¿Por qué los bebés aprietan los puños?
Durante los primeros meses de vida, los bebés experimentan cambios de manera constante y comienzan a ser conscientes de su cuerpo y de lo que pueden hacer con él. Un correcto proceso de desarrollo, sobre todo de las extremidades (manos y pies), posibilitará el desempeño de todas sus habilidades físicas y cognitivas. El bebé empezará a procesar para qué sirven ¡y a usarlas! Además de bonitos, cada uno de estos pequeños avances será fundamental para su futuro.
Por este motivo, es muy importante conocer cómo debemos acompañar este desarrollo en nuestros peques, aportándoles nuestra ayuda, pero dejando que sean ellos mismos quienes se descubran.
La función de las manos del bebé
Las manos tienen una función concreta: manipular objetos. El bebé debe ser capaz de sentir y ser consciente de que puede agarrar cosas con las manos. No hay prisa, lo irá descubriendo según pasen los meses. Hasta este momento nuestro bebé tendrá las manos cerradas en puño y hará pocos movimientos con ellas.
Hacia los 2 meses los bebés comienzan su descubrimiento. Abren las manos y separan el pulgar. A los 3 meses llevan las manos a la boca y exploran. A partir de este momento, lo que nos queda a las familias y profesionales es estimular su desarrollo: perfeccionar esas funciones y hacer que alcancen ese crecimiento completo. El proceso es muy similar al que ya hemos explicado de los pies.
También debemos dejar que toquen todo (eliminando, claro, los peligros), y que exploren. No debemos prohibir a nuestros peques que se lleven las manos a la boca. Finalmente, es importante que no forcemos este proceso, sino que acompañemos a nuestro bebé en el camino, descubriendo y desarrollando su cuerpo.
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¿Qué significa cuando un bebé cierra los puños?
¿Sabías que cuando un bebé cierra los puños es porque tiene hambre? Y es que prestar atención a las manitas de los bebés puede proporcionarnos información muy valiosa para entender cómo están. Frecuentemente suelen introducírselas en la boca y esto es un indicador de que tienen hambre, aunque no siempre significa que sea así, ya que a veces es por simple curiosidad.
Este comportamiento es algo natural desde que el pequeño está en la tripa y al nacer, sus manos serán el medio para detectar donde se encuentra el pezón de la madre que quiere acercar a su boca. Puesto que hasta el año no va a ser capaz de comunicarse mediante alguna palabra, su manera de enviar señales será mediante su cuerpo.
Evidentemente, cuando el niño esté alterado y abra la boca, nos estará pidiendo alimento, pero si no lo hace de esta forma, hay otros signos que nos permiten identificarlo. Por ello, cuanto más cerrados tenga los puños y más fuerza ejerza, más síntoma de estrés será y por ende, posiblemente de hambre. A medida que lo vayas amamantando y vaya perdiendo el ansia, irá perdiendo esa tensión y aflojando las manitas.
Otra de las cosas que puede estar comunicando el bebé cuando cierra los puños es que tiene sueño. Pero igual que decíamos que cuando tiene hambre, muchas veces abre la boca, en el caso de que tenga sueño, muchas veces tiende a frotarse los ojos. Es más, si se pone irritable, muchas veces lo que te estará queriendo decir es que necesita que lo dejes tranquilo.
De todas formas, como decíamos, cerrar los puños es muchas veces un reflejo involuntario. Por eso, siempre será una buena idea acariciar sus manitas, colocar objetos no dañinos, sonoros, utilizar distintas texturas, etc. para que pueda tener conciencia de sus manos. Esto además le permitirá relajarse y descansar, además de generar una conexión con sus progenitores. También existen productos Montessori, cuyos diseños están pensados para ejercitar las manos. También es aconsejable mostrarle sus propias manos y moverlas delante de sus ojos.
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Si un bebé abre y cierra las menos y llora constantemente, es posible que esté sintiendo dolor por algún motivo. Además, si cuando lo coges en brazos no deja de llorar, esto ratifica el hecho de que pueda estar dolorido o incluso enfermo. Ya que si el lloro fuese para reclamar la atención de los padres, iría cesando a medida que se tranquiliza. En conclusión, si quieres el bienestar de tu bebé, estate ojo avizor y analiza todas las necesidades que pueda tener para que cese su malestar.
Dormir con los puños cerrados: ¿A qué se debe?
Es algo más común de lo que parece despertarse a mitad de la noche y notar que estás durmiendo con los puños cerrados. Esta práctica es frecuente en bebés, pero puede ser inusual en adultos. En los adultos, suele estar relacionado con el nerviosismo, la ansiedad o la confusión. Muchas personas aprietan los puños inconscientemente en momentos de estrés. Si aprietas los puños mientras duermes, podrías despertarte con las manos hinchadas o doloridas. En ese caso, conviene analizar la causa y buscar soluciones.
Apretar los puños al dormir puede estar relacionado con una condición médica, como la epilepsia, que a veces se manifiesta también durante el sueño. Muchas personas reprimen sus emociones, especialmente la ira, debido a normas sociales. Si no se expresan adecuadamente, pueden manifestarse físicamente, como apretar los puños por la noche. Si estás pasando por un periodo de estrés o sufres un trastorno de ansiedad, podrías apretar los puños en mitad de la noche como una respuesta inconsciente de tu cuerpo.
¿Qué hacer?
Las reacciones físicas durante el sueño pueden ser señales de que algo no está bien. Durante las primeras etapas (0-3 meses), los bebés suelen tener los puños cerrados tanto despiertos como dormidos. Ver que tu bebé duerme con los puños cerrados es completamente normal, sobre todo en los primeros meses de vida. Significa, en la mayoría de los casos, que su sistema nervioso aún está madurando.
Es importante tener en cuenta que si tu bebé aprieta los puños mientras duerme y además muestra tensión en otras partes del cuerpo, puede deberse a sobreestimulación durante el día o a una fase de sueño activo. También puede estar relacionado con gases, dolor o irritabilidad (por cansancio). Si los movimientos del sueño de tu bebé te generan dudas o crees que algo no encaja, en SleepyKids podemos orientarte.
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Hipo en bebés
El hipo en bebés es un fenómeno común que muchas veces desconcierta a los padres primerizos. El hipo es una contracción involuntaria del diafragma, el músculo responsable de la respiración. En los bebés, esta reacción puede ocurrir con frecuencia debido a varias razones específicas de su etapa de desarrollo:
- Maduración del sistema nervioso: En los recién nacidos, el sistema nervioso aún está en desarrollo y es más propenso a desencadenar este tipo de contracciones.
- Ingreso rápido de aire: Al mamar o tomar el biberón, los bebés a menudo ingieren pequeñas cantidades de aire, lo que puede irritar el diafragma y causar hipo.
- Reflujo gastroesofágico: En algunos bebés, el reflujo puede provocar hipo. Este reflujo ocurre cuando el contenido del estómago vuelve hacia el esófago, y puede ser más frecuente en bebés debido a que su sistema digestivo es aún inmaduro.
- Temperatura ambiental: Los cambios bruscos de temperatura también pueden desencadenar el hipo en los bebés.
El hipo es normal en los bebés, especialmente en los primeros meses de vida. De hecho, algunos bebés incluso tienen hipo antes de nacer, dentro del útero.
Consejos para aliviar el hipo
- Para evitar que el bebé ingiera demasiado aire al mamar o al tomar el biberón, puedes hacer pausas cada pocos minutos. Esta práctica ayuda a reducir la acumulación de aire en el estómago y puede disminuir las probabilidades de que aparezca el hipo.
- A veces, el hipo se alivia cambiando la posición del bebé. Intenta sostenerlo en posición vertical durante unos minutos, apoyando su cabeza sobre tu hombro.
- Las palmaditas suaves en la espalda, especialmente cuando el bebé está en posición vertical, pueden ser efectivas para liberar el aire acumulado en su estómago y reducir el hipo.
- Succionar puede ser un buen método para que el diafragma del bebé se relaje y se detengan las contracciones involuntarias.
El hipo en los bebés y el cólico del lactante son síntomas que, aunque distintos, suelen estar relacionados con el sistema digestivo inmaduro de los más pequeños. Ambos pueden aparecer debido a la acumulación de gases, dificultades en la digestión o el acto de succionar durante la alimentación, lo que puede generar molestias en el abdomen del bebé.
Si el hipo en tu bebé es frecuente, hay algunas prácticas que pueden ayudar a prevenir su aparición. Aquí te compartimos algunas recomendaciones adicionales:
- Alimentar al bebé antes de que tenga mucha hambre: Cuando los bebés están muy hambrientos, suelen succionar con más intensidad y tragar más aire.
- Asegurarse de que la tetina del biberón es la adecuada: Algunas tetinas tienen un flujo demasiado rápido, lo que hace que el bebé trague más aire del necesario.
- Evitar el exceso de estimulación después de las comidas: Intenta que el bebé repose un poco después de alimentarse. Moverlo o jugar en exceso después de la comida puede generar hipo.
- Mantener una temperatura estable: Los cambios bruscos de temperatura pueden alterar el diafragma del bebé, así que es ideal mantenerlo en un ambiente cálido y constante.
El hipo en bebés es una reacción común que rara vez representa un problema de salud serio.
Cólicos en bebés
Cuando un bebé llora con frecuencia, está agitado y no logra calmarse de ninguna forma, puede que probablemente tenga cólicos. Pero ¿sabes qué es un cólico? Un cólico es un dolor abdominal agudo y espasmódico que se da cuando los músculos que rodean un órgano se contraen involuntariamente. Esta condición, muy común en los recién nacidos, aparece durante las primeras semanas de vida del bebé y suele desaparecer alrededor de los 4 y 6 meses. Es un problema muy común, que afecta a 1 de cada 5 bebés ya sean alimentados con leche materna como con leche de fórmula.
El cólico del lactante es una dolencia poco específica, un malestar general difícil de definir al que muchos profesionales llaman llanto inconsolable. Los cólicos aparecen, en la mayoría de los casos, por la tarde-noche y duran varias horas. Es posible que observes que tu bebé se pone rojo, aprieta los puños, encoge las rodillas sobre la barriga o arquea la espalda. Hasta que 40% de los lactantes tienen cólicos, normalmente empiezan entre la tercera y la sexta semana después del nacimiento.
Síntomas de los cólicos
- Llanto desesperado: los bebés, al no saber cómo comunicarse de mejor manera, expresan su malestar a través del llanto, que en este caso puede ir acompañado de gritos. Es normal que en estos momentos te resulte imposible calmar a tu bebé, pero no te sientas culpable, es algo mucho más común de lo que crees.
- Regurgitación: se conoce como regurgitación al fenómeno que consiste en el regreso del contenido alimentario a través del esófago y hasta la boca.
- Dificultades para calmarse: cuando un bebé sufre cólicos, es difícil que se calme incluso aunque lo cojas en brazos.
Cuidar a un bebé con cólicos puede ser todo no un reto, especialmente para los padres primerizos. Sin embargo, es importante que recuerdes en todo momento que no estás haciendo nada mal y que tu bebé va a mejorar, aunque en el momento el llanto pueda parecer desesperante.
Trucos para aliviar los cólicos
- Suaves masajes: masajear suavemente el vientre de tu bebé en el sentido de las agujas del reloj puede ser de gran ayuda para aliviar las molestias del cólico.
- Agua tibia: los baños de agua tibia no solo aliviarán los dolores de tu bebé, sino que también le van a relajar notablemente. Si tu bebé responde favorablemente a este truco, dale baños de agua tibia un par de veces al día.
- Sostenlo: uno de los trucos más conocidos es sostener al bebé durante los episodios de llanto y moverlo suavemente en tu hombro. Cuando tu bebé acabe de comer, mantenlo erguido para que no trague aire y ayúdale a eructar posteriormente.
- Respeta su dieta: si le das el pecho, evita ingerir alimentos o bebidas que puedan ser perjudiciales para el bebé, como las especias, las legumbres o el alcohol.
Como hemos dicho, aunque los cólicos son molestos para el bebé y pueden resultar muy desconcertantes para los padres, son un trastorno muy normal que, por lo general, no ponen al bebé en ningún tipo de peligro.
Evolución de las manos del bebé
Desde que el bebé nace y el primer reflejo de prensión hasta la precisión de la psicomotricidad fina, las manos del niño van evolucionando y transformándose. Podemos estimular el desarrollo de la psicomotricidad jugando con nuestro hijo, ofreciéndole diferentes objetos y materiales. El bebé mantendrá los puños cerrados casi todo el día, esto es característico en los pequeños hasta los 2 meses. Realizan pocos movimientos nada precisos, además del reflejo de prensión palmar, y eso lo podremos apreciar si le damos nuestro dedo, ya que lo agarrará firmemente.
Cumplidos los dos meses, las manos del niño pasan a abrirse y empiezan a tocar torpemente todo lo que este cerca de él, ha aprendido a sujetar las cosas que se la dan, aunque aún no tiene fuerzas suficientes para agarrarlas por sí mismo. El pequeño pasará mucho tiempo observando sus manos con curiosidad y descubrirá que puede moverlas a su antojo. En esta etapa tu bebé será capaz de coger las cosas con las manos abiertas, ya agita las cosas y tiene mayor coordinación de sus movimientos. Debemos ofrecer un ambiente que estimule al bebé a utilizar sus manos. Deja a su alcance juguetes que le pueda sujetar cómodamente y observarlos.
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