¿Cuánto Dura una Mastitis en la Lactancia y Cuál es su Tratamiento?
La mastitis es una inflamación de la mama que puede acompañarse o no de infección. Normalmente, la mastitis se asocia con la lactancia, por lo que también se denomina mastitis lactacional o puerperal. Sin embargo, la lactancia no es la única causa de mastitis en la mujer. Existe también la mastitis no-puerperal que aparece por otras razones, pero son menos comunes.
Causas de la Mastitis
La mastitis es la inflamación del tejido mamario que, generalmente, está causado por la lactancia. En concreto, la causa primaria de la mastitis puerperal es la estasis u obstrucción del conducto de la leche.
Esta obstrucción se produce cuando la leche no se extrae del pecho eficazmente, lo cual puede ocurrir por la conocida como ingurgitación o congestión mamaria. La congestión mamaria sucede cuando el pecho está repleto tanto de leche como de líquido tisular. El drenaje venoso y linfático está obstruido, el flujo de leche obstaculizado y la presión en los conductos lácteos y en los alvéolos aumenta. Los pechos se ponen hinchados y edematosos.
Esto produce la acumulación excesiva de leche en las mamas, por lo que la leche queda retenida dentro del pecho y fluye con muchísima dificultad. Otro posible motivo de la mastitis durante la lactancia es una infección provocada por bacterias que se introducen en los conductos mamarios a través de las heridas del pezón.
No obstante, existen otras causas no puerperales que pueden llevar a que las glándulas mamarias se inflamen como, por ejemplo, las alteraciones en el sistema endocrino, el consumo de tabaco, la fricción de los senos, etc.
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Factores de Riesgo para la Mastitis
Uno de los principales factores que predispone a las madres a tener mastitis postparto es el agarre al pecho. Si el bebé se agarra mal al pecho durante la toma, puede provocar también la aparición de grietas o fisuras en el pezón. Debido al dolor que estas provocan, muchas mujeres tienden a evitar la alimentación en ese pecho, lo que puede conducir a la mastitis.
Existen otros factores de riesgo que pueden conducir a la mastitis, aunque ninguno de ellos incrementa tanto el riesgo de la inflamación del pecho como lo hace una mala técnica durante la lactancia. A continuación, se enumeran algunos de ellos:
- Edad: algunos estudios señalan que las mujeres de 21 a 35 años son más propensas a desarrollar mastitis que las menores de 21 y mayores de 35 años.
- Mastitis previa: hay pruebas que indican que un primer episodio de mastitis predispone a la recurrencia.
- Nutrición: se ha visto que los antioxidantes como la vitamina E, vitamina A y el Selenio, pueden reducir el riesgo de inflamación mamaria.
- Estrés y fatiga.
- Trabajo fuera de casa, ya que puede aumentar el tiempo transcurrido entre las tomas.
Las enfermedades autoinmunes, los traumatismos locales o la administración de ciertos fármacos también pueden incrementar el riesgo de mastitis. En definitiva, cualquier situación que propicie una alteración en las mucosas puede provocar un aumento del riesgo de mastitis.
¿Cuándo Aparece la Mastitis Puerperal?
La inflamación del tejido mamario puede aparecer en cualquier momento durante el periodo de lactancia, aunque lo más común es que ocurra en el primer trimestre postparto, especialmente en la segunda y tercera semana tras dar a luz.
Entre un 3% y un 33% de las mujeres que deciden dar lactancia materna a sus bebés van a sufrir mastitis según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
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Debido a la inflamación del pecho, se puede producir pus en la mama generándose lo que se denomina absceso mamario. Esta complicación suele presentarse entorno a las primeras 6 semanas después del parto, pero también hay veces que surge después.
Síntomas de la Inflamación Mamaria
El aumento en la producción de prolactina durante el embarazo puede ser responsable de la inflamación mamaria. Los principales signos y síntomas que hacen sospechar la mastitis son los siguientes:
- Fiebre.
- Malestar y dolor general.
- Endurecimiento y enrojecimiento cuneiforme de la zona del pecho.
- Inflamación de uno o ambos pechos. Es más común la mastitis unilateral.
- Aparición de grietas en el pezón debido al drenaje inadecuado.
Además, otras manifestaciones clínicas de la mastitis puerperal pueden ser el cansancio y la sensación de calor en el pecho.
Tipos de Mastitis
- Mastitis aguda: Es una inflamación aguda de la mama que suele ser intensa y de corta duración. Las mastitis agudas son las clásicas que producen inflamación local (con dolor, enrojecimiento, etc.) acompañada de síntomas de gripe (cansancio, dolor muscular, escalofríos, malestar general o incluso fiebre). Este tipo es el más conocido, por tanto, es bastante sencillo de diagnosticar. Esta clase tiene un tratamiento con antiinflamatorios y/o antibióticos.
- Mastitis crónica: Es una mastitis duradera, que suele ser de menor intensidad, pero de larga evolución.
- Mastitis subclínica: Es la que no presenta signos ni síntomas. Este tipo cursa con dolor, inflamación local (pero sin enrojecimiento), sensación de pinchazos en una mama o de escozor, sin síntomas de gripe y normalmente es otro tipo de mastitis sin fiebre. A veces no tiene ningún signo externo visible y esto dificulta su detección y otras veces la madre tiene un dolor moderado pero constante.
Otras clasificaciones
- Mastitis infecciosas: Su causa es una infección causada por bacterias que se encuentran en la piel en condiciones normales y que entran en el tejido mamario a través de la piel o del pezón.
- Mastitis no infecciosas: Algunas mastitis inflamatorias no son causadas por agentes infecciosos. Mastitis ocasionada por un cuerpo extraño, como el escape de silicona o de parafina, a través de la pared una prótesis de mama. El cáncer de mama es causante de procesos que aparentan ser cuadros inflamatorios benignos y, sin embargo, son auténticos cánceres. En estos casos el cáncer de mama se disfraza de inflamación.
Tratamiento de la Mastitis
En casos de mastitis puerperal leve y menos de 24-48 horas de evolución, no recomienda el tratamiento antibiótico (ATB). En casos de mastitis puerperal que no mejora en 24-48 horas o ante signos de empeoramiento del malestar general se recomienda cefadroxilo oral (1 g cada 12-24 horas, 10-14 días) o cloxacilina oral (500 mg cada 6 horas, 10-14 días).
En mujeres con mastitis lactacional debida a infección por SARM adquirida en la comunidad, que por lo demás están sanas y carecen de factores de riesgo tradicionales para SARM adquirida en el hospital, la clindamicina o TMP-SMX pueden ser opciones de tratamiento apropiadas.
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No obstante, se ha de tener en cuenta que no se debería administrar TMP-SMX si la madre está amamantando a un bebé con ictericia (debido al riesgo de kernicterus), a un bebé prematuro o a un bebé menor de 2 meses. El autor del sumario también destaca que en estos casos se podría utilizar doxiciclina (explica que el uso a corto plazo de doxiciclina puede considerarse aceptable durante la lactancia [ciclos de hasta 21 días], si no hay alternativa disponible).
Tratamiento antibiótico
En nuestro contexto sanitario el tratamiento antibiótico de elección, en una mujer con una mastitis relacionada con la lactancia (no grave, que no mejora tras 24-48 horas de medidas no farmacológicas) sería la cloxacilina oral o el cefadroxilo; en otros ámbitos, las opciones de primera línea serían dicloxacilina**, flucloxacilina**, cloxacilina o cefalexina.
Similar información encontramos en una GPC previa sobre la lactancia materna(2). En ella se recomienda, para el tratamiento empírico de las mastitis agudas que no responden a las medidas conservadoras, utilizar cefalosporinas de primera generación (en este caso cefalexina o cefadroxilo), o en su caso cloxacilina, durante 10 a 14 días.
Si la madre es alérgica a los betalactámicos, se indica que se puede utilizar clindamicina aunque añade que cuando el lactante tenga más de 4-6 semanas de vida puede utilizarse también TMP-SMX. Añade que como S. aureus es el patógeno más común, se deberían utilizar antibióticos con actividad contra estafilococos y plantea que, si se puede excluir mediante cultivo infección por SARM o si el SARM no es localmente prevalente, la opción inicial sería dicloxacilina**, cloxacilina o flucloxacilina** (según la disponibilidad) por vía oral durante 10 a 14 días.
Indica que también se puede considerar cefalexina pero que esta tiene un amplio espectro de cobertura y es más probable que promueva el desarrollo de SARM. En caso de sospecha de infección por SARM se considera necesario valorar los patrones de resistencia local.
En caso de infección no grave (pacientes con signos clínicos típicos de mastitis infecciosa [p. ej., dolor, enrojecimiento, fiebre, mialgia], que están hemodinámicamente estables, son inmunocompetentes y no han sido tratados previamente con antibióticos para la mastitis) y ausencia de factores de riesgo de SARM se ofrecería dicloxacilina** o flucloxacilina** o cefalexina (todos en dosis de 500 mg por vía oral cuatro veces al día).
En este protocolo clínico(6) se plantea como opción de primera línea la dicloxacilina** o flucloxacilina** 500 mg 4 veces al día durante 10 a 14 días (grado de recomendación [GR] ABM C; nivel de evidencia [NE] 2-3 ), añadiendo que puede considerarse la cloxacilina si no se dispone de los anteriores (GR C; NE 2-3).
Añade que en pacientes con intolerancia a la penicilina se puede utilizar como tratamiento de primera línea cefalexina 500 mg 4 veces al día durante 10 a 14 días (GR C; NE 2-3) y que se debería considerar infección por SARM si no hay mejoría de los síntomas después de 48 horas de tratamiento antibiótico inicial.
¿Se Puede Prevenir la Mastitis Puerperal?
La mastitis y el absceso mamario pueden prevenirse en gran parte, si la lactancia materna se guía adecuadamente desde el principio. Con ello, se pretende evitar situaciones que produzcan estasis de la leche y tratar de forma eficaz los síntomas precoces como la ingurgitación, el conducto bloqueado y el dolor de los pezones.
Generalmente, no se recomienda dejar la lactancia por la aparición de la mastitis, pues el drenado de la leche puede ayudar a reducir los síntomas y evitar la formación de abscesos.
Si se recibe orientación adecuada y apoyo clínico y emocional, debería recuperarse completamente y no experimentar problemas con subsiguientes lactancias. Por tanto, el pronóstico de la mastitis es bastante bueno, siempre y cuando se aplique el tratamiento oportuno. Si, por el contrario, se recibe escasa orientación y apoyo, entonces puede que nunca vuelva a tener la capacidad de amamantar o que conlleve a la inflamación crónica del tejido mamario.
Remedios caseros para el dolor de los pechos durante la lactancia
Si el dolor en los senos durante la lactancia es debido a que los pezones están agrietados, algunas recomendaciones serían las siguientes:
- Repartir una pequeña cantidad de leche materna sobre el pezón después de cada toma.
- Lavar el pecho con agua caliente tras cada toma y secar bien.
- Aplicar aceite de oliva sobre el pezón mediante masajes circulares.
- Usar una infusión de manzanilla o aloe vera sobre el pezón.
Si el motivo de las molestias durante la lactancia es un mal agarre del bebé, lo recomendable sería cambiar la postura para amamantar.
Las hojas de repollo también pueden ser útiles para aliviar los síntomas durante la lactancia, ya que reduce el dolor y la inflamación de los senos.
Complicaciones de la Mastitis
En general, una mastitis bien tratada y resuelta no tiene por qué conllevar ninguna complicación ni repetirse en el tiempo. Si, que, en ocasiones, cuando la mastitis no se trata bien, pueden ocurrir ciertas situaciones:
- Mastitis de repetición: se da si el tratamiento no es el más indicado, si no se toma por completo o si la succión del bebé sigue siendo no efectiva (porque puede haber problemas mecánicos de succión, como alteraciones de la succión/deglución, frenillo, etc.). En estos casos, hay que volver a evaluar a la madre y llegar a la causa que produce la mastitis, ya que si se repite el tratamiento sin reevaluar, no se logrará eliminar la causa y se volverá a repetir la misma situación.
- Absceso: es el resultado de una mastitis mal tratada o ignorada. Se produce cuando el tejido mamario reacciona tratando de aislar las bacterias causantes de la mastitis en una cápsula de tejido conjuntivo. El absceso requiere muchas veces punción y drenaje para poder resolverlo.
- Abandono involuntario y precoz de la lactancia: es la complicación más habitual en casos de mastitis.
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