de avispas, porque probablemente todavía no existían. Hasta este momento se asumía que avispas y hormigas procedían de un tronco común, pero una cosa es una hipótesis y otra poder ver con los propios ojos y tocar con las manos esa realidad.

El Uso de la Miel a lo Largo de la Historia

De cualquier forma hasta donde se tienen registros, la miel ya era utilizada desde el 5.000 a.C. Pero en cuanto a la explotación de colmenas, cabe el honor al pueblo andaluz el haber sido el primero en instalarlas (PRIETO RODRIGUEZ, 1982), así Gargoris, andaluz y rey de los Cunetes, y “amigo de las abejas”. En el año 300 antes de Cristo, Aristóteles trataba en sus obras de la crianza de las abejas. Los primitivos Romanos, Etruscos y Sabinos ya usaban la miel como alimento. Los romanos empleaban colmenas hechas con mimbres, corteza de alcornoque, corcho o recipientes de barro cocido. A finales del siglo II antes de Cristo, citan los autores griegos las primeras colmenas artificiales. A medida que pasaba el tiempo notaron que el sabor de la miel era distinto, dependiendo de la variedad de planta que las abejas visitaban. En la Edad Media se produjo la decadencia de la apicultura, acentuándose a partir del siglo XVI, tras la introducción en Europa del azúcar de caña y posteriormente de la remolacha.

La Apicultura en España

Podríamos afirmar, por lo que respecta a España, que la apicultura toma su máximo empuje a finales del siglo pasado, continuando a principios del presente con la introducción de la colmena Layens por el gran apicultor español Mercader-Belloch, quien pronto diseminó por toda la península dicha colmena, que si bien es de tipo horizontal actualmente en desuso, se emplea hoy todavía en la práctica de la apicultura nómada. Poco a poco la apicultura en España comienza a erigirse en una actividad floreciente, llegando en 1935 a la cifra de 1.062.000 colmenas (78.000 movilistas y 984.000 fijistas), según datos del Anuario de Estadística Agraria (A.E.A) de 1985.

La apicultura española se caracteriza hoy fundamentalmente por la trashumancia, cuya práctica se ha ido extendiendo a todas las regiones, aunque existen apicultores y profesionales que ejercen una actividad sedentaria en Andalucía y en algunas provincias del Norte. Las rutas seguidas en la trashumancia son diferentes para los apicultores de las distintas Comunidades Autónomas, y dentro de éstas, para los de cada provincia y zona.

La Apicultura en el Nuevo Mundo

En el Nuevo Mundo no existían las distintas especies del género Apis por lo que las culturas establecidas en la zona utilizaron otro grupo de abejas: las Meliponinae o abejas sin aguijón. La trayectoria de la meliponicultura en Yucatán es representativa del fenómeno en el resto del área mesoamericana, a pesar de que en ese sitio alcanzó un grado de complejidad único. Se presupone que inicialmente los mayas llevaban a cabo la explotación de las abejas robando la miel de las colonias silvestres. Más tarde, cortaban los troncos en los que existían los nidos, los transportaban al alero de su vivienda y los cuidaban hasta el momento de su cosecha.

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La protección de los nidos naturales seguramente enseñó al meliponicultor sobre la necesidad que tenían las colonias de recursos florales y su susceptibilidad a factores físicos tales como la lluvia y el viento. De esta manera aprendieron a proteger sus “colmenas” dentro de chozas y a colocar sus troncos en un armazón especialmente diseñado. Esta actividad alcanzó una eficiencia semejante a la efectuada con A. mellifica en la Europa de los siglos XVI al XVIII, especialmente en lo que se refiere a producción y reproducción de las colonias, mecanismos para reducir la enjambrazón, etc.

La miel fue el recurso principalmente utilizado por los mayas para la fabricación del “balche”, bebida que incluía, además de miel, corteza del balché (Lonchocarpus longistylus pittier) y agua, y que se utilizaba en festividades religiosas. La miel fue el tributo que los campesinos mayas pagaban a los “halach-uinics”, y fue objeto de un intenso comercio que realizaban por mar desde Tabasco con Honduras y Nicaragua, así como con el imperio mejicano.

Con la llegada de los españoles a América, podría pensarse también en la introducción de la abeja común europea (A. mellifica); sin embargo, la metrópoli siempre consideró la venta de miel y cera como un monopolio real y exclusivo de España. No obstante, debido a las actividades religiosas surgió una fuerte necesidad de contar con un mayor suministro de cera, imposible de cubrir desde España; por ello, al ocupar en la península de Yucatán el sitio que correspondía a la casta de los “halch-uinics”, los españoles les exigieron cera como tributo.

La extensión de la meliponicultura en Yucatán puede medirse por las primeras listas de tributos que los españoles exigieron en 1.549: de 173 pueblos del estado de Yucatán, sólo 5,8% no pagaron con miel y cera; en total, la lista cubría 2.438 arrobas (aproximadamente 29.300 Kg) de cera y 276 arrobas (cerca de 3.300 Kg.) de miel que, en términos de la población entonces existente en el estado de Yucatán equivalía a una arroba (12 Kg) de cera por cada 20 personas y a una de miel por cada 295 personas.

La cera recogida por los españoles se comercializaba a través de los puertos de Sisal, en Yucatán y de Campeche, hacia el puerto de Veracruz y a otros del Imperio Español; por ello, a esta cera, que en realidad es un cerumen (mezcla de cera con propóleos), se le conoció como cera de Campeche.

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La introducción de la abeja europea a Méjico no fue directa; la evidencia indica que las abejas europeas de la raza A. mellifica se introdujeron primero en Florida, a fines del siglo XVII, cuando esta península era posesión española, con la finalidad de obtener alguna utilidad económica dado que la contribución de ese sitio al imperio era mínima y en ocasiones nula.

La llegada de la abeja europea a México no implicó su introducción a Yucatán; incluso en 1.821, ésta no se conocía en esa región pues la cera que comercializaba la península con el resto del país seguía siendo la de “Campeche”.

La introducción de la abeja europea en Yucatán se llevó a cabo desde Estados Unidos a fines del siglo pasado y principios del presente. Es sintomático el hecho de que la abeja común se le conozca en la península como la “abeja americana”. La raza que se introdujo fue A. m.

Tipos de Colmenas

Las primeras colmenas rústicas, se llamaron también aldeanas, dujos, corchos, yacientes, etc., dependiendo de la región. En Cataluña se denominan arnas, ruscs o bucs. Las colmenas rústicas presentan una serie de defectos, figurando entre ellos la práctica de la matanza necesaria para la extracción de miel, que se suele realizar a principios de otoño. En todo caso, siempre se practica después de la formación de un enjambre como mínimo. El apicidio no es aconsejable pues sacrifica la familia con reinas jóvenes mientras que el enjambre que se recupera lleva consigo a la reina vieja.

Las colmenas vulgares, tienen la forma de una campana más o menos espaciosa y aplanada, siendo generalmente de paja o de mimbre, aunque también pueden emplearse otros materiales. Las más corrientes están formadas por cestos de paja tejida con refuerzos de mimbre.

No puede decirse que el sistema sea moderno, pues en realidad Huber, en el siglo VIII, logró hacer una colmena de panales móviles. En 1851, el apicultor americano Langstroth consiguió ver realizado un anhelo universal, la movilidad completa de los panales, obtenida por medio del cuadro móvil, que él diseño y que, juntamente con su colmena, dio origen al sistema moderno movilista. Poco después, en Alemania, el barón de Berlepsch obtenía el mismo resultado en el cuadro de la colmena de Dzierzon, que estaba perfeccionando, sin tener conocimiento aún del invento del apicultor americano. Hubo partidarios de uno y otros, que sostenían la prioridad de los respectivos inventos, reconociéndose al fin por todos que el primer inventor fue Langstroth, sin que ello mermara la gran fama del alemán.

Ambos tipos de colmenas van provistos de cuadros móviles, dentro de los cuales las abejas construyen sus panales. La colmena horizontal es siempre de capacidad limitada, por grande que sea el tamaño que se la de. La colmena vertical es de capacidad ilimitada.

Para regiones con abundante floración y ricas, por lo tanto, en néctar, como existen en nuestro país, se han concebido adaptaciones posteriores en la colmena descrita; típico ejemplo de ello son las colmenas construidas por fabricantes españoles bajo el nombre de “Dadanror”, “Perfección”.

Hay colmenas especiales, con fondo inclinado o tolva. Este procedimiento permite la rápida limpieza del cuerpo de cría y una ventilación más fácil. También podríamos hablar de las colmenas de observación cuyas paredes de vidrio, están protegidas por porticones de madera. Sirven para observar el comportamiento de las abejas.

Actualmente, en el mundo las colmenas rústicas de corcho, mimbre o tronco, son piezas de museo, utilizadas para estudio e historia, pero no para explotación, y las Layens hace más de 30 años que han sido sustituidas por las de alzas (NEBOT, 1987) lo cual se traduce en la diferente producción conseguida por colmena y año.

Una colmena es un espacio construido o dispuesto por el hombre como albergue del enjambre de abejas. Son viviendas artificiales que pueden ser de paja trenzada, madera, corcho, cerámica o incluso plástico.

Aquí se engloban todas aquellas colmenas fijistas diseñadas por el hombre ya en épocas remotas y que todavía en la actualidad son usadas en zonas poco desarrolladas con fines de subsistencia. Colmenas de barro o arcilla, horizontales de madera o en forma de vasija; colmenas de tejidos vegetales trenzados o tipo cesto; colmenas cilíndricas elaboradas en corcho o troncos de árboles; etc.

Actualmente, y si no fuera por la colmena Layens utilizada en España, las colmenas ampliamente difundidas entre apicultores profesionales y aficionados son las de desarrollo vertical.

  • Colmena Layens: Colmena de desarrollo horizontal de origen francés, de 10 a 14 panales cuya luz interna suele medir 30 x 35 centímetros.
  • Colmena Langstroth: Diseñada en Estados Unidos en 1851, es una colmena de desarrollo vertical, cuyos cuerpos o alzas utilizan 10 cuadros de dimensiones internas aproximadas 43 x 20 cm. Esta es actualmente la colmena más universal. Según P. J. Prost, «la Langstroth es la colmena del aficionado y del profesional que pueden prestar atención a sus abejas y que se dedican a la producción intensiva de miel o enjambres”. Esta colmena está generalizada en los países grandes productores de miel como Méjico, Estados Unidos, Israel, Australia, etc., o en las grandes explotaciones de cría de reinas.
  • Colmena Dadant: Colmena de desarrollo vertical con cuerpo de cría cuyos marcos tienen unas dimensiones internas de 42 x 27, y con alzas para la miel cuyos marcos tienen una dimensión interna de 42 x 13. Está ampliamente difundida en Europa, sobre todo en Francia.

Las alzas sirven para añadir espacio a las colmenas, a medida que la población de abejas crece y va llenado la colmena de miel, permitiendo al apicultor realizar la cosecha de miel de una forma más limpia y racional en las alzas.

  • Alza normal: Se coloca encima de la cámara de cría de una colmena, que puede ser Perfección o Industrial. A veces se la separa con un excluidor de reinas, que impide el paso de la reina a las alzas, con el objeto de impedir que críe en las mismas.
  • Media alza: De menor tamaño que el alza normal. Se coloca encima de la cámara de cría de una colmena, que puede ser Perfección o Industrial. Debido a su pequeño tamaño la reina no suele subir a la misma por lo que es este caso no es necesario colocar un excluidor de reina.

Una trampa cazapolen es un dispositivo que permite retener los granos de polen transportados en el último par de patas de las abejas obreras sostenidos en pelos a modo de cestillas, hacia el interior de la colmena.

En 1.883 Francesco de Hruschka inventa el extractor tangencial de miel, que originalmente se operaba manualmente. Poco tiempo después se le añade un motor para facilitar la extracción de la miel por centrifugado. El dispositivo permite sacar la miel de los panales sin tener que romperlos o prensarlos.

Este extractor histórico forma parte de los primeros extractores tangenciales utilizados en España.

Apicultura Primitiva y su Evolución

La apicultura primitiva consistía en cazar los enjambres silvestres en la primavera, los cuales eran colocados en colmenas hechas de paja, barro o troncos de árbol huecos; a finales del verano el apicultor mataba las abejas de la mayoría de sus colmenas, recortaba los panales y colaba la miel, separándola de la cera, guardando algunas colmenas para invernar.

El sabor dulce significa que el alimento está maduro y en condiciones de ser ingerido. La miel y sus productoras, las abejas, han tenido por ello un papel destacado en casi todas las culturas antiguas y no es extraño que las primeras formas de ganadería tuvieran que ver con las abejas.

En las civilizaciones mediterráneas se fue gestando la apicultura durante el periodo comprendido entre los años 8000 y 4000 años antes de Cristo. Los Sumerios, una de las civilizaciones mas antiguas surgida entre los ríos Tigris y Eufrates aproximadamente hacia 4000 a. La civilización Egipcia nos ha dejado escenas de recolección de miel en grabados y bajo relieves en las tumbas encontradas bajo las pirámides de 3500 AC. En el antiguo Egipto se creía que cuando el dios del Sol lloraba, sus lágrimas se transformaban en abejas al tocar el suelo.

Se inicia con importantes descubrimientos sobre la vida social, la organización de la colonia de abejas y otros aspectos que mejoran el conocimiento de este insecto útil y lo vuelcan en favor de la apicultura. Lorenzo L. Moses Quinby, en 1870, construyó el primer ahumador de fuelle. Posteriormente fue T.F.

Personajes Clave en el Estudio de las Abejas y la Apicultura

A continuación una breve reseña sobre personajes que tuvieron relación especial con el mundo de las abejas y la ciencia:

  • María Teresa de Austria (1717-1780): Emperatriz consorte de Alemania y Archiduquesa y soberana de Austria, Hungría, Bohemia y Croacia. Fundó la primera escuela apícola en Viena y supo rodearse de los mejores apicultores de la época, por ejemplo Janša, quien resolvió el misterio de la fecundación de la reina fuera de la colmena.
  • Antón Janša (1734-1773): Apicultor yugoslavo de gran prestigio que descubrió el vuelo nupcial de la reina. Janša es conocido como un pionero de la apicultura moderna y un gran experto en el campo. Fue educado como pintor, pero fue empleado como profesor de apicultura en la corte de los Habsburgo en Viena. En la apicultura, se destaca por cambiar el tamaño y la forma de las colmenas a una forma donde se pueden apilar juntas como bloques. Como pintor también decoró los frentes de colmenas con pinturas. Janša rechazó la creencia de que las abejas macho son portadores de agua y asumió que la reina abeja se fertiliza en el aire. Abogó por mover las colmenas a pastos. Janša Beehive fue respetado por los apicultores eslovenos y en 1884 se puso una placa en la casa donde nació.
  • Jana Dzierżon (1811-1906): Sacerdote, inventor, naturalista y apicultor alemán, de origen polaco. Introdujo la abeja italiana en Alemania y se hizo famoso por su descubrimiento de la partenogénesis en las abejas. En su colmenar, Dzierżon estudió la vida social de las abejas melíferas y construyó varias colmenas experimentales. En 1840, inventó una colmena de marcos o cuadros móviles que permitió la manipulación de panales de miel individuales sin destruir la estructura de los panales de las colmenas.
  • Gregor Mendel (1822-1884): Religioso agustino, austriaco, llevó a cabo una serie de hibridaciones con guisantes en el jardín del monasterio de Brünn (hoy Brno, en Moravia) para estudiar la descendencia originada en cada caso. Tras ocho años de trabajo descubrió las leyes que llevan su nombre, y que habrían de constituir los fundamentos de la genética. En el mismo convento también tuvo un pequeño colmenar al que llamó “La casa de las abejas” con el fin de experimentar también con las abejas y seleccionar a las mejores reinas.
  • Maurice Maeterlinck (1862-1949): Escritor y biólogo belga que cultivó los más diversos temas. Son sumamente interesantes sus observaciones acerca de los insectos sociales, sobre todo sobre las abejas. En su obra “ La vida de las abejas” describe de forma admirable el mundo de esos insectos.
  • Karl Von Frisch (1886-1992): Zoólogo alemán que estudió el lenguaje y el comportamiento social de las abejas. En 1973 compartió el premio Nobel de Medicina con el austriaco Konrad Lorenz y el holandés Nicolas Tinbergen. Sus dos obras más importantes son: “la danza de las abejas” y “La vida de las abejas”.

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