¿Cuántas crías tiene una cobaya por parto?
Las cobayas son unos animales muy apropiados para los niños por su docilidad y fácil manejo. Pertenecen a la familia de los roedores, de manera que todas sus piezas dentales (tanto incisivos como molares y premolares), tienen crecimiento continuado a lo largo de toda su vida. Viven una media de 6-9 años.
Las cobayas hembras alcanzan la madurez sexual a las 6 semanas de edad, pero no es aconsejable cruzarlas antes de que tengan 12 semanas. Los machos alcanzan la madurez un poco más tarde, a las 9-10 semanas. Las cobayas tienen un ciclo sexual poliéstrico, lo que significa que tienen varios ciclos sexuales a lo largo del año. El estro dura entre 15-17 días (es decir que el celo les viene cada 15-17 días) y el celo suele durar unas 8 horas.
La ovulación es inducida por el coito, por lo tanto, si existe monta, hay casi un 100 % de posibilidades de que la hembra quede preñada. La gestación dura entre 59-72 días (una media de 68) y las crías nacen con pelo y con los ojos abiertos. Desde el primer día son capaces de ingerir alimento sólido pero es recomendable no destetarlos hasta las tres o cuatro semanas de edad. El primer celo fértil de la hembra después del parto ocurre entre 24-48 horas tras el nacimiento de las crías.
El momento del parto suele pasar inadvertido porque las hembras no se preparan ni hacen nido. Tiene un embarazo de unas 8-9 semanas, y puede quedarse preñada otra vez incluso lactando, ya que tendrá un celo a los 15 días del parto. El parto suele ser corto y suelen tener camadas de 8-10 cachorros.
La cobaya es una especie relativamente fácil de criar. Deberemos mantener al macho y a la hembra separados si no queremos que se reproduzcan periódicamente. La reproducción empieza con el cortejo del macho. La cobaya es una especie que para reproducirse, precisa de una presentación del macho y la hembra y un cortejo por parte del mismo, para estimularla y permitir que lo acepte. Una vez aceptado, el macho la monta varias veces.
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Hay que tener en cuenta que la cobaya es un animal precocial. Eso quiere decir, que sus crías tienen el mismo aspecto que los adultos desde el momento del nacimiento y casi pueden valerse por sí mismas. Las crías son relativamente grandes en relación con el tamaño corporal de la madre y por ello es importante que el primer parto se produzca antes del cierre de la sínfisis pélvica, para ayudar a dilatar la cadera y que el parto no sea peligroso.
La gestación de la cobaya dura poco más de dos meses. Es una gestación bastante larga comparada con otras especies y relacionándola con su tamaño corporal y su peso. Las cobayas tienen una media de dos crías, siendo frecuentes partos de 3 crías en cobayas multíparas.
Durante el embarazo, tendremos en cuenta que las necesidades de vitamina C de las cobayas pueden incrementarse considerablemente. Con lo cual, deberemos aumentar el número de vegetales ricos en vitamina C o darle un suplemento vitamínico, pero siempre supervisado por un veterinario. También deberemos evitar situaciones estresantes para el animal, ya que pueden provocarle un aborto. Con lo cual, los cuidados se resumen en tranquilidad y buena dieta.
El momento del parto se da entre los 60 y los 70 días de gestación, podemos calcularlo para poder estar pendientes. Muchas veces paren de noche, pero no es una norma exacta. Los huesos pélvicos empiezan a separarse en los 10 días anteriores al parto, pero es algo que seguramente no apreciaremos. La mayoría de partos evolucionan de forma favorable. Solo en casos puntuales, la hembra no atiende a las crías (ya sea por inexperiencia o por falta de instinto genética) y entonces, tendremos que intervenir rompiendo la bolsa amniótica (la forma de hacerlo es empezar por la zona del hocico y seguir hacia detrás) y sacudiendo ligeramente al cachorro para estimularlo a respirar.
A diferencia de otras especies como los hámsters o las ratas, el canibalismo en cobayas es muy raro. Posteriormente lo secaremos con una toalla y lo dejaremos con su madre por si le permite mamar. La cobaya bebé ya oye, ya es capaz de ver, tiene dientes y todo su pelaje. Suelen pesar una media de 100 gramos al nacer y a las 48 horas ya son capaces de comer solas. Sin embargo, deben permanecer con su madre durante un mínimo de 20 días, ya que son mamíferos y como tales necesitan mamar la leche materna.
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El primer celo en las cobayas hembras comienza cerca de las 9 semanas de vida, sin embargo es conveniente esperar aproximadamente hasta que el animal tenga 6 meses para considerar su reproducción, de este modo nos aseguramos de que el cuerpo de la futura madre haya madurado lo suficiente para soportar la gestación y lactancia. El celo en las cobayas hembras aparece cada 17 días mientras que los machos están siempre disponibles para la reproducción. Como no resulta fácil para el dueño detectar exactamente en qué punto del mes ha llegado el momento de reproducirse, muchos expertos aconsejan juntar a la pareja de cobayas durante cerca de 20 días, período en el cual ocurrirá el apareamiento.
Una vez que la fecundación se haya dado, el embarazo de las cobayas dura entre 65 y 72 días dependiendo básicamente de la cantidad de crías que tenga la madre. El promedio común es de 3 crías por embarazo. Aunque pueda parecer extraño, el parto de una cobaya se considera asintomático, es decir, que no presenta síntomas de que el alumbramiento va a empezar. La cobaya estará haciendo sus cosas de forma habitual, como comer y beber, y de repente empezará. Normalmente se puede oír un chillido o quejido de los que ellas suelen hacer y se puede ver como tiene una o pocas contracciones y el parto ya comienza.
Según la Asociación de Criadores de Conejos Americana (ARBA), 1 de cada 5 hembras embarazadas muere. *Esto se debe a que la pelvis de la cobaya consta de 3 huesos (ilion, isquion y pubis), los cuales se unen en una articulación cartilaginosa llamada sínfisis que, antes de dar a luz, se afloja dejando un espacio de unos 2-3 centímetros de ancho para que las crías puedan salir. Si la hembra no ha dado a luz antes de los 7-8 meses de edad, la sínfisis se solidifica (distocia), lo cual implica que un embarazo más allá de esa edad conlleva un riesgo tanto para la vida de las crías como de la madre, porque no logran salir por el canal de parto.
Si una cobaya hembra ha sido comprada en un criadero (legal o ilegal) o tienda de animales o bien ha sido rescatada sin ningún tipo de garantías respecto a su estado de salud, existe un riesgo elevado de embarazo. En cambio, sí puede convivir con otras hembras con las que se lleve bien. Según la cobaya en concreto, tal vez sea mejor dejarla sola o en cambio ponerla en compañía de otra hembra o hembras con la/s que tenga buena relación.
Es especialmente importante que la alimentación cumpla con los requerimientos básicos explicados en la sección ALIMENTACIÓN (algo que es siempre importante, pero lo es aún más en el embarazo), ya que cualquier error nutricional podría desencadenar consecuencias fatales para la madre y/o las crías (más información en ¿Qué complicaciones pueden darse en el embarazo?). Evitar los vegetales* (verduras, frutas y plantas) diuréticos o con propiedades abortivas, ya que pueden provocar un aborto o malformaciones en las crías. Durante el embarazo es recomendable añadir abundante heno de alfalfa al heno de hierbas/gramíneas que suele consumir habitualmente la madre, pues los henos de planta leguminosa como la alfalfa son más ricos en calcio y proteína que los henos de hierbas/gramíneas.
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Es muy importante aumentar el aporte de calcio en la alimentación para evitar la hipocalcemia. No es imprescindible suplementar la vitamina C si la cobaya está recibiendo el aporte diario necesario (el cual se puede calcular con las indicaciones mencionadas en el punto anterior), ya que recordemos que una suprasuplementación tampoco es saludable. Hacia el final del embarazo (últimas 2 semanas), se le pueden administrar a la hembra hojas de frambueso en pequeñas cantidades, las cuales facilitan el parto y la recuperación posparto al mismo tiempo que aumentan la producción de leche materna.
Conforme el embarazo vaya avanzando, será más difícil para la hembra moverse y se volverá muy sedentaria, lo cual implica un mayor riesgo de padecer toxemia (más información en ¿Qué complicaciones pueden darse en el embarazo?). Para reducir este riesgo es importantante una buena alimentación e incentivar su movimiento en lugar de restringírselo por estar embarazada, pues una cobaya encinta necesita moverse para mantenerse saludable al igual que cualquier otra cobaya no gestante. No se debe tomar/agarrar la cobaya embarazada si no es estrictamente necesario para evitarle cualquier tipo de estrés, y es especialmente importante sostenerla del modo correcto (para más información sobre cómo alzar y sostener correctamente una cobaya, haz clic aquí) para no dañar las crías (aunque cabe señalar que todas las cobayas se deberían sostener de este modo para evitar causarles daño, pero es aún más importante en el caso de las embarazadas).
Cuanto más se separen los huesos pélvicos, más cercano estará el parto. Las complicaciones son más comunes en los últimos 7-10 días de embarazo y en el posparto, pero pueden darse en cualquier momento desde el inicio de la gestación. Se produce cuando las crías consumen más energía de la que el cuerpo de su madre puede proporcionarles debido a sus malas condiciones físicas o deficiencias nutricionales. Sin embargo, se trata de un problema que también puede ser silencioso y provocar la muerte súbida de la cobaya sin sintomatología previa.
Un parto casero solo es viable y seguro si un/a veterinario/a especialista en animales exóticos ha determinado que es factible tras hacer los controles pertinentes a la cobaya embarazada. No es necesario apartar a las otras hembras con las que vive (si se llevan bien), ya que pueden animar a la madre durante el parto y ayudarle con las crías. Cada cría nace con su propio saco amniótico y es la madre quien lo retira y se lo come. Las crías nacen completamente desarrolladas, con pelo, los ojos abiertos y siendo capaces de caminar y corretear (son uno de los animales que nacen más desarrollados).
Cuando nacen todas las crías, la hembra expulsará la placenta, la cual la madre también intentará comer pero es recomendable retirar, ya que no es saludable que lo haga. Comprueba que todas las crías están respirando y se mueven, así como que la madre se interesa por ellas. Algunas madres primerizas, especialmente las más jóvenes, pueden ignorar a sus crías al no despertarse en ellas el instinto maternal. Durante el parto pueden producirse muchas complicaciones, y es por ello que es recomendable que sea asistido por un/a veterinario/a especialista en animales exóticos.
En el caso de que sea necesario realizar una cesárea debido a alguna complicación, cabe mencionar que las cesáreas en cobayas tienen un bajo porcentaje de supervivencia de las crías y se suelen hacer para salvar la vida de la madre, algo que no siempre se logra. No se deben molestar ni manipular si no hay ningún signo de alarma. Algunos ejemplos de problemas comunes en el puerperio de la cobaya son: toxemia, hipocalcemia, que una cría muerta haya quedado en el útero, infección puerperal... Dado que algunas de estas complicaciones pueden no manifestar sintomatología externa, es imprescindible realizar al menos una revisión completa en un/a veterinario/a especialista en animales exóticos tras el parto.
Es necesario realizar un seguimiento diario del peso de la madre desde el mismo día del parto durante como mínimo tres semanas. A partir de entonces, bastará con pesarla una vez a la semana, al igual que cualquier otra cobaya. A mayores, se deben evitar los vegetales* (verduras, frutas y plantas) que contribuyan a cortar la producción de leche. Es necesario realizar un seguimiento diario del peso de cada una de las crías desde el mismo día del parto y durante como mínimo tres semanas. La alimentación de los cachorros se basará en la leche materna durante al menos 21 días (3 semanas), por lo que no deben separarse de su madre en todo ese tiempo. Las cobayas dejan de mamar aproximadamente a los 21 días de edad, es decir, con 3 semanas de vida.
Al llegar a los 21 días (3 semanas) de vida, se debe sexar correctamente cada una de las crías. Una vez sexados, hay que proceder a separar las crías macho de su madre y hermanas para evitar la cría endogámica, es decir, entre parientes. Al separar las crías macho, hay que tener en cuenta que, de juntarlas con otro/s macho/s, puede/n ser rechazadas y atacadas por cuestiones de dominancia.
Por su parte, la madre debe permanecer separada de cualquier otro macho durante al menos 40-50 días tras el parto (lo que se conoce como periodo de cuarentena) para evitar intentos de monta y que se vuelva a quedar embarazada, lo cual es sumamente peligroso para su salud y vida.
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