El Asombroso Nacimiento de los Caballitos de Mar: Un Parto Masculino
Es comúnmente sabido que la farmacopea moderna bebe su conocimiento de la naturaleza y que regiones vastísimas como el Amazonas son un laboratorio de posibilidades infinitas. Por el contrario, el hombre ha usado a los animales como bestia de carga, fábrica de carne o divertimento para espectáculos. Hasta ahora.
La genética, esa rama de la biología cuyos avances se miden en magnitudes geométricas, ha puesto su foco de atención en algunas capacidades de especies vecinas que resultan asombrosas hasta un punto indescriptible. Desde las capacidades regenerativas de algunos vertebrados o récords como el de cierto murciélago cuya lengua alcanza el 150 % de su propio tamaño, Adaptarse o morir (editorial Paidós), es una fuente inagotable de asombro.
Explícame eso de que los machos también pueden dar a luz. Soy una enamorada de la naturaleza, entre otras cosas, porque en ella encontramos todo lo que se nos pueda ocurrir. El parto masculino es una de esas maravillas.
Características y Morfología de la Reproducción del Caballito de Mar
Los caballitos de mar son unos peces muy atípicos; si su aspecto es de lo más peculiar, aún lo es más su reproducción. Los caballitos de mar se encuentran entre los peces más extraordinarios, debido a la gran modificación corporal que presentan estos animales. Dicha modificación les confiere una apariencia muy particular. Su extraordinaria forma y biología también se extiende a otros aspectos como la reproducción del caballito de mar.
Una de las características más notorias de estos peces, es la forma de su región cefálica, pues presenta un gran parecido con la cabeza de los caballos terrestres, razón por la cual tienen este nombre común. Además, la forma del cuerpo difiere significativamente con el de la mayoría de los peces que conocemos, pues se encuentra dispuesto en un ángulo de 90 grados con respecto a la posición de la cabeza.
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De igual forma, las aletas no presentan un gran desarrollo. Su aleta caudal se encuentra ausente y, en vez de esta, la cola se encuentra modificada en una estructura prensil. Esta les permite fijarse a los sustratos donde habitan, así como a las parejas durante la reproducción del caballito de mar.
Las aletas pectorales son poco conspicuas o evidentes, teniendo en la mayoría de los casos forma de abanico. Las aletas pectorales ayudan a controlar el movimiento vertical en la columna de agua, donde también influye la vejiga natatoria.
Por otro lado, la aleta dorsal tiene un movimiento muy rápido y controla el desplazamiento horizontal en el agua. Es importante señalar que los caballitos de mar se desplazan de manera erecta, siendo esta forma de desplazamiento muy característica en el grupo.
El cuerpo de los caballitos de mar está recubierto por una serie de placas óseas, que le confieren una armadura fuerte. Debido a sus características corporales, los caballitos de mar no son muy buenos nadadores, por lo tanto, pueden morir si entran en alguna corriente rápida y no tienen un sustrato del cual fijarse.
Por otro lado, en términos reproductivos, el caballito de mar cuenta con adaptaciones únicas dentro de los peces. En la reproducción del caballito de mar, los machos cuentan con una bolsa ventral especial denominada marsupio, donde la hembra deposita sus huevos.
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Esta característica está solo presente en los machos, lo cual permite diferenciar externamente ambos sexos. Dentro de la bolsa ocurre el proceso de fecundación de los huevos (fecundación interna). Además, esta representa el centro de incubación, donde permanecen los huevos hasta eclosionar y salir por el poro antero-mesial. Las hembras carecen de la bolsa de cría y, en su lugar, cuentan con un ovopositor que se evidencia durante la transferencia de huevos al macho.
Cómo es la Reproducción del Caballito de Mar
Además de su morfología, una de las características más interesantes de este grupo de peces es su reproducción. La reproducción del caballito de mar está llena de elegancia y baile. Los machos maduros son reconocibles a simple vista por la presencia del saco de cría o marsupio completamente desarrollado.
Las especies pequeñas, menores a 5 cm de longitud total, maduran más rápido que las especies grandes, siendo activas reproductivamente alrededor de los 4 meses. Mientras que las especies de mayor tamaño están listas para reproducirse alrededor del año.
La reproducción del caballito de mar ocurre en la estación en la cual la temperatura del agua se eleva. Durante la época de apareamiento, conseguir pareja suele ser difícil debido a que los caballitos de mar tienen escasa movilidad. Además, si la visibilidad en el agua no es buena, se vuelve más difícil la reproducción.
Los caballitos de mar son monógamos y existe una inversión de roles sexuales en el proceso de reproducción. Esto se debe a que la fertilización de los ovocitos de la hembra se lleva a cabo en la bolsa de cría en forma de saco (marsupio), ubicado en la porción ventral del macho.
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La monogamia se establece en cada ciclo de reproducción del caballito de mar, formándose parejas que a menudo permanecen durante toda la estación de reproducción. Después de la transferencia de los ovocitos, la hembra no juega ningún papel en el cuidado de la progenie, pero sí permanece cerca del macho, con el cual puede repetir los rituales de cortejo. Es importante señalar que los huevos presentes dentro del saco de cría del macho pertenecen a una sola hembra.
Cortejo, Búsqueda de Pareja y Gestación
Los caballitos de mar tienen placas óseas en lugar de escamas, y no tiene estómago para almacenar alimentos, con lo que succiona casi constantemente los pequeños animales que depreda. No es su única peculiaridad. Por ejemplo, no tiene aleta ventral y caudal. Pero cuenta con una cola prensil que en ocasiones utiliza para sujetarse de la vegetación, dada su velocidad limitada.
Podría decirse que los caballitos de mar son expertos en la práctica de danzas subacuáticas. Durante el cortejo, macho y hembra suben y bajan en el agua, como si de un tiovivo se tratase. Se colocan frente a frente, entrelazan las colas y cambian de color. Pueden permanecer juntos durante horas, e incluso días.
El cortejo incluye una danza nupcial que puede extenderse por periodos prolongados de tiempo, en general superiores a los 20 minutos, e incluso pueden extenderse por varios días. El cortejo consiste en varias fases diferentes que pueden variar entre las especies.
En la reproducción del caballito de mar H. zosterae, la primera fase de cortejo inicia unos días antes de la cópula. En esta fase, ocurren una serie de temblores recíprocos de lado a lado, emitidos alternadamente por el macho y la hembra. Esta etapa es conocida como noviazgo y generalmente ocurre a primeras horas de la mañana, de manera similar a como ocurre en especies como H. trimaculatus.
Durante esta etapa también pueden ocurrir cambios de coloración y exhibiciones posturales recíprocas. En el macho, las exhibiciones consisten en inflar la bolsa de cría, en una especie de bombeo, a la vez que se acerca a la hembra con las aletas pectorales y dorsales moviéndose rápidamente. Durante la segunda fase, las hembras muestran un comportamiento de apuntar la cabeza hacia arriba. En la tercera fase, el macho responde acercándose a la hembra.
Si la hembra no está completamente lista para aparearse, terminará por ignorar al macho, el cual se dedicará a encontrar otra pareja potencial. Cuando se acerca la cópula, la pareja de caballitos de mar suele realizar nado sincronizados tomados de la cola, elevándose en la columna de agua. Esto eventualmente lleva a la transferencia de huevos de la hembra, directamente en la bolsa del macho. En muchas especies la hembra responde al macho intensificando su coloración antes de la cópula.
Estos bailes de cortejo pre-copulatorios durante la reproducción del caballito de mar son de vital importancia para sincronizarse en el momento en que se realiza la transferencia de huevos. Los machos son capaces de establecer luchas por las hembras, forcejeando entre sí tomados de las colas y emitiendo chasquidos audibles bajo el agua.
Después del cortejo, una hembra completamente madura y grávida, introduce los huevos en una pequeña abertura o poro ubicado en la región basal de la cola del macho. En esta región, el macho fertiliza dichos huevos. El proceso de transferencia de huevos durante la reproducción del caballito de mar es muy rápido y, en la mayoría de las especies, solo involucra unos segundos.
Las condiciones dentro de la bolsa de cría son especiales para garantizar la supervivencia de la mayoría de los cigotos formados. Esta especie de marsupio permanecerá completamente cerrado hasta que las crías estén listas para ser liberadas. Además, la bolsa de cría está muy vascularizada para proveer de oxígeno y otras condiciones adecuadas para el desarrollo de los huevos.
Gestación y Nacimiento de las Crías
Una característica única en la reproducción del caballito de mar, es que el macho embarazado protege los huevos dentro de la bolsa de cría durante toda la gestación. Este período varía entre 5 y 30 días, siendo el tiempo de espera mayor en las especies más grandes como Hippocampus ingens. El número de crías es dependiente de la especie. Las especies de menor tamaño pueden liberar entre 5 y 10 crías, mientras que las especies de mayor talla pueden liberar hasta 2000 juveniles.
Durante la época de apareamiento, la hembra deposita sus huevos en la bolsa y el macho los fecunda. Se trata de un rasgo evolutivo exclusivo de los caballitos de mar. El macho inicia el parto con una serie de contracciones y expulsa al mar entre decenas y miles de crías. Tras unas dos semanas de desarrollo, nacerán los alevines, listos para nadar libremente y explorar el mundo marino.
Ver cómo paren los caballitos de mar en las profundidades marinas debe ser un verdadero espectáculo. Una escena difícil de olvidar que, a grandes rasgos, consiste en contemplar cómo los machos comienzan a empujar a sus alevines de su saco de cría, también llamado marsupio, para expulsarlos hacia el agua.
Y como era de esperar, dan a luz en posición vertical, tal y como se desplazan y nadan. Durante el parto, los papás experimentan algo parecido a contracciones (en justicia, la naturaleza no ha querido que ellos se libren) y generan una especie de bombeo natural. Bombeando agua a través de la bolsa, su pequeña prole va saliendo hacia el exterior. Y en una franja de tiempo que ya quisiera el ser humano, en tan solo unos minutos.
El proceso de liberación de las crías es muy interesante, ya que los machos, en una serie de contracciones, van expulsando a través del poro abdominal a las crías diminutas Estas son muy similares a los ejemplares adultos, en cuanto a su morfología. Este proceso de liberación de las crías puede extenderse por varios días. Es posible reconocer cuando el macho está cerca de dicho proceso, ya que su abdomen luce más pronunciado. Todo el proceso de liberación de las crías resulta muy agotador para los machos.
De igual manera, un mismo macho puede gestar varias camadas durante el mismo ciclo reproductivo. Tras liberar un conjunto de crías, si la hembra con la que se apareó previamente accede a un nuevo evento de reproducción, puede producirse una nueva gestación.
La temperatura del agua puede incidir en la reproducción del caballito de mar, en la gestación de las crías y la rapidez con la cual se desarrollan los embriones. Por otro lado, en muchas especies el fotoperiodo es uno de los factores que influyen en el inicio de la reproducción.
Reproducción en Cautiverio
En cautiverio, algunas especies como Hippocampus guttulatus, suelen escoger parejas que son similares en tamaño o de mayor tamaño. Estas parejas no son estables en el tiempo, sin embargo, los eventos reproductivos solo ocurren con una hembra por puesta. La hembra cuyos huevos son portados por determinado macho, suelen permanecer cercana a este último. Estos individuos mantienen cierta interacción durante el embarazo del macho.
Los machos generalmente compiten entre sí de manera más intensa que las hembras. Sin embargo, en algunas especies de Hippocampus, la reproducción del caballito de mar se asocia a comportamientos competitivos entre las hembras para acceder a los machos.
Entre las especies más comercializadas en el mundo se encuentran Hippocampus trimaculatus, H. spinosissimus, H. kellogi, H. kuda e H. algirus. A pesar de esto, otras especies como Hippocampus reidi, Hippocampus erectus e Hippocampus hippocampus han sido sugeridas como potenciales especies para introducir al acuarismo mundial. En la actualidad se han hecho varios estudios para lograr reproducirlos en cautiverio.
La reproducción exitosa de las especies criadas en cautiverio depende en gran medida de la emulación de las condiciones ambientales, para estimular la cópula. Es muy importante mantener varios individuos de los dos sexos en un acuario para que la reproducción del caballito de mar sea más efectiva. Además, se les debe proveer de acuarios enriquecidos, con un ambiente similar al que tendrían en la naturaleza.
Estos animales constituyen una agrupación de peces marinos incluidos dentro de la familia Syngnathidae (orden Syngnathiformes). Los caballitos de mar se agrupan en el género Hippocampus, que contiene alrededor de 60 especies, algunas de las cuales se encuentran en notable peligro de desaparecer. La causa principal de su amenaza es la sobreextracción de individuos de la naturaleza, para utilizarlos en la medicina tradicional o la cría en cautiverio.
Estos peces tienen ciertas similitudes morfológicas con los caballos terrestres y los machos son particularmente importantes en la reproducción del caballito de mar. Estos son los encargados de proteger los huevos fertilizados en una bolsa especial o marsupio.
Los caballitos de mar, al igual que otros miembros de la familia Syngnathidae, presentan bolsas de cría. Sin embargo, la de los caballitos de mar es la más avanzada y especializada dentro del grupo, ya que solo se abren a través de un poro antero-mesial.
Muchas especies de caballitos de mar establecen una pareja reproductiva monógama por un periodo largo de tiempo, aunque es posible que las parejas varíen entre temporadas de cría. Los caballitos de mar son muy interesantes, ya que los machos tienen un papel esencial en el cuidado de las crías hasta su nacimiento.
El comportamiento durante la reproducción del caballito de mar suele cambiar en los ejemplares machos. Aunque en general son animales pacíficos y de movimientos lentos, los machos se tornan más territoriales cuando están en la época reproductiva. En términos estrictos, son animales ovíparos, pero representan un caso especial, porque los huevos se desarrollan dentro del macho.
El tamaño de los caballitos de mar varía entre 2 y 35 cm de longitud. Hay algunas excepciones, como los adultos de algunas de las especies más pequeñas -como el caballito de mar pigmeo de Denise (Hippocampus denise), que habita en el Pacífico occidental tropical, desde Indonesia hasta Vanuatu, y el caballito de mar pigmeo de Satomi (H.
La extraordinaria capacidad de camuflaje de los caballitos de mar hace que sea prácticamente imposible distinguirlos. La sobrepesca, la destrucción del hábitat y el cambio climático amenazan a estos peces tan delicados, lo que renueva los esfuerzos de las organizaciones conservacionistas para protegerlos.
El 2004, la convención CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas) acordó establecer una protección internacional mediante el establecimiento de una talla mínima de captura que les permitiera reproducirse y al mismo tiempo ser capturados, pero no ha evitado que algunas especies, como el caballito de mar de El Cabo (H.
Los caballitos de mar y los dragones de mar pertenecen a la familia de los singnátidos, un grupo taxonómico que incluye 295 especies. Todos ellos tienen un hocico alargado, las mandíbulas fusionadas y una armadura de placas óseas.
Los caballitos de mar prefieren aguas tranquilas y poco profundas, prosperan en praderas marinas, manglares, estuarios y arrecifes de coral de aguas templadas y tropicales de distintas latitudes, aunque también pueden encontrarse en zonas más frías, como Nueva Zelanda, Argentina, el este de Canadá y el Reino Unido. Eso sí, a veces necesitan una zona con corrientes marinas para desplazarse, pues son muy malos nadadores y se agotan con facilidad.
Cuando depredan, practican la emboscada: Se quedan quietos y esperan a que pasen krill, copépodos, larvas de peces y otros comestibles diminutos para atraparlos a gran velocidad.
La idea de que quedarse embarazada sea cosa únicamente de las hembras no es del todo cierto. En lo más profundo del océano se encuentra uno de los animales más interesantes del mundo: el caballito de mar. Una especie que rompe toda normal de lo considerado como “natural” ya que, en ella, son los machos, y no las hembras, quienes gestan y dan a luz a sus crías.
Un proceso reproductivo complejo y, aún hoy, desconcertante para muchos biólogos, pero que es real. La pareja realiza una especie de baile ceremonial en el que entrelazan las colas y tras una serie de movimientos, el macho expulsa un líquido seminal, pero la fecundación de los huevos se realiza solo cuando estos entran en la bolsa ventral del macho.
La gestación dura entre 14 y 28 días, según la especie. Después, el macho padece contracciones que expulsan de su cuerpo a sus crías, -hasta 1.500 en cada camada- de las que solo unos pocos sobrevivirán. Y no es el único caso. A la hora de producirse, existe otra especie en la que también son los machos los que gestan a sus crías, es el caso de los peces pipa.
En este caso, la hembra solo se acerca al macho para transferirle los huevos en un breve contacto de pocos segundos, luego ella se desentiende de su cría y del padre de sus hijos y se centra en alimentarse hasta que llegue el momento de producir otra puesta de huevos.
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