Canciones de Cuna Griegas Tradicionales: Letra, Significado y Tradición

30.10.2025

Las canciones de cuna son las primeras manifestaciones poéticas y musicales que la criatura recibe, incluso antes de que se establezca el diálogo entre adulto y bebé, ya aparecerán estos pequeños poemas con música.

El Coco y Otros Asustadores en las Canciones de Cuna

De todos los asustadores, quizás el principal y más generalizado dentro de nuestra cultura sea el “coco”, una de esas figuras a las que recurre la arrulladora para conseguir el fin de las nanas que es dormir al niño.

Hemos localizado dos cancioncillas, que contienen dicho ente represor en Puerto de Santa Cruz (Cáceres), localidad situada a mitad de camino entre Trujillo y Miajadas, junto a la autovía Nacional V; aunque por su popularidad bien podrían ser de cualquiera otra población extremeña e incluso hispana. El contenido de ambas es semejante, como podemos comprobar:

Duérmete, mi niño, que viene el coco y se lleva a los niños que duermen poco.

Duérmete, niño, duérmete ya que viene el coco y te comerá.

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El niño que se resiste a dormir recibe una hipotética amenaza con la llegada de un ser mítico y arcaico. La conminación es más suave en la primera. Se establece una dualidad entre el cariño (“mi niño”) y la amenaza (“que viene el coco”), entre el amor maternal y el miedo, entre la realidad y la fantasía, polaridad que permanece en el ser humano como la vida misma.

Mientras que en el segundo poema la arrulladora se muestra más insistente, más severa, más tajante (“duérmete ya”). Las exhortaciones se repiten, la afectividad recogida en el posesivo “mi” se pierde.

Si seguimos comparando las dos canciones, hay también una gradación entre ambas; más suave en la primera (“Que viene el coco / y se lleva a los niños / que duermen poco”), y más patente en la segunda (“Que viene el coco / y te comerá / o te llevará”). Se contradice esta postura con el amor materno que rezuman otras nanas, pero no olvidemos que el coco es una figura convencional, muy tradicional en el mundo infantil.

Surge en la concepción supersticiosa del sueño sometido a fuerzas malignas y ocultas. Se han dado múltiples definiciones de ese personaje mítico.

Cobarruvias (1611) dice que “en lenguage de los niños vale figura que causa espanto, y ninguna tanto como las que están a lo escuro o muestran color negro de “cus”, nombre propio de Cam, que reynó en la Etiopía, tierra de negros”. Goya establece su definición gráfica en el dibujo “Que viene el coco” donde se aprecia el pavor que los niños sienten ante el mito hecho realidad, mientras la mujer parece dialogar con el fantasma. Rodríguez Marín considera que es el “ser imaginario con que se infunde miedo a los niños; así se dice: Más feo que un coco”.

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Antonio Machado y Álvarez (“El folk-lore de los colores” en el Folk-lore Frexnense) afirma que ese ente surge de la oscuridad y es hijo del color negro.

Unamuno (Recuerdos de niñez y mocedad) también considera al “coco” hijo de un mundo tenebroso, y las nodrizas le han creado para gobernar a los infantes rebeldes principalmente ante el sueño.

Federico García Lorca afirma que el “coco” forma parte del mundo infantil lleno de figuras sin dibujar, y su fuerza mágica es su “desdibujo”.

El D.R.A.E. lo define como el “fantasma que se figura para meter miedo a los niños”. Corominas también acepta la definición académica de coco y afirma que es una voz de creación expresiva… que pertenece originariamente al lenguaje infantil, con el significado de “objeto esférico”, “argalla”, “cabeza”, etc.

Estos miedos iniciales que la arrulladora infunde en los más pequeños hicieron pensar a Unamuno que “el primer principio sobrenatural que en nuestra conciencia arraigó fue, pues, un principio malo, tenebroso y amenazador, cuya aparición recuerda el timor fecit deos de Estacio. Más tarde el cuarto oscuro se convirtió en el infierno, y del Coco surgieron el demonio y Dios”.

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Variaciones Regionales del Coco

La costumbre tradicional de asustar a los niños mediante un personaje misterioso se extiende por toda la región extremeña, Europa e Hispanoamérica. El nombre del asustador varía según las regiones y las localidades. Incluso en una misma población puede recibir denominaciones muy diferentes.

En Puerto de Santa Cruz se recurre al “bobo”, a “camuña”, al “hombre del saco”, al “tío del sebo”, al “pobre”, al “médico”, a la “bruja coruja”, a la “pantaruja” y a otros personajes variopintos que las nodrizas crean en un momento determinado y que van recogiendo a los niños que no se duermen o se portan mal.

La “pantaruja” y la “marimanta” entre otros son los entes que sustituyen al coco y asustan al niño en el sur de Extremadura, mientras que en el norte suenan más el “cocu” y el “lobu”.

Rodríguez Marín considera que en Extremadura entra a formar parte de ese mundo mítico la “manita-tuerta”.

El Bachiller de Osuna afirma que “el bú, el duende, el cancón etc, son otras tantas entidades míticas que comparten con el coco, el moro, los judíos, la mano negra, etc, la tarea de asustar a los rapaces”. En Guadalcanal (Sevilla) es el Cancón.

Lorca ve esa diversidad de figuras que comparten la misión de asustar a los críos en las diferentes regiones españolas: el “bute” y la “marimanta” son andaluzas… En el Sur, el “toro”, la “mora”, la “reina mora”…; en Castilla, la “loba”, la “gitana”…, y en Burgos la “aurora”.

En Madrid sinónimo del coco es la “carcamora”.

Mientras que en Olmedo del Rey (Cuenca) con amenaza evidente se canta: A dormir que viene el lobo y si no, viene la loba, preguntando de casa en casa, cuál es el niño que llora.

Unamuno afirma que análogos al coco para él fueron el “papua” y la “marmota”.

En la Montaña alavesa a los “desobedientes y revoltosos se les conmina con el coco, las brujas, los enemiguillos, el lobo, la zorra, el morroco”. Otros asustadores propios del País Vasco son el “momuya”, el “inguma”, el “onentzaro”.

Del miedo a la oscuridad, a lo desconocido, a lo que no se puede ver, nace toda clase de fantasma, de seres imaginarios, tantos como la mente humana es capaz de crear. En Cantabria es el “milano”. En Palencia se recurre al “sacamanos”, un ente que baja por las chimeneas de las casas y se lleva a los niños que no quieren irse a la cama a la hora de dormir. En Asturias además de invocar al “bus”, al “papón”… también se arredra a los niños con el “cocu”, por desviación fonética local.

El Humor de Gloria Fuertes

Una de las poetisas del siglo XX que más ha penetrado en el alma infantil es Gloria Fuertes, con el humor que la caracteriza recoge varios de esos asustadores en su poema “¿Quién llegó?”, donde da una visión clara de estos primeros miedos infantiles, que fácilmente se irán superando.

Si ahondásemos en el origen de estos entes represores, tal vez encontrásemos sus raíces en tabúes relacionados con la muerte. Es significativo que el milano cumpla esa función represiva cuando sabemos que junto con el cuervo son aves de mal agüero en muchas zonas rurales.

Tabla de Asustadores Infantiles por Región

Región Asustador
Puerto de Santa Cruz (Cáceres) Bobo, Camuña, Hombre del saco, Tío del sebo, Pobre, Médico, Bruja coruja, Pantaruja
Extremadura (Sur) Pantaruja, Marimanta
Extremadura (Norte) cocu, lobu
Guadalcanal (Sevilla) Cancón
Madrid Carcamora, Cancamona
Olmedo del Rey (Cuenca) Lobo, Loba
Montaña Alavesa Coco, Brujas, Enemiguillos, Lobo, Zorra, Morroco
País Vasco Momuya, Inguma, Onentzaro
Cantabria Milano
Palencia Sacamanos
Asturias Bus, Papón, Cocu

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