¿Cuándo se considera que un feto es viable? Semanas clave y factores determinantes
Cuando una está embarazada, es normal aturullarse de vez en cuando con algunas cosas que se leen o escuchan. Incluso confundirse, porque ni siquiera todas son verdad o están bien explicadas. Uno de estos conceptos es el de viabilidad fetal, un término más propio del lenguaje médico que del habla cotidiana.
Lo que suena tan serio y complejo, en realidad no lo es tanto, ya que por viabilidad se entiende esa capacidad de convertirse en algo o tener éxito. Se puede aplicar en muchísimos contextos este término, y uno de ellos es el de los embarazos. En este sentido, la viabilidad fetal no es otra cosa que la probabilidad que tiene un feto de sobrevivir fuera del útero.
Detección de la viabilidad fetal
Ya desde las primeras semanas de gestación se puede hablar de viabilidad del embarazo. En concreto, desde el momento en el cual el ginecólogo detecte los latidos del corazón del feto y estos se escuchen o, por el contrario, no pueda hacerlo.
Esta y otras comprobaciones que se hacen en la primera ecografía son las que dictan si el embarazo es viable o no lo es, algo que puede deberse a que sea ectópico, un embarazo fuera del útero, o a cualquier otra complicación que se haya producido durante la implantación o el desarrollo del embrión en las primeras semanas del proceso.
A partir de este momento el concepto de viabilidad fetal estará ligado al embarazo hasta el final del mismo porque los médicos lo utilizan como referencia para expresar de una forma comprensible para alguien no experto como son la mayoría de los primogénitos en qué momento del desarrollo del feto se encuentra el embarazo.
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Es decir, si los órganos vitales están desarrollados como para poder funcionar fuera del vientre materno, aunque sea con ayuda médica externa, los médicos hablarán de una viabilidad mayor para el feto que si no lo están.
De ahí, que se hable de la frontera de la semana 25 aproximadamente como el momento en el cual las probabilidades de que un bebé nacido de forma prematura sobreviva aumentan considerablemente.
Crecimiento y maduración fetal
Por lo tanto, en la viabilidad del embarazo importa muchísimo cómo sea la implantación y cómo evolucione el desarrollo del embrión en las primeras semanas de la gestación, y en la viabilidad fetal posterior, lo que más influye es el paso del tiempo, que corre a favor del futuro bebé.
Cuanto más tiempo pase creciendo y madurando en el interior del útero, mayores serán las opciones que tenga de poder sobrevivir. Se empieza a considerar un feto viable a partir de las 24 semanas, y es es a partir de las 28 semanas cuando el porcentaje de supervivencia crece de forma drástica.
Viabilidad fetal por semanas de gestación
Expertos de la Sociedad Española de Neonatología han estudiado las tasas de supervivencia en España de los recién nacidos con una edad gestacional menor de 26 semanas, teniendo en cuenta que un recién nacido a término tiene entre 37 y 42 semanas.
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Los datos han sido extraídos de la base nacional que recoge la información de todos los niños nacidos con menos de 1.500 gramos de peso. Dicha base se actualiza de forma permanente y es utilizada para conocer los resultados de la asistencia a estos bebés tan prematuros, con menos de 32 semanas de gestación.
“Cuanto más prematuros son, más complicaciones presentan debido a su inmadurez y menos posibilidades tienen de sobrevivir”, explica a Sinc Fermín García-Muñoz Rodrigo, del Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno-Infantil de Las Palmas de Gran Canaria y uno de los autores de este estudio.
“Y, cuando sobreviven, lo hacen con gran riesgo de presentar secuelas en el desarrollo neurológico y sensorial”.
Para este estudio, publicado en Anales de Pediatría, los expertos analizaron solo los más pequeños, es decir, 3.236 bebés nacidos después de 26 semanas de gestación o menos. “Los niños de 22 semanas apenas sobreviven y, cuando lo hacen, es a expensas de experimentar muchas complicaciones y largas estancias hospitalarias, lo que supone grandes sufrimientos para ellos y sus familias”, añade García-Muñoz Rodrigo.
A partir de ahí, las posibilidades de supervivencia aumentan y la proporción de complicaciones va disminuyendo progresivamente con el aumento de la edad gestacional. Es más, los niños de 26 semanas, a pesar de ser de muy alto riesgo, se consideran viables y son un grupo de referencia para comparar los resultados en las demás edades gestacionales.
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Los resultados muestran que las tasas de supervivencia específica por edad gestacional fueron del 12,5%; 13,1%; 36,9%; 55,7% y 71,9% a las 22, 23, 24, 25 y 26 semanas, respectivamente.
La supervivencia sin hemorragia intracraneal grave, leucomalacia periventricular (daño de la sustancia blanca del cerebro próxima a los ventrículos), displasia broncopulmonar (trastorno pulmonar crónico) o retinopatía de la prematuridad (desarrollo anormal de vasos sanguíneos en la retina del ojo) fue del 1,5%; 9,5%; 19,0% y 29,9% a las 23, 24, 25 y 26 semanas, respectivamente.
“La supervivencia sin enfermedad grave en menores de 23 semanas de gestación es excepcional, y en recién nacidos de 23 y 24 semanas, muy baja”, apunta el médico. “Los recién nacidos con 25 semanas o más de gestación tienen posibilidades razonables de supervivencia y, en ausencia de malformaciones mayores, se les debería ofrecer reanimación activa y cuidados intensivos”.
El grupo de autores próximamente publicará otro estudio en el que se analizan otros posibles factores que podrían influir en la supervivencia de estos niños, además de la edad gestacional.
“El peso en el nacimiento -cuanto más, mejor-, el sexo -las niñas evolucionan algo mejor que los niños-, si la madre recibió corticoides antes de dar a luz para madurar los pulmones del bebé y los fetos únicos frente a los embarazos múltiples son factores muy importantes ya que todos aumentan las posibilidades de supervivencia”, subraya García-Muñoz Rodrigo.
El experto concluye que la medicina no es una ciencia exacta y se debe individualizar cada caso.
Todos los niños nacidos antes de las 37 semanas de gestación se consideran bebés prematuros o nacidos antes de término. La mayoría de los embarazos dura 40 semanas de media, y cuando el parto se produce entre las semanas 37 y 42 de gestación se dice que es un bebé "nacido a término".
Cada vez nacen son más los bebés que nacen prematuros. "Actualmente la tasa de prematuridad en España ronda el 7%; lo que supone uno de cada 13 nacimientos en nuestro país, aunque es variable según la comunidad autónoma. En las últimas décadas este porcentaje se ha elevado. Hace 20-30 años rondaba el 5%. Esta cifra se ha incrementado gracias a los avances en obstetricia y neonatología”, afirman el Dr. Krzysztof Kuder, coordinador de la UCI de Neonatología, y la Dra.
Más del 70% de los bebés prematuros nace entre las 34ª-36ª semanas de gestación.
“Se denomina prematuro o recién nacido pretérmino a todo aquel neonato que nace antes de la semana 37, es decir, hasta las 36 semanas y 6 días de gestación (36+6)”, explican el Dr. Krzysztof Kuder, y la Dra.
En la mayoría de los casos (excepto los prematuros leves), estos bebés requieren atención especial en una unidad de cuidados intensivos neonatal (UCIN), con personal médico y equipos especializados capaces de tratar los diferentes problemas a los que están expuestos.
Dependiendo de la semana de gestación a la que nazca, el bebé tendrá diferente riesgo de desarrollar complicaciones, y por tanto los cuidados que necesitará también cambian. “A todos los prematuros al nacer se les ingresa en la incubadora, por la inmadurez para la termorregulación. A mayor edad gestacional, menor será el tiempo que precisen estar en incubadora y podrán salir antes a la cuna”, comentan el Dr. Kuder y la Dra.
Han nacido entre la semana 35 y 37 de gestación. Generalmente pesan entre 1.700 - 2.500 g, y miden entre 43-46 cm. Están bastante desarrollados, y las complicaciones que pueden surgir y el pronóstico de vida es muy similar a los bebés nacidos a término. Suelen pasar en la incubadora entre 24-48 horas.
Han nacido entre la semana 30 y 34 de gestación. Pesan entre 1.000 - 2.000 g y miden entre 36-46 cm. Muchos necesitan oxígeno suplementario, aunque algunos pueden respirar por sí mismos.
Nacidos entre la semana 26 y 29 de gestación. Pesan entre 750-1.600 g y miden entre 30 - 43 cm. Las secuelas pueden afectar a uno de cada tres nacidos. - Los nacidos a partir de la 28 semana de embarazo y que pesan cerca de 1.500 g sobrevivirán en un 80% de los casos, con sus complicaciones de inmadurez.
Nacen antes de la semana 26 de gestación. Generalmente pesan menos de 750 g y miden menos de 30 cm. Son muy ocasionales, menos del 5% de los prematuros. Prácticamente todos ellos requieren tratamiento con oxígeno, surfactante y asistencia respiratoria mecánica para poder respirar.
Además, son demasiado inmaduros para succionar, tragar y respirar al mismo tiempo, por lo que se los debe alimentar por vía intravenosa hasta que desarrollen las habilidades necesarias. Su pronóstico es muy incierto, ya que por su bajo peso y su inmadurez están expuestos a problemas cardíacos, pulmonares..., y es probable que tengan bastantes secuelas.
A pesar de ello, la supervivencia puede alcanzar el 70% en los que nacen cerca de la semana 26 y pesan alrededor de 750 g. "En las últimas décadas y con los avances en la perinatología, la edad gestacional en la que un feto se considera viable ha disminuido.
“La edad corregida es el valor en semanas y días que asignamos a los prematuros que ya están en su vida extrauterina. Por ejemplo: un prematuro nace a las 28 semanas y cinco días. A los 25 días del parto, consideraríamos que tiene 25 días de vida; pero en realidad sería aún de 32 semanas y dos días, y lo seguiremos tratando como el prematuro que sigue siendo.
La edad corregida nos sirve para cuidar, tratar y valorar de una manera objetiva a nuestros prematuros, ofreciéndoles los cuidados que precisan.
Es un mito muy extendido: pensar que los ochomesinos tienen más riesgo que los sietemesinos. La razón nos la cuentan los doctores Krzysztof Kuder y Leticia Ruiz: "A los prematuros tardíos, que coloquialmente se llaman ochomesinos, se les considera casi a término y por tanto se espera que sean casi ya maduros, cuando en realidad pueden requerir más ayuda médica del esperado.
Hay muchas causas de parto prematuro. En ocasiones existe una causa identificable, pero en otras no. Los niños pretérmino o prematuros son los que nacen con edad gestacional inferior a 37 semanas. Los bebés que nacen antes de tiempo (llamados prematuros o pretérmino) presentan un físico diferente al de los bebés nacidos a término (que nacen en la semana 36).
Sus órganos, huesos, músculos, incluso la piel, no han tenido tiempo de completar su desarrollo. Es posible reducir el riesgo de parto prematuro consultando al médico antes del embarazo, especialmente para las mujeres que padecen enfermedades crónicas, ya que permiten identificar los problemas desde el comienzo y tratarlos.
Manejo del parto prematuro en límites de la viabilidad
Un embarazo dura aproximadamente 40 semanas. Decimos que un embarazo es a término a partir de la semana 37, por debajo de estas semanas, si tiene lugar el parto, es lo que llamamos recién nacido prematuro.
Cuando un parto se produce de forma prematura, el recién nacido corre un mayor riesgo de tener problemas de salud y desarrollo a lo largo de su vida. Estos riesgos aumentan cuanto más prematuramente nace, y son especialmente comunes en aquellos niños que nacen antes de las 25 semanas de gestación.
Así, podemos distinguir:
- Los bebés que nacen antes de las 23 semanas son demasiado inmaduros para sobrevivir fuera del útero. En caso de tener un parto antes de las 23 semanas de gestación, los cuidados y la atención médica irán destinados al confort y bienestar materno. Es importante entender que un recién nacido en estas semanas puede mostrar signos de vida durante un breve período de tiempo después del nacimiento, pero incluso con la mejor atención neonatal, no puede sobrevivir más de unos pocos minutos u horas.
- Los bebés que nacen a partir de las 23 semanas a veces no son lo suficientemente fuertes para sobrevivir al parto vaginal o cesárea. Si nacen vivos, pueden sobrevivir si reciben un tratamiento médico intensivo. Sin embargo, algunos lamentablemente mueren a pesar de este tratamiento.
Hay muchos factores como el peso, el sexo que pueden influir en su pronóstico. Cuanto antes nazca el bebé, menos probable es que pueda sobrevivir, y aumenta el riesgo de problemas de salud, que pueden incluir frecuentemente dificultades para respirar, problemas intestinales y problemas oculares.
Los problemas de desarrollo y neurodesarrollo pueden incluir problemas con el movimiento, el aprendizaje y el comportamiento que pueden variar de leves a muy graves.
Si hay un alto riesgo de parto inminente entre la semana 23 y la semana 25 de gestación, el equipo médico proporcionará a la paciente la información individualizada sobre su bebé y su pronóstico, para que pueda expresar sus deseos acerca de los cuidados para ella y su bebé.
En caso de adoptarse una actitud no activa por parte del equipo de obstetras y neonatólogos, el parto será vaginal salvo complicaciones o riesgos maternos.
Factores que influyen en la supervivencia
Además de la edad gestacional, habitualmente utilizada como único parámetro, muchos factores pueden afectar la supervivencia de los bebés periviables. La gran complejidad en relación a los márgenes de viabilidad hace necesario considerar, además de la edad gestacional y la provisión de tratamiento activo, a menudo correlacionados, una serie de factores significativamente asociados a la probabilidad de supervivencia y de menos secuelas graves en el neurodesarrollo como el peso fetal estimado, el sexo, la gemelaridad, el parto por cesárea, el pH sanguíneo al nacer, la necesidad de reanimación avanzada, la recepción de corticosteroides prenatales o aspectos basados en variables sociales.
Informes de varias naciones desarrolladas demuestran un incremento en la supervivencia después de un nacimiento periviable, con tratamiento activo, continuando con las tendencias establecidas hacía más de medio siglo.
Todos los recién nacidos vivos entre las 22 y 25 semanas de gestación que no recibieron tratamiento activo murieron antes del alta hospitalaria. Por el contrario, entre los que recibieron tratamiento activo, el 41% de los bebés nacidos vivos a las 22 semanas de gestación, y el 20% de los nacidos vivos a las 23 semanas murieron dentro de las 12 horas posteriores al nacimiento, con una proporción mucho menor (2%-8%) que muere dentro de las primeras 12 horas a las 24 y 26 semanas de gestación.
A continuación, se presenta una tabla con las tasas de supervivencia por edad gestacional:
| Edad Gestacional (semanas) | Tasa de Supervivencia |
|---|---|
| 22 | 12.5% |
| 23 | 13.1% |
| 24 | 36.9% |
| 25 | 55.7% |
| 26 | 71.9% |
Fuente: Datos de la Sociedad Española de Neonatología.
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