¿Cuánto tiempo debe durar la extracción de leche materna? Recomendaciones
La llegada de un bebé al mundo es, sin duda, uno de los momentos más emocionantes para una madre. Inmediatamente después del nacimiento, comienza una etapa clave: la lactancia materna. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé, y mantenerla acompañada de otros alimentos hasta al menos los dos años.
La leche materna es incomparable, ya que está diseñada para cubrir todas las necesidades del bebé, adaptándose a cada una de sus etapas de crecimiento. Si este es tu caso, puedes recurrir a la extracción de leche materna, bien de manera manual o utilizando extractores.
Manipular la leche materna da miedo. A veces, parece que estemos tratando con material peligroso y da la sensación de que manipularla pueda ser algo extremadamente complicado. Pero al fin y al cabo, no nos debería dar más miedo que manipular cualquier otro alimento. Para hacerlo, simplemente debemos seguir una normas que garanticen la mayor salubridad de los mismos y para la lactancia materna no es diferente.
Hay algunas preguntas que nos llegan de manera más frecuente sobre el manejo de la leche materna, las hemos agrupado para que puedas conocer todas las claves.
¿Por qué extraer y conservar la leche materna?
La mejor forma de dar leche materna a tu bebé es de forma directa a través del amamantamiento por favorecer el vínculo madre-hijo y ofrecer, no solo la mejor alimentación, sino también confort al bebé.
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Sin embargo, en situaciones especiales que obligan a la separación transitoria del bebé de su madre como la hospitalización del bebé, el trabajo o la misma donación de tu leche hacen necesaria su extracción y conservación.
¿Cómo extraer la leche?
Existen varias formas de extraerse la leche y cada madre debe escoger la que mejor le funcione:
- Extracción manual
- Extracción con sacaleches manuales
- Extracción con sacaleches eléctricos
Antes de su extracción se recomienda una higiene de manos adecuada con agua y jabón.
La extracción la puedes hacer de forma manual o con sacaleches. Para la extracción con sacaleches puedes usar un sacaleches manual o eléctrico. Existen diferentes tamaños de copa y es importante elegir el que mejor se adapte a tu pecho. Ten en cuenta que la extracción no debe ser dolorosa y el pezón no debe rozar contra las paredes del embudo durante el bombeo.
Si utilizas un extractor manual, coloca la copa del tamaño adecuado y comienza con extracciones cortas y rápidas. La extracción se realiza alternando ambos pechos, a menos que utilices un sacaleches eléctrico doble. Cuando notes que el goteo de un pecho disminuye, estimula el otro pecho e inicia una nueva extracción en él. Repite el mismo proceso, unas dos o tres veces en cada pecho.
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Si optas por la extracción manual, coloca el pulgar y los dedos índice y medio formando una «C» a unos tres o cuatro centímetros por detrás del pezón, evitando que el pecho descanse sobre la mano. Se empujan los dedos hacia atrás (hacia las costillas), sin separarlos y, a continuación, se ruedan los dedos y el pulgar hacia el pezón. Este proceso (colocar los dedos, empujar hacia dentro, rodar) se repite en ambos pechos y dura aproximadamente 20 o 30 minutos.
En todos los casos, independientemente del método de extracción que elijas, es recomendable que comprimas el pecho durante la extracción para aumentar la eficacia, y si usas un sacaleches es conveniente completar la extracción con un vaciado manual.
La habilidad para extraer leche se aprende, y con el tiempo y con la práctica se va perfeccionando. En principio se debería instruir a todas las madres que lactan porque puede serle útil en diversas ocasiones a lo largo del período de lactancia.
Antes de la extracción conviene que la madre esté relajada, y que el ambiente sea adecuado, que busque un lugar silencioso y cómodo. Ayuda a la extracción dar un masaje suave en el pecho, respirar profundamente y relajarse y escuchar música tranquila. También ayuda mirar alguna foto del bebé u oler su ropa.
¿Cuánto tiempo debe durar la extracción?
La leche puede tardar uno o dos minutos en empezar a salir. Si se usan extractores, deben mantenerse unos 15-20 minutos en cada pecho. Si la extracción es manual, suele requerir unos 30 minutos. Debemos guiarnos más por el tiempo que por la cantidad, sobre todo al principio cuando la cantidad de leche será menor, ya que irá aumentando conforme aumentemos la frecuencia de la extracción.
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¿Cómo transportar la leche tras la extracción?
Una vez extraída, la leche se puede recoger con el mismo recipiente del colector de sacaleches, con un biberón o botecitos/bolsas especiales se recoge y se introducirá lo antes posible en una nevera portátil de camping para su transporte. Una vez en casa, se debe guardar en el frigorífico o congelar según el tiempo de conservación que se quiera.
Estos recipientes conviene lavarlos previamente con agua y jabón dejando secar al aire. Se recomienda más el uso de recipientes que bolsas ya que conservan mejor las propiedades inmunológicas de la leche.
¿Cómo almacenarla?
Es conveniente saber unas normas básicas de almacenamiento y conservación de la leche materna:
- Higiene de manos antes de manipular la leche. No es necesario lavar el pezón, con la ducha diaria es suficiente.
- Una vez extraída, lo ideal es etiquetarla con la fecha y la hora de la extracción.
- Tras la extracción, refrigerarla cuanto antes. Si se quiere congelar, se recomienda hacerlo en las primeras 24 horas desde la extracción.
Siempre hay que conservar la leche en la parte más fría de la nevera o el congelador, evitando la puerta de la nevera. En el caso del congelador, intentando buscar un cajón dedicado exclusivamente a la leche materna para evitar la transferencia de olores de otros alimentos a la leche.
Si tienes leche refrigerada que sabes que no vas a usar en dos o tres días es mejor congelarla cuanto antes. Por ello es ideal que congeles la leche de las mismas 24 horas. La deberás etiquetar adecuadamente y congelar para que se conserve de la manera más óptima.
Para almacenar tu leche puedes utilizar cualquier recipiente apto para uso alimenticio (envases de plástico duro, vidrio o bolsas específicas para leche materna). En caso de elegir estas bolsas, es recomendable protegerlas de la rotura, colocándola en el congelador dentro de un recipiente.
Puedes mezclar leche de distintas extracciones. Es mejor no mezclar leche refrigerada con leche recién extraída para evitar la proliferación de bacterias. Se puede hacer cuando ambas estén a la misma temperatura.
Si no vas a utilizar la leche inmediatamente, métela en un frigorífico o nevera portátil tras la extracción. Aunque puede conservarse en frigorífico durante días, si no la vas a ofrecer al bebé en las siguientes 24 horas es preferible congelarla.
Es recomendable guardar pequeñas cantidades (60-120 ml) en la nevera o congelador, dado que lo que sobre de la toma, una vez descongelado, se tendrá que desechar. A la hora de descongelar, escoger la que sea más antigua según la etiqueta.
Si no vas a utilizar la leche de inmediato, es fundamental identificar el recipiente con la fecha y la cantidad extraída.
Para almacenar, transportar y calentar la leche materna de forma segura puedes utilizar las Bolsas para leche materna de Aposán Maternity. Con una capacidad de 250 ml, son aptas para frigorífico y congelador, y están libres de BPA. Su diseño plano facilita el almacenamiento, mientras que el doble cierre zip asegura que no haya fugas.
Duración de la leche materna
La leche materna puede ser congelada o refrigerada, dependiendo del tiempo de preservación que se requiera. Una vez extraída y colocada en el envase bien cerrado, el recipiente se coloca directamente en la nevera o congelador.
Durante la conservación, la leche pierde su aspecto característico y se producen tres fases distintas: la parte superior es más grasa, la segunda fase es una capa acuosa con grumos y por último un precipitado más denso. Con agitarla suavemente antes de utilizarla, la leche recupera su aspecto homogéneo.
La duración de la leche materna almacenada es la siguiente:
- A una temperatura de 0 a 4 grados puede permanecer unos 5 días. Si la temperatura es inferior y se ha realizado con mucha higiene, puede aguantar hasta 8 días.
- La leche congelada puede permanecer en el congelador de manera óptima unos 6 meses. En algunos congeladores cuya temperatura sea inferior a los -20ºC podría aguantar algunos meses más.
- A temperatura ambiente depende del calor que haga. Para que tengamos una referencia, si la leche está a menos de 24ºC será mejor que no esté más de 4 horas sin refrigerar. A mayor temperatura, menos tiempo se va a poder conservar con seguridad. Así que siempre que puedas, refrigera la leche para asegurar su conservación.
A continuación, se presenta una tabla con los tiempos de conservación de la leche materna:
| Tipo de leche materna | A temperatura ambiente | Refrigerador o nevera | Congelador |
|---|---|---|---|
| Recién extraída en recipiente cerrado | 6-8 horas a 25 °C o menos. Idealmente 3-4 horas | 72 horas idealmente | Congeladores de nevera (*): 2 semanas. Congelador de puertas separadas (**): 3 meses. Congelador con Tª < -19°C (***): 6-12 meses |
| Descongelada en la nevera | 4 horas (idealmente hasta la siguiente toma) | 24 horas | No volver a congelar |
| Descongelada en agua caliente | Lo que dure la toma, lo que sobre se desecha | 4 horas hasta la próxima toma | No volver a congelar |
¿Cómo descongelar la leche para dársela al bebé?
Lo recomendable es descongelar la leche materna en el menor tiempo posible y en el momento cercano a la toma, para lo que puedes usar el baño maría. En este caso, sumerge la bolsa con la leche en el agua calentada previamente y sin contacto directo con el fuego.
Para descongelar la leche siempre es mejor hacerlo lo más rápido posible. Hace unos años, se recomendaba dejar la leche descongelándose en la nevera durante unas horas.
La leche congelada puede estar 24h en la nevera descongelándose. Aun así, lo idóneo sería descongelarla justo cuando se la vamos a ofrecer al bebé y no dejarla descongelando en la nevera.
Lo ideal es descongelarla lentamente sacándola la noche previa a la nevera. Si tenemos más prisa, podemos descongelarla calentándola en un cazo de agua caliente (fuera del fuego).
Calienta agua en un cazo. Cuando hierva, apaga el fuego e introduce el recipiente con la leche en su interior. Como alternativa a este método, calienta agua en un cazo en el microondas. Llena un recipiente con agua caliente del grifo, coloca la leche dentro y deja descongelar. Si la leche la congelas en cantidades no superiores a 100ml/3,3 onzas, te va a ser mucho más simple descongelar la leche con facilidad.
Calentar la leche congelada
El proceso de descongelación de la leche materna debe ser gradual. Por ello, es recomendable sacar la leche del congelador y guardarla en la nevera el día antes de su utilización. De esta forma, las proteínas de la leche materna no sufren cambios bruscos de temperatura y conservan al máximo sus propiedades.
Para calentar la leche materna y ofrecérsela tibia a tu bebé, coloca el recipiente o bolsa sellada en un tazón con agua tibia o bajo el chorro de agua caliente.
Para calentarla, una vez descongelada, hay que agitar la leche suavemente para volver a homogeneizar su textura y luego calentarla al baño maría o bajo el agua caliente del grifo. Una vez calentada debe darse al bebe y desechar la que sobre.
En primer lugar, asegúrate de que los recipientes que vas a introducir en el microondas sean aptos para ello. Debemos evitar que la leche llegue a hervir. El bebé puede tomar sin ningún tipo de riesgo la leche calentada o descongelada en el microondas y, aunque la leche hierva en un descuido y todas las células vivas se mueran, la leche seguirá conservando muchas propiedades nutricionales.
No se recomienda descongelar con microondas porque el calentamiento es irregular y puede producir quemaduras. Tampoco calentarla directamente en el fuego.
La leche materna no puede hervir, puesto que las enzimas que forman las defensas se destruirían. No se recomienda calentarla directamente ni emplear horno microondas. La forma correcta de calentarse es mediante un baño maría.
Recomendaciones adicionales
- La leche cuando se pone mala huele muy mal. Hay otro factor que cambia el olor de la leche, que es la degradación de la grasa que produce la lipasa, pero este olor es agrio, no se parecen en nada los dos olores.
- No, una vez ha sido calentada es mejor no repetir el proceso, puesto que cada vez que calentamos la leche alentamos el crecimiento de ciertas bacterias que son potencialmente patógenas. Esas bacterias que pueden llegar a la leche a causa de una extracción poco higiénica o incluso por contaminación cruzada: por restos de leche en el sacaleches o sobre las superficies en que se han colocado las piezas del mismo.
- Los restos de leche congelada y calentada que el bebé no ha consumido se pueden guardar durante los 30 minutos posteriores a la toma.
- La leche que el bebé no se ha terminado es mejor desecharla, ya que ha estado en contacto con su saliva y bacterias. Máximo y apurando, se puede ofrecer dentro de la siguiente media hora y nunca volver a calentar.
- Para salir a la calle solo se necesita llevar tu leche extraída, agua caliente en un termo y un recipiente, si al lugar que van no se lo van a poder proporcionar. Si van a tardar en darle la leche o hace mucho calor, es mejor llevarla refrigerada. Si no hace mucho calor o se la van a dar rápidamente se la pueden llevar a temperatura ambiente. Cuando el bebé muestre señales de hambre se pone el agua caliente en el recipiente, y el recipiente de leche dentro.
¿Qué puedo hacer para aumentar la producción de leche?
El método más eficaz para aumentar la producción es aumentar la estimulación. Si no hay problemas específicos, producimos la cantidad de leche que se demanda. Si tras dar el pecho estimulamos con el sacaleches o de forma manual, aumentaremos la producción ya que nuestro organismo interpretará que precisa producir más cantidad.
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