Cuando los Hijos Adultos No Valoran a Sus Padres: Causas y Soluciones
Nunca ha habido tanta información sobre cómo ser padres, pero este torrente de información se corta en seco cuando los hijos alcanzan la edad adulta. Parecería que, llegado este momento, la función de los padres ha terminado.
Sin embargo, como apunta la psicoterapeuta británica Julia Samuel, el mayor cambio que se da en el rol de padres es, precisamente, cuando los hijos alcanzan la madurez. Un momento en el que, teóricamente, dejan de guiar sus trayectorias, pero… siguen siendo sus padres.
“Es entonces cuando debemos ajustar la dinámica de dirigir sus vidas a, simplemente, apoyarles. Y eso puede suponer un cierto shock para todos los involucrados”, explicaba Samuel en un artículo en The Times. Debemos ajustar la dinámica de dirigir sus vidas a, simplemente, apoyarles.
Esta dificultad resulta quizás más acuciante en nuestro país, donde por razones económicas y culturales, los hijos no se van de casa hasta muy tarde. En 2023, el Consejo de la Juventud registró la media de edad de emancipación en España en 30,3 años. Aunque la cifra ha descendido ligeramente, la realidad es que hay cada vez hay más hijos adultos conviviendo con sus padres durante más tiempo.
Reajuste de las Funciones Parentales
La psicóloga Maribel Martínez, directora del Centro Terapia Breve de Barcelona, es consciente de esta situación complicada sobre la que, coincide, apenas hay estudios realizados. Lo que sí esta claro, asegura la autora de Cuántas veces te lo tengo que decir (Ed. Arpa), es que las funciones parentales se reajustan con el paso del tiempo.
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“La interacción cambia radicalmente desde una dependencia total de los bebés, donde la relación es jerárquicamente vertical, a la independencia total cuando los hijos se han emancipado. La lógica sería que, cuando los hijos alcanzan la edad adulta, llegue el momento para que los padres se relajen y los hijos sigan su camino.
Pero, como apunta Maribel Martínez, hay factores que pueden desestabilizar este rumbo natural. “La crianza y educación son funciones de los padres y cuando los hijos son adultos, vivan o no en casa, se supone que ‘el trabajo ya está hecho”, dice.
Sin embargo, los problemas vienen, especialmente, cuando los padres han sido sobreprotectores o muy permisivos: “En esta nueva convivencia con los hijos adultos, probablemente, lo seguirán siendo y los problemas del pasado se cronificarán”. Los hijos sobreprotegidos, explica: “No se sentirán capaces de independizarse, porque la vida les dará miedo".
De todos modos, si las cosas se han hecho más o menos bien, si la crianza se ha basado en pilares como el afecto, los límites y la confianza, es probable que las familias salgan airosas de esta etapa. Aunque, como señala Julia Samuel, hay algunos factores importantes que los padres han de tener en cuenta.
Factores Clave para una Relación Saludable
- Entender que no podemos solucionarles todos sus problemas: No se puede evitar que la novia o el novio los dejen, que no encuentren el trabajo soñado o que tomen malas decisiones. Como ya decía Joan Manuel Serrat en su canción, Esos locos bajitos: “Nada ni nadie puede impedir que [los hijos] sufran”. Para algunos, esta realidad puede resultar insoportable.
- Evitar las críticas: Críticas sobre la carrera, el trabajo o el estilo de vida que han escogido los hijos y que, por las razones que sean, no gustan a sus progenitores. Julia Samuel advierte que, ante los juicios continuados, los hijos pueden acabar teniendo que elegir entre sus padres y la vida por la que han optado.
- Aceptar que, para los hijos, hay otras personas más importantes que ellos: Esta cruda verdad ya se empieza a descubrir en la adolescencia, cuando los amigos ya son importantísimos. Pero en la madurez, momento en el que, idealmente, los hijos encontrarán a su pareja, esto puede implicar emociones encontradas.
- Evitar darles consejos no solicitados: Julia Samuel cree que en esta etapa es mejor ser un buen oyente que interrumpir, dando opiniones y sermones. Los consejos entre adultos jerárquicamente iguales son bienvenidos… ¡cuando se piden!
- Evitar expresar la decepción ante las decisiones vitales de los hijos: “Pero la solución no es disimular esta decepción, sino sentir satisfacción porque han encontrado -o están encontrando- su camino en la vida. Porque se sienten capaces de manejarlo”. Si este camino no se ajusta a las expectativas de los padres, señala: “Es porque, probablemente, éstas no tenían en cuenta que los hijos no nos pertenecen”.
El Narcisismo Parental y las Expectativas No Cumplidas
En un mundo competitivo e hipercapitalista, el narcisismo parental abunda. Muchos padres han invertido ingentes cantidades de tiempo, esfuerzo y dinero para lograr ese hijo “perfecto”, que parece que la sociedad requiera. Hay diversos grados, pero este narcisismo es, en esencia, el deseo de que el descendiente sea la prolongación de uno, la materialización de sus aspiraciones.
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Sin embargo, cuando esto ocurre: cuando el hijo o la hija no se convierten en el futbolista millonario, la prestigiosa abogada o el empresario de éxito que sus padres soñaban, estos pueden sentirse decepcionados. Y de esta decepción surge el reproche que, como dice Maribel Martínez, es otro error.
No hay que olvidar, recalca: “Que son personas diferentes a ti y que tú has tenido el privilegio de acompañarles en una etapa trascendental, para enseñarles a caminar solos.
Cuando los Hijos No Visitan a Sus Padres: Razones y Consecuencias
Hay hijos que no llaman a sus padres, que apenas les visitan y ni se preocupan por su bienestar. Si bien hay varios factores que explican esta realidad, y pueden ser hasta comprensibles, otros no lo son tanto y solo generan sufrimiento.
Hay muchos hijos que no visitan a sus padres, que cada vez espacian más esos encuentros y terminan por cortar el vínculo. Estas son realidades que últimamente acontecen con mayor frecuencia y que, en muchos casos, suscitan un gran sufrimiento en alguna de las partes.
Bien es cierto que, en ocasiones, ese distanciamiento está justificado. Sin embargo, en otros casos hay factores difíciles de explicar. En esas situaciones en que los progenitores no saben bien a qué se debe ese distanciamiento, la incertidumbre y el no saber generan una gran angustia.
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Siempre esperan a que el teléfono suene. Aguardan una visita que nunca llega. Intentan contactar con amigos de esos hijos, esperando saber de ellos o asegurarse, al menos, de que están bien.
Factores que Contribuyen al Distanciamiento
- Vivencias traumáticas y la necesidad de poner distancia: Una crianza y una educación acaecida bajo situaciones de maltrato hacen difícil que exista una armonía familiar.
- Diferencias de valores y discusiones continuadas: Este es un hecho recurrente. Hay veces en que un hijo adulto toma conciencia de que cada vez que visita a sus padres, acontece una discusión y un desencuentro.
- Padres que no aceptan a las parejas de los hijos, o parejas que no acepta a los padres: Cuando los progenitores no aceptan a esos compañeros de vida que eligen sus vástagos, la relación se convierte en un campo de batalla.
- Hijos con problemas mentales o con personalidades difíciles: Una personalidad difícil, compleja y hasta desafiante puede recrudecer el lazo entre padres e hijos.
- Tensiones entre hermanos y padres con amor selectivo a los hijos: Cuando los padres favorecen a uno solo de los hijos y los demás se sienten discriminados, se opta muchas veces por el distanciamiento.
Hijos Adultos que Rechazan a Su Madre: Causas y Soluciones
Las madres y los hijos/as pueden llegar a tener una relación muy especial. Por desgracia, en algunos casos los hijos/as pueden llegar a sentir rabia contra la madre debido a una serie de razones que no llegamos a comprender. Pero, ¿por qué un hijo/a adulto/a rechaza a su madre?
Aunque se trata de una situación rara, existen casos en los que los hijos/as sienten un rechazo hacia sus madres. Esto puede ser debido a una serie de factores que van desde la crianza negligente hasta los problemas de apego en la primera infancia o incluso la presencia de un trastorno mental.
Posibles Razones del Rechazo
- Madre controladora: Cuando una madre es demasiado controladora puede acabar haciendo que sus hijos/as lleguen a odiarlas.
- Estilo de apego: El estilo de apego implica la manera en la que se relaciona una madre con sus hijos/as. De esta forma, cuando hemos tenido un apego evitativo, ansioso o ambivalente, implica que los niños/as no cuentan del todo con el apoyo de sus madres.
- No se respetan los límites: Es decir, cuando una madre se entromete demasiado con sus hijos/as y además no respeta los límites que este/a le impone, esto puede acabar creando un rechazo por parte de ellos/as.
- Trastorno mental: A veces los hijos/as adultos/as que odian a su madre pueden desarrollar estos sentimientos debido a que están bajo la influencia de los síntomas propios de un trastorno mental.
Padres Tóxicos y su Impacto en los Hijos Adultos
Un padre tóxico es aquel cuyo comportamiento y actitudes ejercen un efecto nocivo en la vida de sus hijos. Los efectos negativos de tener un padre tóxico pueden manifestarse de diversas formas en la vida adulta.
Por ejemplo, aquellos que fueron criados en un ambiente de reproches, castigos y crítica constante pueden desarrollar una autoestima baja y una falta de confianza en sí mismos que los sigue hasta la edad adulta. Los adultos que fueron criados por padres tóxicos pueden experimentar dificultades emocionales que persisten a lo largo de sus vidas.
Características de Padres Tóxicos
- El control excesivo: Se manifiesta en la imposición de reglas rígidas y restricciones sin tener en cuenta las necesidades individuales del niño.
- La desvinculación total: Se caracteriza por la falta de interés y participación del padre en la vida de sus hijos.
- La crítica constante: Son hombres que no aceptan la opinión de los demás, se consideran en posesión de la verdad absoluta y tratan de imponer su criterio a toda costa.
- Falta de empatía: Los padres tóxicos suelen carecer de empatía y comprensión hacia las necesidades emocionales de sus hijos.
- Victimización: A veces nos encontramos con un padre que se victimiza, asumiendo un papel de mártir o víctima para conseguir atención, simpatía o beneficios de sus hijos o su pareja.
- Generación de conflictos entre hermanos: Un padre tóxico es su propensión a generar conflictos entre hermanos y a mostrar favoritismo hacia uno o algunos de ellos.
Estrategias para Manejar a un Padre Tóxico
- Establecer límites: Implica decir "no" cuando sea necesario, expresar las propias necesidades y deseos de manera asertiva, y mantenerse firme en la defensa de la propia integridad emocional y mental.
- Buscar apoyo: Para sobrellevar las discusiones y disgustos que pueden aparecer es esencial para lidiar con un padre tóxico.
- Aceptar que no puedes cambiar a tu padre tóxico: Te libera de la carga de sentirte responsable de su comportamiento o de tratar de arreglar una situación que está fuera de tu control.
- Priorizar el bienestar propio: Es fundamental al lidiar con un padre tóxico. Esto implica cuidarse a uno mismo, tanto física como emocionalmente, y tomar medidas activas para protegerse de la influencia negativa del padre.
Culpa y Manipulación: Dinámicas Tóxicas entre Padres e Hijos Adultos
Los hijos adultos afligidos suelen ser maestros manipuladores de sus padres frustrados y desesperados. Saben qué comentarios dolorosos e incitantes de culpa decirle a sus padres vulnerables y emocionalmente exhaustos.
Tristemente, esa culpa, que en la mayoría de los casos no está justificada, hace a los padres vulnerables a las manipulaciones de los hijos adultos problemáticos. Algunos padres víctimas de esta situación encuentra empoderamiento al compartir su desgracia entre ellos, apoyándose e impulsándose mutuamente a poner límites.
Tácticas de Manipulación Comunes
- Amenazas de suicidio o autolesión: Te convierte en un prisionero emocional amenazando con suicidarse o lastimarse.
- Mentiras y "memoria selectiva": Juras que tuvieron una conversación sobre un plan que les entusiasmaba a todos y con el que todos estaban de acuerdo. Pero luego, de la nada, tu hijo adulto finge recordar la conversación completamente diferente, si es que la recuerda.
- Dependencia económica: Estás pagando su deuda así que tienes que tomar un segundo trabajo o asumir responsabilidades adicionales mientras que tu hijo o hija adultos están estancados en la inercia, siendo permanentemente improductivos.
- Falta de respeto: Ya te resignaste a que te falten al respeto. Crees que debido a que tu hijo adulto tiene “problemas” le da derecho a no mostrarte respeto.
Estrategias para Fomentar la Independencia de los Hijos Adultos
- Pon límites de tiempo al ayudar a tu hijo a resolver una crisis.
- Alienta a tu hijo a resolver problemas preguntando: “¿qué ideas tienes?”
- Pon límites firmes si usa constantemente la culpa para manipularte.
- Mientras vivan contigo, alienta a tus hijos con empleo a contribuir parte de su paga como renta.
- No les de dinero indiscriminadamente. La recepción de dinero para gastar debe depender de los esfuerzos que hagan los hijos adultos para lograr su independencia.
- Desarrolla una respuesta que puedas ofrecer en caso de que te atrape desprevenido.
- Recuerda que no es un concurso de popularidad. Prepárate para recibir el rechazo de tu hijo.
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