¿Cuánta agua debe tomar una mujer lactante? Recomendaciones

26.10.2025

El agua es esencial en cualquier periodo de nuestra vida y mantenerse hidratados es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. No obstante, el aporte de agua adquiere mayor importancia durante ciertos periodos como son el embarazo y la lactancia. Una mujer embarazada va a necesitar una mayor ingesta de agua, al igual que durante la lactancia, debido a los cambios fisiológicos que se producen en su cuerpo en estas etapas tan especiales de la vida.

El agua en el embarazo

Una mujer con un índice de masa corporal (IMC) entre 18,5 y 24,9 antes de la gestación (en el rango considerado como normopeso), debe aumentar entre 11,5 y 16 kilos en el embarazo. De este peso que gana la mujer con la gestación, gran parte es agua (alrededor de dos terceras partes).

Esto se debe a que, en el embarazo, el volumen sanguíneo aumenta. De esta manera, se permite la vascularización de la placenta sin comprometer que la sangre llegue a los demás órganos de la embarazada.

Además, el agua es necesaria para la producción del líquido amniótico que protege al feto, sin olvidar que la placenta o el mismo bebé en desarrollo tienen un gran contenido de agua.

¿Cuánta agua beber en el embarazo?

La recomendación más extendida es que la mujer aumente durante el embarazo, a los 2 litros diarios de agua recomendados, otros 300 ml adicionales. Sin embargo, esta recomendación es muy general.

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Hay que tener en cuenta que factores como un clima cálido o la actividad física aumentan la pérdida de agua y, por tanto, los requerimientos serían mayores, sin olvidar que la pérdida por sudoración está incrementada durante el embarazo.

Por otro lado, los vómitos tan comunes en el primer trimestre de embarazo contribuyen a que la mujer pierda más agua, lo que puede agravarse si la embarazada reduce la ingesta de agua por las náuseas. Además, en la hiperémesis gravídica (náuseas y vómitos constantes en el embarazo) hay riesgo de deshidratación grave y la mujer debe acudir antes de que esto ocurra al especialista.

Es importante promover el consumo de agua para hidratarse durante el embarazo y no sustituirlo por bebidas azucaradas que pueden llevar a un aumento excesivo de peso en la gestación. No obstante, las frutas y las verduras con alto contenido en agua sí que deben formar parte de la dieta saludable de la embarazada y, además, contribuyen al aporte de agua.

Finalmente, lo más recomendable es beber toda esta cantidad de agua poco a poco e, incluso, beber estos pequeños sorbos antes de tener sed.

Beneficios de beber agua en el embarazo

Mantenerse correctamente hidratada en el embarazo ayuda a mantener el equilibrio en el líquido amniótico, reduciendo el riesgo de padecer oligohidramnios (poco líquido amniótico).

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Además, también disminuye el riesgo de padecer infecciones urinarias y, junto a una dieta rica en fibra, el adecuado aporte de agua podría aliviar el estreñimiento típico del embarazo y, con ello, prevenir la aparición de hemorroides.

No obstante, la ingesta de agua también podría ayudar a aliviar la retención de líquidos y la hinchazón de tobillos que conlleva y es beneficiosa para mantener la hidratación y elasticidad de la piel, previniendo así la aparición de estrías.

Beber agua en la lactancia

No solo es importante cuidar la hidratación durante el embarazo, sino también después de haber dado a luz. Durante la lactancia, y teniendo en cuenta que más de un 85% de la leche materna es agua, es importante el correcto aporte de agua para compensar la pérdida por la producción de leche.

La recomendación, a modo general, es añadir 700 ml diarios de agua adicionales a la ingesta recomendada de 2 litros. El motivo es que, si bien aumenta de manera progresiva, a los seis meses de lactancia materna exclusiva una mujer produce unos 780 ml al día de leche.

Esto puede variar, por ejemplo, si la mujer está amamantando a gemelos o mellizos, lo que supone una mayor pérdida de agua para la madre.

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De igual modo, la actividad física y vivir en un clima cálido son factores a tener en cuenta, ya que aumentan los requerimientos de agua de la mujer.

No obstante, durante la lactancia y, en concreto, en el momento de amamantar al bebé, es habitual que la mujer experimente sensación de sed. Por ello, un buen consejo es que la mujer tenga cerca un vaso de agua cuando vaya a dar el pecho al bebé, para favorecer la ingesta y evitar la deshidratación.

En cuanto al bebé, la leche materna cubre todos sus requerimientos durante los primeros seis meses de vida, por lo que en este periodo no es necesario ni recomendable ofrecerle agua.

Preguntas frecuentes

¿Se puede beber agua del grifo estando embarazada?

La calidad del agua corriente puede variar entre diferentes zonas y tener, por ejemplo, un alto contenido en cal. Además, también puede ser motivo de preocupación los compuestos químicos que se derivan de la desinfección del agua con cloro.

Por ello, muchos especialistas aconsejan tomar agua mineral natural como una opción más segura.

¿Qué bebidas se pueden beber estando embarazada?

Lo más recomendable es promover el consumo de agua durante el embarazo, evitando sustituirlo por bebidas azucaradas o edulcoradas.

Por otro lado, el consumo de alcohol debe ser totalmente evitado en el embarazo, porque puede suponer riesgos para el bebé en desarrollo. De igual modo, debe reducirse el consumo de café y té.

Los zumos naturales pueden ser una buena opción, aunque es más saludable tomar las frutas sin triturar. Las frutas y verduras frescas contribuyen a la correcta hidratación.

Mitos sobre la lactancia

  • Amamantar con horarios, es la manera más sencilla de que la lactancia se vaya al traste.
  • Amamantar no duele; es un mito que el dolor forme parte de la lactancia.
  • Un mito muy extendido cuenta que no es necesario despertar al bebé para que mame, que si tiene hambre ya se despertará.
  • La frase que el bebé usa el pecho como chupete es totalmente inadecuada, los bebés tienen diferentes tipos de succión: la nutritiva y la afectiva.
  • No, no hay alimentos ni bebidas que aumenten la producción de leche. La única manera de conseguir aumentar la producción de leche es estimular el pecho y sacar la máxima cantidad de leche del pecho y esto se consigue ofreciendo más el pecho a tu bebé.
  • Si bebes agua mientras amamantas, la leche se volverá aguada o producirás un exceso de leche. Evidentemente, no tiene ninguna base este consejo.
  • Otro mito que no tiene sentido es que el color de los ojos no es definitivo hasta el destete. El color de los ojos se determina por la genética. Igual que las demás características físicas.
  • La leche ya no es leche, se transforma en agua. Es cierto que gran parte de la leche materna es agua, y eso es así siempre, pero nunca deja de alimentar.
  • Las retenciones de leche u obstrucciones se producen por vaciar poco la glándula mamaria, pero no porque el bebé haya soplado.
  • La leche dentro del pecho no se puede estropear, es perfectamente posible tomar el sol.

Recomendaciones nutricionales durante la lactancia

  1. La dieta debe ser sana, variada y equilibrada, incluyendo todos los grupos de alimentos.
  2. La mujer lactante debe consumir, al menos, dos litros y medio de agua al día para mantener un adecuado estado de hidratación.
  3. Realiza una dieta sana y equilibrada. Reparte las comidas a lo largo del día.
  4. Consume abundantes verduras y frutas variadas, frutos secos, huevo, carne magra, pescado blanco y azul, lácteos, legumbres, cereales.
  5. Elige métodos de cocinado saludables, como la plancha o el vapor, y huye de fritos y rebozados.
  6. Toma un tentempié saludable a media mañana y a media tarde.
  7. Realiza ejercicio físico diario, adecuado a tu situación.

Alimentos a evitar o moderar durante la lactancia

  • Evitar los azúcares refinados, así que intenta restringir al máximo el consumo de dulces (bollería industrial, chucherías, helados).
  • Debe evitarse o reducirse al máximo también el consumo de pescados de grandes dimensiones, (emperador, pez espada, atún), por su contenido en mercurio.
  • Modera el consumo de cafeína, y precaución con las hierbas y plantas (infusiones, medicamentos homeopáticos…).
  • Están totalmente prohibidos el consumo de alcohol y tabaco.

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